Monday, December 3, 2018

Egipto - Luxor - 03 de diciembre

La madrugada que nos metimos para ir al eropuerto no era ni normal. Quedamos en la puerta del hotel a las 5.15am con el mismo conductor de los otros dos días, y un guía que hablaba español (supongo que por eso solo, porque era llevarnos y dejarnos allí).

Por supuesto, esto suponía tener todo guardado en las maletas por la noche y dejar solo lo indispensable fuera. Con todo esto nos fuimos a dormir tarde, y con la idea de que no íbamos a dormir mucho, jeje.

A las 4:45 sonó el despertador y casi me pego un tiro... no éramos capaces de salir de la cama ni a tiros. No tardamos mucho en prepararnos y bajar, porque según ellos, debido al tráfico de El Cairo, era mejor no arriesgar y llegar pronto.

Sobre las 6am nos estaban dejando en la terminal que ellos creyeron era la más oportuna. Nosotros le dimos una cantidad de dinero que le debíamos a Taie al conductor, recogimos las maletas y nos metimos en la terminal. Pasamos el control de maletas y cuando pasamos, empezamos a ver que no había ningún mostrador de Nile Air en ninguna parte. Preguntamos y nos dicen - "esta terminal no es, esta es la 3 y tenéis que ir a la 1" - venga fiesta!!!

Nos tuvieron que dejar salir por el control de maletas pero al revés. Salimos a la calle y tuvimos que esquivar a los taxistas porque son muy pesados y claro, parecía que acababamos de llegar, jejej, pero no, sólo buscábamos un shuttle bus para cambiar de terminal.

Preguntamos a varios y mas o menos todos indicaban una misma zona pero no estaba muy definida. Lo mejor de todo fue que un taxista nos dijo que pasaban cada 40 minutos, con la intención de llevarnos él claro, pero justo al salir pasaba uno y nos subimos directamente. Preguntamos qué parada era porque el aeropuerto es gigante, y más o menos nos dijeron pero nos esteramos. Después de unos 5 minutos de bus, de repente se detiene en lo que parecía una estación improvisada de buses. Se bajan todos y nosotros nos quedamos mirándonos uno al otro. Justo en ese momento el conductor nos pregunta que dónde íbamos, y al explicarle no dice - "es el otro bus, el que está delante, tenéis que cambiar" - joder qué estrés.
Pues nada, maleta para abajo y para arriba para llegar a la terminal 1. Cuando llegamos había una cola de muerte de chinos, como de costumbre, pero ya se nos acercó un local muy avispado para agarrarnos las maletas y colarnos por delante de todos.

Nosotros le insistíamos que no, que no, justamente ese era de los días que más tiempo teníamos libre. Pues el tio dale, venga, venid por aquí. Cuando pasamos el arco de seguridad ya empezó - "señor, señor.. oye señor..." - yo lo siento mucho pero le dije que no 5 veces porque no quiero dar propinas por tonterías como arrastrar la maleta 10 metros, que lo hago yo.
Nosotros miramos para adelante y nos fuimos a buscar el mostrador. Esta terminal (bueno, en definitiva todas ellas) la verdad que no están muy bien señalizadas. Después de preguntar dos veces, al final nos guiaron por un pasillo al fondo, donde nos encontramos otro control de maletas, el segundo.

Para variar, la cola llena de chinos que en lugar de avanzar, estaban esperando a que el guía les explicase no se qué leches. Yo me quise adelantar (porque me parecía lamentable que el guía se pusiese a explicar historias en medio del chequeo!!) y me echaron para atrás. Al final estuvimos más de 15 minutos para pasar el arco de las narices por culpa de esta gente.

Cuando entramos había una cola enorme de gente que se dirigía al único pasillo que había. Nosotros nos empezamos a preocupar porque todavía teníamos que facturar y no veíamos el fin. Rhea se dio un paseo y se entero que más adelante estaban los mostradores de facturación, al lado de la puerta de embarque, claro que sí, ole esa lógica. Facturamos y nos medio colamos a toda la gente que había ahí esperando.

Cuando avanzó la cola, nos dimos cuenta que era otro control más de maletas, para acceder a la puerta de embarque, el tercero. Este por suerte fué más rápido, porque el arco pitaba pero la gente entraba igual, un sin sentido. Encima entre ellos (los árabes) no dejaban de gritarse.

Finalmente llegamos a la puerta de embarque 12/12A, donde nos quedamos una media hora larga hasta que llegó el bus que nos dejaría al lado del avión de Nile Air. Lo mejor de todo fue que la facturación de la maleta nos salió gratis.

Sobre las 8.10am despegamos y sobre las 9am ya estábamos aterrizando en Luxor. El aeropuerto era super pequeño, y nada mas entrar al edificio ya estaba ahí la cinta de las maletas y el de Civitatis esperando (cosa rara porque normalmente están fuera de la puerta de seguridad).

La maleta nuestra salió la última, y debe ser porque facturamos los últimos también, jeje pero según salió la nuestra se paró al cinta. ¡Qué susto! Salimos de la terminal y el guía nos condujo hacia la furgoneta que nos llevaría al barco junto al río Nilo. En ella iban otras 3 parejas o grupos que tenían también barcos esperándoles. Nosotros fuimos los únicos que acabamos en el 5 estrellas superior llamado MS Opera). Mientras llegábamos al barco, uno de los guías que iba con nosotros estuvo hablando con Rhea de las revueltas de los jovenes, el cambio polkítico, la pobreza, la verdad que era una pasada oírle hablar de su propio país así.

Sobre las 10 y algo llegamos al barco, hacemos el check-in y nos dejan entrar al barco incluso horas antes de que te dejen normalmente, pero como no había mucho que hacer pues. Nos reunimos junto con otra pareja de españoles con el guía en el bar del crucero y nos empieza a contar un poco las opciones del día de hoy.

Los otros españoles ya llevaban ahí una noche, y se nos planteó la opción de ir a dar una vuelta en calesa por el pueblo y todos aceptamos sin rechistar. Cabe decir que ignorantes de nosotros, pensamos que una calesa era una barca pequeña y no, era un coche de caballos.
Sobre las 11.30am salimos del crucero hacia la calle que estaba enfrente, donde nos recogerían las calesas. Cuando las vió Rhea, a la pobre se le quedó una cara de pena brutal.

A mi tampoco me hacen gracia esas historias, y era la priemra vez que montaba para ser honesto. Sin querer ser aguafiestas, nos montamos a regañadientes y para adelante.

El gúia quería ir a dar una vuelta por el mercado local, detenernos a tomar algo junto al templo de Luxor, y después volver al crucero sobre la 13.30h. Nosotros pensamos que iba a ser un poco junto, y más aún cuando llegamos al mercado después de mas de media hora subidos ya.
Lo peor de todo fue que cuando llegamos al mercado, nos metío por la calle más estrecha que había en el pueblo, donde incluso varios comerciantes tuvieron que apartar su comida para que pasase el caballito de los tontos turistas !!!  (que encima eran dos caballos, uno por pareja). Si es que ya nos sentíamos mal por subir, encima esto.

El mercado estaba genial, pero hubiésemos preferido hacerlo andando, porque era totalmente seguro. A la 13h todavía estábamos llegándo al templo de Luxor para tomar algo en un bar, pero Rhea y yo decidimos que era mejor volver al crucero. Sinceramente no nos apetecía tomar nada ahí, y la otra pareja se unió y dijo que tampoco, así que nos volvimos todos directos. Pero esto no fue gratis claro, eran 15€ por persona.

El guía, que era seco de narices, quería llegar a la 13.30h porque a las 14.30h tenía pensado salir de nuevo a ver los templos. Es decir, la idea era comer en el buffé del crucero y salir sin esperar mas. Pero claro, entre la calma de él, gente que acababa de llegar de aeropuerto, gente que llega tarde por costumbre y demás, hasta las 15h no salimos a la entrada. Encima el conductor del bus (según palabras del guía) se quedó dormido y al final acabamos saliendo a las 15.40h.

La putada era que la luz se iba y todavía teníamos que ver dos templos, uno de ellos el más grande e impresionante de Egipto, el de Karnak.
Tras poco más de 15 minutos, nos detenemos en el parking de Karnak, nos da las entradas el guía y nos vamos caminando hasta la entrada (izda). Allí nos empieza a contar la historia del templo cada20 metros, y como se aprecia, la luz se estaba yendo por momentos.

Él nos insistió que nos dejaría tiempo libre para hacer fotos, pero es que si nos fiamos no hacemos ni una. Mientras iba explicando, Rhea y yo nos hacíamos fotos con la oreja pegada al comentario. A veces era complicado por la cantidad de gente que había. Sobre todo la típica foto de las columnas que Rhea quería hacerla sin gente, ja ja.

Tras unos 40 minutos de explicaciones nos dejó tiempo libre, pero ya era muy tarde y no habíamos visto ni un 30% de todo el recinto. Encima la zona más alejada, que también albergaba las pinturas y grabados más curiosos y bonitos, no la explicó y estaba lleno de los típicos árabes que te querían explicar de todo para sacarte dinero.

Rhea y yo hicimos fotos y videos de todo lo que pudimos esquivando a estos individuos (que sinceramente no sé por qué leches les dejan entrar al templo), y corre corre porque nos cerraban el templo. Salimos tan cabreados nosotros, y otros pocos, que se lo dijimos al guía de buenas maneras, y este en lugar de pedir perdón por el retraso del bus y demás, se puso a la defensiva diciendo que si no nos gustaba, que cambiaban de guía ese mismo instante. Era flipante.

Ahora venía otro dilema, si ver el templo de Luxor de noche esta misma tarde, o de día al día siguiente con los que llegaban del vuelo de por la mañana. El guía empezó diciendo que era muy bonito de noche, pero claro, las fotos y vídeos no salen nada bien, y aparte que de noche lo puedes ver desde la carretera si quieres, que está al lado. Tras un tira y afloja de todo el bus, decidimos verlo de día al día siguiente.

De todas maneras estos dos días fueron un caos organizatibo, porque había mucha gente que llegaba en horarios muy diferentes y era bastante complicado cuadrar todo. Pues sin más que hablar, nos fuimos de vuelta al barco y bajamos a cenar a las 19.30. Allí nos tocó en la mesa con la misma pareja que por la mañana y otra más, todo catalanes, jajaja, ni hecho aposta.

Allí seguimos un poco discutiendo del tema de horarios, del guía, etcétera. La tercera pareja en cuestión, había llegado incluso el día anterior, osea que para ellos el día que llegamos nosotros fue totalmente perdido porque solo vieron Karnak y mal, jeje.

En fin, con el estómago lleno, nos fuimos a dormir sobre las 21 al camarote, que al día siguiente continuaban las visitas desde temprano y había que estar fresco.

Sunday, December 2, 2018

Egipto - El Cairo - 02 de diciembre

El despertar fue menos duro que el día anterior, y no porque hubieran hecho menos ruido los del hotel, que no, sino porque yo creo que estábamos tan reventados que caímos rendidos enseguida tras tumbarnos en la cama. Alguna serie vimos, o mejor dicho "vi", porque Rhea no aguantó ni la música de cabecera, jaja.

Subimos a desayunar como el día anterior a la azotea pensando en decirle al chico que no nos trajese tanta comida como el día anterior porque la mitad iba a quedar en la mesa por desgracia. Subí yo primero y cogí mesa tomándome un café hasta que llegase ella (no era café sino aguachirri...y no estaba muy caliente = peligro).

Mientras desayunamos se veía bastante bruma por encima de las pirámides, y Rhea empezó ya a preocuparme más de la cuenta porque las fotos no saldrían igual. A las 7:50am quedamos en la entrada del hotel con Taie y el conductor, aunque llegaron un pelín mas tarde de la cuenta, supongo que por el tráfico.

Lo irónico del asunto es que nuestro hotel estaba a menos de 10 metros de la salida del recinto de las pirámides, pero la entrada estaba a unos 20 minutos en coche, sin sentido. Taie nos explicó que es porque solo hay un puesto de control militar, y no era junto al hotel, sino dándo toda la vuelta a la manzana. Antes de llegar aprovechamos para sacar dinero de un cajero, esta vez uno internacional. Tenía un guardía de seguridad a la entrada que era básicamente un policía de la ciudad, no contratado por el banco. Nos contaba Taie que solían esperar a que llegase fin de mes para que a cada persona que iba a sacar su salario del cajero, le pidieran algo de propina, porque su salario no daba para nada, imcreíble!!

Tras un rato intentando sacar, al final lo consigo y me doy cuenta que me estaba fallando porque lo máximo son 3000L, que es como si nosotros intentásemos sacar 7000€ en España, una burrada. Continuamos la marcha y llegamos a la entrada donde Taie nos consigue las entradas, tanto del recinto como a la pirámide the Kheops, es decir, la más grande (Total = <150L + 360L> persona).
La verdad que para imaginarse la altura de la grande hay que estar ahí mismo, por muchso metros que te digan, el tamaño de las piedras es inimaginable.

Cada "trozo" de piedra era casi como Rhea de alto y super empinado. Te dejaban subirte unos cuatro niveles, porque ahí era donde estaba la entrada a la pirámide de Kheops, eso si, no se podía grabar nada dentro ni hacer fotos. Por supuesto todo el mundo metía la cámara y hacía lo que le daba la gana.

Yo por desgracia tuve que dejar mi GoPro fuera, pero el móvil lo metí si o si. Por lo que cuesta entrar no me fastidies.

El recorrido empezaba con un pasillo de piedra de mi altura mas o menos, que tras unos 20 metros daba a una escalera super estrecha y de aproximadamente un metro de altura solo.
Aquí es donde se empezaron a poner las cosas complicadas para los dos. Sobre todo, porque al mismo tiempo que nosotros subíamos, había gente bajando y no podía hacer nada, es decir, esperar era una locura porque no subirías nunca, entonce tocaba subir e intentar estrujarse contra la valla cuando te cruzabas con alguien.
Ese que se ve es mi culo gordo tratando de no morir en el intento de llegar arriba. Esta foto coincide justo con la llegada al final de esta fase, que daba lugar a un pabellón de piedra mucho más alto, al cual se accedía mucho más fácil.

Nos quedamos en esa parte haciendo fotos un rato, sobre todo porque nos faltaba el aliento y las piernas no tenían fuerzas de ir agachados tanto tiempo. Al mismo tiempo íbamos dejando salir a grupos de gente que venían de la cámara de arriba del todo.

Continuamos subiendo por este pabellón de unos 100m aproximadamente hasta que vas a dar a otra entrada de 1m de altura de nuevo, pero mucho más corto, apenas 5 o 6 metros de largo.
Aquí el problema era que ya había un hombre cuidando la zona y no dejaba hacer fotos ni vídeos, por supuesto. Cuando entramos hacía un calor impresionante, y eso que fuera estábamos en torno a 15ºC solo. No me quiero ni imaginar en pleno verano la que debe cascar ahí dentro sin ventilación, #ohmygosh.
La verdad es que no aguantamos muchoahí arriba porque era realmente donde se guardaba el sarcófago de la momia en cuestión, pero no había nada en ese momento, y era una sala de roca pura entera, y con una calor desmesurado.

Nos volvimos a salir como se ve en la imagen por la entrada enana del final y volvimos a salir a la galería grande.

En este sentido tardamos mucho menos porque la bajada era mucho más fácil que antes, y eso que íbamos de cuclillas.
Al salir respiramos aire fresco, yo recuperé mi GoPro e intentamos seguir la marcha entre tanto vendedor. Uno de ellos empezó a ponerme encima pañuelos "gratis, un regalo para tí" - me decía, pero cuando lo aceptabas porque no te dejaba opción a decir que no, te pide dinero, en fin !! Seguimos con Taie por el lateral de la pirámide hasta alcanzar la siguiente, la de Kefrén.

Lo peculiar de esta pirámide era que es la única que conserva la parte superior de piedra lisa, porque el resto de la misma, se veía como la habían expoliado bastante durante muchos años. Esa zona superior al ser lisa, puede que fuese más complicado y la dejasen sin tocar.

Nos hicimos unas cuantas fotos con esa y la de Micerino, y automáticamente Taie llamó al conductor para llevarnos a otro sitio casi sin haber disfrutado de estas otras 2. La idea era llevarnos a una zona más alta, una especie de mirador, donde se podrían sacar las típicas imágenes de todas ellas juntas (las 4 solas claro). Para sacar las 7 que había juntas, nos enteramos luego que necesitabas subirte en camello o Jeep, y viajar por el desierto unos cuantos minutos hasta encontrar el lugar exacto.
Tratamos de evitar a todos los chinos que había delante y nos sacamos unas fotos impresionantes frente a las pirámides.

Estuvimos como unos 10-15 minutos sacando fotos y vídeos y luego ya nos fuimos al coche para continuar con el viaje. El caso es que con el coche ibas a dar a la salida que estaba frente a nuestro hotel, jeje, y por alguna razón que desconozco, Taie no nos quería llevar a la esfinge famosa.
Nosotros le dijimos que si se podía nos encantaría y allí nos fuimos sin preguntar, jeje. La putada era que ya había un grupo de chinos delante que no solo estorban, sino que gritan y son super mal educados. Yo incluso saqué una foto donde ponía "no escalar la piedra" con varios chinos justo encima pasándose la restricción por el forro del arco del triunfo. Lo peor fue que se lo dije a Taie a ver si le picaba un poco el orgullo de ser egipcio y pasó de todo - "nada, son chinos, siempre hacen esas cosas" - y se queda tan ancho, no me jodas !!!

En fin, después de explicarnos un poco la historia del templo frente a la esfinge de Giza, invertimos unos minutos en hacernos fotos frente a ella, la cual es una auténtica pasada cómo se conserva y todo. De ahí directos al coche otra vez, porque el siguiente destino ya era más en ciudad, nada más y nada menos, que la fábrica de papyros (o bueno, una de las mil que hay) llamada Sondos Papyrus.

Allí nos dieron un vaso de agua lo primero y luego fuimos al baño jeje. Después ya, una guía en español, nos contó toda la historia de la planta de la que se saca, como se seca y se extraen las láminas, como se prensan y etc hasta conseguir el papel de papyro. Luego nos explicó varios cuadros de la pared, todos ellos pintados por artistas de la universidad de bellas artes.

Al final como siempre, tocaba vender el producto. Te dan una hoja donde puedes ir apuntando la referencia del que quieres comprar. La verdad que eran todos muy bonitos y muy bien pintados, pero super caros. Un din A4 podía estar en torno a 50-100€ ya. Nosotros le dijimos que si nos daba  uno pequeño, nos lo llevábamos. Al final nos sacó uno bastante apañado y lo compramos por unos 35€.

Después de casi una hora ahí dentro, nos vamos a nuestro siguiente destino, esta vez fuera tanto de Giza como de El Cairo, y bastante al sur, como a una media hora conduciendo por una carretera que bordeaba un canal de agua infecto.

Esto era parte de lo que se veía mientras íbamos de camino por esa carretera, un tractor vaciando alguna sustancia de color negro asqueroso.

Pero lo peor no era eso, ni las toneladas de basura que se almacenaban a ambos lados del canal, sino que el agua tenía hasta varios caballos muertos flotando, ¡¡¡pero qué me estás contando pavo!!! La higiene de esa ciudad brillaba por su ausencia y utilizaban ese canal para deshacerse todo tipo de basura o escombros de las contrucciones.

Esto fue lo que más me decepcionó de esta ciudad, y me da pena.
Corramos un tupido velo y continuemos con la visita por la zona. Siguiente destino la ciudad antigua de Memphis, o según dice la historia, la ciudad que fue capital del antiguo imperio egipcio. Según vamos llegando, nos vamos dando cuenta de que esa zona ya no era como El Cairo, sino que empezaba a ser mucho más pobre, si es que era posible.

No se veía tanto coche sino burros o caballos, no había ni una casa acabada, carreteras de tierra y mucha basura por todas partes. Al llegar dejamos el coche en el parking y sacamos las entradas para visitar la zona (80L por persona). Entramos y Taie nos explica un poco la historia de la ciudad de Memphis con los pocos restos que les quedaban, porque quitando un par de soldados de piedra enormes, todo lo demás estaba medio roto y tirado de cualquier manera a la intemperie sin cuidado alguno.

Lo más impresionante era la figura del faraón Ramses II tallada en piedra de una sola pieza. En principio eran dos, pero una de ellas se destruyó por completo tras un terremoto. Esta sobrevivió y era impresionante lo grande que era y el detalle que tenía.
Sinceramente si no hubiera sido por esto, esta visita no merece la pena en absoluto. Demasiado lejos, demasiado tirado todo y desatendido por ellos. Lo único que les preocupa es meter los carritos de los vendedores de agua y figuras para hacer negocio, sin importarles o darse cuenta que vamos a ahí gracias a las figuras.

Después de una hora aproximadamente ponemos rumbo en el coche al siguiente destino, la necrópolis de Saqqara, justo al otro extremo del río Nilo. La verdad que no tardamos mucho en llegar, pero aún así nos dió tiempo a pedirle a Taie que saliese del coche a comprarnos algo del pan este típico que venden ellos por la calle. No nos duró ni un asalto, jejeje.

Cuando llegamos nos registraron el coche los militares y a continuación Taie fue a sacar las entradas.
Lo extraño fue que nos dió 2 entradas a cada uno, y cuando nos fijamos ponía "estudiante", y no nos cuadraba. Le preguntamos y nos dijo que la entraba vale 150L, pero como no tenía entradas de ese valor, nos daba 2 de las otras por valor de 75L. Es que son dejados hasta para esto, les suda todo.
Seguimos por la carretera arriba hasta que llegamos a un control donde había dos militares sentados esperando por los tickets. Seguimos de frente ya a pié y nos encontramos con la tumba del faraón Zoser, diseñada por el famoso Imotep. En principio pensó en construir una mastaba, pero con el paso del tiempo le fue poniendo pisos hasta conseguir la famosa pirámide de Zoser. La que puede ser el origen de todas la demás pirámides de Egipto, y la única y peculiar escalonada.

Taie nos empezó a contar todo esto desde la entrada, incluso dibujando en el suelo parte del plano del templo. Tras la explicación continuamos entrando y nos iba contando más cosas, curiosidades de las columnas, de las puertas de piedra con visagras, una pasada.

Llegamos al patio trasero y ahí nos explica cómo el faraón se ofrecía a luchar con un león vivo cada año para mostrar su valía y extender así un año mas su reinado. Tras esto nos deja tiempo libre y nos vamos a hacer fotos por la parte de atrás donde exite una excavación de mas de 30m de profundidad, donde se encontraron todas las vísceras del faraón en cuestión.

Tras esto, regresamos a la zona del parking donde estaba el conductor, pero no para irnos ya de ahí, sino para movernos unos pocos metros más abajo donde había otra mastaba muy bien conservada y en la cual no se podían hacer fotos, que pertenecía a un canciller del faraón, Mereruka.
Las pinturas se consevaban que era una pasada, y la segunda imagen es de la tumba donde se encontraron sus restos. Junto a esta mastaba, se encontraba la pirámide de Pepi I, a la cuál no teníamos intención de entrar, pero nos lo ofrecieron de forma gratuita y para allá que nos fuimos (aunque gratuito no hay nada en Egipto).

La entrada era bastante empinada y super angosta, con algo mas de un metro de alta y ancha que llegaba directamente al centro de la pirámide justo abajo del todo. Yo como era normal, saqué mi cámara y empecé a hacer fotos, y en ese mismo momento, el vigilante que bajó con nosotros me dice - "allí arriba esta entrada y fotos 300L, pero como eres amigo..." -  y a continuación me hizo el típico gesto de dinero. No saben nada estos, el caso es sacar a todo cristo.
Yo como sabía que tenía que pagar el peaje al final de la visita, no me corté y empecé a grabar de todo, sacar fotos a todo...

Él tampoco se cortaba y a Rhea le empezó a decir que se subiese a la tumba que estaba ahí mismo, pisando por todas partes, para hacernos una foto. Claro Rhea la pobre casi no podía ni subir de lo alta que era, y el tío "sube, sube", que yo te saco foto.
Al final de la visita el tío se me acerca y empieza a pedir el dinero. Nosotros el dimos algo así com 50L y me dice - "esto poco amigo" - pero ya no le dimos más, porque si les dejas te piden 5000L. El tío puso cara de amargado y nos fuimos de nuevo por el conducto estrecho.

Al llegar arriba, volvimos al coche y de ahí directos a Giza otra vez sobre las 15h. Pero antes de esto nos detuvimos justo a la salida del recinto de Saqqara a comer en un restaurante típico de guiris, porque encima tenían varias banderas europeas en la entrada. El sitio se llamaba Pharaos o algo así.
Nos recibieron con sonido de flauta y tambor típicos de Egipto, de manera que hasta el guía se puso a bailar a nuestro alrededor, jeje, fue muy gracioso.

La verdad que el restaurante era enorme y se comía muy bien. Como de costumbre, el plato principal era el pollo, con cordero, hummus, babaganush, arroz blanco y mucha agua.

Estuvimos un buen rato ahí, porque para comer todo eso incluso con hambre, se necesitaba un rato. El camarero muy amable y hablando un español perfecto.

En principio nuestra visita de hoy ya estaba acabada, y podíamos hacer lo que nos diera la gana. Si lo llegamos a saber nos habríamos quedado más tiempo en las pirámides de Giza, pero bueno. Nosotros por no meternos al hotel ya, le dijimos que nos dejasen en un centro comercial, para por lo menos hacer tiempo, y nos dejaron en uno super cutre en la calle Al Haram.

Nosotros pensamos que sería otra cosa, pero daba pena verlo. Es más, parte del techo sobre los ascensores estaba totalmente hundido y las escaleras mecánicas estaban paradas y en mal estado. Salimos por patas a otro que estaba un poco más cerca del hotel.
Pero antes de irnos al segundo centro comercial, nos destuvimos en una tienda de dulces para inspeccionar los baklaba que vendían, porque hace poco el padre de Rhea nos había dado unos pocos del Líbano, y es que son irresistibles.

Compramos casi una docena de ellos y aún así, cuando nos dijo lo que costaba toda la caja casi nos caemos para atrás, unos 1.80€ en total, de risa.

Menos mal que no lo supimos hasta el final, porque sino nos llevamos media tienda, jajaja

Tras salir de ahí nos metimos en el otro centro comercial, justo al otro lado de la calle a sacar dinero de un cajero, porque nos hacía bastante falta.
Desde ahí, todo recto por la misma calle durante unos 40 minutos, mientras toda la gente nos miraba raro, como diciendo - "qué hacen estos 2 por aquí" - muy raro. Encima todas las calles estaban bastante llenas de basura, de gatos y perros callejeros, gente pidiendo y vendiendo a la vez.

Tras estos 40 minutos giramos a la izquierda y ya enfilamos casi la calle del hotel. Al llegar, ya era de noche y se nos había pasado el espectáculo de luces, o al menos el primer pase, porque lo hacen en varios idiomas. Como estábamos un poco cansados de tanto cenar árabe, nos dió por salir del hotel a unos 100m a comer en un pizza hut. Nos pedimos una pizza para compartir, y pan de ajo con bebidas y demás por un módico precio de 7€.

Cuando acabamos eran ya las 21h y solo teníamos que caminar 1 minuto sin que nadie nos molestase para llegar al hotel a terminar de cerrar las maletas, para así poder salir pitando al aeropuerto, porque el madrugón que nos esperaba era fino.

Saturday, December 1, 2018

Egipto - El Cairo - 01 de Diciembre

Era ya el primer día de Diciembre, y nos levantamos con un sueño que no veas, principalmente porque habíamos quedado pronto con el guía en la recepción, pero sobre todo, porque el hotel no cerraba en toda la noche, y había una grupo de "personajes" tocando las pelotas toda la noche, dando portazos, voces, etcétera, que no nos dejó dormir bien.

En fin, lo primero que íbamos a hacer era desayunar en la azotea del hotel obviamente, y lo mejor de todo era que las pirámides estaban justo ahí, tan cerca que casi las podías tocar. Encima mirabas a los lejos y veías algún autocar pasar justo por debajo e impresionaban mucho más, porque lo hacían tan enano en comparación que asustaba.

El desayuno de este hotel no es buffé, ni tampoco se puede elegir, es decir, tu te sientas y el chico te empieza a traer cosas sin parar.
Como se puede apreciar en la imagen, la mesa era grande pero los platos ya no cabían de la cantidad que nos había traído.

Empezó trayendo un par de botellas de agua mineral y dos zumos de una fruta local. Luego nos trajo un plato de hummus, uno de frejoles en crema, unos pimientos, unas mandarinas, una tortilla francesa, un plato de quesos y embutidos, dos yogures con miel y mermelada,  dos huevos cocidos que se comío Rhea, un plato de falafel con patatas fritas y algo que no se ve aquí todavía era una bandeja entera de un variado de panes de allí.

En definitiva, que nos llenamos solo de ver llegar los platos. Yo aproveché a comer todo lo que pude sin parar, pero el estómago tiene un límite. Me cogí una par de mandarinas para el frigorifico de la habitación y el agua, el resto ahí quedó por desgracia.
Cuando acabamos de desayunar, bajamos a terminar de prepararnos y fuimos a recepción, donde nos estaba esperando ya el guía que se supone nos iba a enseñar la ciudad, pero que debido a un catarro que cogió, solo nos llevaba hasta el museo de El Cairo donde nos presentaría a nuestro nuevo guía, Taie.

Hay que decir, que decidimos meternos en El Cairo el sábado, porque al ser día santo, es como si fuese un festivo, y la cantidad de tráfico se reduce notablemente.

Antes de nada, recogimos el pasaporte de Rhea en recepción, ella respiró tranquila y ahí si, ya nos encontramos al guía sentado esperando en el hall. El caos de la ciudad no se hacía muy visible, porque era fin de semana y porque era pronto, pero ya se empezaba a oler un día completo.

Taie era profesor en la universidad del El Cairo, y de hecho todos le llamaban "doctor". Era un tío bastante sonriente y parecía que sabía mucho, porque no se cansaba de hablar, jeje. Cuando se fue el otro guía, compró Taie las entradas y nos metimos al recinto donde empezó a contarnos la historia del museo.

Tras esto procedimos a entrar al edificio, el cual estaba petado de niños de todas las edades dando gritos y haciendo fotos a todo lo que se movía y a lo que estaba expuesto, también. Nosotros nos movíamos con Taie como podíamos para verlo todo por orden, y lo mejor de todo, es que él nos enseñaba solo lo más interesante, porque sino nos podríamos haber tirado allí dentro 5 horas tranquilamente para verlo todo. Era tal la cantidad de cosas expuestas, que tenían muchas en la propia calle, como si fueran piedras que no valen nada.

Tras unas dos horas de ir hacía un lado y a otro del museo, salimos de nuevo y Taie contacto al conductor que nos recogió a la entrada del recinto, justo por detrás del puesto militar en la calle Wasim Hasan.

De ahí nos movimos en coche, rodeando el acueducto antiguo, hasta llegar a la mezquita de Muhammad Ali. La verdad que lo que se veía de ciudad daba bastante pena porque está todo lleno de basura por todas partes, gente en pies caminando por la calle, edificios a medio construir o medio caídos, una pasada. Es lo que pasa cuando dejas al ejército manejar un país.

Cuando llegamos a la base del sitio, nos bajamos del coche, subimos la cuesta que lleva a la entrada y Taie compró las dos entradas porque los guías acreditados nunca pagan, como era su caso. El tema de las seguridad y la obsesión por poner arcos de seguridad en todas partes se hacía visible, sobre todo lo ridículo que es, porque pitan siempre y nunca te revisan, te abren las mochilas, miran un poco dentro y listo.

Seguimos por el camino que llevaba a la mezquita mientras Taie nos iba explicando cosas. Nos hicimos alguna foto los dos juntos, solos, yo grabé lo que quise y mas, y de ahí directos a la entrada donde teníamos que descalzarnos para entrar solamente al recinto, no a la mezquita.

La putada era que el suelo del patio estaba completamente lleno de mierda y enseguida los calcetines se nos pusieron marrones. Yo recordaba que eso lo solían cuidar mas, al menos en Estambul era otro tema, el suelo brillaba de los limpio que estaba, pero en Egipto no.

Estuvimos fuera mientras Taie nos contaba la historia del sitio, luego nos hizo unas cuantas fotos a los dos y nos metimos a la mezquita a ver cómo era y cómo rezaban. Taie también nos explicó los símbolos que se veían, las escrituras de las paredes, temas de lo que conlleva ser musulmán (como que tienes que pagar un 2% de tu renta anual a los pobres si ganas más de X dinero, o que una de las cosas que debes hacer es viajar a la Mecca).

Despues de un rato tranquilos dentro, salimos por la otra puerta y nos dirigimos al mirador que está justo al lado, entre la mezquita y Palacio de Al-Gwahara. Tuvimos tanta suerte con el tiempo para ser diciembre, que incluse Taie nos dijo que jamás había visto el cielo tan claro y sin nubes. Tanto que hasta él se puso a hacer fotos del paisaje. Se veían hasta las pirámides de Giza al fondo.

Cuando nos cansamos, bajamos por donde entramos y ya nos estaba esperando el coche para ir al siguiente punto de interés, las mezquitas del Sultán Hassan y de Al-Rifa'i, una al lado de la otra. Las dos eran una pasada por fuera, pero por dentro la más bonita era la primera.

Tuvimos un poco de lío para acceder, porque los policías de la entrada se pusieron tontos con Taie, y eso que llevaba la acreditación en el cuello de guía, pero bueno, cuando les da la gana te tocan las narices.
Se la denominaba Madrassa porque servía también de escuela para todos aquellos que querían aprender los ritos musulmanes desde que eran pequeños. Esta se encontraba nada mas entrar, en una especie de escenario improvisado de piedra donde se subía el Sultán a dar sus charlas.

Seguímos por la izquierda recorriendo unos pasillos de piedra, como si fuese un castillo medieval, hasta llegar a un patio central típico de las mezquitas. Estos pasillos estaban construidos de tal manera que dejasen corren la brisa entre la madrassa y el patio, increíble.

Luego accedimos a la cúpula donde se realizaban el resto de oraciones, donde Taie se puso a cantar para demostrarnos la buena acústica que tenía el lugar. Incluso tenían un escenario de piedra a mitad de camino, donde se subía otra persona a repetir lo que decía el imán cuando el sitio estaba lleno de gente.

Nos calzamos y salimos después de las explicaciones pertinentes para irnos a la mezquita de enfrente. Esta era mucho más bonita por fuera, incluso que la primera, pero por dentro era bastante normalita y no tenía mucha historia que contar. Entramos por todas las salas que vimos, e incluso tenían un panteón con los restos (supuestamente) del último rey de Egipto antes de convertirse en República. Y lo tenían ahí en medio como si nada, increíble pero cierto.

Cuando salimos, solo tuvimos que avisar al conductor, esperar un par de minutos dentro del caos de la circulación y apareció para llevarnos a comer, porque eran cerca de las 14.30h y teníamos un hambre voraz. La idea era meternos en un sitio buffé para comer algo rápido y seguir con la visita de la ciudad.

El sitio donde comimos no era nada del otro mundo, de hecho la zona estaba bastante reventada, pero no quedaba muy lejos de las mezquitas y nos venía bien. Lo acojonante era cómo circulábamos por el Cairo sin semáforos, ni guardias de tráfico ni leches, a lo loco y cruzándose por medio de todos los coches, camiones, etcétera.

Cuando llevábamos un rato comiendo platos y platos en bucle de lo mismo (sobre todo el pan árabe que nos vuelve locos), empezaron a llegar autobuses de españoles y ya salimos huyendo, sin comer postre ni nada, jejeje. Lo raro es que tanto Taie como el conductor, se sentaron en otro mesa, en una zona apartada del resto, aunque le insistimos en que viniesen con nosotros.

El siguiente sitio que nos interesaba ver el el mercado de Khal Al-Khalili, donde vendían de todo y era el tradicional sitio de turismo en la ciudad. El conductor nos dejó junto a la plaza donde está la mezquita de Al-Hussein, por la calle Al Azhar. Nos dijo que nos dejaba una media hora libre para pasear por allí y que luego nos veíamos fuera, porque deben estar mal vistos los guias turísticos por dentro del bazar, porque los comerciantes no quieren que vayan advirtiendo a los turistas de lo que es caro y lo que no... lo veo normal.
Estuvimos paseando muy poco cuando nos encontramos un sitio que nos llamó por la puerta que tenía justo al lado, esta de la imagen. La verdad que era super bonita y ya nos quedamos buscando imanes y figuras pequeñas.

Nos llevó tanto tiempo regatear con el dependiente, que tuvimos que llamar a Taie para que nos diese 15 minutos más para seguir paseando por las demás calles.

Seguimos callejeando y viendo todo un poco hasta que nos dió la hora acordada y nos tuvimos que volver a la plaza principal inicial. Allí ya estaba Taie esperándonos para ir a buscar al conductor, porque esa calle era muy concurrida y no se podía detener con el coche. A los 5 minutos ya estaba otra vez allí para recogernos, ¡¡qué pasada!!
Antes de que llegase nos dió tiempo a ir a un cajero a sacar algo de efectivo, pero nos dimos cuenta que ciertos bancos no funcionaban con ninguna tarjeta nuestra, una pena.

Cuando apareció el coche, saltamos dentro y seguimos con el flujo del tráfico calle abajo. Pasamos junto al mercado local, que tenía muchísima más gente incluso que el otro de turistas. Lo vimos desde lejos por suerte, desde la carretera que pasaba por encima.

Tras un rato en el coche, ahora nos quiso llevar Taie a una fábrica de esencias, que nosotros pensamos que sería un buen momento para aprender cómo se hacen estas, pues no. El sitio no era más que un puesto acordado por ellos para que nos enseñasen los frascos que ya tenían, y por supuesto vendernos algo. Te daban un té de menta si querías, y otro de tamarindo frío y dulce. Yo me acabé bebiendo los 2, el mío, el de Rhea y el de menta, jajaja.

Al final nos dió pena el tío y acabé comprando alguna esencia pequeña para mi familia. En principio nos quería vender una grande por 40€ y le dijimos que más pequeña o nada. Al final salieron los tarron pequeños, vamos que si salieron :P

Eran ya las 17.20h, todos los monumentos habían cerrado y no nos apetecía ver el barrio copto (cristiano), porque no tenía más que iglesias, y poco íbamos a ver que no tengamos en Europa. Taie nos llevó entonces a un taller de colgantes que Rhea le había pedido antes. Teníamos que atravesar casi la mitad de El Cairo, para llegar a Giza y ahí mismo entrar al taller que se encontraba en una callejuela. Yo creo que tardamos como 40 minutos.

Sobre las 18h estábamos entrando por la puerta y ya había dos españoles mirando colgantes, jeje. En este caso fuimos nosotros los que quisimos ir, porque sabíamos que hacían cartuchos (como los de los faraones) en oro y plata, con las figuras que tú quisieras.
La negociación fue dura, pero mereció la pena al ver el resultado final. Lo mejor de todo es que no había trampa ni cartón, te dejaban entrar en la fábrica con ellos, ver como hacían todo el proceso y grabar si querías. La verdad que nunca me imaginé que de ese trabajo manual saliese esto que se ve en la imagen de la izquierda.

Echaban las piezas en un líquido verde, de ahí las ponían encima del cartucho, luego le pasaban el soplete por encima. Le echaban serrín, luego lo golpeaban con arena que caía desde un cubo a una cierta altura, luego le echaban una pintura roja por encima para abrillantarlo y voilà !!!!

En principio quiso hacerlo en oro, porque todo lo que tiene es de oro, pero le pedían 150€ y no sé, pero a mi me pareció excesivo. En definitiva, en plata no está nada mal, y representa la inicial de cada miembro de su familia de Asturias (abuelos, madre y hermana), con la llave de la vida egipcia en la parte superior.

Yo creo que en total estuvimos y una hora en esa fábrica, que la verdad, porque nos llevó el guía, porque sino no entraríamos en la vida. El sitio era un poco antro pero salían cosas muy bonitas de ahí.

Cuando acabaron, pagamos y se lo dieron envuelto para regalo, Taie se puso a fumar sisha con el empleado, supongo a modo de victoria por haber conseguido un turista más, jajaja.

Ya era noche cerrada y estábamos a unos 15 minutos del hotel, así que no nos quedó otra que volver a descansar un poco. Solo salimos de la habitación para subir a cenar a la azotea del hotel de nuevo, con espectáculo de luces incluido, es decir, justo nos dimos cuenta que el estar tan cerca tenía su recompensa, y es que cada noche a las 7pm se hacía en varios idiomas un espectáculo de luces sobre las pirámides.
La cena consistíouna vez mas en comida local. Eran como unas tortillas de maiz con carne y verduras dentro.

No estaban nada mal la verdad, y para cenar así suave mucho mejor. Todo ello mientras disfrutábamos de las vistas y el espectáculo gratis.

Tras esto ya bajamos a ducharnos y a dormir plácidamente. Sobre todo, porque al decirle a Taie que dormimos mal, habló con los de recepción para que se cortasen un poco con el ruido. ¡¡Qué majete!!

Friday, November 30, 2018

Egipto - Comienza el viaje de los faraones (viernes 30)



El viernes por suete teníamos HO en Roche, y nos quedamos un poco más descansando, porque sabíamos que nos esperaba paliza por la tarde. Teníamos previsto salir sobre la 13h al metro para luego enganchar el Aerobus, y llegar con tiempo de sobra para embarcar.

Cuando llegamos, entramos sin problemas, y como era la hora de comer, y no había nada más apetecible por esa zona del aeropuerto, nos quedamos en el Burguer King. A las 15.45 despegamos dirección Munich, donde aterrizamos sobre las 17.45h. La escala era muy corta, de apenas una hora, con lo que nos fuimos directamente sin perder tiempo. Además, teníamos que cambiar de terminal con un tren sin conductor interno.

Cuando llegamos a la puerta L19, no habían pasado ni 20 minutos cuando todo el mundo se puso ya a la cola, o bueno, eso parecía, una cola. Cuando vas a un país árabe, has de saber que ellos no entienden las colas como nosotros, es decir, se la pela el orden y se cuelan si les dejas por todas partes. Lo bueno es que el sistema ha mejorado y ya no hay que enseñar el pasaporte, simplemente escaneas tu billete en la máquina y para el avión.

Sobre las 23.45 (hora local, es decir, habíamos perdido una hora en el cambio) aterrizamos en El Cairo International, y tras unos 10 minutos paseando por las pistas, llegamos al finger. Lo primero que quisimos hacer antes de ir a buscar al conductor del hotel, era sacarnos las tarjetas SIM de móvil. La mejor en ese momento era Vodafone, así que allá nos fuimos directos. Al final conseguimos 2 SIM por 7€ cada una con 6GB y llamadas. Una cosa curiosa fue que te piden el pasaporte para darte de alta una tarjeta temporal, es decir, el día que te vas a España, la tarjeta automáticamente deja de funcionar, un sistema muy bueno que no sabía que existiese.

Al salir, nos espera una nube de taxistas gritando con carteles y sin ellos a todo lo que se movía. Nosotros solo repetíamos "Civitatis" a ver si alguno nos decía algo. Tras unos segundos incómodos diciendo que no a todos, aparece un chico joven llamado Mohamed, que apenas hablaba inglés y nos lleva andando al parking de la terminal.

El coche que tenía era para verlo, tenía más años que el catarro y bueno, yo cabía de milagro. Lo mejor era la música que llevaba puesta, jajaja, típica de película de la CIA.
Escuchar aquí

Nosotros íbamos de vez en cuando diciéndole alguna palabra en árabe y el nos enseñaba otras, porque una conversación era imposible de mantener. El viaje además era bastante largo, aproximadamente de una hora porque íbamos de punta a punta del El Cairo, en concreto, enfrente de las pirámides de Giza.

Al llegar al hotel hacemos el check-in y nos damos cuenta que Rhea se ha dejado el pasaporte en la fotocopiadora del aeropuerto, en el puesto de Vodafone, shit!!!! Claro sin eso no te hacen el check-in, aunque en un país como Egipto se la suda y lo hicieron de todas formas. Lo mejor es que allí se conocen todos, y siempre hay solución para todo con dinero por delante.

Nosotros les preguntamos si habría la posibilidad de que alguien lo trajese (si es que estaba allí). Nos pusimos rápidamente a investigar por internet cuál era el teléfono del puesto y el chico se puso a llamar sin parar a ver si encontraba a alguien allí, siendo casi la 1.30am. Contestó alguien y parece ser que ya se habían dado cuenta del problema, y quedaron finalmente en traerlo hasta el hotel.

Nosotros le dijimos que no hacía falta que fuese en ese mismo momento, que podía ser al día siguiente y dejarlo en recepción. Ellos nos dijeron que no pasaba nada, que lo traerían cuando pudiesen, pero eso sí, con un coste de 20$ a mayores. Nos resignamos y lo pagamos junto con el precio de la habitación.

Resignados y un poco cabreados porque se nos fué la pinza a los dos, nos fuimos a la habitación en la primera planta del hotel. Las pirámides estaban literalmente encima del hotel, pero como era de noche no se veía mucho, así que deshicimos un poco maletas cuando nos las subieron los botones, contactamos con nuetro guía para saber bien dónde quedar y a dormir.

La habitación era bastante normal, con un baño pequeño, nevera, aire acondicionado (aunque no hacía mucho calor que digamos) y sobre todo, dos camas unidas enormes. No era el sitio más limpio, pero no estaba del todo mal. Era nuestro primer contacto con la ciudad y no sabíamos cómo iba a ser el resto.

Sunday, November 4, 2018

The very best of Bélgica

Pues nada, el viaje empezaba fenomenal cuando el mismo miércoles por la noche, a eso de las 21.30h cojo el móvil y veo "Vuelo cancelado"!! me cago en Ryanair y la madre que los parió!!! en fin, no nos quedó otra que empezar a buscar alternativas.

Por un lado estaba el tema de la devolución del dinero del vuelo, que lo hicieron de forma inmediata, aunque eran 50€ por persona. Por el otro, estuvimos unas cuantas horas haciendo cábalas a ver a qué otro aeropuerto podíamos volar que nos quedase a tiro de bus o de tren, porque volar directo a Bruselas con otra compañía, subía a unos 400-700€ por persona, whaaaaaaat!!!

Al final encontramos un vuelo a París-Orly por algo mas de 100€, al que había que sumar un bus al centro de París, metro a la estación del bus de Flixbus, y desde ahí, un bus de unas 5h hasta Bruselas. Era una locura, pero no nos quedaba otra.

Miércoles

La diferencia ahora era que en lugar de salir a las 16h del miércoles, salíamos a las 14h, y nosotros estábamos haciendo Home Office y no podíamos dejar el curro así como así, y tuvimos que andar corriendo para todo, comer, preparar maletas, etcétera.

Nos despedimos a carreras del trabajo, cogimos las maletas y nos fuimos a pedir un Cabify, porque encima estaba lloviendo y el día era super asqueroso. Teníamos pensado ir en tren al aeropuerto desde el Clot, pero la lluvia nos cambió los planes.

El Cabify nos dejó en el aeropuerto por unos 30€ desde la puerta de casa y con tiempo suficiente para coger el vuelo. Pasamos la seguridad del aeropuerto, nos tomamos algo de comer en las cafeterías de dentro y cuando salió la puerta a los 45 minutos, nos fuimos a ella, donde la gente ya estaba haciendo fila.

El vuelo salió con un poco de retraso (como siempre Vueling), pero llegamos en hora o incluso un poco antes de lo que advertían, así que perfecto. Nada más llegar, salimos a por el bus que nos tenía que llevar al centro y la verdad que nos costó poco porque estaba muy bien indicado todo, aunque seguía lloviendo en París también.

Sacamos los billetes y esperamos al bus unos 5 minutos bajo la marquesina resguardándonos de la lluvia. La putada es que esa parada era la última dentro del aeropuerto y venía a reventar de gente ya, y nos tuvimos que subir literalmente empujando a los que estaban dentro, casi pisándonos las maletas.

El viaje fue de unos 25-30 minutos, porque era hora punta y París estaba en ese momento a tope. Lo bueno era que solo había 4 paradas y eran casi todas al final del trayecto. Lo peor, que cuando estábamos llegando a la parada final, me empezó a dar todo vueltas, como mareado, se lo dije a Rhea, y efectivamente, me estaban dando vértigos del estrés... mierda!!!

Salimos del bus y me fui agarrando a Rhea como pude hasta meternos en la parada del metro esquivando gente y charcos. Me tiré al suelo mientras ella compraba los tickets y cuando los compró, de nuevo arriba y al metro, escaleras arriba y abajo, pensé que me moría.

Al entrar al metro justo quedaba un sitio para sentarse y ahí me aparqué. Creo que eran como 7 u 8 paradas, la verdad que se me hicieron eternas y cuando llegamos de nuevo en pie, mano al hombro de Rhea, esquivar gente y demás hasta llegar a una edificio que creíamos era la parada del bus. Allí preguntó y nos indicaron que estaba a menos de 10 minutos andando, pero claro, yo iba sin pastillas y necesitaba una farmacia sí o sí, porque eran las 16.45h aproximadamente, y el bus no salía hasta las 18.40h, qué p*t* suplicio!!!

En la farmacia compró diferentes tipos de pastillas para los vértigos mientras yo me quedaba en una silla dentro, pero al rato, me tuve que salir porque me estaba revolviendo el estómago estar sentado y salí y me tiré en la calle, a la entrada de la farmacia, pero resguardado de la lluvia. Entre el frío y la gente pasando me estaba rayando bastante pero algo me ayudó estar medio tumbado.

El ticket de bus decía que teníamos que estar allí unos 15 minutos antes de que saliese, así que cuando quedaba una media hora nos pusimos en marcha de nuevo. Yo la verdad que ya estaba super jodido e incluso se me pasó por la cabeza buscar un hotel en París. Sólo de pensar en las 5h de bus que quedaban ufff...encima el bus salió tarde, como 20 minutos tarde y no había donde sentarse allí. Menos mal que teníamos los asientos de arriba y adelante del todo, donde nadie nos podía molestar.

Es cierto que tuvimos que quitar a una pareja que nos quería robar el sitio, pero cuando pillé asiento, puse la cazadora de cabecero y hasta ahí puedo leer. El viaje fue laaaaargo, pero algo conseguimos dormir los dos. Al llegar a Bruselas (no sé exáctamente donde), pillamos un taxi que nos dejó en la puerta del hotel, y el resto fue simplemente descansar e intentar que dejase de darme todo vueltas...

Jueves

Como consecuencia de la noche toledana que tuve, la verdad que no tuvimos prisa por levantarnos y no lo sé con exactitud pero creo que amanecí sobre las 9am. Mi cabeza seguía un poco descolocada, con lo que tocó sesión de pastis, jeje.

La idea era irnos a Amberes donde daban un tiempo un poco lluvioso, pero era la mejor opción para luego ir a las demás ciudades con sol. Lo primero desayunar, y para ello Rhea se encontró un local al lado del hotel llamado Streetpecker que estaba genial y para muestra un botón.
Como se puede observar empezamos suave el viaje, jejeje. Con unos huevos benedict y una tarta de chocolate.

Yo quería dulce pero acabé mezclando con el salado, porque sino iba a ser mucho para el primer día.

El problema era que mi cabeza seguía un poquito dando señales falsas a mi cuerpo y me mareaba un pelín al mirar lejos, pero bueno, nada que no curasen las pastillas y relax.
Por suerte, la estación del norte de Bruselas estaba a unos 150m del hotel y claro, para allá nos fuimos después de desayunar. El primer día no encontramos muy bien la entrada y nos acabamos metiendo por una zona llena de negros, tirados por el suelo y con pintas raras (sin ánimo de ser racista, pero fue así. El resto de días espabilamos y fuimos por la entrada que tocaba). La putada era que estaba lloviendo a tope y nos acabamos mojando un poco.

Compramos los tickets de tren y aquí pecamos de novatos, porque sin darnos cuenta hicimos el proceso de compra 2 veces y compramos 4 tickets en lugar de 2. Menos mal que al llegar a Amberes en la propia estación nos hicieron el cambio de esos dos billetes de más por otros dos a Brujas para el día siguiente, con lo que solo tuvimos que pagar el extra añadido.

Tuvimos suerte que era fin de semana, porque sino nos habrían clavado una buena pasta. Creo que fueron unos 8'60€ por cada uno después del descuento. En fin, al llegar a Amberes salimos por una de las salidas laterales y fuimos directos a la zona de Meir, que es como la zona antigua donde están los monumentos y cosas que visitar.

La verdad que Amberes es más "ciudad", es decir, tiene menos que ver y es más grande, pero algunas cosas sí que merece la pena verlas, lo único que con lluvia se estropea un poco.
Empezamos por la casa de Pedro Pablo Rubens, que es la que se ve en la imagen de la izquierda, y seguimos bajando hasta encontrarnos con la catedral, que se ve en la otra imagen. La verdad que la zona de la catedral y esta plaza eran lo mejor de la ciudad, porque luego tenían un castillo pero estaba en completa restauranción, y por tanto, cerrado.

Aprovechamos que empezaba a llover para meternos en la catedral, nos dimos alguna vuelta por dentro, grabamos, hicimos fotos y al salir tuvimos la mala suerte de que seguía lloviendo. Como lo importante estaba hecho, y queríamos comer algo dulce de tarde antes de irnos, decidimos ir a comer pronto. El sitio elegido fue un restaurante bastante bonito llamado Baret Bar.
La comida que elegimos no era nada del otro mundo, pero estaba super buena. Rhea se metió una sopa para entrar en calor (porque veníamos de 18ºC en Barcelona a apenas 10º allí), mientras yo me metí una buena hamburguesa de ternera con aguacate y pico de gallo.

Fue perfecto porque no acabamos muy llenos y nos quedaron ganas para ir a pasear un poco más y de tarde meternos el dulce deseado, jeje.

Salimos con paraguas en mano a dar otra vuelta por la zona, nos fuimos de nuevo a la plaza de detrás de la catedral a hacer más fotos si paraba de llover, pero como no paraba seguimos hasta el mar, a pasear por donde había un crucero enorme, más que nada por hacer algo de tiempo, porque no había mucho más que ver en la ciudad.
Tras dar unos cuantos paseos para un lado y para otro con paraguas en mano, decidimos ir a tomar un gofre y la verdad que no tuve que hacer nada porque Google-Rhea lo tenía todo planeado. En este caso nos fuimos un poco al sur alejados del centro, a un sitio llamado Van Hecke Wafelhuis. El tío era super majo, hablaba palabras sueltas en español y encima era del Madrid, jaja..nosotros como le dijimos que veníamos de Barcelona empezó a hablar de fútbol y Messi...
Era el primero que tomábamos allí y pecamos de gordos, porque nos sobraba con uno para los dos. Aquí tengo que decir que fue culpa mía por decir que quería uno para mi solo, aunque nunca pensé que serían tan grandes.

Lo mezclamos, y la verdad que el de chocolate estaba mucho mejor que el de las fresas, pero no estaba mal tampoco. A partir de este día decidimos no coger 2 nunca mas, y sobre todo, comerlos sin toppings, que al final es lo que te llena.

Cuando acabamos, se empezaba a hacer de noche y pensamos que sería buena idea volver a la plaza de la catedral a ver todo encendido. La verdad que tenía su encanto, exceptuando la fachada del ayuntamiento que estaba en reparaciones y no se veía nada.
Sin mucho más que rascar, nos volvimos hacia la estación del tren y nos fuimos de vuelta, porque teníamos tranquilamente unos 45 minutos de viaje. La idea era volver al hotel, descansar un poco y después irnos al centro a cenar algo.

La verdad que el descanso nos vino bastante bien, estuvimos casi una hora tranquilamente descansando en el hotel, sobre todo la panzada del gofre, jeje, y luego nos pusimos en marcha andando al centro. Una vez allí, el sitio elegido para cenar fue un italiano muy conocido para el cual hay que reservar porque es pequeño y se peta muy rápido. Se llamaba Pasta Divina y la particularidad del sitio, según nos dimos cuenta luego (al menos yo que no había leído nada del sitio), es que todo estaba hecho a mano por la cocinera, osea la mujer del dueño.
La pasta que pedimos nos la recomendó él espresamente, y estaba hecha a mano diariamente por la mujer. Yo me la pedí con salsa de tomate y Rhea se pidio los de espinacas con vino blanco, jamón y ajo.

La verdad que se notaba que todo era casero, porque el sabor y la textura no tenían nada que ver con las de compra. El precio tampoco dejaba lugar a dudas, jeje, porque salimos a mas de 20€ por plato de pasta. El postre ya dijimos que no porque el gofre nos había dejado hundidos completamente.

Al acabar sobre las 22h no había mucho más que ver aunque la gente seguía de marcha por el centro, pero nosotros llevábamos un día bastante duro, sobre todo yo con el cuello, y decidimos caminar dirección al hotel para descansar.

Viernes

El viernes nos despertamos algo más pronto y mi cabeza ya no daba vueltas, así que genial, nos pusimos en marcha, ducha, y a desayunar al mismo sitio que el día anterior. Podíamos no haber repetido sitio, pero estaba cerca y se desayunaba genial, así que, por qué no.
El guión no cambiaba mucho, salado y dulce, solo que esta vez fueron tortitas negras con frambuesa y azúcar con especias.

Este día ya empezamos a notar el invierno porque hacía bastante frío y encima era temprano, sobre las 9.30am. Nos lo tomamos con calma y desde ahí nos fuimos de nuevo al tren con los billetes cambiados del día anterior.

Esta vez el viaje era algo más largo, aproximadamente una hora y media, y no hay que olvidar que era el 1 de noviembre, osea festivo en media Europa. Por todo esto, tuvimos mucha suerte al encontrar dos sitios para sentarnos y poder ir viendo alguna serie en el móvil de camino.
Cuando llegamos a Brujas, una horda de gente se bajó del tren con nosotros, y es que encima íbamos todos al mismo sitio, al centro de Brujas a visitarlo. Nosotros nos desmarcamos un poco por un paseo entre árboles que daba a un puente sobre el que se veía ya parte de la ciudad de piedra.

Lo único que teníamos claro es que queríamos subir a una torre que había en la plaza central Markt. El problema era que, pese a ser pronto, la ciudad ya estaba petada de turistas, lo que significaba más coches, más carros de caballos, mas de todo por todas partes. No se podía hacer ni una sola foto sin que saliesen 10 personas detras con cara de - "acaba que quiero hacer la misma foto" - así que me lo tuve que tomar con filosofía porque me estaba agobiando.

Nos fuimos adentrando poco a poco en las calles de piedra de la ciudad, haciendo fotos, videos y mas videos, hasta que entre miles de personas, alcanzamos la plaza Markt. Era una pasada, impresionantes los edificios de alrededor y la torre muy bonita. Yo solo veía edificios, pero Rhea, con un ojo clínico para el azúcar, divisó la tienda de Godiva nada más entrar, jajaja.

Fuimos a comprar algunos chocolates para comerlos y ver si era verdad que son los mejores, pero mi paladar debe ser muy poco esquisito, porque para mi todos estaban de muerte, Leonidas, Godiva, todos.

Después trazamos una especie de recorrido por las calles de manera que volviésemos a aparecer en la misma plaza porque nuestro restaurante estaba hacia la entrada, por donde llegamos y era más conveniente ir acercándonos. El restaurante daba comida básica, es decir, pollo y costillas de cerdo. El problema fue que tardaron muchísimo en traer la comida y claro, en una ciudad donde se hace de noche a las 17.30h, pues es una putada, pero bueno.
Eran cerca de las 2pm y todavía no habíamos empezado a comer, por eso le pregunté a la chica que si tardaría mucho, y creo que por eso, nos trajo una cesta con pan y mantequilla para ir matando el hambre. La hogaza de pan parecía casera, de esas típicas de pueblo de 5kg, y bueno, algo fuimos picando, aunque cuando llegó la comida casi nos arrepentimos de haber comido el pan.

En las fotos no se aprecia realmente el tamaño de los platos, pero eran enormes, sobre todo las costillas. Yo empecé con ellas mientras Rhea atacaba el medio pollo. Al rato teníamos un empacho que casi morimos encima de la mesa, jejeje, pero nos sentó genial. Pagamos y nos fuimos de nuevo de vuelta a la plaza central a ver si esta vez podíamos acceder a la torre sin tanta cola.

Cuando llegamos nos dimos cuenta que la cola era la misma y no avanzaba absolutamente nada, así que pasamos de subir y nos fuimos hacia el este, al Astridpark a volar el dron y grabar algunas imágenes de la ciudad antes de que anocheciese. Sinceramente la ciudad desde el aire es muy bonita, pero es de las pocas que merece mucho más la pena verlas desde el propio suelo. Las casas de piedra, las decoraciones, los colores, los canales con los barcos, son una auténtica pasada que no te puedes perder.

Cuando acabamos de volar el dron, nos fuimos de nuevo callejeando hacia la plaza Markt, pasando por la plaza Burg y entrando a visitar la Basílica de la sangre Sagrada. La verdad que era un poco raro aquel sitio, porque había como una mujer sentada vigilando un recipiente cristalizado porque el que pasaba la gente a mirar y echar dinero en una caja. Algo parecido al santo grial, pero de sangre, no sé, muy raro.

Después de aquí teníamos claro que nos apetecía el postre que no nos habíamos metido en la comida, y cómo no, cayó un chocolate de Godiva.
Mientras tomábamos el chocolate nos hicimos alguna foto más por la plaza mientras desaparecía el sol detrás de los edificios. Tuvimos mucha suerte de poder ver la ciudad con sol, porque cuando se nublaba un poco el color de todo cambiaba por completo.

Ya nos quedaba poco que hacer o ver, aunque no te cansabas nunca de seguir paseando y haciendo fotos. Por esto nos fuimos a otra zona de la ciudad donde había unos canales por los que transitaba poca gente, a volar de nuevo el dron y sacar las últimas imágenes de la ciudad. La verdad que antes en el parque se me cortaba la señal por los árboles, y en este canal era más fácil.

Cuando se empezó a hacer de noche de verdad nos fuimos a sacar alguna foto a la zona del canal donde estaban todos los cisnes y ocas (por donde entramos a la ciudad) y de ahí directos al tren, porque temíamos que todo el mundo quisiera volver también a la vez y nos quedásemos sin asientos.

La verdad que tuvimos suerte y si que encontramos sitio para sentarnos, era un tren de dos plantas y no iba tan lleno. Cuando llegamos a Bruselas era tan pronto todavía que no teníamos ni hambre (al menos yo no, Rhea algo ya iba teniendo), por lo que decidimos bajarnos en la estación central (en lugar de la del norte de nuestro hotel), caminar hacia el centro sin pasar por el hotel y comprar algo de comida para llevar.

No teníamos ninguna preferencia, solo que no fuese carne sin más, porque ya estábamos saturados de la comida. El resultado fue que acabamos en un restaurante de comida china llamado Au Bon Bol. Debía ser famoso porque estaba a reventar y encima había gente fuera mirando cómo hacían los fideos a mano dentro. Tuvimos que esperar en un espacio angosto entre escaleras, barra y una mesa que había, cerca de unos 20-30 minutos a que nos lo diesen para llevar al hotel.

La idea era llevarlo al hotel en lugar de sentarnos en un restaurante y comer sin ganas. La verdad que el paseo a por ellos y vuelta al hotel me abrió el apetito y acabamos comiendo los dos como gochines en la habitación. Estaba muy rico la verdad. De aquí sin más, a ver una serie en el móvil y a dormir prontito que al día siguiente nos esperaba otro viaje en tren.

Sábado

Hoy no íbamos a ser menos y nos volvimos a meter en el mismo sitio a desayunar. Abrían a las 9am y estábamos en  la puerta casi antes de la hora. Teníamos mucha hambre y sobre todo, ganas de ir pronto para visitiar todo tranquilamente en Gante.
Pues nada, para no ser menos e ir con energía suficiente a Gante, nos metimos lo mismo que los dos días anteriores, una mezcla de salado y dulce y pista.

Los desayunos no eran baratos en este sitio, pero yo creo que en ninguno, a menos que te metas en uno de comida rápida, Bélgica es cara.

Hoy ya no era festivo, pero era fin de semana y gracias, porque sino los trenes son caros también. Funcionan genial, pero aún así me parece una sobrada.
Nos pusimos en marcha en el tren hacia Gante, pero esta vez el trayecto era aproximadamente la mitad de tiempo, unos 40 minutos. La única pega fue que la estación a la que se llega desde Bruselas no es la que está cerca del centro (Sint-Pitiers), por lo que nos tocó montarnos en otro tren que nos dejaba en la otra en menos de 5 minutos (Dampoort).

La anécdota fue que el otro tren estaba apunto de salir cuando llegamos en el primer tren, y si no llega a ser porque Rhea dice la hora a la que pasaba el otro tren, se nos va. El tema fue que eran las 10.15am y Rhea dijo que pasaba a las 10.14am pero que iba con algo de retraso. En ese momento escuche algo en el andén de arriba y salí corriendo. Efectivamente era nuestro tren que se estaba casi yendo. Lo pillamos por los pelos.

Al llegar a la parada, miles de bicicletas nos estaban esperando aparcadas como si se tratase de un desgüace de vehículos, ¡qué pasada! Caminamos entre ellas y pusimos rumbo al centro atravesando los canales y zigzagueando un poco hasta encontrarnos de bruces con la Catedral de Saint Bavo.
Junto a la catedral (dcha) encontramos este otro edificio llamado Het Belfort van Gent, al que la gente hacía cola para subir. Como era pronto, nosotros pensamos que sería buena idea ponernos a la cola ahora, en lugar de esperar a mediodía que estaría mucho más petado. Pues así lo hicimos, me puse en las escaleras mientras Rhea hacía algunas fotos del lugar.

No tardamos mucho en entrar y la verdad que la organización del lugar deja un poco que desear. Solo había un hombre vendiendo entradas (muy majo por cierto) y otro indicando por donde entrar a las escaleras con cara de mala leche. Las escaleras eran enanas y a duras penas cabían dos personas a la vez, de hecho, tenían cuerdas para que la gente se pudiese agarrar y no caer.

Cada poco había una sala a la que podías entrar a ver cosas del lugar. El primer parón era un dragón de cartón y el ascensor, el cual intentamos coger, pero tras ver que tardaba la vida desistimos. No era por no hacer ejercicio, eso nos da igual, pero es que los escalones eran tan pequeños que apenas te cabía medio pie para subir.

En definitiva, seguimos subiendo a pie, cruzándonos con gente hasta llegar a la parte de arriba de la torre, donde se supone se podía salir a ver algo. Antes de todo esto, en otro trozo de pasillo angosto, una puerta se abría de fuera a adentro cortándonos el paso a todos, para que la gente que estaba en la terraza pudiera salir y bajar a la calle ya. En fin, un caos montado de cuidado.

Cuando conseguimos salir a la terraza, nos dimos cuenta que en la terraza solo cabía una persona de ancho, es decir, solo se podía dar la vuelta a la torre en un sentido y en fila india. No había nadie controlando que la  gente no se quedase un buen rato atascando la cola ni nada, la gente iba haciendo mil fotos, y cuando se cansaba avanzaba un poco y seguía tirando fotos.

Cuando quisimos pasar nos volvimos a topar con la puerta que abría hacia adentro, con lo que tuvimos que esperar a que dejase de pasar gente para entrar.

De nuevo bajando, y ahora era incluso peor, porque la gente que subía no te dejaba ir por fuera y se volvía más peligroso. Las vistas bien, pero organización cero.
Al salir a la calle, lo primero que detectó el radar de Rhea fue un Leonidas, y claro, había que tomar el piscolavis matutino, jeje. Nos compramos una bolsita con unos 7 bombones y felices y contentos nos dirigimos a ver el resto de la ciudad. Primero alcanzamos a pie la iglesia que se ve en la foto, la Saint Nicolas Church, y de ahí giramos para meternos por una de las calles más transitadas de la ciudad.

Paseamos por Koremarkt hasta el final, donde ya estaba lleno de terrazas con turistas comiendo, puestos de dulces por todas partes, y gente haciendo compras. En la plaza de Groentemarkt seguimos recto por Langemunt, hasta llegar al primer puente que cruzaba el canal por esa zona. La verdad que íbamos en esa dirección porque íbamos buscando el restaurante que teníamos reservado, que justamente estaba al lado del castillo que luego queríamos ver.

Hicimos unas cuantas fotos por la zona y volvimos a comer al restaurante ya, porque eran cerca de la 13.30h que era cuando teníamos la reserva.
Como se puede observar, hasta el edificio del restaurante tenía su encanto "t kluk huys", o la casa del reloj. El edificio entero era el restaurante, que contaba con mas de 4 alturas. Cuando llegamos salía gente con cara larga, precisamente porque no habían reservado, y es que este sitio se llena enseguida, y por eso Rhea reservó. Nos sentaron arriba y enseguida vimos que el local también pintaba elegante.

La comida estaba muy buena, yo me pedí salmón con pasta y una salsa suya propia que estaba genial, mientras Rhea se pidió un plato de pasta con gambas, que tenía una salsa parecida. La verdad que no tardaron mucho en servirnos, pero se agradecía el sitio, estaba muy chulo. Cuando acabamos, salimos junto al restaurante, antes de cruzar el río y yo saqué el dron para grabar un poco por los canales de la ciudad. A nadie le parecía importar, así que estuve un buen rato dando vueltas por encima, me fui al castillo, por los canales, etcétera.

Cuando me cansé, nos dirigimos al castillo que habíamos ya visto desde la torre de Belfort y desde el dron, pero ahora en directo. La verdad que no parecía tanto, pero era una pasada, todo de piedra, perfectamente reconstruido y preparado para las visitas de la gente.
Podías incluso coger una audio-guía, pero por experiencia, sabíamos que nos iban a empezar a hablar de nombres de reyes raros y simplemente nos dedicamos a disfrutar de las vistas y del propio castillo bordeado por uno de los canales. Yo creo que este último aspecto lo hacía aún más mágico, con barcos circunavegando alrededor de él.

Estuvimos un rato largo, más de una hora dando vueltas por dentro de todas las salas, hasta que llegamos a la zona que se ve en la foto izquierda, donde de repente se quedó vacío. En ese momento se me ocurrió que tal vez podría sacar el dron, y como estábamos en alto, podría llegar más lejos con el control remoto sin edificios por medio. Lo saqué, lo volé por el castillo y por todas las iglesias de la ciudad y volví a aterrizar antes de que se llenase de gente aquella parte.

Bajamos y ahora nos fuimos a recorrer la zona que nos quedaba, que habíamos visto por la mañana pero no pudimos ir por las horas. Era una zona de los canales que yo había recorrido con el dron después de comer, pero desde abajo paseando era una pasada.

Es cierto que tiene un poco de filtro la segunda, pero los edificios son los que hay sin mas. Esta foto nos la hizo una chica de Zamora que nos encontramos por el camino, que como llevaba una Reflex enorme, nos dió confianza para hacer la foto. De hecho le pedimos como 3 fotos, ya que íbamos en el mismo sentido, jajaja, típico.

Nos entretuvimos un buen rato en esta zona haciendo fotos, luego subimos al puente y nos fuimos a ver la iglesia Sint-Michielskerk, y desde ahí la rodeamos, cruzamos el río por otro puente y regresamos a la plaza principal de por la mañana. Como no teníamos otra cosa que hacer, nos dedicamos a hacer tiempo por la zona hasta que se hiciera de noche para poder ver todo iluminado. Pero claro, era por la tarde, no habíamos tenido postre en el restaurante y a Rhea se le ocurrió ir a un local al lado del castillo que tenía apuntado, Julie's house.

La pena fue que llegamos y estaba petado de gente y casi nos les quedaba nada para vender de dulces. Así que nos fuimos a otro que habíamos visto desde el propio castillo que tenía fotos de tazas de chocolate con tartas encima, jejej, el In Choc.
Mi cara lo dice todo y eso que eran tazas pequeñas, si hubiéramos pedido una como las que pedía la gente de alrededor reventaríamos ahí mismo.

Pensamos que un gofre es mejor sin toppings y a medias claro. Luego el de oreo era el mio y el otro de Rhea, pero vamos que estaban de muerte y encima con el frío que empezaba a hacer en Gante, se agradeció mil.

Se nos hizo de noche ahí mismo frente al castillo, y nos fuimos a pasear por la misma calle de antes, pero esta vez con todo iluminado. Hicimos varias fotos y nos dirigimos andando a la parada del tren de por la mañana. No nos acordábamos muy bien del camino, pero bueno, acabamos llegando en menos de 20 minutos.

Ahora quedaba hacer el proceso inverso, es decir, ir a la estación, coger un tren que nos dejase en la otra, y de ahí ya para Bruselas.

Tuvimos suerte y solo nos tocó esperar 5 minutos al primer tren. El segundo se hizo de rogar un poco mas pero no teníamos prisa, serían las 17.30h. Como no teníamos absolutamente nada de hambre, pensamos que lo mejor era esperar a llegar a Bruselas, bajarnos en la estación central de nuevo, y ver lo que había de picar por el centro.
Una de las cosas que más se ven por Bélgica en general, son los puestos de patatas fritas con salsas, tal cual se ve en el foto, es decir, tu vas y pides un cono con salsa de lo que quieras y listo, ya tienes cena, jeje.

Había uno famoso en el centro llamado Fritland,  y enseguida lo encontramos, porque había una cola de narices. Encima la mayoría éramos españoles de vacaciones por allí. Yo estuve un rato en la cola, pero en cuento se quedaron libres mesas dentro, no lo dudé y dejé a Rhea en la cola.

Cuando llegó con el paquetazo de patatas casi me da algo. Es cierto que ya me había entrado hambre, y que no quedó ninguna, pero joer, es que eran muchas, y había gente que se las pedía individuales.
No era la cena mas sana del mundo, pero con el frío que hacía entraban bastante bien. Lo malo fue que al ser dos glotones comiéndolas, se nos quedó en poco y paseando paseando, nos encontramos un libanés y nos pedimos un wrap de haloumi (un queso típico libanés que conocía Rhea). Vamos que era como un kebab, pero sin carne, solo queso haloumi y verduras en un wrap caliente. Encima el primer wrap se les quemó, porque había tanta gente pidiendo comida que se despistaron y nos tuvieron que hacer otro...¡¡¡ estos moros !!!! jajaja

Ahora si, con el estómago lleno, de vuelta andando al hotel para entrar en calor y dormir.

Domingo

Había llegado el último día del viaje, y como habíamos planeado, lo íbamos a pasar en Bruselas para luego poder ir al aeropuerto tranquilamente. Por esto, decidimos que lo bueno sería desayunar en otro sitio que no fuese el de siempre, dado que ya no teníamos prisa por coger ningún tren.
El sitio elegido se llamaba Chicago Cafe, y la verdad que molaba bastante, tenía zona recreativa para niños, decoración con trozos de cartones y demás, muy interesante.

Esto fue lo que nos pedimos y yo, como siempre, al dulce. Hoy no me apetecía nada de salado, así que le dí un cachito de bocata con mermelada a ella y el resto, pa'l menda!!!

No teníamos claro lo que íbamos a ver o como, así que saqué el mapa de la ciudad que teníamos y fuí mas o menos haciendo un trazado de los puntos interesantes para poder cuadrar todo lo queríamos ver.
Primera parada, el Mannekin Pis. Figura muy conocida por todo el mundo, que no tiene nada, es más yo me hice una foto con una reproducción enorme que había al lado de la propia fuente, pero sujetando un gofre enorme, jeje

Desde ahí nos fuimos caminando dirección a los juzgados, que están en lo alto de una colina, pero que por estar en obras no pudimos ver mas que andamios y el monumento a la infantería belga. Sin más, empezamos a bajar por la avenida del Toison D'Or en dirección al Palacio de Bruselas. La verdad que tenía pinta de ser bonito, pero estaba cerrado y no se veía nada.

La idea era adentrarse en el parque de enfrente, el Parque de Bruselas y sacar el dron. Nos fuimos al fondo a grabar, estuve por encima de la ciudad un rato y cuando me cansé continuamos nuestra ruta hacia la catedral, que está justo al lado, a menos de 5 minutos andando.
Era muy bonita y se podía entrar a visitarla, aunque estaban justo en la misa de las 11am. Pero bueno, nos metimos, estuvimos grabando un rato por dentro y de ahí salimos dirección al centro para acabar de rematar regalitos, imanes típicos y por qué no, comprar algún dulce de media mañana.

Una vez que los recuerdos estaban comprados, nos fuimos a ver la plaza del ayuntamiento y todos los alrededores. La verdad que es una pasada, aunque alrededor no haya nada más que ver.
Una vez acabamos esta zona, como no teníamos nada más que rascar, nos compramos un chocolate calentito en Godiva, uno de chocolate negro y otro de almendras, que estaban de muerte. A continuación, nos fuimos a visitar una de las cervecerías más famosas de la ciudad, en la que se dice que hay mas de 2000 cervezas diferentes (no lo creo, pero beuno...).

Nos vino de lujo, porque estaba al lado de la figura alternativa al Mannekin Pis, que era el Jeanneke-Pis.
Después de un pequeño descanso en este bar, nos fuimos de vuelta al hotel, pero no sin antes pasearnos por las galerías famosas de Saint Hubert. Son dos calles techadas enormes, con tiendas a ambos lados, 90% de chocolates y dulces.

Nos compramos chocolates para nosotros, la familia y probamos alguna que nos ofrecieron. Ese día íbamos bien servidos de azúcar. Sin más que hacer y con el tiempo casi encima, nos fuimos andando al hotel a por las maletas, que dejamos en conserjería. Lo bueno era que la estación de tren estaba al lado, y llegaba al aeropuerto en unos 10 minutos solo, lo malo que era carísimo, a casi €uro por kilómetro. En fin, llegamos bastante antes de la hora y tuvimos que hacer algo de tiempo en una cafetería hasta que saliese la puerta.

Salimos sin incidentes, llegamos a Barcelona algo tarde, Aerobus, taxi y de nuevo en casa con un montón de chocolate y recuerdos..