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Saturday, April 7, 2018

Philippines 07A - Port Barton island hopping

Amanece un nuevo día en Port Barton cuando aún no eran yo creo ni las 5 de la mañana, por culpa de los putos gallos. Si en ciudad ya molestan, en un pueblo perdido en medio de la selva te lo puedes imaginar.

Yo me desperté entre sudores y ruidos y tuve que coger los tapones para los oídos de la mochila porque no podía más, es que no callan, y encima hacen el efecto llamada de unos a otros. Y todo para luego hacer las peleas de gallos, si es que...

En fin, nos levantamos y empezamos a recoger lo poco que nos quedaba a la vista, porque la mochila la habíamos preparado ya por la noche, sabiendo que hoy había que dejar el hotel.

A las 7.40am nos dejaron el desayuno en la mesa de fuera, donde venían tostas, pancakes, tortilla con verduras y un par de botellas de agua. Era ya un pelín tarde si queríamos estar a las 8am donde Jomar, pero bueno, no podíamos forzarlo mucho más.

Cuando terminamos de desayunar, recogimos la última ropa mojada del tendedero y lo metimos todo como pudimos en bolsas de plástico, y de ahí a la mochila o maleta. Lo dejamos todo en la recepción del hotel y nos llevamos lo imprenscindible para el tour de island hopping. Sobre las 8.10am estábamos saliendo hacia donde Jomar para ver qué le había dicho su jefe de la furgoneta a El Nido.

Cuando llegamos Jomar salío a recibirnos y a darnos la buena noticia de que sí, efectivamente nos llevarían a El Nido, pero tendría que ser por 3500php (nosotros no dudamos en decir que sí claro está). Entonces le dijimos que teníamos un tour, y que sobre las 16:30 llegaríamos a la playa, cogeríamos nuestras mochilas y nos íbamos.

Al mismo tiempo apareció con la moto el que nos reservó el tour (Chris), y nos fuimos detrás de él y con Jomar al centro de información a por la "eco-card" esta que hay que sacarse sí o sí. Resultó, que este centro estaba en una de los arcos de acceso a la playa, pero en la planta de arriba, que tenía un casetucho. Allí subimos y vimos que había dos chicos en dos mesas cobrando 50php por persona y repartiendo el papel con tu nombre.

Una vez teníamos todo preparado, Chris nos dijo que esperásemos en la playa un poco hasta que llegasen el resto de parejas, porque era pronto, es decir, habíamos acabado todos los trámites y nos sobraba media hora.
Sobre las 9am apareció una de las parejas del viaje. Eran estadounidenses y estaban viviendo su jubilación en Filipinas desde hace meses.

A las 9.10 apareció la otra pareja de holandeses. Mucho más jóvenes y parecía que con cara de pocos amigos, aunque siendo de allí, no me extrañaba mucho, jeje.

En total éramos 6 personas en un barco pequeño, y considerando que en otros barcos iban hasta 20, nos sentimos afortunados. Podíamos elegir las gafas de buceo que quisiéramos, hacer lo que nosotros quisiéramos, ...
La primera parada era una vieja conocida de Rhea y mia, es decir, la starfish island. La misma del kayak y del dron del día anterior, pues esa. La única diferencia era que ahora había muchos más barcos allí parados como el nuestro, y que resultó que las estrellas de mar no estaban alrededor del banco de arena, sino a unos 50m de ella.

Nosotros le dijimos a Chris que por qué no parábamos al lado de ellas en lugar de en el sandbar, que las veríamos mejor. El americano decidió ir nadando porque ya estaba en el agua, pero los demás nos acercamos con el barco. Aquí si que había muchas, no como el día anterior. Estuvimos revoloteando alrededor de ellas unos 15 minutos y nos fuimos al siguiente punto.

No tengo muy claro dónde estaba el punto de las tortugas, porque primero nos desviamos bastante hasta una isla, donde Chris paró a comprar pescado a una mujer mayor que estaba en la orilla con una barquita. De ahí giramos hacia la izquierda y todavía tardamos un buen rato en llegar. A todo esto, el tubo del motor de nuestra barca iba soltando algo negro muy chungo, que no nos gustó mucho, la verdad.

Cuando llegamos al punto de las tortugas, nos tiramos ansiosos con ganas de ver alguna pero no tuvimos suerte, debía ser muy pronto y no había ninguna. Es más, apenas había peces para ver, y decidieron seguir con la marcha y dirigirnos a la isla donde nos prepararían la comida, llamada Máxima Island, pegada a otra llamada Exótic Island.

Llegamos sobre las 11am y nos detuvimos junto a una caseta de bamboo hecha en la propia orilla para estos eventos, es decir, tenía una especia de hornillo/BBQ, y un par de mesas para comer. Por supuesto, vigilando el fuerte estaban los gallos y un par de perros. Como era muy pronto, nos dieron tiempo libre para hacer lo que quisiéramos. La gente se calzaba y se iba a dar la vuelta a la isla por un camino de piedra, pero Rhea y yo decidimos tirarnos al agua a ver peces junto al arrecife.
Tras un buen rato buceando, y tras ver que por esa zona también había alguna que otra medusa transparente, decidimos ponernos las chancletas e ir a ver dónde iba toda esa gente que rodeaba la caseta por el camino de la foto en la izquierda.

Realmente el camino era de roca volcánica, con algo de arena de playa tirada por encima a mano. Y tras un breve recorrido de unos 100m, aparecías en otra playa con mas mesas para comer en la parte de atrás. El agua estaba muy turbia en ese lado porque encima tenían unas 3 o 4 barcas amarradas. Eran barcos de guiris, que parece que les da igual el agua con gasolina, turbia y sin peces, lo único que les parecía interesar era el sol. Nosotros dimos la vuelta y nos fuimos de nuevo hacia la caseta, con la suerte de que a mitad de camino nos encontramos a Chris que venía a buscarnos para comer ya.

Por suerte, debía haber una especie de turnos de comida que ellos mismos manejabas, con lo que ahora nos tocaba comer a nosotros. Eran como las 12 del mediodía, y aunque no teníamos mucha hambre, el ejercicio en el agua y demás te lo acababa dando. La comida era muy simple, consistía en dos fuentes grandes, una con arroz apelmazado y otra con pescado y pollo. Todo ello a la parrilla, sin aceites ni cosas raras.

La mujer americana hizo los honores y desmenuzó el pescado un poco, porque veía que todo el mundo la estaba liando al cortarlo, jojojo. Yo me centré en el pollo y el arroz, que además venía con la salsa agridulce típica que preparan ellos. También llegué a probar algo de atún, pero la sardina y el otro pescado que, como dice el Quijote "de cuyo nombre no quiero acordarme", se lo dejé a Rhea.

Aparte de todo esto, en la propia caseta te vendían agua mineral, esta vez era buena. Tuvimos que pedir prestado a Chris el dinero porque no teníamos nada encima, después de venir de bucear como para llevar nada encima. Era gracioso, porque el que llevaba el Kiosco ahí era un hombre mayor con dos niños de menos de 5 años cada uno, pero parecían felices estando todo el día ahí metidos jugando con la arena, 2 palos y viendo turista.

A todo esto, mientras comíamos, Chris se metió en una tumbona justo detrás de nosotros a la sombra, a dormir la siesta tranquilamente. Estrés menos un millón. Aparte nos dijeron que hasta dentro de media hora nos saldríamos, que nos dedicasemos a hacer lo que nos diera la gana. Loa americanos y Rhea y yo nos fuimos por el otro lado de la isla donde decían que había unas escaleras para subir a la cima, aunque nunca llegamos a subir. Dimos un simple paseo adelantando incluso a los holandeses que se tiraron en la arena a dormir.

A la media hora, es decir, sobre la 13pm nos pusimos en marcha de nuevo hacia la zona de las tortugas a ver si esta vez teníamos más suerte.
Como se puede apreciar en la imagen, esta vez sí que tuvimos más suerte, y es que no habíamos detenido el barco y ya nos estaban haciendo señas unos franceses desde el agua, de que había una justo debajo.

Bueno, en realidad los franceses nos decían que no había nada, como para que no fuésemos a molestar, pero era bastante obvio que sí estaba.
Estuvimos un rato nadando a su alrededor y yo al final me subí al barco porque me daba pena del agobio de la pobre con 200 personas alrededor haciendo fotos, vídeos, etcétera. Unos minutos más tarde debió aparecer otra un poco más pequeña a unos 10 metros del barco, pero ya no nos tiramos a por ella.

A los 20 minutos de estar por ahí, nos subimos y nos fuimos al siguiente punto de parada, al White Reef, y a continuación de este, el Twin Reef. Ambos eran una auténtica pasada y además, a ratos entraba el sol y se iba mostrando la amalgama de colores que tenían los corales. Era increíble porque además el coral llegaba casi a la superficie, es decir, había zonas donde había que nadar con mucho cuidado para no chocar contra ellos, porque encima las gafas de buceo hacen efecto lupa y es peligroso.
En estos dos arrecifes es donde pasamos la mayor parte del tiempo buceando, yo diría que entre los dos casi una hora. Claro al final tanto esfuerzo pasa factura y estábamos hechos una piltrafa cuando subimos al barco.

Ya no quedaban más sitios por ver y eran cerca de las 15h. El barco se puso en marcha de vuelta a la playa de Port Barton donde estaba la última parada. Durante ese útlimo trayecto no hablaba ni cristo, jajaja, estábamos todos ya cansados de tanta agua y tanto nadar.

Yo tengo que decir, que las gafas de buceo estas grandes que llevo yo, no están hechas para mar abierto. Cuesta el doble respirar al tener dos sitios por los que consumir oxígeno y se llena mucho más de agua que unas gafas normales. Mejor las gafas de snorkel normal.

Cuando nos bajamos del barco en la playa de Port Barton era todavía muy pronto, nos despedimos de la gente y nos limpiamos un poco la arena en el agua. Habíamos quedado en irnos a las 5 a El Nido, pero nos parecía una tontería estar esperando 2 horas allí sin poder hacer nada, porque nuestras mochilas estaban en el hotel prácticamente secuestradas. Por eso decidimos ir a hablar con Jomar y pedirle que lo adelantase al menos una hora, a las 16h.

Por supuesto que Jomar no puso ninguna objeción, era un tío bastante peculiar, pero una gran persona que además siempre estaba sonriendo. Nos dijo que sin problema, que llamaba a los de la furgoneta y a las 16h nos recogerían en nuestro hotel Bing Vice (el cual Jomar mismo nos dijo que era muy caro, aún habiendo pagado 20€ por la noche).

Mientras hacíamos tiempo hasta las 16h, porque debían ser las 15:20 o así, nos fuimos a nuestro local favorito, para qué investigar y llevarse una mala sorpresa cuando en este sitio sabes que la calidad es buena, jeje. Ahí nos volvimos a pedir un zumo de frutas para hidratarnos un poco, porque quién lo diría que después de todo el día en el agua, el cuerpo te pediría beber sin parar.. ¡¡ maldita sal !!

Sobre menos cuarto nos fuimos al hotel, recogimos las mochilas un poco con lo que traíamos del barco y justo en ese momento aparece Jomar montado en la furgoneta. Más puntual imposible. Subimos todas las cosas a la furgoneta, dejamos a Jomar en su tienda, les pagamos el viaje (supongo que para que él se llevase su pequeña comisión) y nos pusimos en marcha a El Nido.

El trayecto era bastante pedregoso, porque si lo comparas con una distancia de España es nada, pero con esas carreteras, nos llevaría casi 4h y media. Iban dos punquetas conduciéndola con una música rayante que no sé ni cómo describirla. Yo a veces lo comparo con estar estrangulando gatos, jejeje, pues parecido.

Por suerte Rhea y yo teníamos toda la furgoneta para nosotros solos. Al principio los dos íbamos sentados en la fila inmediatamente detrás del conductor, pero rápidamente Rhea se desmarcó y se puso una fila más atrás totalmente tumbada. Yo ya veía que para mi envergadura, eso iba a ser complicado.

A los 15 minutos de salir de Port Barton paramos a repostar en una gasolinera, y ellos aprovecharon para fumar. Ahí vi mi momento estrella y les bajé la música porque era horrible. Yo creo que ellos se dieron cuenta de sobra y el resto del viaje la pusieron, pero más baja.

El camino tengo que decir que fue una auténtica tortura por varios motivos: primero que en ese país tienen la mala costumbre de pitar por todo (hola, adiós, qué tal estás, quita, que paso, voy, cuidado, insultos varios, ...) y eso te pone la cabeza como un bombo. Segundo porque vamos dando botes durante mas de 4h y eso te revuelve el estómago aunque no quieras. Tercero porque estábamos reventados del  tour y no pudimos descansar, al menos yo. Y finalmente por la música asquerosa que llevaban. No me quiero imaginar si vamos en esa misma furgoneta con otros 8 guiris... me pego un tiro.

Cuando ya solo quedaba una hora nos detuvimos 10 minutos en una ciudad que hacía intersección llamada TayTay, marcada en amarillo en el mapa. Nos bajamos a estirar las piernas, usar el baño que olia a muerto, jejej, una experiencia religiosa vamos. Mientras tanto la noche se nos echaba encima ya.

Sobre las 19.50h hicimos nuestra entrada en la calle de hotel finalmente. Nos bajamos casi como el papa, besando el suelo. Entramos al hotel, que tenía pinta de lujoso y nuevo, e hicimos el checkin. Subimos a la habitación del tercer piso sin ascensor, no funcionaba la tele, la ducha iba solo con agua fría, internet no funcionaba. Efectivamente habíamos llegado a las Filipinas profundas.

Era rato que todo funcionase tan mal siendo una zona tan turística, pero bueno, con los pocos recursos que tienen, tener esos monstruos de hoteles pues es lo que tiene. Al acabar de prepararnos salimos a ver qué cenábamos, y aunque yo no tenía mucha hambre, Rhea estaba que mordía, así que hice de tripas corazón y venga, a pasear.

Tuvimos suerte porque estábamos justo en la calle paralela a la de los restaurante de la zona, con lo que en menos de 2 minutos ya estábamos en pleno apojeo. Había de todo, heladerías, pizzerías, hamburguesas, locales de fiesta, negocios de bowles de frutas, tailandeses, etcétera.

Yo seguía sin hambre y con un dolor de cabeza espantoso, pero finalemente nos sentamos a comer en un sitio llamado Pukka Bar. Era un sitio de kebabs y burrito pero con un toque local, no estaba nada mal. Acabamos de cenar tarde, sobre las 22 casi y nos fuimos directos al sobre que había sido un día largo e intenso.

TIPs:
  • En Port Barton no hay cajeros, todo funciona con cash.
  • Port Barton es básicamente un pueblo vegetariano.
  • Todos los tours de Port Barton son iguales y valen lo mismo (700php/persona). No esperes al último momento a comprar uno porque te va a dar igual, te cobrarán lo mismo.
  • Usad pasta dentífrica para limpiar la gafa de buceo, funciona mejor que echando saliva y es menos cerdo.

Monday, April 2, 2018

Philippines - 02A Balicasag por los aires

Hoy era el primer día de buceo del viaje y habíamos quedado con el de la oficina de turismo en estar a las 8 en su oficina para pagar lo que los quedaba y desde ahí, ir hacia el barco con el guía.
Nos despertamos pronto, sobre las 6.45 ya estábamos en pie y listos para ir a desayunar abajo en el restaurante junto a la piscina.
El desayuno era bastante completo. Podías pedir qué tipo de tortilla querías, y luego tenías tus tostadas con mermelada y mantequilla. Y eso si, agua de esa destilada hasta que reventases, jaja.

Yo me levantaba con un hambre de perros siempre, y esta vez no me di cuenta que nos íbamos a navegar.

A las 8 en punto ya estábamos en la oficina de turismo después de la pateada de 15 minutos desde el hotel, como siempre. Ya nos estaba esperando el chico dentro para recaudar lo que debíamos, pero el guía tardó otros 5 minutos en aparecer.

Cuando se presentó allí, nos dijo que le siguiéramos y así hicimos, en dirección a la playa de Alona. Una vez allí, nos dijo que esperásemos un segundo en la orilla mientras él llamaba a una de las embarcaciones que estaba anclada a escasos 100m de la orilla.
Cuando se acercó, nos subimos, nos pusimos los chalecos por seguridad, nos pusimos crema por si acaso, que aunque eran las 8am el sol ya picaba desde las 6, y pusimos ya rumbo a nuestra primera parada, Balicasag island.

La isla no estaba lejos, pero con estas barcas de bamboo y esos motores, pues nos llevó una media hora.
Encima, el ruido del motor era ensordecedor y apenas podíamos hablar entre nosotros, así que nos dedicamos a mirar para el paisaje, ya que el agua estaba en calma y aparecía totalmente despejado.

Como dije, en una media hora ya estábamos pisando la playa en Balicasag, una arena de coral al principio, y de arena fina después. Ya se empezaban a ver barcos alrededor de ella como era normal, así que nos dimos prisa, aunque ya sabemos cómo van las cosas aquí, es decir, nos acercamos a unos toldos que tenían allí con sillas y mesas de restaurante, y nos dijeron que esperásemos, que nuestro guía local no había llegado o estaba con otra pareja.

La espera se extendió otros 20 minutos aproximadamente, con lo que Rhea decidió meterse en la playa para, al menos, poder tomar el sol y no estar ahí debajo de los toldos sin hacer nada. Yo mientras me quedé con las mochilas porque no me apetecía meterme mucha caña bajo el sol.

Al poco aparece un local y nos empiezan a dar gafas de buceo y aletas para salir ya. Yo tenía la máscara de buceo, pero se me había olvidado en el hotel, así que me tocó usar unas de ellos. Pero no salimos todavía, el tiempo seguía pasando y yo viendo que había otro koreano sacando su dron, me dió por sacar el mio y hacer tiempo, y justo cuando lo tengo para volar, zasca!! aparece Murphy y nos dicen que nos tenemos que ir. Dejamos nuestras mochilas en una tienda de allí, porque nos dijeron que se nos mojaría todo seguro y listos.
La barca que nos sacaba de la playa no era la que nos trajo a ella, sino esta mini-embarcación de cañas de bamboo. De ahí que nos dijeran que se nos iba a mojar todo, jajaja..

No se aprecia, pero el guía (Jerry) va detrás de Rhea, y es que era tan pequeño y moreno que no se le veía casi.
El primer punto de parada era a escasos 200m de donde salimos, y es que había una sorpresa bajo el agua. Cuando paró la embarcación, nos pusimos las aletas y las gafas y nos tiramos al mar sin más. La primera vez que buceas después de un largo tiempo, al menos yo, tengo esa sensación de ahogo al usar el snorkel, porque no estás acostumbrado a respirar tan poco por ese tubo y se te acelera el corazón.

Encima, nada más tirarnos al agua aparecieron 2 tortugas nadando a nuestro alrededor que fue un bombazo, porque no son fáciles de ver, y ahí estábamos, nada mas tirarnos ¡bingo! El problema que tuvimos fue que las gafas mias no retenían el agua y me ahogaba constantemente, no conseguía ver nada. Por parte de Rhea, su tubo no cogía aire y no te podías sumergír, con lo que el guía acabó dejándole el suyo.

A todo esto, tenemos que sumarle la grandísima corriente que había en esa zona, que te arrastraba a tí y a la embarcación que no estaba anclada. La barquita apenas se sostenía donde la dejamos, y si te despistabas se iba lejos, con lo que acabé nadando, grabando y buceando agarrado a las cañas de la embarcación todo el rato.

Como no eramos capaces de bucear absolutamente nada, el guía decidió que volviésemos a tierra a por otras gafas de buceo. Una vez allí, empezó el baile de gente preguntando a gente y a otra gente y así 5 minutos perdidos, hasta que alguien apareció con otros 2 pares de gafas, que vete tu a saber de dónde salieron. En fín, nos pusimos en marcha de nuevo.
Como se puede apreciar por la gama de colores del agua, la barrera de coral no estaba lejos de la costa. Nos subimos a la mini embarcación y nos fuimos hasta el borde donde el agua cambia de color, que es donde está lleno de cientos de peces de colores, formas y tamaños.

Aquí Jerry nos dejó tiempo libre para que hiciésemos lo que nos diese la gana mientras él esperaba en la embarcación por nosotros.

Yo perdí la referencia temporal, pero creo que estaríamos alrededor de media hora buceando sin parar, grabando vídeos de los peces y gozando con la caída que había ahí, jejeje. Cuando nos cansamos, nos subimos al barquito como pudimos, y volvimos a la playa.

El siguiente punto era la Virgin Island, pero quisimos esperar un poco ahí en la playa porque yo quería grabar un poco con el dron desde arriba, para ver exactamente dónde estábamos y lo que teníamos alrededor. Como se puede apreciar en la imagen, dónde estábamos se acerca bastante al paraíso, y es que las imágenes que grabé no tienen desperdicio.

Tras una media hora allí haciendo el chorra, siendo ya cerca de las 12 del mediodía, el que nos trajo desde Panglao nos dice que nos tenemos que ir, porque sino la siguiente isla desaparecería con la subida de la marea. Y es que la siguiente parada es lo que llamana un "sandbar", que no es otra cosa que una isla de arena que aparece y desaparece en función de las mareas.
Desde el aire esto era lo único que se veía nada más llegar, y es que yo ni me molesté en bajar de la embarcación, porque el agua ya cubría a la gente por la rodilla. Habíamos llegado un pelín tarde para poder pasear por la arena.

Rhea si que se bajo y se puso a pasear un poco mientras yo desplegaba el avión. La verdad que me emocioné demasiado, porque despegarlo es una cosa, porque en 2 segundos estoy en el aire, pero aterrizar es otro tema.
El aterrizaje fue un poco complicado, primero porque mientras estaba en el aire perdí por completo la referencia de dónde estábamos, y luego porque aterrizar en una embarcación que solo tiene un espacio de 50cm2 en la proa, y con la marea moviendola de arriba a abajo, pues....complicado. La primera parte con el GPS se arregla, pero la segunda no, y así me pasó, que lo estacé contra el mástil delantero y por suerte, cayó encima de la embarcación, sino, adiós dron para el resto del viaje.

A eso de las 12.40 nos pusimos ya en marcha hacia Panglao, porque ya no quedaba nada más que hacer allí, mientras el resto de embarcaciones, llenas de turistas hasta la bandera, seguían haciendo fotos y comiendo algo a bordo.

Cuando llegamos a la playa eran ya cerca de las 14h y teníamos hambre como era normal. Encima ya empezábamos a notar una cierta quemazón en los hombros como consecuencia del buceo excesivo sin protección que hicimos, un desastre. Por todo ello, lo mejor era meterse bajo el toldo de un restaurante a comer. No recuerdo el nombre, pero si recuerdo que se me antojó comida Thai y en el segundo que encontramos (por comparar), pues ahí nos quedamos.

Pedimos un zumo cada uno para entrar en faena, y nos pedimos los dos el típico Pad Thai, es decir, fideos con pollo y verduras. Tardó un rato en llegar, pero al final lo deboramos, y eso que tampoco estaba del todo bien, pero entró bien. Después de un rato a la sombra descansando, llegó el momento cumbre del día, la cagada absoluta....NO teníamos dinero para pagar !!!!! lo habíamos gastado todo en el buceo, y solo nos quedaban unos 500php, y claro, de tarjetas ni hablar.

Yo recordaba que nada más salir a la carretera general había dos cajeros del Banco de Philippines y me ofrecí a ir, pero eso si, con la camiseta puesta ya. Me puse en marcha dejando todo con Rhea allí mismo, porque era un paseo de 20 minutos, o eso creía. Cuando llegué al banco con la sudada correspondiente, entro y me dice el guardia de seguridad que estaban apagados todos cajeros (OiO) primera bofetada en la cara.

En este momento mi cerebro tenía que tomar una decisión muy importante: ¿volver al hotel y coger el dinero que teníamos en la caja fuerte, o ir al otro cajero que estaba a unos 15 minutos andando hacia el lado opuesto de la playa? mi cerebro dijo opción 1 y así lo hice, sin pensar más, me puse en marcha hacia el hotel bajo el solazo que estaba cayendo a las 3 de la tarde.

Cuando llego al hotel, pido la llave todo contento por estar ya en sombra y con el aire acondicionado de la habitación a tope, pero como era normal, me doy cuenta que la llave de la caja está en mi mochila, y mi mochila con Rhea, ¡Me cago en la %·$%"·$&"·$&! pues nada, no lo pensé para no desesperarme, dejé la llave en recepción de nuevo y me puse en marcha de vuelta hacia el otro cajero, que ahora, eran los 15 minutos hasta el cajero en el que ya estaba, más otros 15 hasta el siguiente. Yo rezando en ebreo para que ese tuviese dinero, porque la idea de ir a la playa a por la llave de la caja fuerte, volver al hotel y de nuevo a la playa no era viable.

Casi arrastrándome y al borde del colapso llego al cajero, que cómo no, tenía una cola guapa de gente esperando, y eso si, al solazo. Yo me metí a la sombra para sobreponerme un poco y es ese momento en el que paras y te sube todo el calor a la cabeza... Dios qué ganas de tirarme al agua!!! Estuve esperando unos 10 minutos a poder sacar dinero, e incluso pensé coger un triciclo para ir a la playa, pero yo creo que ya por inercia me puse en marcha sin parar. Aproximadamente una hora después de salir del restaurante, llego y Rhea ya estaba en la playa tomando el sol, jaja...

Pagamos lo que debíamos y automáticamente nos fuimos a tirar a la playa, a la sombra. Yo no podía más y encima tenía unas quemaduras del buceo guapas. Me quedé dormido en la toalla un buen rato y cuando me desperté, ya con el sol bajo, Rhea se compró un helado y nos fuimos a dar un paseo por la playa hasta el extremo mas al norte, donde parecía haber menos gente para poder sacar el dron.
La puesta de sol, como se puede apreciar en la imagen, era una pasada, aunque al estar al este, la propia isla nos tapaba el final, pero bueno, merecía la pena igual volar el dron y sacar estas imágenes impresionantes de los barcos parados frente a la costa.

Incluso un chico con el Mavic Air se nos acercó a preguntar si no había ningún problema en volarlo cerca de los resorts, por que alguien pudiera venir a quejarse o algo. Como dije antes, a la gente se la sudaba todo.

Cuando nos cansamos y el sol prácticamente se había ido, llegó el momento de volver al hotel a ducharse (yo ya por segunda vez hoy) y a inspeccionar las quemaduras de los hombros. Pero antes de nada, nos fuimos a la tienda de buceo llamada Pata Negra a alquilar una moto para que así, al día siguiente, nos levantásemos con la moto ya aparcada en el hotel.

Esta tienda estaba genial porque era de un español de Pamplona, y porque decían que si ibas diciendo que te lo habían recomendado y tal, te dejaban la moto por 400php en lugar de los 500php que pedían en todas partes. Al llegar la chica nos pidió el carnet de conducir o un pasaporte y nosotros no teníamos ni uno, ni otro, al menos no encima. Le lloramos un poco y al final la chica dijo que sin problemas, que tuviésemos cuidado con los controles de policía que había por la carretera y listo, que si teníamos algún problema, que la llamásemos y ella se acercaba a ayudarnos. Pero sobre todo, que cuidásemos los cascos, que nunca los dejásemos en la moto, que vuelan.

Dicho y hecho, en menos de 10 minutos teníamos una scooter amarilla en la puerta aparcada y lista para irnos con ella. Lo primero que hicimos fue ir a la gasolinera de al lado para no tener que perder tiempo al día siguiente, y porque básicamente estaba seca. Yo creo que con 100php llenamos el depósito por completo. Desde ahí al hotel directos y en 1 minuto.

A las 20h ya estábamos duchados y listos con cremas, aftersun, antimosquitos y la de Dios encima. Ya podíamos salir a cenar al pueblo. La moto la dejamos ahí aparcada en la entrada, pero dentro del recinto eso si. El destino esta noche era un restaurante que estaba al lado del Shaka, que tenía una parrilla enorme a la entrada, donde podías elegir tu cena y luego sentarte a esperar por ello. Este pertenecia al Sun Apartelle Resort Hotel.
No se aprecia mucho en la foto porque el local estaba bastante oscuro, pero nos cenamos dos platos compartidos con arroz y uno de ellos con pinchos de pollo y el otro con un calamar entero.

No es que fuera gran cosa, pero era muy sano y nos hacía falta algo sólido que no fueran frutas o algo de azúcar. Esto era perfecto. Además, el arroz llena bastante porque lo hacen bastante compacto y cada vez que lo tragas, parece que te chupa el alma, jajaja... el cuenco con soja que no falte también.
Cuando acabamos, estábamos tan cansados que no tuvimos ganas de nada más que irnos de vuelta al hotel, pero eso si, a Rhea le apetecía algo dulce y nos pasamos por el único sitio que conocíamos y estaba abierto, el Shaka. Allí tenían algo de dulce, pero como era todo rollo vegano, pues no tenía la misma pinta que si fuera la típica guarrada de azúcar. Nosotros elegimos un pastelito que parecía chocolate y nos lo llevamos a la habitación.

Sobre las 22h ya estábamos entrando por la puerta de la habitación, totalmente destrozados. Pusimos a cargar todos los dispositivos que teníamos a mano, probamos un poco del pastel (que sabía raro raro) y nos pusimos el Netflix como la noche anterior. El resto te lo puedes imaginar ya :P