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Sunday, April 8, 2018

Philippines 08A - Las cabañas beach

L A S   C A B A Ñ A S   B E A C H

Anoche habíamos caído totalmente rendidos en la cama, especialmente yo con mi dolor de cabeza del viaje en furgoneta. Eran las 6.50 y ya nos estábamos levantando, aunque parecían las 11am con el calor que cascaba ya y la luz que entraba. Como el desayuno era hasta las 9.30am, nos preparamos un poco y nos bajamos al hall del hotel donde lo servían.

Más de lo mismo en El Nido, es decir, partes dulces, partes saladas, con sus salsas, tortillas a la carta, zumos de bote...vamos que nos pusimos finos como siempre. Cuando acabamos nos volvimos a la habitación a vestirnos en condiciones y a preparar las mochilas para irnos a la playa que estaba justo al lado del hotel.
Cuando llegamos a la playa, como se puede apreciar en la imagen, no había más que embarcaciones por todas partes listas para salir en los tours. No era una playa para bañarse, al menos los de fuera. Sí que había gente tomando el sol en la playa, pero bañándose solo estaban los niños locales.

Nos dimos un paseo por la playa hacia el este y empezamos a ver que por todas partes vendían bolsas estáncas para los tours y nos quedamos con un chico aprendiendo cómo funcionaban y tal. No era mala idea y teníamos que conseguir una. Al llegar al final de la playa, como vimos que no tenía mucha vida nos salimos a la carretera general por un callejón, y empezamos a pensar dónde sería mejor ir. Teníamos dos playa en mente, la playa de las Cabañas (a 15 minutos) y la de Nacpan a más de 40 minutos.

Es fácil adivinar cuál fue nuestra elección, ¿no? eran solo 15 minutos en triciclo y encima leyendo por internet ya sabíamos incluso lo que nos iban a pedir por llegar a ella, unos 150php (muy razonable).
Hubo momentos de tensión durante el trayecto porque parecía que la moto no podía con nosotros al subir las cuestas, jejeje, parecía que le iba a explotar el motor.

A todo esto, mientras tanto el chico nos intentaba vender ir a 20 sitios más durante nuestra estancia como se puede ver en la foto. Tenía para todos los tours posibles.
A los 20 minutos de salir de la playa de El  Nido nos dejó frente a unas escaleras donde ya había muchos triciclos más esperando. Bajamos las escaleras y nos metimos de lleno en la playa de Las Cabañas.

A esa hora de la mañana apenas había gente y encima la playa no estaba muy desarrollada en cuestión de hoteles. Tenía un par de hoteles con sus bares correspondientes, pero el resto era playa sin más. Nosotros fuimos paseando hasta el final de la misma y nos quedamos junto a un resort con el mismo nombre que la playa.

La zona estaba mucho más chula porque al final de la playa había como un islote que dividía la misma en dos zonas. Además el fondo que se veía era como estar rodeado de montañas, aunque en realidad eran islas independientes superpuestas unas encima de otras. Al principio dejamos las toallas tiradas en la arena con las mochilas y nos metimos al agua.

La temperatura del agua era excelente aunque en algunas zonas estaba lleno de rocas y hacía daño al pasear por ahí. Lo único malo a destacar fue el impresionante viento que se levantó ese día en la playa. Cuando volvímos a las toallas ya casi no se veían de la cantidad de arena que tenían encima movida por el viento. Aquí fue donde vimos la oportunidad de explotar nuestro gitaneo, o eso pensamos en un primer lugar.
Aunque esta imagen corresponde al final de la playa, justo al girar a la izquierda, se ve que tiene unas cuantas sillas del resort. Pues en el otro lado tiene también tumbonas de madera que nosotros pensamos eran del resort solamente.

Bueno pues cuando el viento empezó a golpear tan fuerte, decidimos poner nuestras cosas encima de dos tumbonas a ver si alguien nos decía algo, pero sin sentarnos ni nada, solo las mochilas.
Como vimos que nadie decía nada nos tumbamos y ahí nos quedamos durante horas. Es mas, gente que venía detrás de nosotros empezó a hacer lo mismo. Se estaba super agusto y encima teníamos justo encima una tirolina de casi 2km de larga desde la cual no dejaba de lanzarse gente. A Rhea se le encendió la bombilla porque también quería probarlo. Yo me ofrecí, pero por la tarde mejor.

Sobre las 11am me tuve que levantar de la tumbona e ir al bar del resort a pedir un zumo porque me estaba achicharrando vivo ahí tumbado, y eso que teníamos crema del 50 por casi todo el cuerpo. La idea de meterse al agua era tentativa pero el problema era que, al salir del agua, con el viento tan fuerte, acababas como un filete rebozado en arena en 2 segundos.

Entre sol y sombra aguantamos hasta las 12 del mediodía, momento en el que yo me adelanté y busque una mesa para poder comer en el bar del resort.
Casi sin querer encontré el mejor sitio que hacía esquina con vistas al mar, y detrás de unos paneles de plástico que habían bajado para evitar la arena movida por el viento.

Yo me pedí un plato de pasta carbonara y setas que se acabó comiendo Rhea, y ella pidió arroz frito con huevo y verduras, que me acabé comiendo yo :DD
Estuvimos casi hasta las 14h ahí sentaditos descansando, retocando fotos y bebiendo mucha agua, que era necesaria. Justo después nos volvimos a las tumbonas donde habíamos dejado las toallas, pero el sol pegaba todavía demasiado. Yo me senté en un banco de bamboo a la sombra mientras Rhea sacrificaba su piel al sol. Poco le duró la jugada, porque de repente aparecieron de la nada como 15 mini embarcaciones a vela que se pararon justo en la misma playa a escasos 2 metros de neustras tumbonas.

La mayoría eran franceses, y mira por donde, no sé por qué en este viaje, cada vez que había alguna mierda de estas, siempre eran franceses dando por c**o. Digo dando por ahí, porque una incluso se bajo del barco y fue directa a la tumbona de Rhea y se secó con su toalla, así sin preguntar ni nada...pero lo peor no era eso, lo peor es que hacía tanto viento, que más de una embarcación se volcó, cayendo casi encima de la tumbona de Rhea, que por suerte ya no estaba tumbada, sino depié en la orilla del agua. Mientras tanto los franceses en un bar tomándose unas birras tranquilamente.

Después de esto pensamos que lo mejor era irnos a la tirolina directamente y probarla. Parecía que estaba cerca, aunque no teníamos claro cómo se llegaba a la parte de salida. Nosotros veíamos más o menos de donde salía la gente, pero se perdían los cables entre los árboles. Inicialmente caminamos hacia atrás como si fuésemos a salir de la playa, y de repente vimos un cartél que decía "Zipline" a la derecha.

Nos metimos por ahí y un local que estaba ocioso nos enseño el camino entre casas, árboles, y demás historias. Habría sido casi imposible acertar si no te lo dicen. Eso si, el final era una cuesta de (no exagero) 40% de desnivel al menos, de tierra y con un sol que cascaba como nunca en la espalda. Nuestro pobre sherpa nos abandonó a mitad de camino sudando y nos indicó por donde seguir. Ya no tenía pérdida, era todo recto y encima ya se veía a la gente haciendo cola.
Nos tocó esperar un poco, y eso a Rhea le empezó a poner nerviosa. La verdad que no era para menos si no lo has hecho nunca en la vida, y es que mira en la foto de la derecha la caída que había. Primero se lanzó una pareja, luego una familia con niños pequeños y ahí fue cuando empezamos a equiparnos con el casco y el arnés.

Después te suben a la plataforma de madera que tiene Rhea delante y te enganchan a las cuerdas. Pero no podía ser tan rápido y tuvimos que esperar a que trajeran nuevos enganches, porque las cuerdas que te sujetan se van contigo y alguien tiene que traerlas. Tras unos 15 minutos esperando en total, nos tocaba el turno.

To estaba nervioso pero no quería pensar demasiado, sin embargo la cara de Rhea era un poema. Le engancharon las chanclas a la espalda, la estiraron hacia atrás para coger impulso y BOOM !!! salió como una flecha de la plataforma. A los pocos segundos me soltaron a mi, y digo soltaron porque con mi peso y talla no podían hacer mucho más o me golpearía contra el suelo :D :D ¡¡gordo!!

Fueron escasamente 120 segundos, 1.4km de distancia de auténtico subidón de adrenalina en el cuerpo. Al principio sales de una plataforma en lo alto de una colina, al vacío más absoluto. Vas por encima de palmeras enormes y encima yo, no sé si por el peso de mi mochila o qué, no hacía más que girar sobre. Rhea iba mucho más estática y así se ve en los vídeos que grabamos. De hecho, no sé si por el peso o qué, yo tuve que hacer un esfuerzo por parar e incluso tuvieron que activar el freno de emergencia porque no paraba nunca. Rhea se quedó a unos 10 metros del final, jajajaja, no consiguió llegar y tuvieron que ir a buscarla.

Como anécdota queda el hecho de que el chico que te pone los arnés se pone a hacerte bromas del estilo - ¿es tu primera vez? la mía también , ja ja ja - y cosas así. Por otro lado, aquí tengo que dar la razón a Rhea cuando dijo que era mejor por la mañana porque el sol pegaba desde encima y el vídeo se vería mucho mejor.

Tras el chute de energía que nos metimos, tocaba bajar de la plataforma e ir caminando por el agua desde este islote a la playa del resort de antes. Era un camino de apenas 50 metros, pero donde chocaban las aguas de ambas playas. Como Rhea tenía la sandalia medio rota, parecíamos monguers caminando por la luna, despacito, despacito.
Esta es la cara de relax que se me quedó tras bajar del Zipline.

Ya no quedaba mucho que hacer así que nos pedimos otro zumo y agua nos quedamos un rato hasta que bajó el sol.

Cuando ya estaba muy bajo pusimos rumbo hacia la salida de la playa. Ahí empezamos a ver como todos los bares de la playa tenían sus hamacas y tumbonas preparadas para que todo el mundo hiciera sus fotos al sunset.
Llegamos incluso a ver un dron volar por ahí, pero no me atreví a sacarlo con tanta gente alrededor y nos salimos de la playa. Al subir las escaleras y llegar al final, yo creo que habría unas 100 motocicletas esperando para llevarnos al hotel. De nuevo pagamos 150php y nos dejó directamente en la puerta aunque esta vez sin problemas en las cuestas, porque nos tocaba bajarlas en lugar de subirlas.

Pensamos que la ducha estaría arreglada pero seguía saliendo agua fría. Menos mal que hacía calor y era verano, porque sino morimos. La TV seguía sin funcionar e internet era una patata. A todo esto habría que sumar el hecho de que necesitábamos dinero en efectivo como fuese y teníamos que ir todavía a un cajero.

Sobre las 19.45 salimos del hotel a cenar previo paso por un cajero. El único cajero de la zona estaba en nuestra misma calle, pero a unos 10 minutos andando en línea recta. Cuando llegamos había gente intentando lo mismo, pero no funcionaba ninguno, ¡¡ SHIT !! pensamos que si no teníamos dinero no podríamos pagar el tour del día siguiente. Nos fuimos directos a la tienda del tour, al Kraken.

A medida que nos adentrábamos en la zona de hoteles se escuchaban más y más motores. Nosotros en un primer lugar no sabíamos que era, y nos dimos cuenta que eran generadores enormes, de tamaño camión, funcionando a todo trapo porque se había caído la luz en todo El Nido. Parece ser que es algo habitual, que cuando llega la noche se vaya. Ahí nos dimos cuenta que sin luz los cajeros no funcionarían y por tanto, por eso estaban apagados esa noche.

Hablamos con la chica del Kraken, nos dijo que sin problema, que podíamos pagar al día siguiente o por PayPal. Sin más preocupación nos fuimos a cenar a un sitio en la playa llamado Sava Beach Bar.
La comida tampoco era nada fuera de lo normal, aunque aparentemente tenía muy buena pinta.

Además teníamos música en directo gracias al local de al lado, jeje.

Conseguimos una mesa en la arena y ahí nos apalancamos. Era mi primera comida con Cola Zero creo, de todo el viaje...porque no había básicamente.
Desde aquí nos fuimos directamente al hotel a descansar con nuestro aire acondicionado y ventilador. Internet ya ni lo intentábamos, porque además nos dimos cuenta que por la mañana, cuando todo el mundo está durmiendo, las antenas de telefonía están más despejadas y nuestro 3G/4G va mejor.

TIPS:
  • Hay un solo banco en toda la zona de El Nido aunque te digan que hay mas.
  • Internet va muy mal durante todo el día. Con suerte 3G te dejará mirar el correo.
  • Los mejores restarurantes son las pizzerías.
  • Tours del Kraken son mil veces mejor que el resto, aunque más caros.

Friday, April 6, 2018

Philippines 06A - Port Barton

P O R T   B A R T O N
La madrugada que nos pegamos fue bastante interesante, pero como yo andaba con el jet lag todavía, pues no me enteré de mucho. La que si lo sufrió fue Rhea que debía estar teniendo una de las noches más profundas de su vida, jeje.


A las 5.30am estabamos en pie, habiendo dejado mi mochila casi preparada y sabiendo que íbamos en taxi, no en avión, me preparé un poco y nos fuimos a desayunar al restaurante. Mismo procedimiento, mismo contenido y en menos de 20 minutos ya estábamos saliendo de nuevo hacia la habitación.

Justo cuando llegamos a la habitación suena el teléfono. Llamada desde recepción para avisarnos de que el taxi ya está en la puerta esperando. Así que nada, cerramos todo, revisamos mochilas, camas, caja fuerte, el baño 5 veces, ... para no dejarnos nada atrás, que con unas gafas ya era bastante.

Fue extraño porque al bajar a hacer el check-out, nosotros esperábamos que nos cargasen el precio de la lavandería que habíamos pedido solo, pero en su lugar nos volvieron a cargar toda la habitación completa, what!!!!! menos mal que me di cuenta antes de firmas, que sino... mientras yo hacía el checkout, Rhea se fue a una cajero que teníamos al lado del hotel, y el cual desconocíamos, a sacar pasta, porque en Port Barton no hay ni un solo cajero y necesitabamos comer y demás historias.

Sobre las 6.45am el taxi, que tuvo que ir a dar una vuelta porque no podía parar mucho tiempo frente a la puerta del hotel, nos recoge las cosas, nos montamos con el aire acondicionado y directos a Port Barton.
Apenas media hora después de haber dejado Puerto Princesa, ya hizo la primera parada para comprar un café y algo de agua el taxista.

Ya nos habían advertido de los conductores de la zona, y sabíamos que hacían cosas de esas. En este caso quería café para despejarse, lo cual no es malo, casi lo prefiero.

En cinco minutos ya estábamos otra vez en marcha, justo pasando el cruce que el día anterior nos llevó a Nagtabon beach.
Más adelate, tras aproximadamente otra hora y media volvimos a parar al borde de la carretera, donde estaba esta casa de la foto, y justo delante otro puesto de esos de bamboo que vendía de todo. La verdad que a nosotros nos parece raro porque es como si estuvieras parando en la casa de un amigo a comer, pero para ellos eso es como un bar de carretera, donde paras, comes o tomas algo y sigues.

Era muy curioso ver a los niños jugando con 4 palos y todas las gallinas y gallos por allí sueltos sin control ninguno, y al borde de la carretera. Después de algunas fotos y unos 15 minutos de descanso, de nuevo al taxi que ya quedaba la parte final del trayecto, y esa era la peor.

El punto señalado en amarillo es el pueblo de Roxas, donde se divide la carretera entre los que van a El Nido y los que giran a Port Barton. Pues bien, parece que queda poco, pero no, quedaba un cacho de la leche., y es que la carretera a Port Barton era un infierno de lodo, piedras y charcos.

La carretera está en plena construcción, porque nos decía el taxista que cuando llega la época de monzones, la carretera literalmente desaparece bajo el agua y el lodo. Por eso estaban intentando asfaltarla, pero mientras tanto había que lidiar con los que había. En alguna ocasión incluso se tuvo que bajar del taxi a quitar ramas de debajo del mismo.

Sobre las 9.15 estábamos entrando por el pueblo como si nada, eso si, con un mareo guapo de tanto bache. No le hicimos llegar hasta el hotel, porque las calles son de tierra, ni siquiera lo han asfaltado y para evitar estropear el taxi, sacamos las cosas del maletero y nos fuimos andando.
Mientras le desembolsábamos los 2500php que faltaban con respecto a la fianza, nos intentó convencer de llevarnos a El Nido también. Nosotros le dijimos que nos iríamos el domingo pronto por la mañana y que nos dijera precio y ya le llamaríamos sin falta (aunque no sé cómo si en ese pueblo no hay teléfonos ni cobertura). No recuerdo bien cuánto nos dijo, pero fue algo así como 6000php por los 2 juntos.

Como se aprecia en la foto de Rhea, los caminos son de cabras, o mejor dicho, de gallinas, porque estaba lleno de gallinas y gallos todo el pueblo (aparte de perros claro). Cuando llegamos a recepción, una chica joven nos atendió y nos dijo que tendríamos que esperar una hora mínimo para poder entrar en la habitación, porque la tenían que limpiar y todo eso. Así que dejamos las maletas en recepción, cogimos lo imprescindible y a la playa.

Ya se veía algun restaurante por la zona para poder ir por la noche, alguna tienda de island hoping e incluso una gasolinera abandonada en el medio del pueblo. Era como si hubiera caido una bomba hace muchos años, y el pueblo hubiera mantenido lo poco que quedaba en pie. Todo eso mezclado con la selva y sus cientos de palmeras. No sé, era una sensación extraña, como de viajar atrás en el tiempo, pero al mismo tiempo ver móviles y motos.
La playa solo tenía 3 accesos, que pasaban por una especie de arco. Nada más pisar la arena, ya nos empezarona a abrasar con hacer tours de island hoping. Nos los medio quitamos de encima y nso fuimos a pasear hasta el final de la playa, porque lo único que necesitábamos en ese momento era hacer tiempo para poder entrar a la habitación a cambiarnos.

Al final de la playa nos encontramos con un local muy majo llamado Jomar, que nos empezó a contar cosas del pueblo, de la gente, de su trabajo, etcétera. Incluso le dió por coger una medusa con la mano y arrancarle los tentáculos a las bravas, con dos melones!!!

Era supermajo y encima se ofreció a llevarnos a El Nido el domingo por la mañana, y encima nos dijo que nos cobraría 3000php - nosotros nos miramos el uno al otro, porque no nos lo podíamos creer, de 6000 a 3000 así sin casi preguntar a nadie más. Le dijimos que sí, y nos indicó desde la playa a groso modo dónde tenía la "oficina" donde trabajaba, y quedamos en ir a verle el sábado por la tarde para concretar.

En aproximadamente la hora que nos dijeron ya estábamos de vuelta en el hotel. Dejamos todo en la habitación, la cual era como una especie de bungalow de madera, con mosquiteras por todas partes, un baño pequeño dentro y aire acondicionado y un ventilador arriba. Suficiente para 2 noches - pensamos.

Volvimos de nuevo a la playa, pero esta vez salimos sin nada encima, porque de la que volvíamos, uno de esos que nos ofrecía los tours nos dijo dónde alquilar un kayak para ese día, porque para un tour ya era tarde. Él mismo nos recomendó no traer nada de valor encima o que se pudiera estropear con el agua, porque en un kayak lo más probable es que entre agua a saco.

Nos ofrecían pagar 100php por hora, o por el día entero. Nosotros sólo queríamos ir a dar una vuelta por la costa, y tal vez visitar una isla cercana, con lo que decidimos pagar por horas. Nos pusimos crema, los chalecos y salimos entre los barcos de la orilla como pudimos sobre las 11.30h. El único sitio factible que nos habían comentado era la starfish island, donde había muchas estrellas de mar. Aprovechando que la marea estaba baja, nos decidimos a ir hasta allí, aparte que se veía ya desde la playa lo cerca que estaba.
La verdad que parecía que estaba cerca, pero remando, remando nos tiramos mas de media hora hasta que llegamos a la playita. Encima tuvimos suerte que en ese momento teníamos muchas nubes encima y el sol no cascaba tanto, porque cada vez que salía entre las nubes nos machacaba.

Al llegar al banco de arena, sólo había una pareja con otro kayak visitandola y eso mola un huevo, tienes la islita para ti solo. Ellos se quedaron 5 minutos más y se largaron a otro sitio. Nosotros nos quedamos y alguna estrella de mas si que se veía, pero no tantas como prometían los del tour. Algo estábamos haciendo mal.

Después de divagar un rato por los alrededores del banco, nos subimos al kayak de nuevo y nos fuimos directos, pero no a Port Barton, sino a ver otra playa que estaba de camino. Rhea pensaba que se parecía mucho a una que había visto en Instagram, pero resultó ser un complejo privado que no se parecía tanto. Sin siquiera bajarnos del kayak, pusimos rumbo a la playa de Port Barton para devolverlo. Tardamos otros 20 minutos tranquilamente y eso que no había nada de marea, solo las olas que generaban las embarcaciones al entrar y salir de allí.

Llegamos a la orilla sobre la 13.30, nos bajamos del kayak pudiendo estirar la espalda finalmente, porque el kayak te la deja hecha una caca, y como era la hora de comer y no teníamos nada previsto, nos fuimos a un bar llamado Deep Moon que habíamos visto en nuestro paseo mañanero a tomar un bowl de frutas. Es un local que esta junto a la playa, que tiene las mesas y pufs en el suelo orientados perfectamente para ver la puesta de sol por la tarde.
Otra cosa no, pero sano estábamos comiendo casi todo, porque casi todo era fruta y cereales en este viaje. La verdad que con el calor no te apetece mucho más que eso. El problema es que luego en el baño puedes tener problemas. En total fueron 660php (9€) los dos zumos y los dos cocos.

Una cosa que sí me llamó la atención y no sé si era por falta de recursos o qué, pero el 90% de los establecimientos del pueblo eran vegetarianos o veganos, es decir, que apenas había carne por ningún lado. Esto atrae a un tipo de público determinado, pero a ver, por estar un par de días sin comer carne tampoco pasaba nada. Había gente (o eso nos contaron) que iba para un par de días y acabaron cambiando los planes para estar más tiempo.

Después de un rato de relax ahí mismo, decidimos irnos al hotel a por las toallas para tirarnos en la arena un rato. Primero nos quedamos casi al comienzo de la playa bajo una palmera grande que nos daba sombra, y donde yo me quedé sobado un buen rato. Encima tenía al lado justo la típica palmera de tronco doblado, perfecto para hacerse fotos.
Al rato nos levantamos y nos fuimos paseando de nuevo hasta el final de la playa,y cuando encontramos otra sombra nos paramos un rato a volar el dron. Aprovechamos que no había mucha gente y lo saqué. Lo que sí había eran perros a aburrir.

Aparte de sacar fotos de la propia playa, se me ocurrió la idea de ir hasta la starfish island (la misma del kayak) pero por el aire, a ver qué se veía por allí y aprovechar para ver la respuesta del dron.
El dron funcionó como la seda aún estando a mas de 2km de distancia. La imagen como se puede observar es una auténtica pasada. A estas horas había muchos más barcos que por la mañana y es porque, según nos dijeron, los tours tienden a terminar su viaje con ese banco de arena antes de regresar a la playa.

Cuando Rhea trajo el dron de vuelta y lo guardamos, empezaba a caer seriamente el sol y nos dió por volver al mismo bar de antes a por otro zumo mientras veíamos la puesta de sol. Es verdad que había mas sitios donde ir a comer/beber, pero ese era casi perfecto, por lozalización, los sitios para sentarse, las vistas, el sonido del mar... una pasada. Yo aproveché para colocar la GoPro y hacer otro sunset (será por sunsets en este viaje).

La ventaja de hoy era que no teníamos que subirnos a una moto para irnos al hotel, estábamos a escasos 5 minutos andando de él, con lo que alargamos el momento todo lo que pudimos. Cuando el sol cayó por detrás de la colina (alrededor de las 17.30), nos levantamos y nos fuimos al hotel a ducharnos, cremas, etcétera.

Sobre las 19h ya estábamos listos y saliendo por la puerta cuando de repente dice Rhea - ¡¡ostras, que mañana no tenemos hotel!!! - cagada monumental. Pensábamos que teníamos dos noches de hotel en ese mismo sitio y resulta que no, que al día siguiente estábamos en la fucking street, jajaja.

Salimos corriendo por el pueblo en dirección a la zona donde Jomar nos había dicho que estaba su oficina, para ver si le encontrábamos y adelantar los acontecimientos un día. Era de noche y se veía fatal, porque la iluminación era mínima.Mientras tanto por el camino nos íbamos quedando con sitios para poder cenar después. Casí 10 minutos después encontramos finalmente a Jomar en un kiosko metido y conseguimos arreglar con él el viaje a medias, es decir, nos dijo que tenía que llamar a su jefe y preguntarle por la disponibilidad, pero casi seguro que si. Nos dijo que el sábado estuviéramos ahí a las 8am para que él nos dijera cómo quedaba todo.

En ese momento se nos quitó un peso enorme de encima, aunque se nos complicaba la mañana, porque habíamos apalabrado un tour para el sábado a las 9am y teníamos que estar ahí a las 8am y encima pasar por la oficina de turismo a conseguir el llamado "environmental fee" para poder entrar en los distintos lugares del tour.
Como se puede ver, ya sin el susto en el cuerpo, nos fuimos a un restaurante del que hablaban muy bien y que era de dueños españoles, llamado Gorgonzola. El sitio tenía unos banquitos de madera en primer plano, pero luego detrás tenía un patio enorme lleno de mesas altas y bajas.

Llamaba la atención sobre todo porque era más estilo occidental, con los platos pintados con tiza en las paredes y con muy buena pinta todos. Además se veía el horno donde estaban haciendo las pizzas y te apetecía todo. Nosotros nos fuimos al patio de atrás y nos pedimos un plato de hummus casero de entrante (izda), y pensamos que iba a ser poco y nos calentamos. Cuando salío la niña cantando la pizza yo casi me caigo de espaldas.

Allí no había tamaños, era "el tamaño", es decir, una pizza más grande que una familiar aunque finita, y eso si, todo vegetariano, nada de carne. El hummus nos encantó porque era muy casero y el pan era una pasada. Cuando quisimos empezar la pizza casi estábamos llenos. Justo en ese momento aparecieron 3 perros que se quedarons sentados mirando a la mesa y es que no era para menos, sabían que iba a sobrar, pero mucho.

Hicimos lo que pudimos por acabarla pero quedo algo mas de un cuarto de ella. Rhea mientras tanto les iba dando cachitos a los perros, jeje. Al final nos fuimos con la panza llena y dos botellas de litro de agua buena por unos 1160php. No era barato para los que vivían allí, pero para nosotros eran 7€ por persona.

Lo curioso del lugar, aparte de ser de dueños españoles, es que la radio que sonaba era en español, pero luego casi todo el local estaba lleno de gente que hablaba algo así como habreo, muy parecido al del taxi que compartimos en Bohol. Era muy gracioso ver como dos niñas de apenas 15 años sacaban las pizzas e iban cantando los nºs de cada una.

Al acabar hicimos la 12-14, porque sabíamos que iban a tirar la pizza a la basura, así que la pedimos para llevar y a la vuelta de la esquina, de camino al hotel, lo posamos en el suelo para que uno de ellos, o los 3, se lo comieran agusto. Nosotros tan tranquilos y con la panzada, a dormir al hotel ya.

Thursday, April 5, 2018

Philippines - 05A En moto al oeste

Sin duda, nos podremos arrepentir o no de no haber visitado las cuevas subterráneas de Puerto Princesa, pero la playa a la que íbamos hoy, ha sido una de las mejores en las que hemos estado en muchos años, y del viaje puede que también.

Me desperté sobre las 4.30am con un jetlag impresionante, y hasta que no sonó el despertador de Rhea a las 6am, allí estuve en la cama haciendo el idiota con el móvil. La verdad que luego se me ocurrió, y podía haber subido al rooftop a grabar la salida del sol, vamos, por hacer algo útil.

En fin, nos despejamos un poco, nos pusimos algo encima y directos al comedor del restaurante, que estaba al final del pasillo. La verdad que el hotel por dentro era enorme, y luego nos dimos cuenta que las habitaciones del hotel estaban justo encima de un centro comercial, al que teníamos acceso directo, pero que estaba en obras.
El restaurante del hotel era tipo buffet, es decir, tenían de todo, desde bandejas de fruta, pancakes, tostadas, pollo con arroz, pescados, etcétera.

Nosotros intentábamos variar un poco entre salado y dulce para llenar bien el estómago, porque el paseo de hoy iba a ser interesante.
Cuando acabamos de desayunar todo este montón de historias, nos volvimos a la habitación a prepararnos, echarnos crema como siempre y preparar las mochilas. Nuestra idea era la de salir con la moto del hotel sobre las 8am, y así fue.

Inicialmente íbamos a la aventura, porque sabíamos que Nagtabon era una playa poco frecuentada, pero no sabíamos si habría algo para comer, beber, etcétera. Nosotros simplemente llevamos la ropa de playa, cámaras y dron para grabar, y una botella de agua del minibar
Como se aprecia en la imagen, estábamos cruzando literalmente de costa a costa de Palawan con la scooter. Al principio encontramos algo de tráfico saliendo de Puerto Princesa por la cantidad de cruces que había, pero al salir tan pronto por la mañana, evitamos mucho más.

La carretera estaba totalmente asfaltada pero sin arcenes, y por supuesto no es el asfalta al que estamos acostumbrado a ver, sino que era hormigón echado a mano. Esto hacía que la carretera fuese bastante irregular y botase mucho. Lo que no era nada recomendable era viajar de noche, porque lo más peligroso de todo el camino son los carteles que de repente salen a ambos lados de la carretera avisando de obras, porque estaban ensanchando las vías. Por eso muchas veces ibas por dos carriles y de repente tras la curva cambiaba a solo uno.

Otro problema gordo que le veo es la ingente cantidad de perros sueltos que hay, y que se acuestan literalmente en la carretera a dormir, simplemente porque un árbol da sombre ahí. Encima deben estar acostumbrados a los pitidos de los coches y motos, porque pasan de todo, hay que tener mucho cuidado.

Cuando estuvimos tambíen ponía alededor de una hora, pero si hubiéramos querido, en 40 minutos ya estábamos allí, y no por correr, porque con la moto no pasamos de 60km/h. Pero nosotros nos paramos de vez en cuando a grabar con el dron, o incluso tuvimos que reducir la marcha cuando vimos un control de carretera. Fue gracioso porque habían parado a una furgoneta de turistas que seguramente iban a las cuevas subterráneas, y nosotros al ir por nuestra cuenta en moto (y con casco), pues nos dejaron pasar sin más. Pringaos !!!
Ahí vamos los dos en la moto, superfelices de la vida. Y es que todo el recorrido era mas o menos así, es decir, pura selva.

De vez en cuando se veía alguna casa entre los árboles, o alguna población con su colegio y alguna tienda, pero poco más. Estaba todo muy virgen todavía, y que dure.
Lo primero que queríamos era capturar la típica imagen de la playa desde arriba que todo el mundo hace, pero cuando nos desviamos hacia la carretera de la playa nos perdimos. Básicamente empezamos a bajar tanto de golpe que sabíamos que no era por ahí el mirador, pero  bueno, la playa estaba, que era lo que veníamos a buscar.

Al llegar sobre las 9.15am, había un par de motos aparcadas a la entrada, se veían un par de puestos hechos de juncos a ambos lados y nada más, y cuando digo nada más es, nada ni nadie más. Era una pasada, toda una playa entera para nosotros solos. También el hecho de que fuese tan pronto ayudaba a que no hubiese nadie, pero es que te sentías como en una isla desierta.

Nosotros colocamos nuestras toallas donde nos pareció y directos al agua. Yo creo que es el agua de una playa más transparente y limpia que he visto en toda mi vida. Apenas había corriente, pero eso sí, estaba llena de pequeñas medusas marrones, por cientos de ellas, aunque eran inofensivas, es decir, no hacían nada al tocarlas.
La verdad que el día fue básicamente pasear por la playa, meterse al agua, volar dron, toalla y tomar zumos de frutas en bucle.

Nos fuimos paseando al final de la playa como se ve en la foto, dimos la vuelta para el otro extremo, luego al agua, toalla...

Mientras tanto empezaron a llegar parejas de extranjeros, pero muy pocas, es decir, puede que cada hora aparecieran 4 o 5 personas.
Nosotros encontramos un puesto de comida que nos gustó y al que siempre íbamos a pedir un buen zumo de platano con piña y hielo. Alrededor de las 2 de la tarde, cuando el sol cascaba de una manera impresionante y ya no se podía ni caminar por la arena de lo que abrasaba, decidimos ir de nuevo a este puesto y pedir algo de comer. La variedad no era su fuerte, pero la comida era todas de plancha de parrilla, es decir, poco grasienta.

Tenías para elegir entre pollo, cerdo o pescado que tenían espuesto en unas cajas acristaladas. La verdad que no daba mucha confianza por estar sin hielo, pero parecía recién pescado, así que Rhea se pidió un pescado con arroz. Yo prefería no pelearme con las espinas y tirar por el muslo de pollo con arroz y verduras. La verdad que no estaba nada mal, además el arroz siempre viene acompañado de una salsa muy típica de allí, que no sé cómo se llama, pero que la ponen siempre. Es algo así como dulce pero a la vez un poco fuerte, amarga...es mejor probarla que explicarlo.

Después de acabar de comer nos fuimos a tirar a la toalla a relajar nos un poco bajo una palmera, porque lo malo que tiene esa playa es que, al estar al oeste, cuando el sol empieza a caer, no hay dónde resguardarse del calorazo.
Había unas palmeras que se pueden apreciar detrás de mí en la imagen de la izquierda, pero eran como una especie de merendero/hotel, no lo tengo claro, y nos se podía entrar así como así. Nosotros encontramos esta palmera donde estoy tumbado (la única de lado a lado) y nos tumbamos a dormir una siesta. Rhea decidió que era buena idea tomar algo más de sol, pero yo ya estaba al límite diario de rayos-V que mi cuerpo podía absorver sin quemarme (más). Aparte, ya no me hacía mucha gracia echarme crema con arena por encima, es un engorro.

Cuando el sól empezó a caer de verdad sobre la costa, me subi a un puesto de socorrista hecho también de caña de bambú, y puse mi GoPro a grabar en timelapse para ver luego un sunset de lujo. Como la caseta estaba vacía, la utilizamos a lo largo del día para grabar varios video del dron, hacer fotos, etcétera.

Cuando desperté de la siesta corta que tuve, porque dos que estaban detrás de mi (el hombre yoga y su novio) no paraban de rajar mierda por la boca, nos fuimos al agua y a hacernos algunas fotos los dos juntos, o mejor dicho, a que nos hicieran. Aprovechamos después para tomar el último zumo, pero a la chica de la tiendina se le había acabado el hielo y la piña, jejej, les habíamos reventado el negocio, o mejor dicho, levantado con tanta compra. La verdad que al final del día salía todo muy barato, porque estábamos tomando zumos de mas de medio litro cada uno por apenas 1€, y comer por 3€.

Teníamos pensado ver el sunset, pero hasta cierto punto, porque salir de noche por esa carretera durante una hora era casi un suicidio. Sobre las 17.30 creímos que ya era suficiente timelapse por hoy. Subí al puesto del socorrista a por ella, aunque esta vez sí que estaba allí él e incluso me pregunto con una sonrisa si era mía, jeje. Luego recogimos y nos fuimos directos a por la moto.
Al principio de la cuesta la moto casi no podía con nosotros y los bártulos que llevábamos, hasta que nos adelantó una moto con 3 encima, uno de ellos el doble que yo de gordo, y empezamos a darle caña hasta que llegamos a la carretera general.

Antes de girar hacia Puerto Princesa, se me ocurrió seguir la carretera hacia el otro lado, donde seguía subiendo bastante rato mas. Pensé que por el ángulo de la foto de internet, tenía que estar por ahí el mirador y... Bingo!!!

A escasos 300m del cruce nos encontramos con lo que parecía un mirador, pero que a su vez era como una granja particular. No nos equivocamos, era ambas cosas :D
Era una granja particular de una mujer que tenía un kiosco dentro de snacks y bebidas, pero que a su vez cobraba una entrada irrisoria (20php los 2) a los turistas por entrar y ver la puesta de sol o hacerse fotos como la que nos hizo ella muy amablemente. Yo saqué todas las monedas que tenía Rhea en la cartera y se las día, aunque luego nos quedamos con ganas de darle algo más, o comprarle alguna bebida, mea culpa !!

Encima es que era una mujer muy maja, parecía joven y encima tenía por allí alrededor 2 o 3 niños pequeños a su cuidado. Ella misma fue la que nos dijo que habíamos tenido mucha suerte, porque era la primera vez en 2 semanas que se veía el sunset de esa manera, que hasta entonces las nubes lo habían cubierto todo. Seguíamos con nuestra suerte particular del viaje, porque nosotros también dudamos que se fuese a ver algo y mira.

Ahora si que pusimos pies en polvorosa hacia Puerto Princesa, ya casi sin luz y encima yo que veo menos que yo que se. Lo bueno era que en ese primer tramo no había apenas tráfico porque era una carretera secundaria o terciaria. Aproximadamente un poco más allá de la mitad del camino, se nos echó la noche encima y entre que el casco estaba lleno de mierda y no se veía mucho a través, y que con el foco de la moto encendida todos los mosquitos me iban a la cara, lo pasé un poco mal.

Eran alrededor de las 18.30 cuando empezamos a ver que el tráfico aumentaba, y es que estábamos cerca de entrar ya en la ciudad. Pero antes, decidimos detenernos en un centro comercial Robinsons, que son enormes, a comprobar si había after sun y cremas (como siempre). No tuvimos suerte y solo acabamos comprando una crema hidratante de litro para todo el cuerpo. Aquí creo recordar que casi nos da un patatús al esperar en la cola para pagar. Entre la pachorra que le echan, que se ponen a hablar entre ellos y que no tienen prisa para nada, pues venga, media hora para pagar una crema y unas chocolatinas.

Por supuesto, las chocolatinas no eran la cena, y por eso subimos a la planta de arriba a ver qué tenían en el foodcourt. Mientras yo miraba sitios, Rhea se fue a una tienda a comprar algo de cosmética para ella. Como arriba no había nada, acabamos bajando y entrando en una pizzería que tenía buena pinta. Tuvimos que esperar como unos 20 minutos a ser atendidos, pero luego la pizza fue rápida y estaba buena, así que compensaba.

Acabamos sobre las 20.15 y ya pensamos que nos íban a decir algo por llevar la moto más tarde de la hora, porque la habíamos alquilado sobre las 5 el día anterior. Llegamos al hotel esquivando el tráfico incesante del centro de la ciudad, y devolvimos la moto nada más llegar. El chico tardó en llegar apenas 10 minutos, con lo que nos quedamos en los sofás de recepción esperándole.

Cuando llegó, me devolvió mi DNI y los 2000php de fianza sin haber revisado la moto en absoluto, pero bueno, por lo menos se iba con el depósito de gasolina prácticamente lleno. Sin más, subimos a ducharnos y embadurnarnos de crema hidratante para poder descansar cuanto antes, que al día siguiente nos esperaba otro trayecto maravilloso en taxi.