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Friday, December 7, 2018

Egipto - Abu simbel - 07 de diciembre

Era nuestro último día en el barco y la noche anterior nos la pasamos recogiendo la ropa y dejándo la maleta prácticamente lista para irnos, sin cerrar. El tema era que hasta las 10am no teníamos previsto dejar el barco, por alguna razón que desconocemos, porque nos obligaban a dejar las habitaciones a las 8am.

Al final conseguimos que nos dejase quedarnos hasta las 9.50am en el camarote, con lo que nos despertamos a las 7am con la calma para desayunar, y luego subir a la cubierta a dormir un poco más al sol de una tumbona.

Es cierto que hacía un poco de rasca, pero cuando salió el sol empezó a cascar bastante. Sobre las 10am salimos ya del barco con todo preparado mientras una furgoneta nos esperaba ya arriba en la carretera para llevarnos a nosotros dos y otras dos mujeres con niños a Abu Simbel.
La verdad que íbamos bien preparados para el viaje de mas de 3 horas que nos esperaba por el medio del desierto, ya que teníamos cosas en el Ipad para ver, e incluso yo me baje alguna serie como pude con el 4G para no aburrirme, y bien hice, porque al poco de salir de Aswan, Rhea ya estaba planchando la oreja contra la ventana, jeje.

Yo me puse mis auriculares y mi móvil y a ver un documental. A medio camino de repente apareció un bar (por llamarlo algo) con baños y un kiosko. Nos detuvimos como otros tantos autobuses que venían en sentido contrario para poder sacar las típicas instantáneas de los espejísmos del desierto.
No se aprecian mucho pero ahí están al fondo.

Nuestra sorpresa fue encontrarnos con una pareja que comía en nuestra misma mesa del crucero, de la cual nos habíamos despedido en Philae porque se iban a este templo el día antes. Menuda coincidencia en ese kiosko de mala muerte, jaja

Nos contaron que estaba muy chulo y que el hotel una pasada, que aprovechásemos. Nos despedimos de nuevo, compramos algo para comer por el camino, nos hicimos más fotos y continuamos nuestro viaje, que todavía nos quedaba otra mitad.
Sobre la 13.30 entramos por la calle principal del pueblo y como no nos da tiempo a ir a comer y volver al templo, el guía nos dice que es mejor ir directos. Menos mal que compramos algo en el kiosko para quitar la gusa.

Sin más que decir, nos vamos directos a los templos de Abu Simbel y aparcamos básicamente solos en el recinto. Entramos primero en una sala de audivisuales que tenían bastante antigua, con dos maquetas de los dos templos, donde el guía se puso a explicarnos en qué consistía dicho templo, porque una cosa que mucha gente no sabe, es que a los guías no se les permite entrar con los turistas, no sé muy bien por qué.

Al mismo tiempo que explicaba, podías ver por todas las paredes fotografías de cómo trasladoron los dos templos desde el mismo sitio pero 60 metros más abajo, hasta ahí, para evitar que desapareciesen bajo las aguas del lago Nasser. Cuando acabó de soltarnos el rollo de cada sala haciendo uso de las maquetas (5 minutos tadó), entramos con los tickets por el arco de seguridad correspondiente.
Al principio te toca caminar por un sendero de piedra hasta rodear la montaña que contiene los templos. De repente, ¡¡zasca!!, te encuentras la entrada majestuosa del primero, el templo de Ramsés II y al fondo el de su mujer Nefertari.

Aprovechando que no había nadie, nos pudimos hacer unas cuantas fotos solos delante, porque una vez que entras, las cámaras y demás están prohibidas.

Nos hicieron unas cuantas fotos y nos dirigimos a la entrada. Allí había un hombre de blanco sentado, que en cuanto llegamos se puso en pie para vigilar cada movimiento que hacíamos. Yo me puse la mochila por delante preparado par grabar en cuanto pudiese.
El ticket para poder grabar era de uinos 300L (15 €). Nos habían dicho que no merecía la pena pagarlo porque no había mucho que ver, pero yo creo que si, es una templo impresionante que merece la pena grabarlo y más.
La entrada ya te deja tonto con estas estátuas a ambos lados del pasillo super bien consevadas, pero la sala del fondo es incluso más espectacular.

Cuando te explican que de las 4 figuras sentadas que aparecen al fondo, solo una, la del Dios Ptah, queda sin iluminar cuando los rayos del sol entran por la mañana, debido a que es el Dios del inframundo, no te lo crees.

Luego te acercas y lo ves con tus propios ojos y ya lo flipas. ¿Cómo leches podían hacer eso en un templo escavado en la roca? Yo intenté hacer alguna foto con un ángulo raro para que no me pillase el vigilante, pero no salió muy bien.

Rhea mientras tanto iba sacando sus fotos con el móvil hasta que la cazó y la mandó borrarlas todas.

Yo aproveche un rato de despiste para grabar con la GoPro y sacar algo de lo que había dentro, que merecía la pena conservar.

Tras un rato esquivando al vigilante, decidimos salir antes de que me pidiera a mi la cámara y nos quitase lo poco que teníamos. Nos fuimos caminando poco a poco hacia el Templo de Nefertari. Nos hicimos las fotos correspondientes frente a él (eso si, cuando nos dejaban los egipcios que se dedicaban a sacarse fotos con el suelo, ¡¡ menuda panda de iluminados !!).
Este también era impresionante y también tenía un vigilante que estaba un poco más por la labor de estar sentado no haciendo nada. Yo aproveche para grabar más que en el otro porque también tenía grabados muy guapos.

A los 10 minutos de estar dentro, con el calor que hacía y sin más que hacer, porque esta era mucho más pequeño, nos fuimos rodeando, esta vez por la derecha de los templos, al bar de la entrada donde habíamos quedado con el guía para ir al hotel ya.

Esperamos 10 minutos al conductor de al furgoneta y de ahí directos al hotel Seti, que nos recomendó todo el mundo. Cuando llegamos nos recibió un arco con el nombre del hotel y al llegar a la entrada de tipo egipcio, varios botones nos llevaron las maletas a la entrada.

Hicimos el checkín de las habitaciones, fuimos a dejar las cosas que teníamos encima (mochilas básicamente), porque las maletas las llevaba un botones para sacarte la pasta claro está, y de ahí al restaurante corriendo. Cuando llegamos al restaurante pudimos leer en la entrada que ya no era hora para servir comidas, al menos de buffé. Por eso nos dijeron que tendríamos que comer en el bar/terraza de fuera.
Nos pedimos un plato de pasta, fingers de queso para compartir y un wrap de pollo para mí.

Como iban con la calma, pues nos dió tiempo a ir a la habitación por el cargador del móvil, a visitar la piscina y hacer fotos, y a tomar el sol.

A la media hora o así nos llegó la comida, que nos duró menos que un suspiro. Acabamos casi a las 16h de la tarde y a las 17.30h habíamos quedado en la entrada del hotel para irnos a ver el espectáculo nocturno de los templos.
Mientras nos daba la hora, nos pusimos a dar vueltas por el hotel, que era verdad y era una auténtica pasada, pero nos sorprendió que fuese tan lujoso para lo poco que había que hacer por esa zona. Es cierto que llegaban cruceros que se hacían por el río Nasser, pero aparte de eso, tendría que ser un turismo de sol simplemente, porque quitas los templos y se te queda en desierto solo.

Nos acabamos sentando en unas sillas delante de la zona de la foto anterior, y esperamos hasta que cayó el sol por el horizonte, mientras yo grababa un timelapse. Yo creo que aquí fue donde me acribillaron los mosquitos, porque me dejaron las piernas finas, y eso que a mi nunca me pican. De hecho, cuando salíamos de la habitación rumbo al hall, empezamos a ver mucho humo y olor a quemado, que resultó ser un empleado del hotel con una máquina a motor que echaba humo, para espantar a los mosquitos, jejeje.

Llegamos al recinto y volvemos a meternos por el camino de luces que nos llevaba al frente de los templos, donde había una especie de graderío en piedra para ver todo. Estaba prácticamente lleno, así que nos sentamos donde pudimos.
Tuvimos suerte porque al ser tantos españoles, los organizadores decidieron poner el audio en español, mientras que el resto de turistas tuvieron que acoplarse unos auriculares con sus respectivos idiomas.

El espectáculo nos impresionó bastante, y pese a que no pudimos grabarlo porque no se veía nítido, nos encantó. Básicamente consistía en contar la historia de los templos de forma animada, con proyecciones de personajes sobre las paredes de los dos templos combinados. A nosotros nos gustó, porque los hijos de una de las dos madres dijeron que fue un coñazo, pero bueno, eran niños bastante especialitos (por no decir imbéciles y maleducados, como la madre).

Cuando acabó el espectáculo regresamos al hotel en la furgoneta e hicimos algo de tiempo hasta la cena, sobre las 20h. Era de tipo buffé y tenían miles de cosas para elegir, aunque tenían definitivamente peor pinta que en el crucero. No salían de sota-caballo-rey (arroz-pollo-pavo) y nos costó elegir algo decente, sobre todo con el estómago regulero. De ahí ya nos fuimos a dormir directamente, porque en la tele no había nada de nada.

Monday, December 3, 2018

Egipto - Luxor - 03 de diciembre

La madrugada que nos metimos para ir al eropuerto no era ni normal. Quedamos en la puerta del hotel a las 5.15am con el mismo conductor de los otros dos días, y un guía que hablaba español (supongo que por eso solo, porque era llevarnos y dejarnos allí).

Por supuesto, esto suponía tener todo guardado en las maletas por la noche y dejar solo lo indispensable fuera. Con todo esto nos fuimos a dormir tarde, y con la idea de que no íbamos a dormir mucho, jeje.

A las 4:45 sonó el despertador y casi me pego un tiro... no éramos capaces de salir de la cama ni a tiros. No tardamos mucho en prepararnos y bajar, porque según ellos, debido al tráfico de El Cairo, era mejor no arriesgar y llegar pronto.

Sobre las 6am nos estaban dejando en la terminal que ellos creyeron era la más oportuna. Nosotros le dimos una cantidad de dinero que le debíamos a Taie al conductor, recogimos las maletas y nos metimos en la terminal. Pasamos el control de maletas y cuando pasamos, empezamos a ver que no había ningún mostrador de Nile Air en ninguna parte. Preguntamos y nos dicen - "esta terminal no es, esta es la 3 y tenéis que ir a la 1" - venga fiesta!!!

Nos tuvieron que dejar salir por el control de maletas pero al revés. Salimos a la calle y tuvimos que esquivar a los taxistas porque son muy pesados y claro, parecía que acababamos de llegar, jejej, pero no, sólo buscábamos un shuttle bus para cambiar de terminal.

Preguntamos a varios y mas o menos todos indicaban una misma zona pero no estaba muy definida. Lo mejor de todo fue que un taxista nos dijo que pasaban cada 40 minutos, con la intención de llevarnos él claro, pero justo al salir pasaba uno y nos subimos directamente. Preguntamos qué parada era porque el aeropuerto es gigante, y más o menos nos dijeron pero nos esteramos. Después de unos 5 minutos de bus, de repente se detiene en lo que parecía una estación improvisada de buses. Se bajan todos y nosotros nos quedamos mirándonos uno al otro. Justo en ese momento el conductor nos pregunta que dónde íbamos, y al explicarle no dice - "es el otro bus, el que está delante, tenéis que cambiar" - joder qué estrés.
Pues nada, maleta para abajo y para arriba para llegar a la terminal 1. Cuando llegamos había una cola de muerte de chinos, como de costumbre, pero ya se nos acercó un local muy avispado para agarrarnos las maletas y colarnos por delante de todos.

Nosotros le insistíamos que no, que no, justamente ese era de los días que más tiempo teníamos libre. Pues el tio dale, venga, venid por aquí. Cuando pasamos el arco de seguridad ya empezó - "señor, señor.. oye señor..." - yo lo siento mucho pero le dije que no 5 veces porque no quiero dar propinas por tonterías como arrastrar la maleta 10 metros, que lo hago yo.
Nosotros miramos para adelante y nos fuimos a buscar el mostrador. Esta terminal (bueno, en definitiva todas ellas) la verdad que no están muy bien señalizadas. Después de preguntar dos veces, al final nos guiaron por un pasillo al fondo, donde nos encontramos otro control de maletas, el segundo.

Para variar, la cola llena de chinos que en lugar de avanzar, estaban esperando a que el guía les explicase no se qué leches. Yo me quise adelantar (porque me parecía lamentable que el guía se pusiese a explicar historias en medio del chequeo!!) y me echaron para atrás. Al final estuvimos más de 15 minutos para pasar el arco de las narices por culpa de esta gente.

Cuando entramos había una cola enorme de gente que se dirigía al único pasillo que había. Nosotros nos empezamos a preocupar porque todavía teníamos que facturar y no veíamos el fin. Rhea se dio un paseo y se entero que más adelante estaban los mostradores de facturación, al lado de la puerta de embarque, claro que sí, ole esa lógica. Facturamos y nos medio colamos a toda la gente que había ahí esperando.

Cuando avanzó la cola, nos dimos cuenta que era otro control más de maletas, para acceder a la puerta de embarque, el tercero. Este por suerte fué más rápido, porque el arco pitaba pero la gente entraba igual, un sin sentido. Encima entre ellos (los árabes) no dejaban de gritarse.

Finalmente llegamos a la puerta de embarque 12/12A, donde nos quedamos una media hora larga hasta que llegó el bus que nos dejaría al lado del avión de Nile Air. Lo mejor de todo fue que la facturación de la maleta nos salió gratis.

Sobre las 8.10am despegamos y sobre las 9am ya estábamos aterrizando en Luxor. El aeropuerto era super pequeño, y nada mas entrar al edificio ya estaba ahí la cinta de las maletas y el de Civitatis esperando (cosa rara porque normalmente están fuera de la puerta de seguridad).

La maleta nuestra salió la última, y debe ser porque facturamos los últimos también, jeje pero según salió la nuestra se paró al cinta. ¡Qué susto! Salimos de la terminal y el guía nos condujo hacia la furgoneta que nos llevaría al barco junto al río Nilo. En ella iban otras 3 parejas o grupos que tenían también barcos esperándoles. Nosotros fuimos los únicos que acabamos en el 5 estrellas superior llamado MS Opera). Mientras llegábamos al barco, uno de los guías que iba con nosotros estuvo hablando con Rhea de las revueltas de los jovenes, el cambio polkítico, la pobreza, la verdad que era una pasada oírle hablar de su propio país así.

Sobre las 10 y algo llegamos al barco, hacemos el check-in y nos dejan entrar al barco incluso horas antes de que te dejen normalmente, pero como no había mucho que hacer pues. Nos reunimos junto con otra pareja de españoles con el guía en el bar del crucero y nos empieza a contar un poco las opciones del día de hoy.

Los otros españoles ya llevaban ahí una noche, y se nos planteó la opción de ir a dar una vuelta en calesa por el pueblo y todos aceptamos sin rechistar. Cabe decir que ignorantes de nosotros, pensamos que una calesa era una barca pequeña y no, era un coche de caballos.
Sobre las 11.30am salimos del crucero hacia la calle que estaba enfrente, donde nos recogerían las calesas. Cuando las vió Rhea, a la pobre se le quedó una cara de pena brutal.

A mi tampoco me hacen gracia esas historias, y era la priemra vez que montaba para ser honesto. Sin querer ser aguafiestas, nos montamos a regañadientes y para adelante.

El gúia quería ir a dar una vuelta por el mercado local, detenernos a tomar algo junto al templo de Luxor, y después volver al crucero sobre la 13.30h. Nosotros pensamos que iba a ser un poco junto, y más aún cuando llegamos al mercado después de mas de media hora subidos ya.
Lo peor de todo fue que cuando llegamos al mercado, nos metío por la calle más estrecha que había en el pueblo, donde incluso varios comerciantes tuvieron que apartar su comida para que pasase el caballito de los tontos turistas !!!  (que encima eran dos caballos, uno por pareja). Si es que ya nos sentíamos mal por subir, encima esto.

El mercado estaba genial, pero hubiésemos preferido hacerlo andando, porque era totalmente seguro. A la 13h todavía estábamos llegándo al templo de Luxor para tomar algo en un bar, pero Rhea y yo decidimos que era mejor volver al crucero. Sinceramente no nos apetecía tomar nada ahí, y la otra pareja se unió y dijo que tampoco, así que nos volvimos todos directos. Pero esto no fue gratis claro, eran 15€ por persona.

El guía, que era seco de narices, quería llegar a la 13.30h porque a las 14.30h tenía pensado salir de nuevo a ver los templos. Es decir, la idea era comer en el buffé del crucero y salir sin esperar mas. Pero claro, entre la calma de él, gente que acababa de llegar de aeropuerto, gente que llega tarde por costumbre y demás, hasta las 15h no salimos a la entrada. Encima el conductor del bus (según palabras del guía) se quedó dormido y al final acabamos saliendo a las 15.40h.

La putada era que la luz se iba y todavía teníamos que ver dos templos, uno de ellos el más grande e impresionante de Egipto, el de Karnak.
Tras poco más de 15 minutos, nos detenemos en el parking de Karnak, nos da las entradas el guía y nos vamos caminando hasta la entrada (izda). Allí nos empieza a contar la historia del templo cada20 metros, y como se aprecia, la luz se estaba yendo por momentos.

Él nos insistió que nos dejaría tiempo libre para hacer fotos, pero es que si nos fiamos no hacemos ni una. Mientras iba explicando, Rhea y yo nos hacíamos fotos con la oreja pegada al comentario. A veces era complicado por la cantidad de gente que había. Sobre todo la típica foto de las columnas que Rhea quería hacerla sin gente, ja ja.

Tras unos 40 minutos de explicaciones nos dejó tiempo libre, pero ya era muy tarde y no habíamos visto ni un 30% de todo el recinto. Encima la zona más alejada, que también albergaba las pinturas y grabados más curiosos y bonitos, no la explicó y estaba lleno de los típicos árabes que te querían explicar de todo para sacarte dinero.

Rhea y yo hicimos fotos y videos de todo lo que pudimos esquivando a estos individuos (que sinceramente no sé por qué leches les dejan entrar al templo), y corre corre porque nos cerraban el templo. Salimos tan cabreados nosotros, y otros pocos, que se lo dijimos al guía de buenas maneras, y este en lugar de pedir perdón por el retraso del bus y demás, se puso a la defensiva diciendo que si no nos gustaba, que cambiaban de guía ese mismo instante. Era flipante.

Ahora venía otro dilema, si ver el templo de Luxor de noche esta misma tarde, o de día al día siguiente con los que llegaban del vuelo de por la mañana. El guía empezó diciendo que era muy bonito de noche, pero claro, las fotos y vídeos no salen nada bien, y aparte que de noche lo puedes ver desde la carretera si quieres, que está al lado. Tras un tira y afloja de todo el bus, decidimos verlo de día al día siguiente.

De todas maneras estos dos días fueron un caos organizatibo, porque había mucha gente que llegaba en horarios muy diferentes y era bastante complicado cuadrar todo. Pues sin más que hablar, nos fuimos de vuelta al barco y bajamos a cenar a las 19.30. Allí nos tocó en la mesa con la misma pareja que por la mañana y otra más, todo catalanes, jajaja, ni hecho aposta.

Allí seguimos un poco discutiendo del tema de horarios, del guía, etcétera. La tercera pareja en cuestión, había llegado incluso el día anterior, osea que para ellos el día que llegamos nosotros fue totalmente perdido porque solo vieron Karnak y mal, jeje.

En fin, con el estómago lleno, nos fuimos a dormir sobre las 21 al camarote, que al día siguiente continuaban las visitas desde temprano y había que estar fresco.

Thursday, April 5, 2018

Philippines - 05A En moto al oeste

Sin duda, nos podremos arrepentir o no de no haber visitado las cuevas subterráneas de Puerto Princesa, pero la playa a la que íbamos hoy, ha sido una de las mejores en las que hemos estado en muchos años, y del viaje puede que también.

Me desperté sobre las 4.30am con un jetlag impresionante, y hasta que no sonó el despertador de Rhea a las 6am, allí estuve en la cama haciendo el idiota con el móvil. La verdad que luego se me ocurrió, y podía haber subido al rooftop a grabar la salida del sol, vamos, por hacer algo útil.

En fin, nos despejamos un poco, nos pusimos algo encima y directos al comedor del restaurante, que estaba al final del pasillo. La verdad que el hotel por dentro era enorme, y luego nos dimos cuenta que las habitaciones del hotel estaban justo encima de un centro comercial, al que teníamos acceso directo, pero que estaba en obras.
El restaurante del hotel era tipo buffet, es decir, tenían de todo, desde bandejas de fruta, pancakes, tostadas, pollo con arroz, pescados, etcétera.

Nosotros intentábamos variar un poco entre salado y dulce para llenar bien el estómago, porque el paseo de hoy iba a ser interesante.
Cuando acabamos de desayunar todo este montón de historias, nos volvimos a la habitación a prepararnos, echarnos crema como siempre y preparar las mochilas. Nuestra idea era la de salir con la moto del hotel sobre las 8am, y así fue.

Inicialmente íbamos a la aventura, porque sabíamos que Nagtabon era una playa poco frecuentada, pero no sabíamos si habría algo para comer, beber, etcétera. Nosotros simplemente llevamos la ropa de playa, cámaras y dron para grabar, y una botella de agua del minibar
Como se aprecia en la imagen, estábamos cruzando literalmente de costa a costa de Palawan con la scooter. Al principio encontramos algo de tráfico saliendo de Puerto Princesa por la cantidad de cruces que había, pero al salir tan pronto por la mañana, evitamos mucho más.

La carretera estaba totalmente asfaltada pero sin arcenes, y por supuesto no es el asfalta al que estamos acostumbrado a ver, sino que era hormigón echado a mano. Esto hacía que la carretera fuese bastante irregular y botase mucho. Lo que no era nada recomendable era viajar de noche, porque lo más peligroso de todo el camino son los carteles que de repente salen a ambos lados de la carretera avisando de obras, porque estaban ensanchando las vías. Por eso muchas veces ibas por dos carriles y de repente tras la curva cambiaba a solo uno.

Otro problema gordo que le veo es la ingente cantidad de perros sueltos que hay, y que se acuestan literalmente en la carretera a dormir, simplemente porque un árbol da sombre ahí. Encima deben estar acostumbrados a los pitidos de los coches y motos, porque pasan de todo, hay que tener mucho cuidado.

Cuando estuvimos tambíen ponía alededor de una hora, pero si hubiéramos querido, en 40 minutos ya estábamos allí, y no por correr, porque con la moto no pasamos de 60km/h. Pero nosotros nos paramos de vez en cuando a grabar con el dron, o incluso tuvimos que reducir la marcha cuando vimos un control de carretera. Fue gracioso porque habían parado a una furgoneta de turistas que seguramente iban a las cuevas subterráneas, y nosotros al ir por nuestra cuenta en moto (y con casco), pues nos dejaron pasar sin más. Pringaos !!!
Ahí vamos los dos en la moto, superfelices de la vida. Y es que todo el recorrido era mas o menos así, es decir, pura selva.

De vez en cuando se veía alguna casa entre los árboles, o alguna población con su colegio y alguna tienda, pero poco más. Estaba todo muy virgen todavía, y que dure.
Lo primero que queríamos era capturar la típica imagen de la playa desde arriba que todo el mundo hace, pero cuando nos desviamos hacia la carretera de la playa nos perdimos. Básicamente empezamos a bajar tanto de golpe que sabíamos que no era por ahí el mirador, pero  bueno, la playa estaba, que era lo que veníamos a buscar.

Al llegar sobre las 9.15am, había un par de motos aparcadas a la entrada, se veían un par de puestos hechos de juncos a ambos lados y nada más, y cuando digo nada más es, nada ni nadie más. Era una pasada, toda una playa entera para nosotros solos. También el hecho de que fuese tan pronto ayudaba a que no hubiese nadie, pero es que te sentías como en una isla desierta.

Nosotros colocamos nuestras toallas donde nos pareció y directos al agua. Yo creo que es el agua de una playa más transparente y limpia que he visto en toda mi vida. Apenas había corriente, pero eso sí, estaba llena de pequeñas medusas marrones, por cientos de ellas, aunque eran inofensivas, es decir, no hacían nada al tocarlas.
La verdad que el día fue básicamente pasear por la playa, meterse al agua, volar dron, toalla y tomar zumos de frutas en bucle.

Nos fuimos paseando al final de la playa como se ve en la foto, dimos la vuelta para el otro extremo, luego al agua, toalla...

Mientras tanto empezaron a llegar parejas de extranjeros, pero muy pocas, es decir, puede que cada hora aparecieran 4 o 5 personas.
Nosotros encontramos un puesto de comida que nos gustó y al que siempre íbamos a pedir un buen zumo de platano con piña y hielo. Alrededor de las 2 de la tarde, cuando el sol cascaba de una manera impresionante y ya no se podía ni caminar por la arena de lo que abrasaba, decidimos ir de nuevo a este puesto y pedir algo de comer. La variedad no era su fuerte, pero la comida era todas de plancha de parrilla, es decir, poco grasienta.

Tenías para elegir entre pollo, cerdo o pescado que tenían espuesto en unas cajas acristaladas. La verdad que no daba mucha confianza por estar sin hielo, pero parecía recién pescado, así que Rhea se pidió un pescado con arroz. Yo prefería no pelearme con las espinas y tirar por el muslo de pollo con arroz y verduras. La verdad que no estaba nada mal, además el arroz siempre viene acompañado de una salsa muy típica de allí, que no sé cómo se llama, pero que la ponen siempre. Es algo así como dulce pero a la vez un poco fuerte, amarga...es mejor probarla que explicarlo.

Después de acabar de comer nos fuimos a tirar a la toalla a relajar nos un poco bajo una palmera, porque lo malo que tiene esa playa es que, al estar al oeste, cuando el sol empieza a caer, no hay dónde resguardarse del calorazo.
Había unas palmeras que se pueden apreciar detrás de mí en la imagen de la izquierda, pero eran como una especie de merendero/hotel, no lo tengo claro, y nos se podía entrar así como así. Nosotros encontramos esta palmera donde estoy tumbado (la única de lado a lado) y nos tumbamos a dormir una siesta. Rhea decidió que era buena idea tomar algo más de sol, pero yo ya estaba al límite diario de rayos-V que mi cuerpo podía absorver sin quemarme (más). Aparte, ya no me hacía mucha gracia echarme crema con arena por encima, es un engorro.

Cuando el sól empezó a caer de verdad sobre la costa, me subi a un puesto de socorrista hecho también de caña de bambú, y puse mi GoPro a grabar en timelapse para ver luego un sunset de lujo. Como la caseta estaba vacía, la utilizamos a lo largo del día para grabar varios video del dron, hacer fotos, etcétera.

Cuando desperté de la siesta corta que tuve, porque dos que estaban detrás de mi (el hombre yoga y su novio) no paraban de rajar mierda por la boca, nos fuimos al agua y a hacernos algunas fotos los dos juntos, o mejor dicho, a que nos hicieran. Aprovechamos después para tomar el último zumo, pero a la chica de la tiendina se le había acabado el hielo y la piña, jejej, les habíamos reventado el negocio, o mejor dicho, levantado con tanta compra. La verdad que al final del día salía todo muy barato, porque estábamos tomando zumos de mas de medio litro cada uno por apenas 1€, y comer por 3€.

Teníamos pensado ver el sunset, pero hasta cierto punto, porque salir de noche por esa carretera durante una hora era casi un suicidio. Sobre las 17.30 creímos que ya era suficiente timelapse por hoy. Subí al puesto del socorrista a por ella, aunque esta vez sí que estaba allí él e incluso me pregunto con una sonrisa si era mía, jeje. Luego recogimos y nos fuimos directos a por la moto.
Al principio de la cuesta la moto casi no podía con nosotros y los bártulos que llevábamos, hasta que nos adelantó una moto con 3 encima, uno de ellos el doble que yo de gordo, y empezamos a darle caña hasta que llegamos a la carretera general.

Antes de girar hacia Puerto Princesa, se me ocurrió seguir la carretera hacia el otro lado, donde seguía subiendo bastante rato mas. Pensé que por el ángulo de la foto de internet, tenía que estar por ahí el mirador y... Bingo!!!

A escasos 300m del cruce nos encontramos con lo que parecía un mirador, pero que a su vez era como una granja particular. No nos equivocamos, era ambas cosas :D
Era una granja particular de una mujer que tenía un kiosco dentro de snacks y bebidas, pero que a su vez cobraba una entrada irrisoria (20php los 2) a los turistas por entrar y ver la puesta de sol o hacerse fotos como la que nos hizo ella muy amablemente. Yo saqué todas las monedas que tenía Rhea en la cartera y se las día, aunque luego nos quedamos con ganas de darle algo más, o comprarle alguna bebida, mea culpa !!

Encima es que era una mujer muy maja, parecía joven y encima tenía por allí alrededor 2 o 3 niños pequeños a su cuidado. Ella misma fue la que nos dijo que habíamos tenido mucha suerte, porque era la primera vez en 2 semanas que se veía el sunset de esa manera, que hasta entonces las nubes lo habían cubierto todo. Seguíamos con nuestra suerte particular del viaje, porque nosotros también dudamos que se fuese a ver algo y mira.

Ahora si que pusimos pies en polvorosa hacia Puerto Princesa, ya casi sin luz y encima yo que veo menos que yo que se. Lo bueno era que en ese primer tramo no había apenas tráfico porque era una carretera secundaria o terciaria. Aproximadamente un poco más allá de la mitad del camino, se nos echó la noche encima y entre que el casco estaba lleno de mierda y no se veía mucho a través, y que con el foco de la moto encendida todos los mosquitos me iban a la cara, lo pasé un poco mal.

Eran alrededor de las 18.30 cuando empezamos a ver que el tráfico aumentaba, y es que estábamos cerca de entrar ya en la ciudad. Pero antes, decidimos detenernos en un centro comercial Robinsons, que son enormes, a comprobar si había after sun y cremas (como siempre). No tuvimos suerte y solo acabamos comprando una crema hidratante de litro para todo el cuerpo. Aquí creo recordar que casi nos da un patatús al esperar en la cola para pagar. Entre la pachorra que le echan, que se ponen a hablar entre ellos y que no tienen prisa para nada, pues venga, media hora para pagar una crema y unas chocolatinas.

Por supuesto, las chocolatinas no eran la cena, y por eso subimos a la planta de arriba a ver qué tenían en el foodcourt. Mientras yo miraba sitios, Rhea se fue a una tienda a comprar algo de cosmética para ella. Como arriba no había nada, acabamos bajando y entrando en una pizzería que tenía buena pinta. Tuvimos que esperar como unos 20 minutos a ser atendidos, pero luego la pizza fue rápida y estaba buena, así que compensaba.

Acabamos sobre las 20.15 y ya pensamos que nos íban a decir algo por llevar la moto más tarde de la hora, porque la habíamos alquilado sobre las 5 el día anterior. Llegamos al hotel esquivando el tráfico incesante del centro de la ciudad, y devolvimos la moto nada más llegar. El chico tardó en llegar apenas 10 minutos, con lo que nos quedamos en los sofás de recepción esperándole.

Cuando llegó, me devolvió mi DNI y los 2000php de fianza sin haber revisado la moto en absoluto, pero bueno, por lo menos se iba con el depósito de gasolina prácticamente lleno. Sin más, subimos a ducharnos y embadurnarnos de crema hidratante para poder descansar cuanto antes, que al día siguiente nos esperaba otro trayecto maravilloso en taxi.