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Saturday, December 8, 2018

Egipto - Abu simbel - 08 de diciembre y adiós

Tras una única noche en el Hotel Seti de Abu Simbel, nos levantamos a las 7am, o mejor dicho, me levanté cuando Rhea abrió la cortina de nuestra habitación y los rayos del sol me dieron en toda la cara 💣🌞
Sin duda era un hotel para haber pasado mas de una noche en él.

Nos fastidió mucho el hecho de haber salido de Aswan a las 10am el día anterior, cuando podíamos haber estado en la piscina del hotel.

Otra cosa que nos fastidió fue que, como las otras dos familias tenían el vuelo a las 14h desde Aswan, nos obligaron a todos a volver antes y tampoco pudimos disfrutar la piscina ese día.
Así que nada, nos fuimos a desayunar tranquilamente y a las 8.40 ya estábamos saliendo del hotel en la misma furgoneta del día anterior. Pero antes, nos tocó pasar por recepción a abonar la comida del día anterior y las bebidas de las cenas y desayunos (290L).
Por desgracia, el desierto, al igual que el resto de Egipto, lo tenían lleno de mierda por todas partes, y como por ahí solo pasan coches, pues estaba lleno de ruedas reventadas de vehículos.

Además de eso, como se aprecia en la imagen, cuando había una accidente, en lugar de retirar los vehículos, los dejaban cogiendo polvo.

También llegue a ver varios camellos muertos a ambos lados del camino o la típica basura de plásticos y envases.
Volvimos a parar en el kiosko a medio camino, hicimos fotos, usamos el baño y continuamos hasta el aeropuerto de Aswan. Yo sabía que era enano, pero Rhea se pensaba que era grande. Si te digo que era como el de Valladolid, igual me paso de largo.

Cuando llegamos eran las 12pm y lo único que hicimos fue despedirnos de las dos familias, cambiar nuestras maletas de la furgo a un coche e irnos sin esperar mas a ver la nueva presa de Aswan.
La broma nos costó otros 75L cada uno, y la putada era que ya no teníamos cash para darle al guía. Nosotros creíamos que ir a ver una presa sería gratis, no me jodas.

En definitiva, tuvimos suerte que tenía un billete de 10€ en la cartera y el guía nos los cambio por 200L, justo para pagar las entradas y darle la propina después.
Nos explicó un poco la presa y nos hicimos unas fotos con el templo de Kalabsha como la que se ve justo encima, que era otro templo que tuvieron que mover piedra a piedra para evitar su pérdida.

No estuvimos ni 20 minutos allí parados y ya nos teníamos que volver al aeropuerto para no hacer nada hasta que saliese nuestro vuelo a las 18h. Al llegar a la terminal, una hombre de Dunnas travel nos estaba esperando ya para guiarnos por el proceso de control de equipajes ( como si fuese el primero que hacíamos, sabes?).

Entramos en la terminal y no había más que un puesto de pizzas, otro de dulces y tiendas de joyas y ropa por todas partes, se acabó. De hecho, las otras dos familias todavía seguían allí sentadas esperando a embarcar, proque eran las 13.30h. Incluso una nos dijo que se puso a caminar porque se aburría de esperar, jajaja, y nosotros todavía teníamos 5h más ahí sin hacer nada.

Cuando ellos embarcaron nos sentamos en su mesa, cargamos los moviles, tablet y demás, comimos unos trozos de pizza y nos volvimos a esperar a los bancos de la puerta de embarque hasta que a las 18h menos algo nos llaman para subirnos al bus que nos lleva al avión. El avión era como los de Barcelona-León, es decir de filas de 4 asientos enanos.

Al bajar del bus y antes de subir al avión, otro asistente nos mira los billetes a pie de pista, sin luz, en una situación muy ridícula. Subimos y adiós Aswan, en menos de una hora ya estábamos aterrizando en el aeropuerto de El Cairo. Recogemos la maleta grande y nos vamos fuera de la terminal a esperar, porque nuestro siguiente vuelo era a las 2am del domingo ya.

Intentamos entrar en la zona de embarque y nos dijeron que no se podía hasta las 23h, y eran las 19.30h. Así que con poca gana nos subimos al Burguer King y nos pusimos a ver una película de Indiana Jones de las antiguas, en las que se veía algo de Egipto. Sobre todo queríamos quemar todos los GB que nos quedaban en las tarjetas SIM del móvil.

A media película Rhea se empezaba a dormir sentada y decidimos pedir algo de cenar ya para quitar el hambre hasta el día siguiente y el sueño. Cenamos tranquilamente y después ya decidimos ir al baño y bajar directamente al control para no seguir viendo la película allí sentados.

Ahora si que nos dejaron pasar el control y ya nos pusimos a la cola de facturación que ya tenía bastantes personas. Era la última facturación del país y se seguían viendo a los típicos árabes colándose por todas partes, qué gentuza!! Tardamos un buen rato en acabar porque no había nadie atendiendo al principio y luego se les colgaba el Windows XP, jajaja.

De ahí entramos al control de pasaportes y nos quedamos comprando algún dulce para el trabajo de Rhea. Luego nos llegó un email de Lufthansa con el nº de la puerta y para allá que nos fuimos directos a hacer tiempo, porque quedaba un buen rato todavía. La putada fue que al llegar a la puerta, empezaron a llamar a la gente del vuelo para que se metiese en la sala de espera, y me fastidiaron la carga del móvil, jeje.

A la 1.20am empezamos el embarque y el resto ya quedará en nuestro recuerdo ;)

Friday, December 7, 2018

Egipto - Abu simbel - 07 de diciembre

Era nuestro último día en el barco y la noche anterior nos la pasamos recogiendo la ropa y dejándo la maleta prácticamente lista para irnos, sin cerrar. El tema era que hasta las 10am no teníamos previsto dejar el barco, por alguna razón que desconocemos, porque nos obligaban a dejar las habitaciones a las 8am.

Al final conseguimos que nos dejase quedarnos hasta las 9.50am en el camarote, con lo que nos despertamos a las 7am con la calma para desayunar, y luego subir a la cubierta a dormir un poco más al sol de una tumbona.

Es cierto que hacía un poco de rasca, pero cuando salió el sol empezó a cascar bastante. Sobre las 10am salimos ya del barco con todo preparado mientras una furgoneta nos esperaba ya arriba en la carretera para llevarnos a nosotros dos y otras dos mujeres con niños a Abu Simbel.
La verdad que íbamos bien preparados para el viaje de mas de 3 horas que nos esperaba por el medio del desierto, ya que teníamos cosas en el Ipad para ver, e incluso yo me baje alguna serie como pude con el 4G para no aburrirme, y bien hice, porque al poco de salir de Aswan, Rhea ya estaba planchando la oreja contra la ventana, jeje.

Yo me puse mis auriculares y mi móvil y a ver un documental. A medio camino de repente apareció un bar (por llamarlo algo) con baños y un kiosko. Nos detuvimos como otros tantos autobuses que venían en sentido contrario para poder sacar las típicas instantáneas de los espejísmos del desierto.
No se aprecian mucho pero ahí están al fondo.

Nuestra sorpresa fue encontrarnos con una pareja que comía en nuestra misma mesa del crucero, de la cual nos habíamos despedido en Philae porque se iban a este templo el día antes. Menuda coincidencia en ese kiosko de mala muerte, jaja

Nos contaron que estaba muy chulo y que el hotel una pasada, que aprovechásemos. Nos despedimos de nuevo, compramos algo para comer por el camino, nos hicimos más fotos y continuamos nuestro viaje, que todavía nos quedaba otra mitad.
Sobre la 13.30 entramos por la calle principal del pueblo y como no nos da tiempo a ir a comer y volver al templo, el guía nos dice que es mejor ir directos. Menos mal que compramos algo en el kiosko para quitar la gusa.

Sin más que decir, nos vamos directos a los templos de Abu Simbel y aparcamos básicamente solos en el recinto. Entramos primero en una sala de audivisuales que tenían bastante antigua, con dos maquetas de los dos templos, donde el guía se puso a explicarnos en qué consistía dicho templo, porque una cosa que mucha gente no sabe, es que a los guías no se les permite entrar con los turistas, no sé muy bien por qué.

Al mismo tiempo que explicaba, podías ver por todas las paredes fotografías de cómo trasladoron los dos templos desde el mismo sitio pero 60 metros más abajo, hasta ahí, para evitar que desapareciesen bajo las aguas del lago Nasser. Cuando acabó de soltarnos el rollo de cada sala haciendo uso de las maquetas (5 minutos tadó), entramos con los tickets por el arco de seguridad correspondiente.
Al principio te toca caminar por un sendero de piedra hasta rodear la montaña que contiene los templos. De repente, ¡¡zasca!!, te encuentras la entrada majestuosa del primero, el templo de Ramsés II y al fondo el de su mujer Nefertari.

Aprovechando que no había nadie, nos pudimos hacer unas cuantas fotos solos delante, porque una vez que entras, las cámaras y demás están prohibidas.

Nos hicieron unas cuantas fotos y nos dirigimos a la entrada. Allí había un hombre de blanco sentado, que en cuanto llegamos se puso en pie para vigilar cada movimiento que hacíamos. Yo me puse la mochila por delante preparado par grabar en cuanto pudiese.
El ticket para poder grabar era de uinos 300L (15 €). Nos habían dicho que no merecía la pena pagarlo porque no había mucho que ver, pero yo creo que si, es una templo impresionante que merece la pena grabarlo y más.
La entrada ya te deja tonto con estas estátuas a ambos lados del pasillo super bien consevadas, pero la sala del fondo es incluso más espectacular.

Cuando te explican que de las 4 figuras sentadas que aparecen al fondo, solo una, la del Dios Ptah, queda sin iluminar cuando los rayos del sol entran por la mañana, debido a que es el Dios del inframundo, no te lo crees.

Luego te acercas y lo ves con tus propios ojos y ya lo flipas. ¿Cómo leches podían hacer eso en un templo escavado en la roca? Yo intenté hacer alguna foto con un ángulo raro para que no me pillase el vigilante, pero no salió muy bien.

Rhea mientras tanto iba sacando sus fotos con el móvil hasta que la cazó y la mandó borrarlas todas.

Yo aproveche un rato de despiste para grabar con la GoPro y sacar algo de lo que había dentro, que merecía la pena conservar.

Tras un rato esquivando al vigilante, decidimos salir antes de que me pidiera a mi la cámara y nos quitase lo poco que teníamos. Nos fuimos caminando poco a poco hacia el Templo de Nefertari. Nos hicimos las fotos correspondientes frente a él (eso si, cuando nos dejaban los egipcios que se dedicaban a sacarse fotos con el suelo, ¡¡ menuda panda de iluminados !!).
Este también era impresionante y también tenía un vigilante que estaba un poco más por la labor de estar sentado no haciendo nada. Yo aproveche para grabar más que en el otro porque también tenía grabados muy guapos.

A los 10 minutos de estar dentro, con el calor que hacía y sin más que hacer, porque esta era mucho más pequeño, nos fuimos rodeando, esta vez por la derecha de los templos, al bar de la entrada donde habíamos quedado con el guía para ir al hotel ya.

Esperamos 10 minutos al conductor de al furgoneta y de ahí directos al hotel Seti, que nos recomendó todo el mundo. Cuando llegamos nos recibió un arco con el nombre del hotel y al llegar a la entrada de tipo egipcio, varios botones nos llevaron las maletas a la entrada.

Hicimos el checkín de las habitaciones, fuimos a dejar las cosas que teníamos encima (mochilas básicamente), porque las maletas las llevaba un botones para sacarte la pasta claro está, y de ahí al restaurante corriendo. Cuando llegamos al restaurante pudimos leer en la entrada que ya no era hora para servir comidas, al menos de buffé. Por eso nos dijeron que tendríamos que comer en el bar/terraza de fuera.
Nos pedimos un plato de pasta, fingers de queso para compartir y un wrap de pollo para mí.

Como iban con la calma, pues nos dió tiempo a ir a la habitación por el cargador del móvil, a visitar la piscina y hacer fotos, y a tomar el sol.

A la media hora o así nos llegó la comida, que nos duró menos que un suspiro. Acabamos casi a las 16h de la tarde y a las 17.30h habíamos quedado en la entrada del hotel para irnos a ver el espectáculo nocturno de los templos.
Mientras nos daba la hora, nos pusimos a dar vueltas por el hotel, que era verdad y era una auténtica pasada, pero nos sorprendió que fuese tan lujoso para lo poco que había que hacer por esa zona. Es cierto que llegaban cruceros que se hacían por el río Nasser, pero aparte de eso, tendría que ser un turismo de sol simplemente, porque quitas los templos y se te queda en desierto solo.

Nos acabamos sentando en unas sillas delante de la zona de la foto anterior, y esperamos hasta que cayó el sol por el horizonte, mientras yo grababa un timelapse. Yo creo que aquí fue donde me acribillaron los mosquitos, porque me dejaron las piernas finas, y eso que a mi nunca me pican. De hecho, cuando salíamos de la habitación rumbo al hall, empezamos a ver mucho humo y olor a quemado, que resultó ser un empleado del hotel con una máquina a motor que echaba humo, para espantar a los mosquitos, jejeje.

Llegamos al recinto y volvemos a meternos por el camino de luces que nos llevaba al frente de los templos, donde había una especie de graderío en piedra para ver todo. Estaba prácticamente lleno, así que nos sentamos donde pudimos.
Tuvimos suerte porque al ser tantos españoles, los organizadores decidieron poner el audio en español, mientras que el resto de turistas tuvieron que acoplarse unos auriculares con sus respectivos idiomas.

El espectáculo nos impresionó bastante, y pese a que no pudimos grabarlo porque no se veía nítido, nos encantó. Básicamente consistía en contar la historia de los templos de forma animada, con proyecciones de personajes sobre las paredes de los dos templos combinados. A nosotros nos gustó, porque los hijos de una de las dos madres dijeron que fue un coñazo, pero bueno, eran niños bastante especialitos (por no decir imbéciles y maleducados, como la madre).

Cuando acabó el espectáculo regresamos al hotel en la furgoneta e hicimos algo de tiempo hasta la cena, sobre las 20h. Era de tipo buffé y tenían miles de cosas para elegir, aunque tenían definitivamente peor pinta que en el crucero. No salían de sota-caballo-rey (arroz-pollo-pavo) y nos costó elegir algo decente, sobre todo con el estómago regulero. De ahí ya nos fuimos a dormir directamente, porque en la tele no había nada de nada.

Monday, December 3, 2018

Egipto - Luxor - 03 de diciembre

La madrugada que nos metimos para ir al eropuerto no era ni normal. Quedamos en la puerta del hotel a las 5.15am con el mismo conductor de los otros dos días, y un guía que hablaba español (supongo que por eso solo, porque era llevarnos y dejarnos allí).

Por supuesto, esto suponía tener todo guardado en las maletas por la noche y dejar solo lo indispensable fuera. Con todo esto nos fuimos a dormir tarde, y con la idea de que no íbamos a dormir mucho, jeje.

A las 4:45 sonó el despertador y casi me pego un tiro... no éramos capaces de salir de la cama ni a tiros. No tardamos mucho en prepararnos y bajar, porque según ellos, debido al tráfico de El Cairo, era mejor no arriesgar y llegar pronto.

Sobre las 6am nos estaban dejando en la terminal que ellos creyeron era la más oportuna. Nosotros le dimos una cantidad de dinero que le debíamos a Taie al conductor, recogimos las maletas y nos metimos en la terminal. Pasamos el control de maletas y cuando pasamos, empezamos a ver que no había ningún mostrador de Nile Air en ninguna parte. Preguntamos y nos dicen - "esta terminal no es, esta es la 3 y tenéis que ir a la 1" - venga fiesta!!!

Nos tuvieron que dejar salir por el control de maletas pero al revés. Salimos a la calle y tuvimos que esquivar a los taxistas porque son muy pesados y claro, parecía que acababamos de llegar, jejej, pero no, sólo buscábamos un shuttle bus para cambiar de terminal.

Preguntamos a varios y mas o menos todos indicaban una misma zona pero no estaba muy definida. Lo mejor de todo fue que un taxista nos dijo que pasaban cada 40 minutos, con la intención de llevarnos él claro, pero justo al salir pasaba uno y nos subimos directamente. Preguntamos qué parada era porque el aeropuerto es gigante, y más o menos nos dijeron pero nos esteramos. Después de unos 5 minutos de bus, de repente se detiene en lo que parecía una estación improvisada de buses. Se bajan todos y nosotros nos quedamos mirándonos uno al otro. Justo en ese momento el conductor nos pregunta que dónde íbamos, y al explicarle no dice - "es el otro bus, el que está delante, tenéis que cambiar" - joder qué estrés.
Pues nada, maleta para abajo y para arriba para llegar a la terminal 1. Cuando llegamos había una cola de muerte de chinos, como de costumbre, pero ya se nos acercó un local muy avispado para agarrarnos las maletas y colarnos por delante de todos.

Nosotros le insistíamos que no, que no, justamente ese era de los días que más tiempo teníamos libre. Pues el tio dale, venga, venid por aquí. Cuando pasamos el arco de seguridad ya empezó - "señor, señor.. oye señor..." - yo lo siento mucho pero le dije que no 5 veces porque no quiero dar propinas por tonterías como arrastrar la maleta 10 metros, que lo hago yo.
Nosotros miramos para adelante y nos fuimos a buscar el mostrador. Esta terminal (bueno, en definitiva todas ellas) la verdad que no están muy bien señalizadas. Después de preguntar dos veces, al final nos guiaron por un pasillo al fondo, donde nos encontramos otro control de maletas, el segundo.

Para variar, la cola llena de chinos que en lugar de avanzar, estaban esperando a que el guía les explicase no se qué leches. Yo me quise adelantar (porque me parecía lamentable que el guía se pusiese a explicar historias en medio del chequeo!!) y me echaron para atrás. Al final estuvimos más de 15 minutos para pasar el arco de las narices por culpa de esta gente.

Cuando entramos había una cola enorme de gente que se dirigía al único pasillo que había. Nosotros nos empezamos a preocupar porque todavía teníamos que facturar y no veíamos el fin. Rhea se dio un paseo y se entero que más adelante estaban los mostradores de facturación, al lado de la puerta de embarque, claro que sí, ole esa lógica. Facturamos y nos medio colamos a toda la gente que había ahí esperando.

Cuando avanzó la cola, nos dimos cuenta que era otro control más de maletas, para acceder a la puerta de embarque, el tercero. Este por suerte fué más rápido, porque el arco pitaba pero la gente entraba igual, un sin sentido. Encima entre ellos (los árabes) no dejaban de gritarse.

Finalmente llegamos a la puerta de embarque 12/12A, donde nos quedamos una media hora larga hasta que llegó el bus que nos dejaría al lado del avión de Nile Air. Lo mejor de todo fue que la facturación de la maleta nos salió gratis.

Sobre las 8.10am despegamos y sobre las 9am ya estábamos aterrizando en Luxor. El aeropuerto era super pequeño, y nada mas entrar al edificio ya estaba ahí la cinta de las maletas y el de Civitatis esperando (cosa rara porque normalmente están fuera de la puerta de seguridad).

La maleta nuestra salió la última, y debe ser porque facturamos los últimos también, jeje pero según salió la nuestra se paró al cinta. ¡Qué susto! Salimos de la terminal y el guía nos condujo hacia la furgoneta que nos llevaría al barco junto al río Nilo. En ella iban otras 3 parejas o grupos que tenían también barcos esperándoles. Nosotros fuimos los únicos que acabamos en el 5 estrellas superior llamado MS Opera). Mientras llegábamos al barco, uno de los guías que iba con nosotros estuvo hablando con Rhea de las revueltas de los jovenes, el cambio polkítico, la pobreza, la verdad que era una pasada oírle hablar de su propio país así.

Sobre las 10 y algo llegamos al barco, hacemos el check-in y nos dejan entrar al barco incluso horas antes de que te dejen normalmente, pero como no había mucho que hacer pues. Nos reunimos junto con otra pareja de españoles con el guía en el bar del crucero y nos empieza a contar un poco las opciones del día de hoy.

Los otros españoles ya llevaban ahí una noche, y se nos planteó la opción de ir a dar una vuelta en calesa por el pueblo y todos aceptamos sin rechistar. Cabe decir que ignorantes de nosotros, pensamos que una calesa era una barca pequeña y no, era un coche de caballos.
Sobre las 11.30am salimos del crucero hacia la calle que estaba enfrente, donde nos recogerían las calesas. Cuando las vió Rhea, a la pobre se le quedó una cara de pena brutal.

A mi tampoco me hacen gracia esas historias, y era la priemra vez que montaba para ser honesto. Sin querer ser aguafiestas, nos montamos a regañadientes y para adelante.

El gúia quería ir a dar una vuelta por el mercado local, detenernos a tomar algo junto al templo de Luxor, y después volver al crucero sobre la 13.30h. Nosotros pensamos que iba a ser un poco junto, y más aún cuando llegamos al mercado después de mas de media hora subidos ya.
Lo peor de todo fue que cuando llegamos al mercado, nos metío por la calle más estrecha que había en el pueblo, donde incluso varios comerciantes tuvieron que apartar su comida para que pasase el caballito de los tontos turistas !!!  (que encima eran dos caballos, uno por pareja). Si es que ya nos sentíamos mal por subir, encima esto.

El mercado estaba genial, pero hubiésemos preferido hacerlo andando, porque era totalmente seguro. A la 13h todavía estábamos llegándo al templo de Luxor para tomar algo en un bar, pero Rhea y yo decidimos que era mejor volver al crucero. Sinceramente no nos apetecía tomar nada ahí, y la otra pareja se unió y dijo que tampoco, así que nos volvimos todos directos. Pero esto no fue gratis claro, eran 15€ por persona.

El guía, que era seco de narices, quería llegar a la 13.30h porque a las 14.30h tenía pensado salir de nuevo a ver los templos. Es decir, la idea era comer en el buffé del crucero y salir sin esperar mas. Pero claro, entre la calma de él, gente que acababa de llegar de aeropuerto, gente que llega tarde por costumbre y demás, hasta las 15h no salimos a la entrada. Encima el conductor del bus (según palabras del guía) se quedó dormido y al final acabamos saliendo a las 15.40h.

La putada era que la luz se iba y todavía teníamos que ver dos templos, uno de ellos el más grande e impresionante de Egipto, el de Karnak.
Tras poco más de 15 minutos, nos detenemos en el parking de Karnak, nos da las entradas el guía y nos vamos caminando hasta la entrada (izda). Allí nos empieza a contar la historia del templo cada20 metros, y como se aprecia, la luz se estaba yendo por momentos.

Él nos insistió que nos dejaría tiempo libre para hacer fotos, pero es que si nos fiamos no hacemos ni una. Mientras iba explicando, Rhea y yo nos hacíamos fotos con la oreja pegada al comentario. A veces era complicado por la cantidad de gente que había. Sobre todo la típica foto de las columnas que Rhea quería hacerla sin gente, ja ja.

Tras unos 40 minutos de explicaciones nos dejó tiempo libre, pero ya era muy tarde y no habíamos visto ni un 30% de todo el recinto. Encima la zona más alejada, que también albergaba las pinturas y grabados más curiosos y bonitos, no la explicó y estaba lleno de los típicos árabes que te querían explicar de todo para sacarte dinero.

Rhea y yo hicimos fotos y videos de todo lo que pudimos esquivando a estos individuos (que sinceramente no sé por qué leches les dejan entrar al templo), y corre corre porque nos cerraban el templo. Salimos tan cabreados nosotros, y otros pocos, que se lo dijimos al guía de buenas maneras, y este en lugar de pedir perdón por el retraso del bus y demás, se puso a la defensiva diciendo que si no nos gustaba, que cambiaban de guía ese mismo instante. Era flipante.

Ahora venía otro dilema, si ver el templo de Luxor de noche esta misma tarde, o de día al día siguiente con los que llegaban del vuelo de por la mañana. El guía empezó diciendo que era muy bonito de noche, pero claro, las fotos y vídeos no salen nada bien, y aparte que de noche lo puedes ver desde la carretera si quieres, que está al lado. Tras un tira y afloja de todo el bus, decidimos verlo de día al día siguiente.

De todas maneras estos dos días fueron un caos organizatibo, porque había mucha gente que llegaba en horarios muy diferentes y era bastante complicado cuadrar todo. Pues sin más que hablar, nos fuimos de vuelta al barco y bajamos a cenar a las 19.30. Allí nos tocó en la mesa con la misma pareja que por la mañana y otra más, todo catalanes, jajaja, ni hecho aposta.

Allí seguimos un poco discutiendo del tema de horarios, del guía, etcétera. La tercera pareja en cuestión, había llegado incluso el día anterior, osea que para ellos el día que llegamos nosotros fue totalmente perdido porque solo vieron Karnak y mal, jeje.

En fin, con el estómago lleno, nos fuimos a dormir sobre las 21 al camarote, que al día siguiente continuaban las visitas desde temprano y había que estar fresco.

Saturday, April 7, 2018

Philippines 07A - Port Barton island hopping

Amanece un nuevo día en Port Barton cuando aún no eran yo creo ni las 5 de la mañana, por culpa de los putos gallos. Si en ciudad ya molestan, en un pueblo perdido en medio de la selva te lo puedes imaginar.

Yo me desperté entre sudores y ruidos y tuve que coger los tapones para los oídos de la mochila porque no podía más, es que no callan, y encima hacen el efecto llamada de unos a otros. Y todo para luego hacer las peleas de gallos, si es que...

En fin, nos levantamos y empezamos a recoger lo poco que nos quedaba a la vista, porque la mochila la habíamos preparado ya por la noche, sabiendo que hoy había que dejar el hotel.

A las 7.40am nos dejaron el desayuno en la mesa de fuera, donde venían tostas, pancakes, tortilla con verduras y un par de botellas de agua. Era ya un pelín tarde si queríamos estar a las 8am donde Jomar, pero bueno, no podíamos forzarlo mucho más.

Cuando terminamos de desayunar, recogimos la última ropa mojada del tendedero y lo metimos todo como pudimos en bolsas de plástico, y de ahí a la mochila o maleta. Lo dejamos todo en la recepción del hotel y nos llevamos lo imprenscindible para el tour de island hopping. Sobre las 8.10am estábamos saliendo hacia donde Jomar para ver qué le había dicho su jefe de la furgoneta a El Nido.

Cuando llegamos Jomar salío a recibirnos y a darnos la buena noticia de que sí, efectivamente nos llevarían a El Nido, pero tendría que ser por 3500php (nosotros no dudamos en decir que sí claro está). Entonces le dijimos que teníamos un tour, y que sobre las 16:30 llegaríamos a la playa, cogeríamos nuestras mochilas y nos íbamos.

Al mismo tiempo apareció con la moto el que nos reservó el tour (Chris), y nos fuimos detrás de él y con Jomar al centro de información a por la "eco-card" esta que hay que sacarse sí o sí. Resultó, que este centro estaba en una de los arcos de acceso a la playa, pero en la planta de arriba, que tenía un casetucho. Allí subimos y vimos que había dos chicos en dos mesas cobrando 50php por persona y repartiendo el papel con tu nombre.

Una vez teníamos todo preparado, Chris nos dijo que esperásemos en la playa un poco hasta que llegasen el resto de parejas, porque era pronto, es decir, habíamos acabado todos los trámites y nos sobraba media hora.
Sobre las 9am apareció una de las parejas del viaje. Eran estadounidenses y estaban viviendo su jubilación en Filipinas desde hace meses.

A las 9.10 apareció la otra pareja de holandeses. Mucho más jóvenes y parecía que con cara de pocos amigos, aunque siendo de allí, no me extrañaba mucho, jeje.

En total éramos 6 personas en un barco pequeño, y considerando que en otros barcos iban hasta 20, nos sentimos afortunados. Podíamos elegir las gafas de buceo que quisiéramos, hacer lo que nosotros quisiéramos, ...
La primera parada era una vieja conocida de Rhea y mia, es decir, la starfish island. La misma del kayak y del dron del día anterior, pues esa. La única diferencia era que ahora había muchos más barcos allí parados como el nuestro, y que resultó que las estrellas de mar no estaban alrededor del banco de arena, sino a unos 50m de ella.

Nosotros le dijimos a Chris que por qué no parábamos al lado de ellas en lugar de en el sandbar, que las veríamos mejor. El americano decidió ir nadando porque ya estaba en el agua, pero los demás nos acercamos con el barco. Aquí si que había muchas, no como el día anterior. Estuvimos revoloteando alrededor de ellas unos 15 minutos y nos fuimos al siguiente punto.

No tengo muy claro dónde estaba el punto de las tortugas, porque primero nos desviamos bastante hasta una isla, donde Chris paró a comprar pescado a una mujer mayor que estaba en la orilla con una barquita. De ahí giramos hacia la izquierda y todavía tardamos un buen rato en llegar. A todo esto, el tubo del motor de nuestra barca iba soltando algo negro muy chungo, que no nos gustó mucho, la verdad.

Cuando llegamos al punto de las tortugas, nos tiramos ansiosos con ganas de ver alguna pero no tuvimos suerte, debía ser muy pronto y no había ninguna. Es más, apenas había peces para ver, y decidieron seguir con la marcha y dirigirnos a la isla donde nos prepararían la comida, llamada Máxima Island, pegada a otra llamada Exótic Island.

Llegamos sobre las 11am y nos detuvimos junto a una caseta de bamboo hecha en la propia orilla para estos eventos, es decir, tenía una especia de hornillo/BBQ, y un par de mesas para comer. Por supuesto, vigilando el fuerte estaban los gallos y un par de perros. Como era muy pronto, nos dieron tiempo libre para hacer lo que quisiéramos. La gente se calzaba y se iba a dar la vuelta a la isla por un camino de piedra, pero Rhea y yo decidimos tirarnos al agua a ver peces junto al arrecife.
Tras un buen rato buceando, y tras ver que por esa zona también había alguna que otra medusa transparente, decidimos ponernos las chancletas e ir a ver dónde iba toda esa gente que rodeaba la caseta por el camino de la foto en la izquierda.

Realmente el camino era de roca volcánica, con algo de arena de playa tirada por encima a mano. Y tras un breve recorrido de unos 100m, aparecías en otra playa con mas mesas para comer en la parte de atrás. El agua estaba muy turbia en ese lado porque encima tenían unas 3 o 4 barcas amarradas. Eran barcos de guiris, que parece que les da igual el agua con gasolina, turbia y sin peces, lo único que les parecía interesar era el sol. Nosotros dimos la vuelta y nos fuimos de nuevo hacia la caseta, con la suerte de que a mitad de camino nos encontramos a Chris que venía a buscarnos para comer ya.

Por suerte, debía haber una especie de turnos de comida que ellos mismos manejabas, con lo que ahora nos tocaba comer a nosotros. Eran como las 12 del mediodía, y aunque no teníamos mucha hambre, el ejercicio en el agua y demás te lo acababa dando. La comida era muy simple, consistía en dos fuentes grandes, una con arroz apelmazado y otra con pescado y pollo. Todo ello a la parrilla, sin aceites ni cosas raras.

La mujer americana hizo los honores y desmenuzó el pescado un poco, porque veía que todo el mundo la estaba liando al cortarlo, jojojo. Yo me centré en el pollo y el arroz, que además venía con la salsa agridulce típica que preparan ellos. También llegué a probar algo de atún, pero la sardina y el otro pescado que, como dice el Quijote "de cuyo nombre no quiero acordarme", se lo dejé a Rhea.

Aparte de todo esto, en la propia caseta te vendían agua mineral, esta vez era buena. Tuvimos que pedir prestado a Chris el dinero porque no teníamos nada encima, después de venir de bucear como para llevar nada encima. Era gracioso, porque el que llevaba el Kiosco ahí era un hombre mayor con dos niños de menos de 5 años cada uno, pero parecían felices estando todo el día ahí metidos jugando con la arena, 2 palos y viendo turista.

A todo esto, mientras comíamos, Chris se metió en una tumbona justo detrás de nosotros a la sombra, a dormir la siesta tranquilamente. Estrés menos un millón. Aparte nos dijeron que hasta dentro de media hora nos saldríamos, que nos dedicasemos a hacer lo que nos diera la gana. Loa americanos y Rhea y yo nos fuimos por el otro lado de la isla donde decían que había unas escaleras para subir a la cima, aunque nunca llegamos a subir. Dimos un simple paseo adelantando incluso a los holandeses que se tiraron en la arena a dormir.

A la media hora, es decir, sobre la 13pm nos pusimos en marcha de nuevo hacia la zona de las tortugas a ver si esta vez teníamos más suerte.
Como se puede apreciar en la imagen, esta vez sí que tuvimos más suerte, y es que no habíamos detenido el barco y ya nos estaban haciendo señas unos franceses desde el agua, de que había una justo debajo.

Bueno, en realidad los franceses nos decían que no había nada, como para que no fuésemos a molestar, pero era bastante obvio que sí estaba.
Estuvimos un rato nadando a su alrededor y yo al final me subí al barco porque me daba pena del agobio de la pobre con 200 personas alrededor haciendo fotos, vídeos, etcétera. Unos minutos más tarde debió aparecer otra un poco más pequeña a unos 10 metros del barco, pero ya no nos tiramos a por ella.

A los 20 minutos de estar por ahí, nos subimos y nos fuimos al siguiente punto de parada, al White Reef, y a continuación de este, el Twin Reef. Ambos eran una auténtica pasada y además, a ratos entraba el sol y se iba mostrando la amalgama de colores que tenían los corales. Era increíble porque además el coral llegaba casi a la superficie, es decir, había zonas donde había que nadar con mucho cuidado para no chocar contra ellos, porque encima las gafas de buceo hacen efecto lupa y es peligroso.
En estos dos arrecifes es donde pasamos la mayor parte del tiempo buceando, yo diría que entre los dos casi una hora. Claro al final tanto esfuerzo pasa factura y estábamos hechos una piltrafa cuando subimos al barco.

Ya no quedaban más sitios por ver y eran cerca de las 15h. El barco se puso en marcha de vuelta a la playa de Port Barton donde estaba la última parada. Durante ese útlimo trayecto no hablaba ni cristo, jajaja, estábamos todos ya cansados de tanta agua y tanto nadar.

Yo tengo que decir, que las gafas de buceo estas grandes que llevo yo, no están hechas para mar abierto. Cuesta el doble respirar al tener dos sitios por los que consumir oxígeno y se llena mucho más de agua que unas gafas normales. Mejor las gafas de snorkel normal.

Cuando nos bajamos del barco en la playa de Port Barton era todavía muy pronto, nos despedimos de la gente y nos limpiamos un poco la arena en el agua. Habíamos quedado en irnos a las 5 a El Nido, pero nos parecía una tontería estar esperando 2 horas allí sin poder hacer nada, porque nuestras mochilas estaban en el hotel prácticamente secuestradas. Por eso decidimos ir a hablar con Jomar y pedirle que lo adelantase al menos una hora, a las 16h.

Por supuesto que Jomar no puso ninguna objeción, era un tío bastante peculiar, pero una gran persona que además siempre estaba sonriendo. Nos dijo que sin problema, que llamaba a los de la furgoneta y a las 16h nos recogerían en nuestro hotel Bing Vice (el cual Jomar mismo nos dijo que era muy caro, aún habiendo pagado 20€ por la noche).

Mientras hacíamos tiempo hasta las 16h, porque debían ser las 15:20 o así, nos fuimos a nuestro local favorito, para qué investigar y llevarse una mala sorpresa cuando en este sitio sabes que la calidad es buena, jeje. Ahí nos volvimos a pedir un zumo de frutas para hidratarnos un poco, porque quién lo diría que después de todo el día en el agua, el cuerpo te pediría beber sin parar.. ¡¡ maldita sal !!

Sobre menos cuarto nos fuimos al hotel, recogimos las mochilas un poco con lo que traíamos del barco y justo en ese momento aparece Jomar montado en la furgoneta. Más puntual imposible. Subimos todas las cosas a la furgoneta, dejamos a Jomar en su tienda, les pagamos el viaje (supongo que para que él se llevase su pequeña comisión) y nos pusimos en marcha a El Nido.

El trayecto era bastante pedregoso, porque si lo comparas con una distancia de España es nada, pero con esas carreteras, nos llevaría casi 4h y media. Iban dos punquetas conduciéndola con una música rayante que no sé ni cómo describirla. Yo a veces lo comparo con estar estrangulando gatos, jejeje, pues parecido.

Por suerte Rhea y yo teníamos toda la furgoneta para nosotros solos. Al principio los dos íbamos sentados en la fila inmediatamente detrás del conductor, pero rápidamente Rhea se desmarcó y se puso una fila más atrás totalmente tumbada. Yo ya veía que para mi envergadura, eso iba a ser complicado.

A los 15 minutos de salir de Port Barton paramos a repostar en una gasolinera, y ellos aprovecharon para fumar. Ahí vi mi momento estrella y les bajé la música porque era horrible. Yo creo que ellos se dieron cuenta de sobra y el resto del viaje la pusieron, pero más baja.

El camino tengo que decir que fue una auténtica tortura por varios motivos: primero que en ese país tienen la mala costumbre de pitar por todo (hola, adiós, qué tal estás, quita, que paso, voy, cuidado, insultos varios, ...) y eso te pone la cabeza como un bombo. Segundo porque vamos dando botes durante mas de 4h y eso te revuelve el estómago aunque no quieras. Tercero porque estábamos reventados del  tour y no pudimos descansar, al menos yo. Y finalmente por la música asquerosa que llevaban. No me quiero imaginar si vamos en esa misma furgoneta con otros 8 guiris... me pego un tiro.

Cuando ya solo quedaba una hora nos detuvimos 10 minutos en una ciudad que hacía intersección llamada TayTay, marcada en amarillo en el mapa. Nos bajamos a estirar las piernas, usar el baño que olia a muerto, jejej, una experiencia religiosa vamos. Mientras tanto la noche se nos echaba encima ya.

Sobre las 19.50h hicimos nuestra entrada en la calle de hotel finalmente. Nos bajamos casi como el papa, besando el suelo. Entramos al hotel, que tenía pinta de lujoso y nuevo, e hicimos el checkin. Subimos a la habitación del tercer piso sin ascensor, no funcionaba la tele, la ducha iba solo con agua fría, internet no funcionaba. Efectivamente habíamos llegado a las Filipinas profundas.

Era rato que todo funcionase tan mal siendo una zona tan turística, pero bueno, con los pocos recursos que tienen, tener esos monstruos de hoteles pues es lo que tiene. Al acabar de prepararnos salimos a ver qué cenábamos, y aunque yo no tenía mucha hambre, Rhea estaba que mordía, así que hice de tripas corazón y venga, a pasear.

Tuvimos suerte porque estábamos justo en la calle paralela a la de los restaurante de la zona, con lo que en menos de 2 minutos ya estábamos en pleno apojeo. Había de todo, heladerías, pizzerías, hamburguesas, locales de fiesta, negocios de bowles de frutas, tailandeses, etcétera.

Yo seguía sin hambre y con un dolor de cabeza espantoso, pero finalemente nos sentamos a comer en un sitio llamado Pukka Bar. Era un sitio de kebabs y burrito pero con un toque local, no estaba nada mal. Acabamos de cenar tarde, sobre las 22 casi y nos fuimos directos al sobre que había sido un día largo e intenso.

TIPs:
  • En Port Barton no hay cajeros, todo funciona con cash.
  • Port Barton es básicamente un pueblo vegetariano.
  • Todos los tours de Port Barton son iguales y valen lo mismo (700php/persona). No esperes al último momento a comprar uno porque te va a dar igual, te cobrarán lo mismo.
  • Usad pasta dentífrica para limpiar la gafa de buceo, funciona mejor que echando saliva y es menos cerdo.