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Wednesday, April 11, 2018

Philippines 11A - Busuanga Island

Apenas habíamos dormido cuando ya nos teníamos que levantar. El ferry salí a las 6am pero nosotros teníamos que estar allí una hora antes para hacer el checkin, lo que significaba que nos teníamos que levantar a las 4.30am.

La noche antes, le pedimos al chico de recepción si nos podían hacer una especie de desayuno para llevar y fue una conversación de besugos. Dijo que si, que no, que vale, que si, que no...una conversación estúpida. Al final acabó diciendo que la cocina estaba abierta desde las 4am y que no habría problema.

Bueno pues, a las 4.45am estábamos abajo con las mochilas y maletas haciendo el checkout. Le preguntamos al mismo chico (turno de noche) por el desayuno y nos dice - no, no tenemos desayuno hecho - pero como sorprendido de lo que estábamos pidiendo. En fín, se metió a la cocina y nos prepararon algo rápido para llevar en una bolsa y nos pidieron un triciclo para ir al muelle. No estaba muy lejos, pero cargando con todas las mochilas y bolsas, y con la barriga como la teníamos, era mejor nor forzar. Además creo que nos costó 50php.

Cuando llegamos al muelle estaba todo oscuro y mucha gente dentro del recinto sentada, y otra tanta fuera sentada por las aceras esperando a algo, no sé muy bien qué. Miriam y Andrés, que también iban a Corón el mismo día sorprendentemente, ya estaban allí con más sueño que nosotros, porque ellos tenían el hotel a mas de media hora de El Nido.

Mientras tanto, yo subí unas escaleras de caracol que conducían a la cafetería del muelle en la segunda planta, con objeto de comprar algo parecido a Gatorade, o Powerade, o algo similar para decirle al cuerpo que se hidratase un poco. Bueno pues no tenían nada de eso, solo snacks y agua deshidratada, fail !!! Baje las escaleras sin más y justo abre el mostrador de checkins.

Fuimos Andrés y yo con los tickets de los 4 y fichamos unos papeles que nos habían dado para subir al ferry. Sobre las 5.15am abrieron la valla y nos movimos todos para subir al ferry ya. Era bastante pequeño y yo temía marearme, porque encima se nos habían acabado las pastillas antimareo en los tours de días pasados.

Tuvimos suerte porque la mar estaba en calma y no se movía apenas el barco. Íbamos entre durmiendo, jugando con el móvil, escuchando música con nuestros megacascos...todo era poco para distraerse, porque encima nos tocaron asientos de ventana y medio, ya que el ferry era de 4 y 4 asientos con el pasillo en el medio. Rhea incluso tuvo humor para desayunar lo que nos habían preparado en el hotel, que esa es otra, iba alguna tortilla a medio hacer, y se desparramó por toda la bolsa, pringando entera la bolsa de mis zapatillas también, un desastre vamos.

Tras salir a las 6am, llegamos a puerto sobre las 10.35, es decir, mas de media hora por encima de lo que esperábamos. Salimos del frigorífico del ferry y de repente nos encontramos con el calor de Corón, que le pegaba bastante y nos tocaba esperar por las maletas/mochilas (esta vez no hubo distinción, todas a bodega).

Nos quedamos esperando por estos dos por cortesía antes de ir a buscar un triciclo, cuando de repente Andrés saca sus papeles y dice - a ver dónde coño está ahora este hotel, hotel Vela Terraces - ¡¡pumba, el mismo hotel que el nuestro!!, casi como si lo hubiésemos planeado a propósito. Pues nada, los cuatro juntos todo el resto del viaje.
Nada mas emprender el camino hacia la salida nos asaltó un chico local con gafas que quería llevarnos donde fuese. Le dijimos el nombre del hotel y nos contestó que por 400php sin problemas. ¿Qué íbamos a decir por 1€ cada uno? adelante pues...
Cabe decir que este aguililla que sale en la imagen conduciendo, se había colado en el puerto para conseguir clientes, mientras los demás motoristas esperaban su turno fuera. Se había metido por una alambrada de obras, probablemente en complicidad con el guarda de seguridad.

Esta era la situación nada más subirnos al tricilo. Rhea y Miriam adelante con el conductor, Andrés atrás con todas las maletas, y yo sentado justo detrás de él, con las piernas en el aire, rezando para que ninguna moto que se nos cruzaba me las golpease.

El tráfico a esa hora de la mañana era horrible y nos costó salir del centro del pueblo, que por cierto, no era Corón, sino la Isla de Busuanga. Después de un poco de caos, nos quedaba la peor parte, subir la cuesta que llevaba al hotel con todo el peso. Al principio casi tenemos que bajar a empujar, pero finalmente lo consiguió y nos dejó sin problemas en el hotel.

El hotel era nuevo, como casi recién construído. de hecho, seguía ampliándolo hacia arriba porque eso sí, las habitaciones eran bloques de hormigón construidos a diferentes alturas. Echamos mucho de menos una piscina, sobre todo cuando nos dijo la chica que era pronto para hacer el check-in, que tendríamos que esperar al menos una hora. Hicimos un poco de ingeniería textil para cambiarnos en el baño de recepción, sacamos lo justo de las maletas y el resto lo dejamos en consigna, porque quedarnos una hora ahí sin hacer nada no era viable.

Nuestra idea era irnos a una playa que Rhea había leído era asequible, aunque sabíamos que no eran playas de turistas, sino más de locales. Preguntamos si habría algo para comer en ella, porque era ya tarde y no sabíamos dónde ir. El conductor del triciclo que pedimos nos dijo que no habría nada, y nosotros pensamos que nos quería hacer el lío (desconfiados nosotros).

El tipo arrancó dirección a esa playa, llamada Bali beach, cuando a los 5 minutos se detiene en una tienda, según dijo él, a comprar tabaco y para que comprásemos algo de comer. Nosotros seguíamos pensando que nos quería hacer la púa, pero bueno, teníamos hambre y yo llevaba una sed del caralho, así que compramos unas galletas del estilo Oreo, y un gatorade de limón para la barriga.

Ahora comenzaba lo bueno, y es que al salir del centro del pueblo hacia esa playa, era todo arena, no había asfalto. El camino parecía una broma, es decir, baches por todas partes, cuestas imposibles de subir. Tan imposibles que Andrés y yo tuvimos que bajar a empujar 2 veces, porque él y yo íbamos atrás por pesar más, mientras las chicas iban delante haciendo contrapeso.

Cuando llegamos a la playa resultó ser cierto que no había nada de nada, solo docenas de locales pasando el día. Encontramos un puesto de golosinas donde Miri y Andrés compraron una especie de pan de coco casero que tenían, que no resultó saber nada mal, por menos de 100php. Aparte, cuando fuimos a pagar los 400php al conductor del triciclo no dijo - no no, ahora no, luego - y nosotros sorprendidos le preguntamos ¿luego cuando?, a lo que nos dijo - cuando regresemos, que yo me quedo aquí con vosotros hasta que os vayáis - what!!!!! el pobre hombre ya había hecho el mes con nosotros habiéndo pagado 6€ simplemente, increíble.

Pues nada, nos fuimos a tumbar a la playa y al principio pillamos sol, pero luego unos niños dejaron un árbol libre, y ahí fuimos a meternos los cuatro, porque cascaba de narices. Bueno Rhea aguantó más al sol que nadie, nosotros tres preferimos dormir un poco a la sombra.

Pasamos casi toda la mañana y parte de la tarde ahí en la playa haciendo nada, y sobre las 15.30h decidimos que ya era suficiente por hoy, y que además teníamos un hambre de la leche, que necesitabamos repostar. Avisamos a nuestro colega del triciclo y nos pusimos en marcha de nuevo por el camino de arena.

Esta vez fue mucho peor que al venir, porque aparte que casi quema la moto al forzar el motor demasiado, llegó un punto en que la moto se inclinó tanto hacia la derecha, que metió la rueda en una zanja y quedó medio encallada. Andrés y yo sin preguntar nos bajamos a empujar un poco, y cuando salió de golpe, llevaba tanta fuerza que casi vuelca con las chicas dentro, jajaja, vaya risas nos echamos!!!

En fin, cuando estábamos en el pueblo sobre las 16.15h, le dijimos que nos dejase en una zona de restaurantes y nos soltó enfrente del Bluemoon restobar. La verdad que teníamos en mente ir a uno español de la zona conocido, pero acabamos entrando a este otro porque daban hamburguesas y tenía muy buena pinta. Lo primero que hicimos fue pedir algo de beber con urgencia. Rhea y yo parece que olvidamos el problemita de la barriga y nos volvimos a pedir otro zumo con hielo, sin más. Andrés una cerveza y Miri otro zumo de mango.

No nos dió tiempo ni a hacer fotos de la comida, teníamos tanta hambre que no vimos el plato delante. El de Andrés tardó un poco más que el resto, y cuando llegó ya habíamos acabado el resto. Había que decir que el cabrón comía por tres y se pidió dos platos. Mientras acababa, nosotros dos decidimos que sería buena idea acercarnos al puerto a preguntar por un barco para salir al día siguiente. Quedamos en que volvíamos en unos minutos y listo.

Rhea y yo bajamos por Rosario street con la suerte de encontrarnos sin querer el restaurante español del que habíamos estado hablando, el Hangover. Seguimos recto y en menos de 5 minutos ya estábamos en el puerto. Allí vimos a algunos turistas hablando con locales y pensamos que esa era nuestra oportunidad. Preguntamos al primero que vimos libre y nos dijo que justamente le quedaba un barco libre para el día siguiente, que nos costaría unos 4500php en total y la comida y snorkel iban aparte. Le tuvimos que regatear un poco y lo dejamos en unos 4000php.

Con los deberes hechos, regresamos al restaurante con estos dos y les contamos lo que habíamos conseguido. Ellos antes de irnos ya sabían mas o menos lo que nos costaría y dijeron que les parecía bien, así que perfecto. Cuando llegamos estaban comiendo el postre todavía, uno que nos dijeron era famoso de allí pero no habíamos probado. Mientras acababan, íbamos pensando nuestro siguiente paso, que sería subir al monte de detrás a ver la famosa puesta de sol.

Salimos del bar, giramos doblemente a la derecha y comenzamos a subir por la misma calle del Hangover pero hacia el otro lado. Giramos por Nueva street  a la derecha y la primera de nuevo a la izquierda hasta llegar a las famosas escaleras Tapyas.
La subida no tenía desperdicio como se aprecia en la foto aérea, y casi después de unos 700 escalones llegamos finalmente arriba. La sudada no era broma y justo al parar era cuando empezaba a venir el calor más agobiante. Respiramos un poco, nos dimos la vuelta y comenzamos realmente a apreciar el paisaje de Corón. Es una auténtica pasada cómo cae el sol entre las islas. Totalmente recomendado.

Después de la paliza, no íbamos a bajar de inmediato, y nos quedamos hasta que se hizo de noche haciendo fotos y videos sin parar. Daba igual el ángulo, las fotos eran una pasada. Les pedimos unas fotos a unos asiáticos, pero estos se hicieron los sordos y pasaron de nuestro culo, un poco imbéciles la verdad. Al final Andrés nos hizo alguna por detrás, pero salimos muy oscuros.

Cuando empezamos a bajar, las luces ya se habían encendido por las escaleras, porque no se veía un pimiento. No era tanto como subir, pero bajar era también una odisea guapa. Al llegar abajo del todo nos detuvimos en una tienda llena de niños a comprar agua para hidratarnos. Recuerdo que estos dos compraron la típica crema aftersun de Nivea y les clavaron la vida, jajaja, Andrés estaba que trinaba.

Lo mejor de haber hecho la subida, es que nuestro hotel ya estaba a mitad de camino y sólo tuvimos que girar por Nueva street todo recto. Tardamos unos 15 minutos en llegar completamente a oscuras por la carretera.

Al llegar al hotel eran las 18.30h y por suerte ya teníamos las maletas en las habitaciones correspondientes, ellos en la planta 2 y nosotros en la 4, es decir, más escaleras que subir. Pero primero había que hacer el check-in y recoger las llaves. En principio quedamos con estos en salir a cenar a las 20.30 a cenar al Hangover, pero después de ducharnos nos escribimos por el whatsapp para cancelar eso, jaja. Estábamos tan cansados que la ducha nos noqueó, y ya nos quedamos los 4 sin cenar en el hotel. Bueno realmente solo Rhea y yo, porque estos acabaron bajando al restaurante del hotel a cenar una pizza.

Un poco de televisión y a dormir con el aire acondicionado.

Sunday, April 8, 2018

Philippines 08A - Las cabañas beach

L A S   C A B A Ñ A S   B E A C H

Anoche habíamos caído totalmente rendidos en la cama, especialmente yo con mi dolor de cabeza del viaje en furgoneta. Eran las 6.50 y ya nos estábamos levantando, aunque parecían las 11am con el calor que cascaba ya y la luz que entraba. Como el desayuno era hasta las 9.30am, nos preparamos un poco y nos bajamos al hall del hotel donde lo servían.

Más de lo mismo en El Nido, es decir, partes dulces, partes saladas, con sus salsas, tortillas a la carta, zumos de bote...vamos que nos pusimos finos como siempre. Cuando acabamos nos volvimos a la habitación a vestirnos en condiciones y a preparar las mochilas para irnos a la playa que estaba justo al lado del hotel.
Cuando llegamos a la playa, como se puede apreciar en la imagen, no había más que embarcaciones por todas partes listas para salir en los tours. No era una playa para bañarse, al menos los de fuera. Sí que había gente tomando el sol en la playa, pero bañándose solo estaban los niños locales.

Nos dimos un paseo por la playa hacia el este y empezamos a ver que por todas partes vendían bolsas estáncas para los tours y nos quedamos con un chico aprendiendo cómo funcionaban y tal. No era mala idea y teníamos que conseguir una. Al llegar al final de la playa, como vimos que no tenía mucha vida nos salimos a la carretera general por un callejón, y empezamos a pensar dónde sería mejor ir. Teníamos dos playa en mente, la playa de las Cabañas (a 15 minutos) y la de Nacpan a más de 40 minutos.

Es fácil adivinar cuál fue nuestra elección, ¿no? eran solo 15 minutos en triciclo y encima leyendo por internet ya sabíamos incluso lo que nos iban a pedir por llegar a ella, unos 150php (muy razonable).
Hubo momentos de tensión durante el trayecto porque parecía que la moto no podía con nosotros al subir las cuestas, jejeje, parecía que le iba a explotar el motor.

A todo esto, mientras tanto el chico nos intentaba vender ir a 20 sitios más durante nuestra estancia como se puede ver en la foto. Tenía para todos los tours posibles.
A los 20 minutos de salir de la playa de El  Nido nos dejó frente a unas escaleras donde ya había muchos triciclos más esperando. Bajamos las escaleras y nos metimos de lleno en la playa de Las Cabañas.

A esa hora de la mañana apenas había gente y encima la playa no estaba muy desarrollada en cuestión de hoteles. Tenía un par de hoteles con sus bares correspondientes, pero el resto era playa sin más. Nosotros fuimos paseando hasta el final de la misma y nos quedamos junto a un resort con el mismo nombre que la playa.

La zona estaba mucho más chula porque al final de la playa había como un islote que dividía la misma en dos zonas. Además el fondo que se veía era como estar rodeado de montañas, aunque en realidad eran islas independientes superpuestas unas encima de otras. Al principio dejamos las toallas tiradas en la arena con las mochilas y nos metimos al agua.

La temperatura del agua era excelente aunque en algunas zonas estaba lleno de rocas y hacía daño al pasear por ahí. Lo único malo a destacar fue el impresionante viento que se levantó ese día en la playa. Cuando volvímos a las toallas ya casi no se veían de la cantidad de arena que tenían encima movida por el viento. Aquí fue donde vimos la oportunidad de explotar nuestro gitaneo, o eso pensamos en un primer lugar.
Aunque esta imagen corresponde al final de la playa, justo al girar a la izquierda, se ve que tiene unas cuantas sillas del resort. Pues en el otro lado tiene también tumbonas de madera que nosotros pensamos eran del resort solamente.

Bueno pues cuando el viento empezó a golpear tan fuerte, decidimos poner nuestras cosas encima de dos tumbonas a ver si alguien nos decía algo, pero sin sentarnos ni nada, solo las mochilas.
Como vimos que nadie decía nada nos tumbamos y ahí nos quedamos durante horas. Es mas, gente que venía detrás de nosotros empezó a hacer lo mismo. Se estaba super agusto y encima teníamos justo encima una tirolina de casi 2km de larga desde la cual no dejaba de lanzarse gente. A Rhea se le encendió la bombilla porque también quería probarlo. Yo me ofrecí, pero por la tarde mejor.

Sobre las 11am me tuve que levantar de la tumbona e ir al bar del resort a pedir un zumo porque me estaba achicharrando vivo ahí tumbado, y eso que teníamos crema del 50 por casi todo el cuerpo. La idea de meterse al agua era tentativa pero el problema era que, al salir del agua, con el viento tan fuerte, acababas como un filete rebozado en arena en 2 segundos.

Entre sol y sombra aguantamos hasta las 12 del mediodía, momento en el que yo me adelanté y busque una mesa para poder comer en el bar del resort.
Casi sin querer encontré el mejor sitio que hacía esquina con vistas al mar, y detrás de unos paneles de plástico que habían bajado para evitar la arena movida por el viento.

Yo me pedí un plato de pasta carbonara y setas que se acabó comiendo Rhea, y ella pidió arroz frito con huevo y verduras, que me acabé comiendo yo :DD
Estuvimos casi hasta las 14h ahí sentaditos descansando, retocando fotos y bebiendo mucha agua, que era necesaria. Justo después nos volvimos a las tumbonas donde habíamos dejado las toallas, pero el sol pegaba todavía demasiado. Yo me senté en un banco de bamboo a la sombra mientras Rhea sacrificaba su piel al sol. Poco le duró la jugada, porque de repente aparecieron de la nada como 15 mini embarcaciones a vela que se pararon justo en la misma playa a escasos 2 metros de neustras tumbonas.

La mayoría eran franceses, y mira por donde, no sé por qué en este viaje, cada vez que había alguna mierda de estas, siempre eran franceses dando por c**o. Digo dando por ahí, porque una incluso se bajo del barco y fue directa a la tumbona de Rhea y se secó con su toalla, así sin preguntar ni nada...pero lo peor no era eso, lo peor es que hacía tanto viento, que más de una embarcación se volcó, cayendo casi encima de la tumbona de Rhea, que por suerte ya no estaba tumbada, sino depié en la orilla del agua. Mientras tanto los franceses en un bar tomándose unas birras tranquilamente.

Después de esto pensamos que lo mejor era irnos a la tirolina directamente y probarla. Parecía que estaba cerca, aunque no teníamos claro cómo se llegaba a la parte de salida. Nosotros veíamos más o menos de donde salía la gente, pero se perdían los cables entre los árboles. Inicialmente caminamos hacia atrás como si fuésemos a salir de la playa, y de repente vimos un cartél que decía "Zipline" a la derecha.

Nos metimos por ahí y un local que estaba ocioso nos enseño el camino entre casas, árboles, y demás historias. Habría sido casi imposible acertar si no te lo dicen. Eso si, el final era una cuesta de (no exagero) 40% de desnivel al menos, de tierra y con un sol que cascaba como nunca en la espalda. Nuestro pobre sherpa nos abandonó a mitad de camino sudando y nos indicó por donde seguir. Ya no tenía pérdida, era todo recto y encima ya se veía a la gente haciendo cola.
Nos tocó esperar un poco, y eso a Rhea le empezó a poner nerviosa. La verdad que no era para menos si no lo has hecho nunca en la vida, y es que mira en la foto de la derecha la caída que había. Primero se lanzó una pareja, luego una familia con niños pequeños y ahí fue cuando empezamos a equiparnos con el casco y el arnés.

Después te suben a la plataforma de madera que tiene Rhea delante y te enganchan a las cuerdas. Pero no podía ser tan rápido y tuvimos que esperar a que trajeran nuevos enganches, porque las cuerdas que te sujetan se van contigo y alguien tiene que traerlas. Tras unos 15 minutos esperando en total, nos tocaba el turno.

To estaba nervioso pero no quería pensar demasiado, sin embargo la cara de Rhea era un poema. Le engancharon las chanclas a la espalda, la estiraron hacia atrás para coger impulso y BOOM !!! salió como una flecha de la plataforma. A los pocos segundos me soltaron a mi, y digo soltaron porque con mi peso y talla no podían hacer mucho más o me golpearía contra el suelo :D :D ¡¡gordo!!

Fueron escasamente 120 segundos, 1.4km de distancia de auténtico subidón de adrenalina en el cuerpo. Al principio sales de una plataforma en lo alto de una colina, al vacío más absoluto. Vas por encima de palmeras enormes y encima yo, no sé si por el peso de mi mochila o qué, no hacía más que girar sobre. Rhea iba mucho más estática y así se ve en los vídeos que grabamos. De hecho, no sé si por el peso o qué, yo tuve que hacer un esfuerzo por parar e incluso tuvieron que activar el freno de emergencia porque no paraba nunca. Rhea se quedó a unos 10 metros del final, jajajaja, no consiguió llegar y tuvieron que ir a buscarla.

Como anécdota queda el hecho de que el chico que te pone los arnés se pone a hacerte bromas del estilo - ¿es tu primera vez? la mía también , ja ja ja - y cosas así. Por otro lado, aquí tengo que dar la razón a Rhea cuando dijo que era mejor por la mañana porque el sol pegaba desde encima y el vídeo se vería mucho mejor.

Tras el chute de energía que nos metimos, tocaba bajar de la plataforma e ir caminando por el agua desde este islote a la playa del resort de antes. Era un camino de apenas 50 metros, pero donde chocaban las aguas de ambas playas. Como Rhea tenía la sandalia medio rota, parecíamos monguers caminando por la luna, despacito, despacito.
Esta es la cara de relax que se me quedó tras bajar del Zipline.

Ya no quedaba mucho que hacer así que nos pedimos otro zumo y agua nos quedamos un rato hasta que bajó el sol.

Cuando ya estaba muy bajo pusimos rumbo hacia la salida de la playa. Ahí empezamos a ver como todos los bares de la playa tenían sus hamacas y tumbonas preparadas para que todo el mundo hiciera sus fotos al sunset.
Llegamos incluso a ver un dron volar por ahí, pero no me atreví a sacarlo con tanta gente alrededor y nos salimos de la playa. Al subir las escaleras y llegar al final, yo creo que habría unas 100 motocicletas esperando para llevarnos al hotel. De nuevo pagamos 150php y nos dejó directamente en la puerta aunque esta vez sin problemas en las cuestas, porque nos tocaba bajarlas en lugar de subirlas.

Pensamos que la ducha estaría arreglada pero seguía saliendo agua fría. Menos mal que hacía calor y era verano, porque sino morimos. La TV seguía sin funcionar e internet era una patata. A todo esto habría que sumar el hecho de que necesitábamos dinero en efectivo como fuese y teníamos que ir todavía a un cajero.

Sobre las 19.45 salimos del hotel a cenar previo paso por un cajero. El único cajero de la zona estaba en nuestra misma calle, pero a unos 10 minutos andando en línea recta. Cuando llegamos había gente intentando lo mismo, pero no funcionaba ninguno, ¡¡ SHIT !! pensamos que si no teníamos dinero no podríamos pagar el tour del día siguiente. Nos fuimos directos a la tienda del tour, al Kraken.

A medida que nos adentrábamos en la zona de hoteles se escuchaban más y más motores. Nosotros en un primer lugar no sabíamos que era, y nos dimos cuenta que eran generadores enormes, de tamaño camión, funcionando a todo trapo porque se había caído la luz en todo El Nido. Parece ser que es algo habitual, que cuando llega la noche se vaya. Ahí nos dimos cuenta que sin luz los cajeros no funcionarían y por tanto, por eso estaban apagados esa noche.

Hablamos con la chica del Kraken, nos dijo que sin problema, que podíamos pagar al día siguiente o por PayPal. Sin más preocupación nos fuimos a cenar a un sitio en la playa llamado Sava Beach Bar.
La comida tampoco era nada fuera de lo normal, aunque aparentemente tenía muy buena pinta.

Además teníamos música en directo gracias al local de al lado, jeje.

Conseguimos una mesa en la arena y ahí nos apalancamos. Era mi primera comida con Cola Zero creo, de todo el viaje...porque no había básicamente.
Desde aquí nos fuimos directamente al hotel a descansar con nuestro aire acondicionado y ventilador. Internet ya ni lo intentábamos, porque además nos dimos cuenta que por la mañana, cuando todo el mundo está durmiendo, las antenas de telefonía están más despejadas y nuestro 3G/4G va mejor.

TIPS:
  • Hay un solo banco en toda la zona de El Nido aunque te digan que hay mas.
  • Internet va muy mal durante todo el día. Con suerte 3G te dejará mirar el correo.
  • Los mejores restarurantes son las pizzerías.
  • Tours del Kraken son mil veces mejor que el resto, aunque más caros.