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Saturday, December 8, 2018

Egipto - Abu simbel - 08 de diciembre y adiós

Tras una única noche en el Hotel Seti de Abu Simbel, nos levantamos a las 7am, o mejor dicho, me levanté cuando Rhea abrió la cortina de nuestra habitación y los rayos del sol me dieron en toda la cara 💣🌞
Sin duda era un hotel para haber pasado mas de una noche en él.

Nos fastidió mucho el hecho de haber salido de Aswan a las 10am el día anterior, cuando podíamos haber estado en la piscina del hotel.

Otra cosa que nos fastidió fue que, como las otras dos familias tenían el vuelo a las 14h desde Aswan, nos obligaron a todos a volver antes y tampoco pudimos disfrutar la piscina ese día.
Así que nada, nos fuimos a desayunar tranquilamente y a las 8.40 ya estábamos saliendo del hotel en la misma furgoneta del día anterior. Pero antes, nos tocó pasar por recepción a abonar la comida del día anterior y las bebidas de las cenas y desayunos (290L).
Por desgracia, el desierto, al igual que el resto de Egipto, lo tenían lleno de mierda por todas partes, y como por ahí solo pasan coches, pues estaba lleno de ruedas reventadas de vehículos.

Además de eso, como se aprecia en la imagen, cuando había una accidente, en lugar de retirar los vehículos, los dejaban cogiendo polvo.

También llegue a ver varios camellos muertos a ambos lados del camino o la típica basura de plásticos y envases.
Volvimos a parar en el kiosko a medio camino, hicimos fotos, usamos el baño y continuamos hasta el aeropuerto de Aswan. Yo sabía que era enano, pero Rhea se pensaba que era grande. Si te digo que era como el de Valladolid, igual me paso de largo.

Cuando llegamos eran las 12pm y lo único que hicimos fue despedirnos de las dos familias, cambiar nuestras maletas de la furgo a un coche e irnos sin esperar mas a ver la nueva presa de Aswan.
La broma nos costó otros 75L cada uno, y la putada era que ya no teníamos cash para darle al guía. Nosotros creíamos que ir a ver una presa sería gratis, no me jodas.

En definitiva, tuvimos suerte que tenía un billete de 10€ en la cartera y el guía nos los cambio por 200L, justo para pagar las entradas y darle la propina después.
Nos explicó un poco la presa y nos hicimos unas fotos con el templo de Kalabsha como la que se ve justo encima, que era otro templo que tuvieron que mover piedra a piedra para evitar su pérdida.

No estuvimos ni 20 minutos allí parados y ya nos teníamos que volver al aeropuerto para no hacer nada hasta que saliese nuestro vuelo a las 18h. Al llegar a la terminal, una hombre de Dunnas travel nos estaba esperando ya para guiarnos por el proceso de control de equipajes ( como si fuese el primero que hacíamos, sabes?).

Entramos en la terminal y no había más que un puesto de pizzas, otro de dulces y tiendas de joyas y ropa por todas partes, se acabó. De hecho, las otras dos familias todavía seguían allí sentadas esperando a embarcar, proque eran las 13.30h. Incluso una nos dijo que se puso a caminar porque se aburría de esperar, jajaja, y nosotros todavía teníamos 5h más ahí sin hacer nada.

Cuando ellos embarcaron nos sentamos en su mesa, cargamos los moviles, tablet y demás, comimos unos trozos de pizza y nos volvimos a esperar a los bancos de la puerta de embarque hasta que a las 18h menos algo nos llaman para subirnos al bus que nos lleva al avión. El avión era como los de Barcelona-León, es decir de filas de 4 asientos enanos.

Al bajar del bus y antes de subir al avión, otro asistente nos mira los billetes a pie de pista, sin luz, en una situación muy ridícula. Subimos y adiós Aswan, en menos de una hora ya estábamos aterrizando en el aeropuerto de El Cairo. Recogemos la maleta grande y nos vamos fuera de la terminal a esperar, porque nuestro siguiente vuelo era a las 2am del domingo ya.

Intentamos entrar en la zona de embarque y nos dijeron que no se podía hasta las 23h, y eran las 19.30h. Así que con poca gana nos subimos al Burguer King y nos pusimos a ver una película de Indiana Jones de las antiguas, en las que se veía algo de Egipto. Sobre todo queríamos quemar todos los GB que nos quedaban en las tarjetas SIM del móvil.

A media película Rhea se empezaba a dormir sentada y decidimos pedir algo de cenar ya para quitar el hambre hasta el día siguiente y el sueño. Cenamos tranquilamente y después ya decidimos ir al baño y bajar directamente al control para no seguir viendo la película allí sentados.

Ahora si que nos dejaron pasar el control y ya nos pusimos a la cola de facturación que ya tenía bastantes personas. Era la última facturación del país y se seguían viendo a los típicos árabes colándose por todas partes, qué gentuza!! Tardamos un buen rato en acabar porque no había nadie atendiendo al principio y luego se les colgaba el Windows XP, jajaja.

De ahí entramos al control de pasaportes y nos quedamos comprando algún dulce para el trabajo de Rhea. Luego nos llegó un email de Lufthansa con el nº de la puerta y para allá que nos fuimos directos a hacer tiempo, porque quedaba un buen rato todavía. La putada fue que al llegar a la puerta, empezaron a llamar a la gente del vuelo para que se metiese en la sala de espera, y me fastidiaron la carga del móvil, jeje.

A la 1.20am empezamos el embarque y el resto ya quedará en nuestro recuerdo ;)

Monday, December 3, 2018

Egipto - Luxor - 03 de diciembre

La madrugada que nos metimos para ir al eropuerto no era ni normal. Quedamos en la puerta del hotel a las 5.15am con el mismo conductor de los otros dos días, y un guía que hablaba español (supongo que por eso solo, porque era llevarnos y dejarnos allí).

Por supuesto, esto suponía tener todo guardado en las maletas por la noche y dejar solo lo indispensable fuera. Con todo esto nos fuimos a dormir tarde, y con la idea de que no íbamos a dormir mucho, jeje.

A las 4:45 sonó el despertador y casi me pego un tiro... no éramos capaces de salir de la cama ni a tiros. No tardamos mucho en prepararnos y bajar, porque según ellos, debido al tráfico de El Cairo, era mejor no arriesgar y llegar pronto.

Sobre las 6am nos estaban dejando en la terminal que ellos creyeron era la más oportuna. Nosotros le dimos una cantidad de dinero que le debíamos a Taie al conductor, recogimos las maletas y nos metimos en la terminal. Pasamos el control de maletas y cuando pasamos, empezamos a ver que no había ningún mostrador de Nile Air en ninguna parte. Preguntamos y nos dicen - "esta terminal no es, esta es la 3 y tenéis que ir a la 1" - venga fiesta!!!

Nos tuvieron que dejar salir por el control de maletas pero al revés. Salimos a la calle y tuvimos que esquivar a los taxistas porque son muy pesados y claro, parecía que acababamos de llegar, jejej, pero no, sólo buscábamos un shuttle bus para cambiar de terminal.

Preguntamos a varios y mas o menos todos indicaban una misma zona pero no estaba muy definida. Lo mejor de todo fue que un taxista nos dijo que pasaban cada 40 minutos, con la intención de llevarnos él claro, pero justo al salir pasaba uno y nos subimos directamente. Preguntamos qué parada era porque el aeropuerto es gigante, y más o menos nos dijeron pero nos esteramos. Después de unos 5 minutos de bus, de repente se detiene en lo que parecía una estación improvisada de buses. Se bajan todos y nosotros nos quedamos mirándonos uno al otro. Justo en ese momento el conductor nos pregunta que dónde íbamos, y al explicarle no dice - "es el otro bus, el que está delante, tenéis que cambiar" - joder qué estrés.
Pues nada, maleta para abajo y para arriba para llegar a la terminal 1. Cuando llegamos había una cola de muerte de chinos, como de costumbre, pero ya se nos acercó un local muy avispado para agarrarnos las maletas y colarnos por delante de todos.

Nosotros le insistíamos que no, que no, justamente ese era de los días que más tiempo teníamos libre. Pues el tio dale, venga, venid por aquí. Cuando pasamos el arco de seguridad ya empezó - "señor, señor.. oye señor..." - yo lo siento mucho pero le dije que no 5 veces porque no quiero dar propinas por tonterías como arrastrar la maleta 10 metros, que lo hago yo.
Nosotros miramos para adelante y nos fuimos a buscar el mostrador. Esta terminal (bueno, en definitiva todas ellas) la verdad que no están muy bien señalizadas. Después de preguntar dos veces, al final nos guiaron por un pasillo al fondo, donde nos encontramos otro control de maletas, el segundo.

Para variar, la cola llena de chinos que en lugar de avanzar, estaban esperando a que el guía les explicase no se qué leches. Yo me quise adelantar (porque me parecía lamentable que el guía se pusiese a explicar historias en medio del chequeo!!) y me echaron para atrás. Al final estuvimos más de 15 minutos para pasar el arco de las narices por culpa de esta gente.

Cuando entramos había una cola enorme de gente que se dirigía al único pasillo que había. Nosotros nos empezamos a preocupar porque todavía teníamos que facturar y no veíamos el fin. Rhea se dio un paseo y se entero que más adelante estaban los mostradores de facturación, al lado de la puerta de embarque, claro que sí, ole esa lógica. Facturamos y nos medio colamos a toda la gente que había ahí esperando.

Cuando avanzó la cola, nos dimos cuenta que era otro control más de maletas, para acceder a la puerta de embarque, el tercero. Este por suerte fué más rápido, porque el arco pitaba pero la gente entraba igual, un sin sentido. Encima entre ellos (los árabes) no dejaban de gritarse.

Finalmente llegamos a la puerta de embarque 12/12A, donde nos quedamos una media hora larga hasta que llegó el bus que nos dejaría al lado del avión de Nile Air. Lo mejor de todo fue que la facturación de la maleta nos salió gratis.

Sobre las 8.10am despegamos y sobre las 9am ya estábamos aterrizando en Luxor. El aeropuerto era super pequeño, y nada mas entrar al edificio ya estaba ahí la cinta de las maletas y el de Civitatis esperando (cosa rara porque normalmente están fuera de la puerta de seguridad).

La maleta nuestra salió la última, y debe ser porque facturamos los últimos también, jeje pero según salió la nuestra se paró al cinta. ¡Qué susto! Salimos de la terminal y el guía nos condujo hacia la furgoneta que nos llevaría al barco junto al río Nilo. En ella iban otras 3 parejas o grupos que tenían también barcos esperándoles. Nosotros fuimos los únicos que acabamos en el 5 estrellas superior llamado MS Opera). Mientras llegábamos al barco, uno de los guías que iba con nosotros estuvo hablando con Rhea de las revueltas de los jovenes, el cambio polkítico, la pobreza, la verdad que era una pasada oírle hablar de su propio país así.

Sobre las 10 y algo llegamos al barco, hacemos el check-in y nos dejan entrar al barco incluso horas antes de que te dejen normalmente, pero como no había mucho que hacer pues. Nos reunimos junto con otra pareja de españoles con el guía en el bar del crucero y nos empieza a contar un poco las opciones del día de hoy.

Los otros españoles ya llevaban ahí una noche, y se nos planteó la opción de ir a dar una vuelta en calesa por el pueblo y todos aceptamos sin rechistar. Cabe decir que ignorantes de nosotros, pensamos que una calesa era una barca pequeña y no, era un coche de caballos.
Sobre las 11.30am salimos del crucero hacia la calle que estaba enfrente, donde nos recogerían las calesas. Cuando las vió Rhea, a la pobre se le quedó una cara de pena brutal.

A mi tampoco me hacen gracia esas historias, y era la priemra vez que montaba para ser honesto. Sin querer ser aguafiestas, nos montamos a regañadientes y para adelante.

El gúia quería ir a dar una vuelta por el mercado local, detenernos a tomar algo junto al templo de Luxor, y después volver al crucero sobre la 13.30h. Nosotros pensamos que iba a ser un poco junto, y más aún cuando llegamos al mercado después de mas de media hora subidos ya.
Lo peor de todo fue que cuando llegamos al mercado, nos metío por la calle más estrecha que había en el pueblo, donde incluso varios comerciantes tuvieron que apartar su comida para que pasase el caballito de los tontos turistas !!!  (que encima eran dos caballos, uno por pareja). Si es que ya nos sentíamos mal por subir, encima esto.

El mercado estaba genial, pero hubiésemos preferido hacerlo andando, porque era totalmente seguro. A la 13h todavía estábamos llegándo al templo de Luxor para tomar algo en un bar, pero Rhea y yo decidimos que era mejor volver al crucero. Sinceramente no nos apetecía tomar nada ahí, y la otra pareja se unió y dijo que tampoco, así que nos volvimos todos directos. Pero esto no fue gratis claro, eran 15€ por persona.

El guía, que era seco de narices, quería llegar a la 13.30h porque a las 14.30h tenía pensado salir de nuevo a ver los templos. Es decir, la idea era comer en el buffé del crucero y salir sin esperar mas. Pero claro, entre la calma de él, gente que acababa de llegar de aeropuerto, gente que llega tarde por costumbre y demás, hasta las 15h no salimos a la entrada. Encima el conductor del bus (según palabras del guía) se quedó dormido y al final acabamos saliendo a las 15.40h.

La putada era que la luz se iba y todavía teníamos que ver dos templos, uno de ellos el más grande e impresionante de Egipto, el de Karnak.
Tras poco más de 15 minutos, nos detenemos en el parking de Karnak, nos da las entradas el guía y nos vamos caminando hasta la entrada (izda). Allí nos empieza a contar la historia del templo cada20 metros, y como se aprecia, la luz se estaba yendo por momentos.

Él nos insistió que nos dejaría tiempo libre para hacer fotos, pero es que si nos fiamos no hacemos ni una. Mientras iba explicando, Rhea y yo nos hacíamos fotos con la oreja pegada al comentario. A veces era complicado por la cantidad de gente que había. Sobre todo la típica foto de las columnas que Rhea quería hacerla sin gente, ja ja.

Tras unos 40 minutos de explicaciones nos dejó tiempo libre, pero ya era muy tarde y no habíamos visto ni un 30% de todo el recinto. Encima la zona más alejada, que también albergaba las pinturas y grabados más curiosos y bonitos, no la explicó y estaba lleno de los típicos árabes que te querían explicar de todo para sacarte dinero.

Rhea y yo hicimos fotos y videos de todo lo que pudimos esquivando a estos individuos (que sinceramente no sé por qué leches les dejan entrar al templo), y corre corre porque nos cerraban el templo. Salimos tan cabreados nosotros, y otros pocos, que se lo dijimos al guía de buenas maneras, y este en lugar de pedir perdón por el retraso del bus y demás, se puso a la defensiva diciendo que si no nos gustaba, que cambiaban de guía ese mismo instante. Era flipante.

Ahora venía otro dilema, si ver el templo de Luxor de noche esta misma tarde, o de día al día siguiente con los que llegaban del vuelo de por la mañana. El guía empezó diciendo que era muy bonito de noche, pero claro, las fotos y vídeos no salen nada bien, y aparte que de noche lo puedes ver desde la carretera si quieres, que está al lado. Tras un tira y afloja de todo el bus, decidimos verlo de día al día siguiente.

De todas maneras estos dos días fueron un caos organizatibo, porque había mucha gente que llegaba en horarios muy diferentes y era bastante complicado cuadrar todo. Pues sin más que hablar, nos fuimos de vuelta al barco y bajamos a cenar a las 19.30. Allí nos tocó en la mesa con la misma pareja que por la mañana y otra más, todo catalanes, jajaja, ni hecho aposta.

Allí seguimos un poco discutiendo del tema de horarios, del guía, etcétera. La tercera pareja en cuestión, había llegado incluso el día anterior, osea que para ellos el día que llegamos nosotros fue totalmente perdido porque solo vieron Karnak y mal, jeje.

En fin, con el estómago lleno, nos fuimos a dormir sobre las 21 al camarote, que al día siguiente continuaban las visitas desde temprano y había que estar fresco.

Sunday, April 1, 2018

Philippines - 01A Cebu y Panglao

Apenas día y medio después de haber llegado al aeropuerto de Manila, ya estábamos otra vez de vuelta. No nos hizo falta madrugar mucho, porque como era de esperar, no íbamos a dormir mucho por la noche, así que nos pusimos una alarma por si acaso, y alrededor de las 7 estábamos saliendo en un Grab hacia el aeropuerto por unos 191php (3€).

A esas horas había ya tráfico, pero llegamos muy bien e incluso tuvimos que aguantar las colas de acceso al propio aeropuerto, porque tienen controles de maletas en las puertas de la calle. Con todo esto, incluso nos tocó esperar unas 2 horas para despegar, ya que nuestro vuelo, pese a haberse adelantado media hora con respecto al horario que nos dieron al comprarlo, salía a las 9.30h

Ya en la terminal, nos costó encontrar la puerta de embarque, porque apenas usan pantallas de datos, es decir, toda la información la dan con paneles que cambian a mano, jajaja. Con eso, cuando encontramos la puerta habíamos paseado por casi toda la terminal. Lo mejor fue que después de un buen rato sentados en la puerta de embarque frente a una tele, de repente empezamos a ver como una avalancha de gente se va, dejándonos casi solos. Ahí empezamos a preguntar y efectivamente habían cambiado la puerta sin decir nada.

¡¡Venga a carreras para otra puerta con las mochilas y maleta!! No estaba lejos la puerta, pero claro, si llegas el último, la maleta te la comes. Había que bajar unas escaleras para acceder al boarding y aquí empezó el caos más absoluto. De una fila única pasamos a 200 personas empujándose por entrar por todas partes. Ya no había control ni leches, era un "sálvese quien pueda". Yo enganché a Rhea y le dije que tirase por un lado de las azafatas donde había un mostrador con otras dos azafatas más. Les enseñamos el pasaporte y para dentro, a cascarla !!!! encima de los primeros.

El vuelo fue corto y encima en los aviones de Cebú que son nuevos, se te hace ameno, más aún cuando hacen el concurso de preguntas al final de cada vuelo, jaja qué risas, ahí preguntando cosas de Filipinas y la gente levantando la mano por un premio, en fin... 

Llegamos sobre las 11 al aeropuerto enano de Cebú y al salir ya teníamos un Grab esperando. Cabe decir, que en Cebú los aeropuertos tienen las columnas numeradas, y eso es lo que tanto Uber como Grab entienden como puntos de recogida. Los grandes tienen su punto Grab, que es incluso mejor. A las 11.14h estábamos saliendo rumbo al puerto de Cebú, donde cogeríamos un ferry que nos dejaría en la puerto de Tagbilarán, en la isla de Bohol.

Teníamos los tickets impresos, pero eran para las 15h y quedaban cuatro horas. Quisimos probar a cambiarlos para las 13h, así que nos acercamos a la primera ventanilla que vimos, soportando el calorazo con la ropa de vuelo (chandan, sudadera, zapatillas..). El primer policía que nos vió no intentó ayudar, pero nos redirigió a otra ventanilla que estaba a unos 100 metros más cerca de la entrada del puerto.

Una vez allí, hicimos cola para la ventanilla donde tenían a un segurata sentado en una silla, tocándose los mismísimos básicamente y por suerte no había mucha gente, así que en 5 minutos ya estábamos cambiando el ticket. La chica no puso ningún inconveniente, eso si, nos cobró 25php a cada uno por el cambio de billetes. La verdad que ya nos daba igual, si nos ahorrábamos 2 horas de espera, era incluso barato (aunque en realidad lo era, menos de 1€).

Nos los cambió y entonces nos dirigimos a la entrada del puerto. Pasamos un control que nos dirigió a otro. En este segundo volvimos a enseñar los billetes y nos mandaron a otra ventanilla a pagar las tasas del puerto (200php/persona), que por suerte ya era dentro del edificio del puerto en sí, es decir, con aire acondicionado.

Una vez pagadas las tasas nos llevan a otra ventanilla de la compañia del ferry donde enseñamos pasaporte y tickets con las tasas pagadas para validarlo. Lo validan y nos mandan al mostrador de al lado para control de equipajes. A Rhea le dicen que la maleta va en bodega y se la quitan, lo mio como era una mochila, me la dejaron subir conmigo. Y hasta ahí el estrés de gente, que como dicen, en este país el que no trabaja es porque no quiere, porque vamos, hay una cantidad de puestos de mierda que es exagertado.

A todo esto, no habíamos visto nada de Cebú ciudad como tal, solo el camino hasta llegar al puerto que era bastante pobre y hecho trizas. Era una zona muy industrial y fea la verdad, y eso que teníamos el Fuerte de San Pedro al lado. Mucha gente se queda en la isla a visitar varios sitios, nosotros simplemente la saltamos porque ver todo es imposible.

Mientras hacíamos tiempo hasta la 13h, nos subimos a la cafetería del final de la estación a beber y comer algo, un picoteo rápido, porque tampoco teníamos mucha hambre. Un sandwich y una agua fueron los ganadores, aunque tampoco había mucho más dónde elegir.

A las 12.45 empiezan a anunciar por megafonía la salida de nuestro barco, con lo que nos ponemos en marcha para hacer el boarding, como si de un vuelo se tratase. Fue impresionante, porque a las 12.55 ya estábamos todos dentro esperando para salir.

Pensamos que el trayecto sería más movidito, pero la verdad que fue bien e incluso algo yo creo que dormí, pero poco. Además, se supone que tardaba 3 horas en llegar a Tagbilarán y en dos y media estábamos entrando en puerto. Un puerto pequeño con espacio para dos ferrys pequeños como el nuestro.

Salimos del ferry y nos mandaron ir hacia el principio del muelle, donde nos llevarían las maletas (en este caso la de Rhea, porque yo lo mio lo tenía todo ya). Aquí volvió a surgir el ritmo casi caribeño de despacito todo. Casi media hora, hasta que montaron las maletas en el carro y lo acercaron a la entrada. Entre que las sacaban del ferry, hablaban entre ellos, lo movían un poco, seguían hablando, etcétera, pues eso, la media hora que hacían las 3 que ponía en internet, jejeje.

Cuando las trajeron y Rhea enganchó la suya, el siguiente paso era un taxi, porque Uber no había en la isla. Por suerte un chico, que yo creo era Israelita, nos preguntó si queríamos compartir y claro, de pagar 600php a pagar 400php, era buen negocio. Básicamente si te quedas en Panglao, donde vas es a Alona beach, así que todos para allá.

El taxi tardó unos 35 minutos en llegar, aunque Google decía mas de una hora casi. Yo creo que tuvimos suerte que era domingo y el tío le iba pisando bien, aunque las carreteras no estaban para muchas tonterías. Eran las típicas carreteras asfaltadas con hormigón a mano. Lo mejor del camino fue cuando se perdio, porque claro, sin usar GPS pues el tío iba a tientas y se metió por donde no era. Menos mal que íbamos con el móvil mirando y le dijimos que diera la vuelta por otra carretera, sino nos da un tour gratis por toda la isla.

Al llegar al hotel, nos metimos por una carretera de cabras 100%, y es que los hoteles estaban genial, pero los accesos había que verlos.

La foto parece la del hotel, pero no, es nuestra tal y como estaba en ese momento. Era impresionante el sitio, un lujo en medio de la selva de palmeras.

Tardamos un poco en hacer el check-in, así que nos ofrecieron un té japonés y nos sentamos en el restaurante a esperar a que hicieran el check-in los que estaban delante de nosotros.

No teníamos mucho más que hacer a esas horas que ir a la habitación, cambiarnos y bajar a la playa de Alona, para la cual nos cedían un transporte gratuito en un triciclo. Así que nada, nos pusimos en marcha por el patatal y en unos 5 minutos ya estábamos allí.

Personalmente la playa de Alona fue una de las más feas que vimos en el viaje, y es que era pequeña, estaba llena de chiringuitos de guiris y de docenas de barcos anclados esperando a salir con turistas. Incluso el olor a gasolina les delataba. Pero bueno, era tarde para hacer nada más, así que nos tumbamos un rato en la arena a tomar el poco sol que quedaba e incluso nos acercamos a un local a tomar un zumo y una pizza local para así matar el hambre.

Luego nos dimos un paseo playa arriba para ver todos los resorts que había, e incluso vimos a un chico volando el mismo dron que el mío por ahí encima, lo que despertó en mí las ganas de volarlo y sobre todo me alivió el ver que la gente pasa de todo. Como se hacía de noche, pensamos que sería buena idea ir a preguntar por algún tour de buceo para el día siguiente (lunes), ya que teníamos información meteorológica algo negativa para el martes, el cual era nuestro segundo y último día en la isla de Panglao. Sabíamos que un día teníamos que ir a ver las Chocolate Hills, y si hacía malo nos daría igual, porque es moto todo el rato y se agradecería incluso.

Con estas, nos dirigimos directamente al centro de turismo a preguntar por los tours, donde había un chico local bastante amanerado que nos hacía un poco de gracia por cómo se expresaba. En resumidas cuentas, nos pillamos un tour para el día siguiente por 2500php + 400php (cada uno de tasas) que incluía:
  • Isla de Balicasag
  • Gafas de buceo
  • Aletas
  • Dos puntos de buceo con guía alrededor de la isla
  • Virgin Island Sandbar
En ese momento solo teníamos que dejar una señal de reserva, con lo que pudimos pagar con lo poco suelto que teníamos, pero claro, necesitabamos más para pagar la cena, con lo que decidimos irnos a uno de los cajeros que los mismos chicos del centro de turismo nos indicaron.

Estaba un pelín lejos para ir a pie, pero aún así nos tocó ir. Al llegar había cola, como era de esperar, y encima de haber solo un cjaero funcionando de los dos, cada persona que sacaba dinero en él, dejaba la máquina bloqueada unos 5 minutos, y era bastante desesperante. Lo bueno fue que de camino al banco, nos cruzamos con el sitio que tenía Rhea apuntado para ir a cenar.

Cuando conseguimos el dinero, nos volvimos andando al hotel por la propia carretera sin arcenes ni nada, por el medio como los valientes, es decir, todo cristo jejeaja.. Tardamos unos 20 minutos en llegar o más, y encima de noche se hacía más complicado. Nos duchamos e hicimos uso del aire acondicionado por un rato, pero sin más dilación nos fuimos de nuevo al pueblo a cenar, porque en este caso, no teníamos televición, una pena.
Después de otros 20 minutos de paseo hacia el otro lado, llegamos al restaurante/confitería Shaka, que era bastante famosa en la isla, y en instagram también por lo que vimos.

Lo más famoso eran los bowls de frutas que hacían, aunque también tenían carne (vegana) de varios tipos, hummus, etcétera.

Estos fueron los dos que nos metimos entre pecho y espalda y que, aunque no se aprecia, vienen en dos cocos vaciados y con cereales y demás, una bomba en cuanto a tamaño, pero muy saludable y apetecible con el calor que hacía.
Nos tocó sentarnos dentro, ya que el local estaba petado y la terraza por supuesto imposible. Primero porque fuera hacía mucho menos calor que dentro, aunque dentro había ventiladores. No tenían aire acondicionado porque el local tenia la ventanas abiertas que actuaban a modo de 2 mesas más con sus repisas. Estaba muy bien pensado, pero tenían a los 6  de dentro currando sin parar metiendo y sacando platos y bowles.

Cuando los acabamos, pusimos rumbo a la habitación a descansar, ya que había sido un día bastante duro de transporte y estábamos echos una caca. Como dije antes, no teníamos televisión, pero si teníamos la suerte de tener una wifi que llegaba a las habitaciones, con lo que se nos ocurrió poner Netflix en el móvil para ver algo, y mientras poníamos el programa de arquitectos con casas de lujo, nos quedabamos dormidos como troncos.


Tips: la agencia de ferrys que va de Cebú a Tagbilarán se llama OceanJet. También hay otra que se llama 2GoTravel de color rosa.