Showing posts with label El Cairo. Show all posts
Showing posts with label El Cairo. Show all posts

Saturday, December 8, 2018

Egipto - Abu simbel - 08 de diciembre y adiós

Tras una única noche en el Hotel Seti de Abu Simbel, nos levantamos a las 7am, o mejor dicho, me levanté cuando Rhea abrió la cortina de nuestra habitación y los rayos del sol me dieron en toda la cara 💣🌞
Sin duda era un hotel para haber pasado mas de una noche en él.

Nos fastidió mucho el hecho de haber salido de Aswan a las 10am el día anterior, cuando podíamos haber estado en la piscina del hotel.

Otra cosa que nos fastidió fue que, como las otras dos familias tenían el vuelo a las 14h desde Aswan, nos obligaron a todos a volver antes y tampoco pudimos disfrutar la piscina ese día.
Así que nada, nos fuimos a desayunar tranquilamente y a las 8.40 ya estábamos saliendo del hotel en la misma furgoneta del día anterior. Pero antes, nos tocó pasar por recepción a abonar la comida del día anterior y las bebidas de las cenas y desayunos (290L).
Por desgracia, el desierto, al igual que el resto de Egipto, lo tenían lleno de mierda por todas partes, y como por ahí solo pasan coches, pues estaba lleno de ruedas reventadas de vehículos.

Además de eso, como se aprecia en la imagen, cuando había una accidente, en lugar de retirar los vehículos, los dejaban cogiendo polvo.

También llegue a ver varios camellos muertos a ambos lados del camino o la típica basura de plásticos y envases.
Volvimos a parar en el kiosko a medio camino, hicimos fotos, usamos el baño y continuamos hasta el aeropuerto de Aswan. Yo sabía que era enano, pero Rhea se pensaba que era grande. Si te digo que era como el de Valladolid, igual me paso de largo.

Cuando llegamos eran las 12pm y lo único que hicimos fue despedirnos de las dos familias, cambiar nuestras maletas de la furgo a un coche e irnos sin esperar mas a ver la nueva presa de Aswan.
La broma nos costó otros 75L cada uno, y la putada era que ya no teníamos cash para darle al guía. Nosotros creíamos que ir a ver una presa sería gratis, no me jodas.

En definitiva, tuvimos suerte que tenía un billete de 10€ en la cartera y el guía nos los cambio por 200L, justo para pagar las entradas y darle la propina después.
Nos explicó un poco la presa y nos hicimos unas fotos con el templo de Kalabsha como la que se ve justo encima, que era otro templo que tuvieron que mover piedra a piedra para evitar su pérdida.

No estuvimos ni 20 minutos allí parados y ya nos teníamos que volver al aeropuerto para no hacer nada hasta que saliese nuestro vuelo a las 18h. Al llegar a la terminal, una hombre de Dunnas travel nos estaba esperando ya para guiarnos por el proceso de control de equipajes ( como si fuese el primero que hacíamos, sabes?).

Entramos en la terminal y no había más que un puesto de pizzas, otro de dulces y tiendas de joyas y ropa por todas partes, se acabó. De hecho, las otras dos familias todavía seguían allí sentadas esperando a embarcar, proque eran las 13.30h. Incluso una nos dijo que se puso a caminar porque se aburría de esperar, jajaja, y nosotros todavía teníamos 5h más ahí sin hacer nada.

Cuando ellos embarcaron nos sentamos en su mesa, cargamos los moviles, tablet y demás, comimos unos trozos de pizza y nos volvimos a esperar a los bancos de la puerta de embarque hasta que a las 18h menos algo nos llaman para subirnos al bus que nos lleva al avión. El avión era como los de Barcelona-León, es decir de filas de 4 asientos enanos.

Al bajar del bus y antes de subir al avión, otro asistente nos mira los billetes a pie de pista, sin luz, en una situación muy ridícula. Subimos y adiós Aswan, en menos de una hora ya estábamos aterrizando en el aeropuerto de El Cairo. Recogemos la maleta grande y nos vamos fuera de la terminal a esperar, porque nuestro siguiente vuelo era a las 2am del domingo ya.

Intentamos entrar en la zona de embarque y nos dijeron que no se podía hasta las 23h, y eran las 19.30h. Así que con poca gana nos subimos al Burguer King y nos pusimos a ver una película de Indiana Jones de las antiguas, en las que se veía algo de Egipto. Sobre todo queríamos quemar todos los GB que nos quedaban en las tarjetas SIM del móvil.

A media película Rhea se empezaba a dormir sentada y decidimos pedir algo de cenar ya para quitar el hambre hasta el día siguiente y el sueño. Cenamos tranquilamente y después ya decidimos ir al baño y bajar directamente al control para no seguir viendo la película allí sentados.

Ahora si que nos dejaron pasar el control y ya nos pusimos a la cola de facturación que ya tenía bastantes personas. Era la última facturación del país y se seguían viendo a los típicos árabes colándose por todas partes, qué gentuza!! Tardamos un buen rato en acabar porque no había nadie atendiendo al principio y luego se les colgaba el Windows XP, jajaja.

De ahí entramos al control de pasaportes y nos quedamos comprando algún dulce para el trabajo de Rhea. Luego nos llegó un email de Lufthansa con el nº de la puerta y para allá que nos fuimos directos a hacer tiempo, porque quedaba un buen rato todavía. La putada fue que al llegar a la puerta, empezaron a llamar a la gente del vuelo para que se metiese en la sala de espera, y me fastidiaron la carga del móvil, jeje.

A la 1.20am empezamos el embarque y el resto ya quedará en nuestro recuerdo ;)

Saturday, December 1, 2018

Egipto - El Cairo - 01 de Diciembre

Era ya el primer día de Diciembre, y nos levantamos con un sueño que no veas, principalmente porque habíamos quedado pronto con el guía en la recepción, pero sobre todo, porque el hotel no cerraba en toda la noche, y había una grupo de "personajes" tocando las pelotas toda la noche, dando portazos, voces, etcétera, que no nos dejó dormir bien.

En fin, lo primero que íbamos a hacer era desayunar en la azotea del hotel obviamente, y lo mejor de todo era que las pirámides estaban justo ahí, tan cerca que casi las podías tocar. Encima mirabas a los lejos y veías algún autocar pasar justo por debajo e impresionaban mucho más, porque lo hacían tan enano en comparación que asustaba.

El desayuno de este hotel no es buffé, ni tampoco se puede elegir, es decir, tu te sientas y el chico te empieza a traer cosas sin parar.
Como se puede apreciar en la imagen, la mesa era grande pero los platos ya no cabían de la cantidad que nos había traído.

Empezó trayendo un par de botellas de agua mineral y dos zumos de una fruta local. Luego nos trajo un plato de hummus, uno de frejoles en crema, unos pimientos, unas mandarinas, una tortilla francesa, un plato de quesos y embutidos, dos yogures con miel y mermelada,  dos huevos cocidos que se comío Rhea, un plato de falafel con patatas fritas y algo que no se ve aquí todavía era una bandeja entera de un variado de panes de allí.

En definitiva, que nos llenamos solo de ver llegar los platos. Yo aproveché a comer todo lo que pude sin parar, pero el estómago tiene un límite. Me cogí una par de mandarinas para el frigorifico de la habitación y el agua, el resto ahí quedó por desgracia.
Cuando acabamos de desayunar, bajamos a terminar de prepararnos y fuimos a recepción, donde nos estaba esperando ya el guía que se supone nos iba a enseñar la ciudad, pero que debido a un catarro que cogió, solo nos llevaba hasta el museo de El Cairo donde nos presentaría a nuestro nuevo guía, Taie.

Hay que decir, que decidimos meternos en El Cairo el sábado, porque al ser día santo, es como si fuese un festivo, y la cantidad de tráfico se reduce notablemente.

Antes de nada, recogimos el pasaporte de Rhea en recepción, ella respiró tranquila y ahí si, ya nos encontramos al guía sentado esperando en el hall. El caos de la ciudad no se hacía muy visible, porque era fin de semana y porque era pronto, pero ya se empezaba a oler un día completo.

Taie era profesor en la universidad del El Cairo, y de hecho todos le llamaban "doctor". Era un tío bastante sonriente y parecía que sabía mucho, porque no se cansaba de hablar, jeje. Cuando se fue el otro guía, compró Taie las entradas y nos metimos al recinto donde empezó a contarnos la historia del museo.

Tras esto procedimos a entrar al edificio, el cual estaba petado de niños de todas las edades dando gritos y haciendo fotos a todo lo que se movía y a lo que estaba expuesto, también. Nosotros nos movíamos con Taie como podíamos para verlo todo por orden, y lo mejor de todo, es que él nos enseñaba solo lo más interesante, porque sino nos podríamos haber tirado allí dentro 5 horas tranquilamente para verlo todo. Era tal la cantidad de cosas expuestas, que tenían muchas en la propia calle, como si fueran piedras que no valen nada.

Tras unas dos horas de ir hacía un lado y a otro del museo, salimos de nuevo y Taie contacto al conductor que nos recogió a la entrada del recinto, justo por detrás del puesto militar en la calle Wasim Hasan.

De ahí nos movimos en coche, rodeando el acueducto antiguo, hasta llegar a la mezquita de Muhammad Ali. La verdad que lo que se veía de ciudad daba bastante pena porque está todo lleno de basura por todas partes, gente en pies caminando por la calle, edificios a medio construir o medio caídos, una pasada. Es lo que pasa cuando dejas al ejército manejar un país.

Cuando llegamos a la base del sitio, nos bajamos del coche, subimos la cuesta que lleva a la entrada y Taie compró las dos entradas porque los guías acreditados nunca pagan, como era su caso. El tema de las seguridad y la obsesión por poner arcos de seguridad en todas partes se hacía visible, sobre todo lo ridículo que es, porque pitan siempre y nunca te revisan, te abren las mochilas, miran un poco dentro y listo.

Seguimos por el camino que llevaba a la mezquita mientras Taie nos iba explicando cosas. Nos hicimos alguna foto los dos juntos, solos, yo grabé lo que quise y mas, y de ahí directos a la entrada donde teníamos que descalzarnos para entrar solamente al recinto, no a la mezquita.

La putada era que el suelo del patio estaba completamente lleno de mierda y enseguida los calcetines se nos pusieron marrones. Yo recordaba que eso lo solían cuidar mas, al menos en Estambul era otro tema, el suelo brillaba de los limpio que estaba, pero en Egipto no.

Estuvimos fuera mientras Taie nos contaba la historia del sitio, luego nos hizo unas cuantas fotos a los dos y nos metimos a la mezquita a ver cómo era y cómo rezaban. Taie también nos explicó los símbolos que se veían, las escrituras de las paredes, temas de lo que conlleva ser musulmán (como que tienes que pagar un 2% de tu renta anual a los pobres si ganas más de X dinero, o que una de las cosas que debes hacer es viajar a la Mecca).

Despues de un rato tranquilos dentro, salimos por la otra puerta y nos dirigimos al mirador que está justo al lado, entre la mezquita y Palacio de Al-Gwahara. Tuvimos tanta suerte con el tiempo para ser diciembre, que incluse Taie nos dijo que jamás había visto el cielo tan claro y sin nubes. Tanto que hasta él se puso a hacer fotos del paisaje. Se veían hasta las pirámides de Giza al fondo.

Cuando nos cansamos, bajamos por donde entramos y ya nos estaba esperando el coche para ir al siguiente punto de interés, las mezquitas del Sultán Hassan y de Al-Rifa'i, una al lado de la otra. Las dos eran una pasada por fuera, pero por dentro la más bonita era la primera.

Tuvimos un poco de lío para acceder, porque los policías de la entrada se pusieron tontos con Taie, y eso que llevaba la acreditación en el cuello de guía, pero bueno, cuando les da la gana te tocan las narices.
Se la denominaba Madrassa porque servía también de escuela para todos aquellos que querían aprender los ritos musulmanes desde que eran pequeños. Esta se encontraba nada mas entrar, en una especie de escenario improvisado de piedra donde se subía el Sultán a dar sus charlas.

Seguímos por la izquierda recorriendo unos pasillos de piedra, como si fuese un castillo medieval, hasta llegar a un patio central típico de las mezquitas. Estos pasillos estaban construidos de tal manera que dejasen corren la brisa entre la madrassa y el patio, increíble.

Luego accedimos a la cúpula donde se realizaban el resto de oraciones, donde Taie se puso a cantar para demostrarnos la buena acústica que tenía el lugar. Incluso tenían un escenario de piedra a mitad de camino, donde se subía otra persona a repetir lo que decía el imán cuando el sitio estaba lleno de gente.

Nos calzamos y salimos después de las explicaciones pertinentes para irnos a la mezquita de enfrente. Esta era mucho más bonita por fuera, incluso que la primera, pero por dentro era bastante normalita y no tenía mucha historia que contar. Entramos por todas las salas que vimos, e incluso tenían un panteón con los restos (supuestamente) del último rey de Egipto antes de convertirse en República. Y lo tenían ahí en medio como si nada, increíble pero cierto.

Cuando salimos, solo tuvimos que avisar al conductor, esperar un par de minutos dentro del caos de la circulación y apareció para llevarnos a comer, porque eran cerca de las 14.30h y teníamos un hambre voraz. La idea era meternos en un sitio buffé para comer algo rápido y seguir con la visita de la ciudad.

El sitio donde comimos no era nada del otro mundo, de hecho la zona estaba bastante reventada, pero no quedaba muy lejos de las mezquitas y nos venía bien. Lo acojonante era cómo circulábamos por el Cairo sin semáforos, ni guardias de tráfico ni leches, a lo loco y cruzándose por medio de todos los coches, camiones, etcétera.

Cuando llevábamos un rato comiendo platos y platos en bucle de lo mismo (sobre todo el pan árabe que nos vuelve locos), empezaron a llegar autobuses de españoles y ya salimos huyendo, sin comer postre ni nada, jejeje. Lo raro es que tanto Taie como el conductor, se sentaron en otro mesa, en una zona apartada del resto, aunque le insistimos en que viniesen con nosotros.

El siguiente sitio que nos interesaba ver el el mercado de Khal Al-Khalili, donde vendían de todo y era el tradicional sitio de turismo en la ciudad. El conductor nos dejó junto a la plaza donde está la mezquita de Al-Hussein, por la calle Al Azhar. Nos dijo que nos dejaba una media hora libre para pasear por allí y que luego nos veíamos fuera, porque deben estar mal vistos los guias turísticos por dentro del bazar, porque los comerciantes no quieren que vayan advirtiendo a los turistas de lo que es caro y lo que no... lo veo normal.
Estuvimos paseando muy poco cuando nos encontramos un sitio que nos llamó por la puerta que tenía justo al lado, esta de la imagen. La verdad que era super bonita y ya nos quedamos buscando imanes y figuras pequeñas.

Nos llevó tanto tiempo regatear con el dependiente, que tuvimos que llamar a Taie para que nos diese 15 minutos más para seguir paseando por las demás calles.

Seguimos callejeando y viendo todo un poco hasta que nos dió la hora acordada y nos tuvimos que volver a la plaza principal inicial. Allí ya estaba Taie esperándonos para ir a buscar al conductor, porque esa calle era muy concurrida y no se podía detener con el coche. A los 5 minutos ya estaba otra vez allí para recogernos, ¡¡qué pasada!!
Antes de que llegase nos dió tiempo a ir a un cajero a sacar algo de efectivo, pero nos dimos cuenta que ciertos bancos no funcionaban con ninguna tarjeta nuestra, una pena.

Cuando apareció el coche, saltamos dentro y seguimos con el flujo del tráfico calle abajo. Pasamos junto al mercado local, que tenía muchísima más gente incluso que el otro de turistas. Lo vimos desde lejos por suerte, desde la carretera que pasaba por encima.

Tras un rato en el coche, ahora nos quiso llevar Taie a una fábrica de esencias, que nosotros pensamos que sería un buen momento para aprender cómo se hacen estas, pues no. El sitio no era más que un puesto acordado por ellos para que nos enseñasen los frascos que ya tenían, y por supuesto vendernos algo. Te daban un té de menta si querías, y otro de tamarindo frío y dulce. Yo me acabé bebiendo los 2, el mío, el de Rhea y el de menta, jajaja.

Al final nos dió pena el tío y acabé comprando alguna esencia pequeña para mi familia. En principio nos quería vender una grande por 40€ y le dijimos que más pequeña o nada. Al final salieron los tarron pequeños, vamos que si salieron :P

Eran ya las 17.20h, todos los monumentos habían cerrado y no nos apetecía ver el barrio copto (cristiano), porque no tenía más que iglesias, y poco íbamos a ver que no tengamos en Europa. Taie nos llevó entonces a un taller de colgantes que Rhea le había pedido antes. Teníamos que atravesar casi la mitad de El Cairo, para llegar a Giza y ahí mismo entrar al taller que se encontraba en una callejuela. Yo creo que tardamos como 40 minutos.

Sobre las 18h estábamos entrando por la puerta y ya había dos españoles mirando colgantes, jeje. En este caso fuimos nosotros los que quisimos ir, porque sabíamos que hacían cartuchos (como los de los faraones) en oro y plata, con las figuras que tú quisieras.
La negociación fue dura, pero mereció la pena al ver el resultado final. Lo mejor de todo es que no había trampa ni cartón, te dejaban entrar en la fábrica con ellos, ver como hacían todo el proceso y grabar si querías. La verdad que nunca me imaginé que de ese trabajo manual saliese esto que se ve en la imagen de la izquierda.

Echaban las piezas en un líquido verde, de ahí las ponían encima del cartucho, luego le pasaban el soplete por encima. Le echaban serrín, luego lo golpeaban con arena que caía desde un cubo a una cierta altura, luego le echaban una pintura roja por encima para abrillantarlo y voilà !!!!

En principio quiso hacerlo en oro, porque todo lo que tiene es de oro, pero le pedían 150€ y no sé, pero a mi me pareció excesivo. En definitiva, en plata no está nada mal, y representa la inicial de cada miembro de su familia de Asturias (abuelos, madre y hermana), con la llave de la vida egipcia en la parte superior.

Yo creo que en total estuvimos y una hora en esa fábrica, que la verdad, porque nos llevó el guía, porque sino no entraríamos en la vida. El sitio era un poco antro pero salían cosas muy bonitas de ahí.

Cuando acabaron, pagamos y se lo dieron envuelto para regalo, Taie se puso a fumar sisha con el empleado, supongo a modo de victoria por haber conseguido un turista más, jajaja.

Ya era noche cerrada y estábamos a unos 15 minutos del hotel, así que no nos quedó otra que volver a descansar un poco. Solo salimos de la habitación para subir a cenar a la azotea del hotel de nuevo, con espectáculo de luces incluido, es decir, justo nos dimos cuenta que el estar tan cerca tenía su recompensa, y es que cada noche a las 7pm se hacía en varios idiomas un espectáculo de luces sobre las pirámides.
La cena consistíouna vez mas en comida local. Eran como unas tortillas de maiz con carne y verduras dentro.

No estaban nada mal la verdad, y para cenar así suave mucho mejor. Todo ello mientras disfrutábamos de las vistas y el espectáculo gratis.

Tras esto ya bajamos a ducharnos y a dormir plácidamente. Sobre todo, porque al decirle a Taie que dormimos mal, habló con los de recepción para que se cortasen un poco con el ruido. ¡¡Qué majete!!