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Tuesday, December 4, 2018

Egipto - Luxor - 04 de diciembre

Hoy tocaba madrugar para ir a visitar la zona oeste del río Nilo, es decir, el Valle de los Reyes, el templo de Hatshepsut y el Coloso de Memnon. Por ello nos tuvimos que levantar sobre las 6am para que nos diese tiempo a ir a desayunar al buffé.

Cuando acabamos, nos estaba esperando un autobús a la entrada del muelle para llevarnos primero al Valle de los Reyes, atravesando el puente de Luxor, que se encontraba como 20 minutos al sur del embarcadero. Por eso yo creo que madrugamos tanto, porque pese a estar al otro lado del río, teníamos que desviarnos bastante para llegar.

Cuando llegamos estaban empezando a echar a bolar los globos aerostáticos que sobrevuelan la zona, para los cuales nos ofrecieron levantarnos a las 3am e ir a montar (ni de coña vamos). El autobús nos dejó en el aparcamiento prácticamente vacío, nos dió el guía las entradas básicas del recinto (200L) y nos empezó a explicar un poco en qué consistía un poco el lugar, con una maqueta impresionante del sitio en 3D.
Como se puede observar, la maqueta tiene por la parte superior una iluminación que muestra los caminos hasta cada tumba, y en la segunda imagen se observan las tumbas en profundidad, es decir, cómo están excavadas dentro de la montaña.

Cuando terminó de explicarnos un poco en qué consisitía todo eso, salimos de la caseta donde estába la maqueta y nos quedamos en una especie de parada de buses, pero no buses normales, sino los típicos búhos turísticos. El guía nos dijo que si queríamos sacar una entrada para alguna tumba extra podíamos, pero que en principio sólo veríamos 3 importantes. Además, para poder hacer fotos o vídeos, se tenía que sacar otro ticket especial.
Estos son todos los tickets que tuvimos que sacar, el principal, el de la tumba de Ramsés VI y el ticket para foder grabar (300L), que además este último solo valía para grabar en tres sitios, era como los coches de feria (de ahí los agujeros en el ticket). Es un negocio redondo este que tienen los egipcios.

Nos subimos entonces al trenecito que nos acercaba al comiendo del recorrido dentro del valle, porque es verdad que igual era un paseo de 20 minutos hasta llegar allí, que hicimos en menos de dos. La primera tumba que vimos fue la de Ramsés IV, y cuando llegamosa su altura, nos apartó a un lado donde se encontraba un cartél con los datos de la tumba para poder explicar.

Es verdad que éramos los primeros en llegar, pero con cada minuto que pasábamos en la explicación llegaban más y más turistas, sobre todo los alemanes de la tercera edad, que según llegaban y sin explicación alguna, les soltaban y venga, para dentro.

Nada más entrar ya se empezaban a vislumbrar las priemeras pinturas y colores por todas partes. Mientras tanto un suelo de madera te llevaba hacia abajo, no éramos capaces de quitar la vista de las paredes, era impresionante. El estado de conservación era increíble, pese a no tener ningún tipo de protección en las paredes de ninguna tumba.
Justo al final del pasillo se encontraba el sarcófago donde originalmente se hallaba la momia de Ramsés IV, con todas las paredes coloreadas hasta llegar incluso al 100% del techo.

Aquí si que vimos vigilancia, y las fotos que hizo Rhea las tuvo que hacer con mucho cuidado porque sino te las mandaban borrar del móvil. La solución fue pedir que nos hicieran fotos y así salíamos los dos.

Dimos un par de vueltas alrededor, grabamos bastante y ya nos salimos poco a poco para ver la siguiente.

De momento esta primera no decepcionaba absolutamente nada. Te lleva a plantearte cómo sería el momento en que la primera persona que encontró eso se sintió, sin luces ni saber exáctemente qué estaba viendo.
De aquí nos movimos un poco más arriba en la calle de piedras flanqueada por montañas de tierra caliza. El siguiente punto era la tumba de Ramsés III, que pese a tener el mismo nombre, no tenían ningún tipo de parentesco. Allí nos explicó un poco también sobre la vida de este faraón y a continuación nos dejó tiempo para entrara a verla.
Esta segunda entrada ya comenzaba bajando unas escaleras, incluso antes de entrar por la puerta.

En esta, nada más entrar, se veían más grabados pero menos coloreados que la anterior, aunque esta sí que contaba con un cristal protector para que la gente no se acercase a tocar la pared.

Tenía un pasillo muy largo al inicio, que según nos contaron, acababa contra una pared a la que tuvieron que rodear, porque se dieron cuenta que estaban accediendo a la tumba de otro faraón ya enterrado ahí.

Una vez esquivada esa parte ya continuaba todo recto hacia la sala donde se encontraba el sarcófago. Aquí había otros dos vigilantes, que estaban tranquilamente sentados, y cada vez que alguien entraba haciendo fotos, le pedían el ticket.
 El problema de esta es que no estaba totalmente restaurada para su visita, y antes de llegar a la zona del sarcófago, ya había una barrera de madera que impedía el paso. Pero bueno, aún así había muchísimo que ver antes de llegar. Rhea mientras tanto me usaba de parapeto para poder hacer fotos con el móvil, jeje.

Salimos y continuamos un cacho hacia arriba, prácticamente hasta el final del valle, para poder acceder a la útlima de las tres tumbas que entraban con el ticket, la de Tausert/Setnakht. Tenía dos nombres porque era una tumba reutilizada por varias personas.

Nos detuvimos frente al cartél de nuevo para darnos la información relevante al sitio, y al acabar, ya estábamos Rhea y yo preparados para entrar los primeros y poder hacer fotos sin que nadie se pusiera delante. La tumba era rampa recta que iba descendiendo hasta llegar a una sala cuadrada, donde se encontraba uno de los murales más espectaculares de todo el valle, que era un águila con las alas abiertas super bien conservada.
A continuación de la sala cuadrada con el águila, había otro pasillo más oscuro que seguía descendiendo hasta llegar al sarcófago situado en el centro. Era enorme y de piedra maciza de una sola pieza. El tema era intentar que los saqueadores no se llevasen el contenido del mismo, pero aún así, encontraron la forma de obtenerlo todo.

Las pinturas de esta sala no estaban muy bien conservadas, ya que la mayoría de las paredes estaban destrozadas.
Tras un rato dentro, solo nos quedaba la visita personal al/los templos que hubiésemos pagado a mayores. Aprovechando que había gente del crucero que había ido a montar en globo y llegaban tarde al valle, nosotros nos fuimos a ver la última tumba de Ramsés V y VI. Mientras tanto el resto se dedicó a dar vueltar por la zona para hacer tiempo.

Sin esperar mucho más que el tiempo en retroceder hasta ella, nos metimos y ahí me di cuenta que me había quedado sin pases para grabar, y esta se suponía era la mejor de todas para hacer fotos..mierda!!!! ya sabíamos lo que tocaba a partir de ahora, jejeje, hacer fotografía de "estrangis in de night".
El recorrido por sus pasillos era indescriptible y yo sin poder grabar. Aquí encima el que vigilaba te hacía un marcaje muy cercano, porque no era la típica tumba llena de turistas, es decir, éramos poquitos y se veía lo que hacías.

Yo me escondí la cámara en la mochila y empecé a grabar cuando me dejaban un rato libre. De hecho en uno de los vídeos se ve cómo estoy grabando y de repente se va a negro, porque tuve que dejar caer la cámara dentro de la mochila de golpe, jejeje.

Al final del pasillo según íbamos bajando, se encontraban las dos tumbas rotas pero en bastante buen estado. La de Ramsés V tenía forma de faraón en la tapa, y la otra que era exageradamente enorme estaba medio tirada.
La pregunta que me asaltaba, era cómo narices consiguieron meter ese pedazo de piedra ahí dentro, no solo por el tamaño sino por el peso descomunal que debía tener. Ni siquiera los que han restaurado la tumba pensaron que fuese rentable o fácil colocarla de nuevo en pié.

En el momento en que estábamos haciendo fotos y videos a esta zona, nos cazó el vigilante, pero este vigilante era de los de segunda clase, es decir, te pillo pero no te digo nada si me pagas al final. Yo le solté 20L pero se me rebotó, y pese a la insistencia de Rhea de que no le diese más, me empezó a agarrar de la camiseta y al final le di 50L. Por las imágenes que conseguimos, bien amortizadas estaban esas libras.

Al acabar y salir, todavía no habían terminado los del globo de visitar las primeras tumbas, así que teníamos todavía algo de tiempo libre para hacer lo que quisiéramos. Pensamos ir caminando hasta una de las tumbas más complicadas, como era la de Tutmosis III. Lo peculiar de esta tumba era que el acceso se hacía mediante unas escaleras que subían unos 20-30m y luego bajaban hacia dentro de la montaña. Según nos contaron era tan estrecha que en verano no se podía ni estar dentro del calor que hacía. Es mas, a la gente con problemas respiratorios o de corazón se les prohibía la entrada por su seguridad (todo para evitar el saqueo).

Lo cierto era que había cientos de tumbas para ver y una lástima que a esta no nos dejasen acercarnos más, a menos que pagases claro. Otra bastante famosa era la de Tutankhamen, que murió con 18 años, pero la riqueza que tenía dentro era descomunal. Nosotros por suerte, pudimos ver parte de esa riqueza en el museo arqueológico de El Cairo. Por eso, y porque era pequeña, no entramos a verla.

Era curioso ver a los egipcios trabajando en otras tumbas recientemente descubiertas, sacando tierra con mucho cuidado con carretillas, vestidos un poco como en las películas cuando se les ve haciendo esto mismo. Muy curioso de ver.

Al poco rato ya apareció el guía con los rezagados y nos fuimos todos de nuevo a montar al trenecito que nos dejaría de nuevo abajo en el edificio de los tickets. Fuimos al baño y de ahí al autobús, eso si, pasando por el medio de todos los vendedores de la zona.
La siguiente parada era el templo de la única mujer Faraona de la historia, Hatshepsut. A escasos 5 minutos del Valle de los Reyes y prácticamente reconstruido en su totalidad, era bastante bonito y considerado ya Patromonio de la Humanidad, gracias a lo cual, la UE estaba ingresando mucho dinero para su reconstrucción y parte del templo adyacente. Lo más curioso de este, era que al final del todo, había una sala escabada en la roca, donde había una puerta cerrada por una banda, pero eso sí, si le dabas dinero al egipcio de turno, cogía tu móvil y se metía en la sala a hacerte la foto con el móvil, lamentable del todo.
Ahora en nuestro regreso al río, nos tocaba ir a visitar los Colosos de Memnon, justo enfrente del mortuario de Amenhotep III, que por desgracia estaba todo derruido.

Pero antes de llegar hasta aquí con el autobús, pudimos ver a ambos lados de la carretera cientos de tumbas y temlos más, como: Ramesseum, Amenhotep II, Thutmose III, las tumbas de los nobles (que se cuentan por mas de 415 de personajes honorables adyacentes al faraón)
La verdad que si te gusta el antiguo egipto, aquí tienes para estar meses investigando cosas. Eso sí, te tiene que dar el dinero porque entre guías, coches y sobornos, te sale por un pico. En los colosos no estuvimos más que 5 minutos parados, porque sólo podías hacerte la foto y poco más, porque no había templo que ver y de las dos figuras, la que mejor se conservaba estaba un poco destrozada.

Seguimos en dirección al río Nilo, porque en lugar de dar toda la vuelta para llegar al templo de Luxor que nos llevaría 45min, íbamos a coger un bote-taxi que nos dejaría en el otro lado en menos de 5 minutos, mientras el bus hacía todo el recorrido.

Como siempre nos tocó esperar a que los chinos cogieran su barco para luego nosotros poder subir en el siguiente. Era un pena porque el río ya se veía que estaba lleno de basura por todas partes. Luego se quejan de que los países anteriores por los que pasa el río les corten el agua.

Al llegar a la otra orilla, sólo teníamos que caminar para llegar al templo porque, sorpresivamente éste se encontraba en pleno centro de Luxor, con tráfico pasando por ambos lados. El guía nos dío las entradas, pasamos el arco de seguridad y para dentro. Lo malo era que teníamos una excavadora en la entrada moviendo tierra, ¡qué oportunos!.
Lo más notorio que tenían tanto este como el templo de Karnak, era un camino que los conectaba con esfingues a ambos lados del lado de Luxor, y con carneros a ambos lados al llegar a Karnak. Era un camino de unos 4km que el gobierno (según el guía) estaba empezando a desenterrar y quitar casas construidas encima para mostrarlo al público, porque es una pasada.

Empezamos la visita justo enfrente de estos 2 colosos y de ahí nos adentramos por el pasillo central. Dentro del mismo, justo en el centro tenía una mezquita que lo hacía peculiar, porque son de épocas muy diferentes. Lo más divertido fue que mientras explicaba el guía, Rhea se dedicaba a hacerse fotos con todos lo niños egipcios que estaban por la zona con los móviles.
Esta imagene se repitió varias veces a lo largo de la visita, hasta el punto que el profesore que les acompañaba les tuvo que decir que parasen, porque era bastant agobiante. Cuando salimos del templo una media hora más tarde, empezaron a hacer lo mismo con todo el que venía en el grupo sin cortarse un pelo, jajaj, era divertido la verdad, como ser famoso por un momento.

De aquí regresamos al autobús, y de nuevo la pregunta clave, ¿quién quiere ir a Karnak de nuevo (pagándolo tú claro está) acompañando a los que todavía no habían ido? o volver al crucero y dar el día por terminado en Luxor. Nuestra decisión fué fácil, nos volvemos al crucero.

Al llegar al crucero yo me fui a dormir una siestaca porque me dolía la cabeza un poco, mientras que Rhea se fue a la terraza del mismo a tomar el sol junto a la piscina.
Cuando me desperté sobre las 16.15h subí a ver el atardecer con ella, que me contó que había tenido fiesta con la hija pequeña de una de las catalanas del barco, que era bastante insoportable y maleducada. Yo eso me lo ahorré y encima descansé. Sobre las 17h cuando se fué el sol, bajamos porque empezaba a hacer frío, fuimos a cenar a las 19.20 con los de nuestra mesa y de ahí a descansar para el día siguiente.

Friday, April 13, 2018

Philippines 13A - Cerrando el círculo

Nos levantamos pronto como siempre, pero no nos movimos de la cama, después de una noche bastante larga. Rhea se había dormido rápido con la película que estábamos viendo, pero yo me pasé un par de veces por el baño. No parecía grabe, así que no le dí mucha importancia.

Bajamos a desayunar a las 8.30am con calma. Nos pedimos nuestra tortilla, hicimos nuestros tostadas, estuvimos un rato jugando con la wifi, bajamos a imprimir las tarjetas de embarque del vuelo a recepción y nos volvimos tranquilamente a la habitación.

Teníamos tiempo para hacer algo, pero no lo suficiente como para ir al pueblo y hacer algo de provecho, con lo que nos quedamos en la habitación preparando maletas y descansando. Aquí una piscina nos habría venido de lujo.

Habíamos preguntado en recepción también la posibilidad de ir al aeropuerto con el shuttle que ofrecían ellos, pero nos dijeron que solo salía cada media hora, y encima iba parando por todos los hoteles del camino. Nosotros queríamos salir a las 11am y nos dijero que minimo 11.30am o más. Bajamos de la habitación a las 10.50am porque ya nos aburríamos de estar en ella metida, y porque estaban ampliando el hotel y el ruido de hormigoneras y taladros no era nada agradable.

Le pedimos a la de recepción que nos llamase a un triciclo para ir al aeropuerto, porque no queríamos esperar tanto, no vaya a ser que llegásemos tarde. Mientras tanto fuimos haciendo el checkout y pagando todo lo que debíamos. El triciclo apareció en nada y empezamos a montar las cosas atrás conmigo, Rhea iría delante junto al conductor.
A escasos 20 metros del hotel, se paró el triciclo y me encuentro esto en la parte delantera, es decir, al chico atando algo en la moto con una goma que se había soltado. OMG !! pensé que ya no llegábamos.

Él nos había dicho que se tardaban unos 50 minutos en llegar al aeropuerto, así que íbamos bien.
Lo arregló de alguna manera y ya nos pusimos en marcha. La carretera era de una carril para cada lado, asfaltada con hormigón (osea botando todo el camino) y de vez en cuando se ensanchaba algo más porque la estaban reparando. La verdad que si no fuese porque soy muy grande para ir ahí detrás metido, no se iba mal, me daba el aire y era barato.
De lo que no éramos conscientes era de la gran cantidad de hoteles que había tan lejos del propio pueblo. A ver, que con una moto se llega rápido, pero irse todos los días media hora en moto al pueblo a cenar era una paliza.
Después de algo menos de 45 minutos llegamos al aeropuerto, y este si que era enano. El de León a su lado era un palacio de congresos. Lo primero era que ya se hacía raro entrar en un aeropuerto en un triciclo de ese estilo, acostumbrado a buses y coches en España.

El aeropuerto era una nave industrial donde ocurría todo. Tenía 2 puertas de embarque solo y no había aire acondicionado, osea un horno industrial.
Cuando entramos había delante un mostrador de Cebú Pacific donde nos obligaron a ir incluso teniendo ya el boarding pass.

Esta fue la cara que se me quedó cuando nos quisieron hacer facturar las dos piezas grande, mi mochila y la maleta de Rhea, porque nos pasabamos del peso, que eran 7kg. Yo tenía unos 8 y Rhea ya casi 11kg.

Yo al final de tanto darle la chapa le convencí de no meter mi mochila, pero la de Rhea cayó, y nos hicieron pagar 700php. Al final lo que ahorramos por un lado con el shuttle del hotel, nos lo sacaron de otro.

Dejamos la maleta y pasamos el arco de seguridad, para acabar en una sala enana con bancos y ventiladores enormes.
Eso si, las dos puertas de embarque abiertas de par en par, como para tener aire acondicionado. Tenían sus dos pantallonas Samsung allí puestas y cargadores gratis para todo el mundo, pero todos ahogados de calor. Alrededor además había alguna tienda de regalos y comida que eran los únicos que sí tenían aire acondicionado dentro.

Todavía teníamos hora y algo por delante para salir, y es que el avión tenía que llegar primero desde Manila, dejar gente y volver a recoger. Mientras tanto otros vuelos iban saliendo, incluso uno a Manila también que iba con Philipines Airlines.
A las 12.35h llega el avión de Cebú Pacific, que suponíamos nos llevaría de regreso a Manila y así fue. A las 13.05h ya estábamos dentro de este avión-bus de hélice saliendo. Sobre las 14h ya estábamos aterrizando, pero aún quedaba un cacho hasta bajarnos del avión, y eso que no íbamos a la terminal internacional, sino que nos llevaron a una terminal minúscula.
Rhea se fue al baño mientras salía su maleta por la cinta, pero era tan pequeño que en menos de 10 minutos ya estaban todas en la cinta. Yo la recogí, esperé a que saliese ella del baño e inmediatamente nos salimos a la calle a coger un Grab al hotel.

Lo mejor de Filipinas, es que en los aeropuertos de ciudades transitadas, siempre tienes un "Grab Point" donde puedes ir y pedir un Grab si no tienes móvil del país. Nosotros como teníamos dos tarjetas SIM pedimos uno por nuestra cuenta, que resultó estar ahí esperando ya, como si fuese un taxi. Así que nos aceptó y nos pusimos en marcha hacia el hotel.

Tardamos menos de 10 minutos en llegar y eso contando con todo el traficazo que había a esas horas, y solo por 87php. También estaba mucho más cerca que el del primer día, y es que lo único que queríamos era estar cerca del aeropuerto para no madrugar mucho el día del vuelo. Al llegar al hotel hicimos el check-in y nos asignaron una habitación en la planta 11, la más alta, hasta donde no llegaba ni el ascensor, jaja. No teníamos desayuno, pero como salíamos pronto al aeropuerto, no tenía mucho sentido, encima nos darían algo en el avión, así que perfecto.

Subimos a la habitación y dejamos las cosas, nos cambiamos y nos pusimos a pensar qué sería mejor, si ir a la piscina un rato aunque hubiese nubes a ratos, o si nos íbamos al centro comercial enorme ese que teníamos al lado. Al final bajamos a la piscina, porque era muy pronto para meterse en un mall a hacer el chorra.
Al llegar a la piscina, lo primero que vimos, incluso antes que el agua, fue el restaurante que había junto a ella. Teníamos hambre, y es que no habíamos comido nada desde el desayuno de las 8. Exceptuando unos mangos deshidratados que comimos en el aeropuerto de Busuanga.

Dejamos las toallas en unas tumbonas que había libres y nos fuimos directos a comer algo. No queríamos comer mucho, solo beber para no deshidratarnos y matar un poco el hambre para luego cenar agusto en el centro comercial.

No querías sopa, pues toma dos tazas. Un sandwich que quitaba el hambre para 3 días, y Rhea un plato de algo típico de China llamado "Pancit Canton" (Chow mein en China), que es como noodles fritos con bacon. Según ella estaba muy bueno, yo ni me acuerdo aunque lo probé. Aparte a ella le trajeron pan con mantequilla y mermelada para untar, sin haberlo pedido.

Después dejé a Rhea pagando mientras yo me iba a tumbar un poco al sol que daba. La verdad que se estaba genial ahí tumbado mientras te daba el solecito de media tarde. El problema eran los 10 niños que había corriendo por la piscina, saltando y mojándonos. Cuando nos cansamos de estar ahí tumbados, osea las 17h, nos subimos otra vez a la habitación a ducharnos y descansar un poco antes de salir al mall. Yo encima aproveché para hacer un timelapse desde la ventana.

Sobre las 19h menos algo, salimos dirección al mall me Asia, para lo que cogimos un Grab que nos costó unos 180php por culpa del tráfico que había. El sitio este era brutal, tenía docenas de sitios para comer de todo tipo, incluso teníamos cadenas americanas que Rhea quería probar si o sí, pero nos pilló tarde y sin hambre.

Entramos en alguna tienda a por regalitos y cosas típias locales, como las bolsas de mangos disecados que trajimos para los del trabajo. De ahí subimos a ver todas las demás galerías e incluso acabamos comprando algo dulce en la tienda llamada BreadTalks. Algo lo comimos ahí mismo, pero el resto lo dejamos para la habitación, donde desapareció incluso antes de ir a dormir, jeje.

A las 21h volvimos en Grab por otros tantos php como en la ida, y yo me puse básicamente a hacer la maleta mientras Rhea se quedaba totalmente dormida encima de la cama con la televisión puesta. LA pobre estaba reventada y yo, que no tenía sueño todavía, me puse a hacer la mochila o al menos todo lo que pude que no estaba secándose o puesto en ese momento. De ahí me tumbé en la cama, bajé un poco el aire acondicionado que me daba en la cara, apagué al tele y a dormir.