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Tuesday, December 4, 2018

Egipto - Luxor - 04 de diciembre

Hoy tocaba madrugar para ir a visitar la zona oeste del río Nilo, es decir, el Valle de los Reyes, el templo de Hatshepsut y el Coloso de Memnon. Por ello nos tuvimos que levantar sobre las 6am para que nos diese tiempo a ir a desayunar al buffé.

Cuando acabamos, nos estaba esperando un autobús a la entrada del muelle para llevarnos primero al Valle de los Reyes, atravesando el puente de Luxor, que se encontraba como 20 minutos al sur del embarcadero. Por eso yo creo que madrugamos tanto, porque pese a estar al otro lado del río, teníamos que desviarnos bastante para llegar.

Cuando llegamos estaban empezando a echar a bolar los globos aerostáticos que sobrevuelan la zona, para los cuales nos ofrecieron levantarnos a las 3am e ir a montar (ni de coña vamos). El autobús nos dejó en el aparcamiento prácticamente vacío, nos dió el guía las entradas básicas del recinto (200L) y nos empezó a explicar un poco en qué consistía un poco el lugar, con una maqueta impresionante del sitio en 3D.
Como se puede observar, la maqueta tiene por la parte superior una iluminación que muestra los caminos hasta cada tumba, y en la segunda imagen se observan las tumbas en profundidad, es decir, cómo están excavadas dentro de la montaña.

Cuando terminó de explicarnos un poco en qué consisitía todo eso, salimos de la caseta donde estába la maqueta y nos quedamos en una especie de parada de buses, pero no buses normales, sino los típicos búhos turísticos. El guía nos dijo que si queríamos sacar una entrada para alguna tumba extra podíamos, pero que en principio sólo veríamos 3 importantes. Además, para poder hacer fotos o vídeos, se tenía que sacar otro ticket especial.
Estos son todos los tickets que tuvimos que sacar, el principal, el de la tumba de Ramsés VI y el ticket para foder grabar (300L), que además este último solo valía para grabar en tres sitios, era como los coches de feria (de ahí los agujeros en el ticket). Es un negocio redondo este que tienen los egipcios.

Nos subimos entonces al trenecito que nos acercaba al comiendo del recorrido dentro del valle, porque es verdad que igual era un paseo de 20 minutos hasta llegar allí, que hicimos en menos de dos. La primera tumba que vimos fue la de Ramsés IV, y cuando llegamosa su altura, nos apartó a un lado donde se encontraba un cartél con los datos de la tumba para poder explicar.

Es verdad que éramos los primeros en llegar, pero con cada minuto que pasábamos en la explicación llegaban más y más turistas, sobre todo los alemanes de la tercera edad, que según llegaban y sin explicación alguna, les soltaban y venga, para dentro.

Nada más entrar ya se empezaban a vislumbrar las priemeras pinturas y colores por todas partes. Mientras tanto un suelo de madera te llevaba hacia abajo, no éramos capaces de quitar la vista de las paredes, era impresionante. El estado de conservación era increíble, pese a no tener ningún tipo de protección en las paredes de ninguna tumba.
Justo al final del pasillo se encontraba el sarcófago donde originalmente se hallaba la momia de Ramsés IV, con todas las paredes coloreadas hasta llegar incluso al 100% del techo.

Aquí si que vimos vigilancia, y las fotos que hizo Rhea las tuvo que hacer con mucho cuidado porque sino te las mandaban borrar del móvil. La solución fue pedir que nos hicieran fotos y así salíamos los dos.

Dimos un par de vueltas alrededor, grabamos bastante y ya nos salimos poco a poco para ver la siguiente.

De momento esta primera no decepcionaba absolutamente nada. Te lleva a plantearte cómo sería el momento en que la primera persona que encontró eso se sintió, sin luces ni saber exáctemente qué estaba viendo.
De aquí nos movimos un poco más arriba en la calle de piedras flanqueada por montañas de tierra caliza. El siguiente punto era la tumba de Ramsés III, que pese a tener el mismo nombre, no tenían ningún tipo de parentesco. Allí nos explicó un poco también sobre la vida de este faraón y a continuación nos dejó tiempo para entrara a verla.
Esta segunda entrada ya comenzaba bajando unas escaleras, incluso antes de entrar por la puerta.

En esta, nada más entrar, se veían más grabados pero menos coloreados que la anterior, aunque esta sí que contaba con un cristal protector para que la gente no se acercase a tocar la pared.

Tenía un pasillo muy largo al inicio, que según nos contaron, acababa contra una pared a la que tuvieron que rodear, porque se dieron cuenta que estaban accediendo a la tumba de otro faraón ya enterrado ahí.

Una vez esquivada esa parte ya continuaba todo recto hacia la sala donde se encontraba el sarcófago. Aquí había otros dos vigilantes, que estaban tranquilamente sentados, y cada vez que alguien entraba haciendo fotos, le pedían el ticket.
 El problema de esta es que no estaba totalmente restaurada para su visita, y antes de llegar a la zona del sarcófago, ya había una barrera de madera que impedía el paso. Pero bueno, aún así había muchísimo que ver antes de llegar. Rhea mientras tanto me usaba de parapeto para poder hacer fotos con el móvil, jeje.

Salimos y continuamos un cacho hacia arriba, prácticamente hasta el final del valle, para poder acceder a la útlima de las tres tumbas que entraban con el ticket, la de Tausert/Setnakht. Tenía dos nombres porque era una tumba reutilizada por varias personas.

Nos detuvimos frente al cartél de nuevo para darnos la información relevante al sitio, y al acabar, ya estábamos Rhea y yo preparados para entrar los primeros y poder hacer fotos sin que nadie se pusiera delante. La tumba era rampa recta que iba descendiendo hasta llegar a una sala cuadrada, donde se encontraba uno de los murales más espectaculares de todo el valle, que era un águila con las alas abiertas super bien conservada.
A continuación de la sala cuadrada con el águila, había otro pasillo más oscuro que seguía descendiendo hasta llegar al sarcófago situado en el centro. Era enorme y de piedra maciza de una sola pieza. El tema era intentar que los saqueadores no se llevasen el contenido del mismo, pero aún así, encontraron la forma de obtenerlo todo.

Las pinturas de esta sala no estaban muy bien conservadas, ya que la mayoría de las paredes estaban destrozadas.
Tras un rato dentro, solo nos quedaba la visita personal al/los templos que hubiésemos pagado a mayores. Aprovechando que había gente del crucero que había ido a montar en globo y llegaban tarde al valle, nosotros nos fuimos a ver la última tumba de Ramsés V y VI. Mientras tanto el resto se dedicó a dar vueltar por la zona para hacer tiempo.

Sin esperar mucho más que el tiempo en retroceder hasta ella, nos metimos y ahí me di cuenta que me había quedado sin pases para grabar, y esta se suponía era la mejor de todas para hacer fotos..mierda!!!! ya sabíamos lo que tocaba a partir de ahora, jejeje, hacer fotografía de "estrangis in de night".
El recorrido por sus pasillos era indescriptible y yo sin poder grabar. Aquí encima el que vigilaba te hacía un marcaje muy cercano, porque no era la típica tumba llena de turistas, es decir, éramos poquitos y se veía lo que hacías.

Yo me escondí la cámara en la mochila y empecé a grabar cuando me dejaban un rato libre. De hecho en uno de los vídeos se ve cómo estoy grabando y de repente se va a negro, porque tuve que dejar caer la cámara dentro de la mochila de golpe, jejeje.

Al final del pasillo según íbamos bajando, se encontraban las dos tumbas rotas pero en bastante buen estado. La de Ramsés V tenía forma de faraón en la tapa, y la otra que era exageradamente enorme estaba medio tirada.
La pregunta que me asaltaba, era cómo narices consiguieron meter ese pedazo de piedra ahí dentro, no solo por el tamaño sino por el peso descomunal que debía tener. Ni siquiera los que han restaurado la tumba pensaron que fuese rentable o fácil colocarla de nuevo en pié.

En el momento en que estábamos haciendo fotos y videos a esta zona, nos cazó el vigilante, pero este vigilante era de los de segunda clase, es decir, te pillo pero no te digo nada si me pagas al final. Yo le solté 20L pero se me rebotó, y pese a la insistencia de Rhea de que no le diese más, me empezó a agarrar de la camiseta y al final le di 50L. Por las imágenes que conseguimos, bien amortizadas estaban esas libras.

Al acabar y salir, todavía no habían terminado los del globo de visitar las primeras tumbas, así que teníamos todavía algo de tiempo libre para hacer lo que quisiéramos. Pensamos ir caminando hasta una de las tumbas más complicadas, como era la de Tutmosis III. Lo peculiar de esta tumba era que el acceso se hacía mediante unas escaleras que subían unos 20-30m y luego bajaban hacia dentro de la montaña. Según nos contaron era tan estrecha que en verano no se podía ni estar dentro del calor que hacía. Es mas, a la gente con problemas respiratorios o de corazón se les prohibía la entrada por su seguridad (todo para evitar el saqueo).

Lo cierto era que había cientos de tumbas para ver y una lástima que a esta no nos dejasen acercarnos más, a menos que pagases claro. Otra bastante famosa era la de Tutankhamen, que murió con 18 años, pero la riqueza que tenía dentro era descomunal. Nosotros por suerte, pudimos ver parte de esa riqueza en el museo arqueológico de El Cairo. Por eso, y porque era pequeña, no entramos a verla.

Era curioso ver a los egipcios trabajando en otras tumbas recientemente descubiertas, sacando tierra con mucho cuidado con carretillas, vestidos un poco como en las películas cuando se les ve haciendo esto mismo. Muy curioso de ver.

Al poco rato ya apareció el guía con los rezagados y nos fuimos todos de nuevo a montar al trenecito que nos dejaría de nuevo abajo en el edificio de los tickets. Fuimos al baño y de ahí al autobús, eso si, pasando por el medio de todos los vendedores de la zona.
La siguiente parada era el templo de la única mujer Faraona de la historia, Hatshepsut. A escasos 5 minutos del Valle de los Reyes y prácticamente reconstruido en su totalidad, era bastante bonito y considerado ya Patromonio de la Humanidad, gracias a lo cual, la UE estaba ingresando mucho dinero para su reconstrucción y parte del templo adyacente. Lo más curioso de este, era que al final del todo, había una sala escabada en la roca, donde había una puerta cerrada por una banda, pero eso sí, si le dabas dinero al egipcio de turno, cogía tu móvil y se metía en la sala a hacerte la foto con el móvil, lamentable del todo.
Ahora en nuestro regreso al río, nos tocaba ir a visitar los Colosos de Memnon, justo enfrente del mortuario de Amenhotep III, que por desgracia estaba todo derruido.

Pero antes de llegar hasta aquí con el autobús, pudimos ver a ambos lados de la carretera cientos de tumbas y temlos más, como: Ramesseum, Amenhotep II, Thutmose III, las tumbas de los nobles (que se cuentan por mas de 415 de personajes honorables adyacentes al faraón)
La verdad que si te gusta el antiguo egipto, aquí tienes para estar meses investigando cosas. Eso sí, te tiene que dar el dinero porque entre guías, coches y sobornos, te sale por un pico. En los colosos no estuvimos más que 5 minutos parados, porque sólo podías hacerte la foto y poco más, porque no había templo que ver y de las dos figuras, la que mejor se conservaba estaba un poco destrozada.

Seguimos en dirección al río Nilo, porque en lugar de dar toda la vuelta para llegar al templo de Luxor que nos llevaría 45min, íbamos a coger un bote-taxi que nos dejaría en el otro lado en menos de 5 minutos, mientras el bus hacía todo el recorrido.

Como siempre nos tocó esperar a que los chinos cogieran su barco para luego nosotros poder subir en el siguiente. Era un pena porque el río ya se veía que estaba lleno de basura por todas partes. Luego se quejan de que los países anteriores por los que pasa el río les corten el agua.

Al llegar a la otra orilla, sólo teníamos que caminar para llegar al templo porque, sorpresivamente éste se encontraba en pleno centro de Luxor, con tráfico pasando por ambos lados. El guía nos dío las entradas, pasamos el arco de seguridad y para dentro. Lo malo era que teníamos una excavadora en la entrada moviendo tierra, ¡qué oportunos!.
Lo más notorio que tenían tanto este como el templo de Karnak, era un camino que los conectaba con esfingues a ambos lados del lado de Luxor, y con carneros a ambos lados al llegar a Karnak. Era un camino de unos 4km que el gobierno (según el guía) estaba empezando a desenterrar y quitar casas construidas encima para mostrarlo al público, porque es una pasada.

Empezamos la visita justo enfrente de estos 2 colosos y de ahí nos adentramos por el pasillo central. Dentro del mismo, justo en el centro tenía una mezquita que lo hacía peculiar, porque son de épocas muy diferentes. Lo más divertido fue que mientras explicaba el guía, Rhea se dedicaba a hacerse fotos con todos lo niños egipcios que estaban por la zona con los móviles.
Esta imagene se repitió varias veces a lo largo de la visita, hasta el punto que el profesore que les acompañaba les tuvo que decir que parasen, porque era bastant agobiante. Cuando salimos del templo una media hora más tarde, empezaron a hacer lo mismo con todo el que venía en el grupo sin cortarse un pelo, jajaj, era divertido la verdad, como ser famoso por un momento.

De aquí regresamos al autobús, y de nuevo la pregunta clave, ¿quién quiere ir a Karnak de nuevo (pagándolo tú claro está) acompañando a los que todavía no habían ido? o volver al crucero y dar el día por terminado en Luxor. Nuestra decisión fué fácil, nos volvemos al crucero.

Al llegar al crucero yo me fui a dormir una siestaca porque me dolía la cabeza un poco, mientras que Rhea se fue a la terraza del mismo a tomar el sol junto a la piscina.
Cuando me desperté sobre las 16.15h subí a ver el atardecer con ella, que me contó que había tenido fiesta con la hija pequeña de una de las catalanas del barco, que era bastante insoportable y maleducada. Yo eso me lo ahorré y encima descansé. Sobre las 17h cuando se fué el sol, bajamos porque empezaba a hacer frío, fuimos a cenar a las 19.20 con los de nuestra mesa y de ahí a descansar para el día siguiente.

Wednesday, April 4, 2018

Philippines - 04A Cambio de isla otra vez

Otro día de madrugón el que teníamos por delante, y eso que caímos rendidos enseguida tras lavarnos los dientes. A las 6am estábamos en pie, cerrando las maletas y bajando ya para hacer el checkout a las 6.30am, porque ya no estaba esperando el taxista en la puerta. Yo tenía mis dudas de que fueran puntuales, por el tema de que van a su ritmo, pero qué va, me llevé una grata sorpresa.

A las 8.20 salía el ferry a Cebú, pero llegamos con bastante tiempo de antelación. Como no teníamos claro cómo iba el tema pues preferimos llegar pronto. Encima, en la misma hoja que teníamos impreso el billete de ida, estaba el de vuelta y claro, al romper el de ida cuando llegamos a Cebú, nos rompieron un cacho del otro. Pensamos que tendríamos problemas, pero nada, fue salir del taxi, dirigirnos a las ventanillas de OceanJet, y listo, tickets impresos.

Pero eso no era todo, como en la ida, la maleta de Rhea tenía que ir en bodega, así que nos tocó pagarla aparte (en una mesa que tenían montada al lado de la taquilla de los tickets). De ahí directos a una sala enana con sillas donde nos sentamos a esperar. Antes que el nuestro habían salido ya un par de ferrys y justo en ese momento salía otro. Mientras tanto, ahí sentados, nos pusimos a desayunar el sandwich que nos había preparado la del hotel.

A las 8.20 salimos y sobre las 10.10 estábamos entrando ya en el puerto de Cebú. Cuando nos bajamos, apenas esperamos nada por la maleta de Rhea, escásamente cinco minutos. La verdad que el trayecto se me hizo duro por dos razones: una que tenía los hombros super quemados y tenía que cargar con la mochilona grande además de la otra pequeña, y dos, que íbamos vestidos con ropa larga porque teníamos vuelo, y eso es sinónimo de aire acondicionado a tope.

Al salir del puerto nos acercamos un poco hasta la parada de taxis e incluso nos pusimos a la cola por si acaso mientras yo encontraba un Grab/Uber. El primero fue imposible, pero al final acabó aceptándonos un Uber y nos movimos hasta una de las entradas de la Plaza de la Independencía, donde estaba el fuerte San Pedro.

Primero ponía 7 minutos, luego 13, en total estuvimos como unos 15 esperando a que dejase a otro pasajero y luego nos recogiera ahí. Después nos subimos y nos metimos por el medio de Cebú tratando de sortear el tráfico, pero el tráfico nos encontró a nosotros. Menos mal que íbamos con tiempo de sobra.

Sobre las 11.27am estábamos entrando por la puerta del aeropuerto de Cebú, que tampoco era muy grande, la verdad. Tenía un control de maletas brutal, porque yo creo que estábamos todos los extranjeros intentado pasar por la misma puerta, pero en unos 10 minutos ya habíamos pasado.

A continuación tocaba hacer el check-ín con Air Asia, y les teníamos miedo porque el año anterior, fue la compañía que más pegas puso en cuento a equipaje, peso, tamaño, etcétera. Y es que este año llevábamos 2 bultos cada uno y con peso. Al final, para nuestra sorpresa, nos tocó un chico muy majo que no sólo no nos puso problemas, sino que encima nos puso en salida de emergencia, con más espacio.

Como teníamos bastante tiempo hasta el embarque, nos quedamos en un Starbucks que había justo al lado del mostrador a desayunar algo dulce, eso sí, cogiendo un par de donuts en el Krispy Kreme de enfrente, jeje. Mientras Rhea pedía los cafés yo encontré dos sofás estupendos al lado del cristal y ahí nos quedamos una media hora.

Antes de irnos, yo me fui solo a investigar si habría más sitios dentro donde poder comer algo, porque con el vuelo y tal íbamos a llegar tarde y hasta entonces no podríamos comer nada. Pero no había nada, solo un sitio de pizzas que no tenía muy buena pinta, así que nos fuimos con las manos vacías a pasar el arco de seguridad.

Una vez dentro, nos tocó sentarnos en otra sala de espera con mucha más gente y encima con el aire acondicionado a toda pastilla. Yo me tuve hasta que poner la sudadera del frío. Nos pasamos casi otra hora viendo salir vuelos hasta que llamaron al nuestro. El vuelo fue corto, alrededor de una hora y poco cuando estábamos aterrizando ya en Palawan.
Salimos casi corriendo por la terminal, porque esta vez no había finger, e incluso te ofrecían paraguas para ocultarte del sol que cascaba bien.

Con las prisas, salimos disparados a por un taxi, porque aquí los Uber y compañía no existen, solo taxis.

De nuevo, pensamos que nos iban a clavar con el desplazamiento al hotel y de repente un hombre nos dice - 200 pesos - nosotros esperando que dijese 600 o más... sin pensarlo dijimos sí y nos pusimos en marcha.
Justo en ese instante me di cuenta que me había dejado las gafas de sol en el avión, mierda!!!! sería raro que con tanto cambio de sitio no me dejase algo en algún sitio. Intenté volver hacia atrás e incluso entré en la pista donde el avión, pero ya estaban embarcando pasajeros de otro vuelo en el mismo, y pasé, me fuí porque además me estaba esperando Rhea con todas las maletas y el taxista.

Nos montamos al taxi, me cagué un poco en todo y listo, a otra cosa. En menos de 30 hora ya estábamos en el hotel Sunlight Guest, y eso que había un tráfico espantoso. La ciudad no parecía tan ciudad, es decir, era como un pueblecito costero con casas y negocios muy rudimentarios, pero tenía su encanto.

Al llegar al hotel, hicimos el checkin mientras le preguntábamos a la chica por una moto para alquilar. Los precios son fijos, 500php, así que la pedimos de inmediato para ese momento y devolverla al día siguiente sobre la misma hora.
Aparte de todo esto, el del taxi ya nos había estado tanteando para saber qué íbamos a hacer al día siguiente. Nosotros le preguntamos por la posibilidad de ir a Port Barton en taxi privado y nos ofreció 4000php.

Dentro del hotel, después de pedir la moto también les preguntamos por lo mismo, y nos dijeron que una furgoneta compartida con más gente (es decir, otros 8 o 10) serían unos 500php por persona, mientras que una privada serían 6000php.
Yo creo que lo teníamos claro, teníamos que atacar al taxista como fuera, pero bueno, había tiempo, así que mientras venía la moto subimos a nuestra habitación, que estaba en la tercera planta. Nos cambiamos, nos pusimos cómodos, investigamos toda la habitación, que tenía de todo: nevera, caja fuerte, televisión por cable, etcétera, y pero sobre todo, un baño enorme.

Al poco nos llaman de recepción diciéndo que la moto ya está abajo esperando. Nos preparamos para ir a dar una vuelta, yo con mi dron y todo, y bajamos a recepción. Hicimos todo el papeleo correspondiente que aquí, fue un poco más chungo, porque tuve que dejar mi DNI como seña, por si le pasaba algo a la moto, junto con 2000php.

Nos explicó un poco cómo funcionaba la moto de gasolina y nos pusimos en marcha de inmediato. Primera parada, la gasolinera de la calle para poner algo de fuelle. Con unos 164php llenamos el depósito entero porque nos tenía que dar para ir al otro lado de Palawan y volver al día siguiente. Aunque realmente, sabíamos que nos iba a sobrar porque en Bohol nos dío para ir y volver de las Chocolate Hills de sobra.
Habíamos visto un parque bastante grande justo detrás del hotel y decidimos ir a explorar ese área.

Lo cierto es que la gente que había por la calle eran todo locales, es decir, habíamos llegado en un avión repleto de extranjeros, pero no vimos a casi ninguno. Esto lo hacía todo más misterioso y a la vez agradable.

Cuando llegamos al parque, parecía una pista de aterrizaje de aviones porque era alargado y fino, y mi cabeza me llevó a pensar en sacar el dron, y así lo hice. Para muestra la foto.
Según lo empecé a volar, empezaron a salir niños de todas partes que querían ver qué era eso que tenía entre manos, y sobre todo, qué estaba manejando en el aire. Me di una vuelta por el pueblo, fui hasta la catedral de la Inmaculada Concepción y cuando estaba regresando, un hombre más mayor me aviso de que estaba en el trayecto de la pista de despegue y aterrizaje del aeropuerto, ups!!!!

Se acabó la diversión niños, tuve que guardarlo y claro, nos fuimos a por la moto ya. Como desde el aire había visto la catedral, pues nos fuimos a verla de cerca con la moto. Estaba a 2 minutos de distancia, jeje.
Cuando llegamos, nos sorprendió ver una especie de cancha de baloncesto justo delante de la "catedral", donde los niños estaban jugando al baloncesto en pies, ¡ con sus dos melones !

Nosotros les rodeamos grabando un poco con la GoPro y nos metimos a la iglesia, porque de catedral tenía poco, aunque por el tamaño del pueblo, bien podía serlo.

Estaban diciendo nombres de personas, algo muy raro, pero como era Pascual, pues nos pareció normal y nos fuimos.
Justo al lado había una especie de puerta amurallada que nos llamó la atención y nos fuimos a indagar qué era. Según ponía allí, era como la plaza cuartél, pero en realidad era como un museo con un jardín enorme, donde tenían expuestas fotografías del gran incidente (que no era otra cosa que la invasión Japonesa y asesinato de los soldados americanos que estaban en la zona en esas fechas).

De nuevo volvimos a la moto, y esta vez ya para ir al hotel porque se hacía de noche y queríamos ducharnos y relajarnos un poco antes de ir a cenar. Antes de nada, subimos al rooftop del hotel a tomarnos esa bebida de bienvenida que nos regalaban a todos al llegar, mientras se hacía de noche.  Era una especie de té de limón helado que a Rhea no le gustó nada y casi me lo bebí yo, aunque era puro azúcar.

En cuento a la cena, Rhea tenía un par de sitios apuntados en Instagram, pero estaban un poco lejos para ir andando, como a unos 25/30 minutos por esas calles oscuras. Y en moto era todavía peor, con todo el tráfico y sin apenas iluminación. Justo antes de decidirnos por el destino, preguntamos en recepción si nos dejaban llamar al teléfono de la tarjeta del taxista (después de varios intentos fallidos desde el teléfono de la habitación)

La chica nos dijo que eso era un móvil y ella misma cogió el que tenían en el mostrador y marcó los números del taxista. Cuando se puso me lo pasó y empezamos a negociar, consiguiendo cerrar el trato por 3000php los 2 solos en su taxi al día siguiente a las 8am. El móvil no se escuchaba muy bien y nos pidió que le mandásemos un sms de confirmación con el hotel, nuestro nombre y hora.

Le pedimos el favor a la chica de recepción, pero en lugar de dejárnoslo, lo mandó ella directamente casi sin avisar, pero era tan escueto que pensamos que no sabría a qué hora estar en el hotel, así que me busqué una web que te dejaba mandar SMS gratuitos por internet y le mande varios SMS más al taxista con toda la info.

Volviendo a la cena, en primer lugar decidimos ir a uno de los 2 sitios andando, y así lo hicimos, salimos a pie del hotel en dirección este por Malvar Road. Cada poco nos parábamos en los supermercados locales a ver si tenían crema solar y after sun, pero ninguno tenía, y era muy raro porque tenían cremas hidratantes a porrillo, e incluso cremas blanqueantes para ellos...amazing!!  Seguimos la carretera sin encontrar cremas solares y pronto nos desviamos sin querer de nuestro camino y acabamos frente a un centro comercial enorme y nuevecito. No lo dudamos y entramos a ver qué tenían.

Tampoco es que hubiera mucha variedad y no estábamos para dar muchas vueltas, así que nos metimos en un sitio llamado Steak & Ramen que tenía buena pinta. Allí nos cenamos un buen plato de arroz con carne (yo) y una sopa de ramen (Rhea) por 320php. Poco más podíamos hacer, porque encima estaban ya cerrando el centro comercial a las 21. Nos dió tiempo a bajar al McDonalds a por un helado, aunque yo me adelanté y me metí en una panadería justo enfrente y compre unos panes dulces con mantequilla, que hicieron a Rhea cambiar de idea y mandar el Mc a tomar vientos, jejeje.

Aprovechamos para comprar una crema solar 50 en un super que había enorme y de ahí directos al hotel a descansar. La verdad que para haber sido un día de viajes, habíamos hecho bastantes cosas.

Tuesday, April 3, 2018

Philippines - 03A Chocolate Hills

C H O C O L A T E   H I L L S

Este día se supone que amanecería nublado y con amenaza de lluvia, o eso era lo que llevábamos viendo durante una semana. Apartir de aquí nos dimos cuenta que mirar los pronósticos del tiempo en Filipinas era una pérdida de tiempo, y es que también el día anterior vinieron nubes que amenazaban lluvia y nada de nada, un poco de sombra.

La alarma estaba puesta a las 6.30am, pero a las 5.50am ya estábamos ojipláticos en la cama. Teníamos el techo más visto que otra cosa, y es que claro, a las 22h caímos rendidos, osea que nuestras 7 horas habíamos dormido, mejor o peor, pero suficiente.

Bajamos a desayunar en pijama directamente, y al acabar subimos a por las mochilas ya preparadas para poner rumbo al norte, a la isla de Bohol, anexa a Panglao. El camino pensamos sería mucho peor, pero la verdad es que la carretera estaba asfaltada de punta a punta y el tráfico era mínimo, por no decir inexistente. Sólo nos cruzamos con mas coches en zonas pobladas, algún perro que salía a la carretera cuando no debía, pero bueno, la moto no pasaba de 70km/h así que nos daba tiempo de sobra a reaccionar.
A la media hora de moto nos detuvimos en el arcén (por llamarlo de alguna manera) e intentamos grabar algo con el dron, pero fue imposible.

Hacía tanto calor, que ni el mando, ni el dron respondían. Se recalentaron de tal manera que tuvimos que seguir con la marcha sin hacer ni un solo vídeo.

Estamos hablando de las 8.30 de la mañana aproximadamente, y es que hay que recordar que en estas latitudes, el día empieza mucho antes y por tanto el sol caliente desde varias horas antes.
Lo mejor del camino eran los niños que nos cruzábamos por el camino, bien cuando iban o venían del colegio con sus mochilas, nos saludaban siempre, y los que no, les saludábamos nosotros, jeje. La verdad que era muy gracioso verles sonreír al saludar. Para ellos, metidos en esos poblados chabolistas, sin nada que les cambie la rutina diaria, ver a un extranjero era una novedad y les alegraba. A nosotros también por supuesto.

Rhea y yo lo pensábamos de camino, cuando veíamos a toda esa gente esperando en el borde de la carretera a que llegase el bus (aquí llamados jeepnys), que nosotros nos quejamos en Barcelona cuando llega unos minutos tarde, pero esa gente igual espera durante horas a que pase uno, con suerte. O incluso los niños para ir al colegio que tienen que ir andando por el borde de la carretera, y los que tienen mucha suerte, en moto con otros 4.

A las 9.30am empezamos ya a ver montañas marrones a nuestro alrededor y es que nos estábamos acercando al parque de las Chocolate Hills, más o menos cruzando el pueblo de Carmen. Sinceramente el camino desde Alona beach se hace muy ameno, hay poco tráfico, la carretera está genial y en moto se va perfectamente, no merece la pena alquilar un tour en el que vas acinado con otras 10 personas dentro.

Al llegar al parque nos detuvimos a pagar las correspondientes tasas: 100php por cabeza. Desde ahí, comenzaba una subida bastante potente incluso para la moto, que acababa en la base de una de las colinas, que hacía las veces de parking. Ahí dejamos la moto, nos repeinamos un poco tras quitar el casco con el sudor, y ahí los dejamos. Es cierto que nos dijeron que cuidásemos de ellos, y aunque había gente que lo dejaba ahí, nosotros los atamos a nuestras mochilas por si acaso y los llevamos en todo momento.
Nada más dejar la moto, lo primero que se veía eran estas escaleras que te llevaban a la cima de una de las colinas, y como se aprecia también, había pocas nubes, es decir, solazo a morir. Teníamos miedo de que lloviese, pues toma leña. Tuvimos que hacer varias paradas a lo largo de las escaleras para respirar, y como no debíamos ser los únicos, a la izquierda ya había "miradores" a la sombra para que la gente se sentase a descansar.

Cuando llegamos arriba las vistas eran una pasada, tal y como te las imaginas o como las ves en fotos. Docenas y docenas de colinas de color verde y marrón que se extienden hasta donde alcanza la vista y más allá, y es que según internet hay mas de 1200 colinas.

Nos hinchamos a hacer fotos, videos y a sudar. Conseguimos incluso que nos hicieran alguna foto juntos, que siempre es difícil que las hagan...bien :P Arriba incluso se podían hacer fotos con unas letras que leían "Chocolate Hills", pero estaban puestas de tal manera que era muy complicado que saliese algo legible. Yo intenté con el dron ver qué se leía desde el aire, pero...nada de nada.

La verdad que podíamos habernos quedado mucho más tiempo, pero el bochorno era brutal y no apetecía estar arriba mucho más, así que acabé de grabar lo que tenía pensado y bajamos al primer descanso de las escaleras a tomar un poco de agua en la sombra. Cabe decir, a modo de anécdota, que mientras bajábamos, un americano se puso a declararse a su novia de rodillas y toda la pesca jejej..

También justo ahí se nos acercó un hombre de aspecto local, pero con una cámara reflex enorme. Se puso a hablarnos, que de dónde éramos, que nos había visto con el dron y le impresonaba. Resultó ser de origen filipino, pero había vivido en California casi toda su vida. Muy amable, y nos deseó buen viaje.

Al reanudar la marcha, decidimos meternos en el bar que tenían al lado del parking a por algo de beber, y nos tomamos a medias un gatorade y una agua para recuperar minerales y agua. Fuimos al baño, nos pusimos algo más de crema, y sin esperar más nos subimos a la moto y nos pusimos en marcha otra vez.

Podíamos haber ampliado el viaje y haber ido por otro recorrido de vuelta, para deternernos en el parque de Tarsieros (monos de ojos enormes), pero nos dijeron que no merecía la pena ninguno de los 2 sitios: uno porque los tenían en jaulas y los sacaban para que los vieran los turistas, y el otro que era más reserva, solo debía haber 5 siempre en el mismo sitio, la guía te llevaba donde estaban y les hacías fotos...no queríamos contribuir a eso.

Por lo tanto, nos dedicamos a conducir todo el camino de vuelta, parando de vez en cuando a descansar un poco el culo, de tanto bote en la carretera, y a grabar algo con el dron. La verdad que conducir entre esta jungla relaja, con su tranquilidad, el sonido de los gallos, e imágenes como la de la derecha.

El plan era ir a otra playa ese día por la tarde, pero claro, no llevábamos nada encima para poder bañarnos, así que nuestro primer destino era el hotel. En menos de una hora estábamos entrando por la puerta, cuando eran alrededor de las 13h. Aparte de coger los bártulos para ir a la playa, ya que estábamos, nos quedamos a comer en el hotel mismo una ensalada césar para ella, y un sandwich para mi.
Ríete tú de la ensalada de esta gente, muy sana y suave para el calor que hacía, ¿sabes? Mi sandwich tampoco era tal, era un bocata enorme que me zampé sin apenas verlo delante, pero bueno, tenía hambre, qué le vamos a hacer.

Y ahora había que volver a salir al calorazo con la moto para ir a la playa. Pero no íbamos a repetir Alona, teníamos en mente unas que estaban algo más arriba, aunque eso supusiera volver por el camino de las Chocolate Hills.

Estas eran tres playas seguidas que todo el mundo decía que estaban geniales y que eran de gente local, que apenas iban extranjeros, y nos picó la curiosidad. A la que fuimos directos era la White beach.
Cuando llegamos a los 20 minutos en moto, nos dimos cuenta que era verdad, que allí no había nada de nada. Era como una playa con alguna chabola de juncos, pero abandonada a su suerte. Tenía algún que otro local por allí con sus hijos jugando en el agua o fuera, pero vamos, nada de nada.

Nosotros caminamos unos 5 minutos hacia el sur, donde daba un poco el sol y ahí planchamos nuestras toalla en la arena. Nos dedicamos a hacer fotos, a bañarnos un poco, aunque la marea había bajado ya bastante. Rhea mientras tanto se puso a preparar en la arena unas letras hechas a mano escarbando en la arena, con cocos y algas, con objeto de felicitar a su hermana Sara desde el aire con el dron.
A eso de las 16h, el sol estaba ya tan bajo que casi no pegaba, y es que al irnos más al norte, la propia costa recortaba más aún el sunset que incluso en Alona Beach. Como no teníamos más que rascar ahí y la marea estaba muy baja (como se aprecia en mi paseo), nos fuimos de regreso a la moto.

En ese momento nos acordamos de los controles de policía de los que nos habló la chica del moto renting, y es que al venir a esta playa ya nos los habíamos cruzado. Eran grupos de 2 policías a pié, vestidos de marrón claro y parando motoristas de forma aleatoria.

Al llegar a Alona, nosotros nos hicimos los orejas y tirando sin hacer caso, nos acabamos metiendo en la carretera de Alona Beach. La putada fue que al llegar abajo, nos dijeron que ahí no se podía aparcar, así que tuvimos que dar la vuelta.
Como ya era casi de noche y no había muchos sitios donde ir, decidimos ir a devolver la moto ya al Pata Negra. Nos cruzamos con una decena de policías controlando el tráfico, pero eran bastante ridículos, es decir, si pasaba una chica guapa (es decir, medio en pelotas), sonreían ji ji ja ja, y no le decían nada, ahora si pasaba uno sin casco, ¡¡¡stop here please!!! Hombres :P

Dejamos la moto y comenzamos el camino de regreso al hotel, pero antes de llegar, en la carretera de bajada a Alona beach, nos compramos un helado para desquitarnos un poco del nivel de azúcar diario, jeje. Ahora si, al hotel, pero era muy pronto y había sol, con lo que decidimos quedarnos en la piscina un buen rato, ya que desde que habíamos llegado no la habíamos probado.

Al principio bien, el agua templada, entre palmeras, silencio absoluto solo roto por el ruido de las gallinas y gallos. Pero cuando empezó a caer la noche, los mosquitos tomaron el control de la situación. Nosotros habíamos aprovechado para poner Netflix en el móvil al borde de la piscina, y la GoPro al otro lado para hacer un timelapse del sunset, pero los mosquitos tenían otros planes.

Nosotros nos rendimos pronto y alrededor de las 18.30h nos subimos a la habitación a ducharnos, cambiarnos, ponernos cremas y salir a cenar. A la hora de siempre, osea las 20h, salimos a cenar y no estábamos para pensar mucho, ¡al Shaka! - dijimos los dos.
Como el primer día no pudimos pedir el bowl con yogurt, porque se les había acabado, esa noche teníamos ganas de yogurt. El problema era que ya íbamos tarde para pillar un sitio decente fuera.

Efectivamente al llegar, había cola fuera. Con suerte, unos de la cola se fueron, otros se metieron dentro y nos dejaron a nosotros el alfeizar de la ventana derecha,¡¡ perfecto!!
Nos pedimos lo que véis a la derecha, un zumo cada uno y un bowl de frutas y cereales. No se podía pedir más. Mientras tanto, una de las camareras muy majas se puso a darnos conversación. Todo el mundo te preguntaba por tu origen, dónde ibas, de dónde venías, etcétera...molaba el rollo que tenían. A todo esto, nos encontramos al "ebreo" del taxi ¿recordáis del día que llegamos?.. pues bien, le vimos un par de veces con la moto y una guitarra, pero siempre metiendo ficha a una guiri diferente, jajaja, menudo pieza...

Sin más, nos fuimos al hotel y dejamos pedido un taxi para primera hora de la mañana, que nos dejase en el puerto para regresar a Cebú. Aparte pedimos por favor nos preparasen el desayuno para llevar (muy típico en Filipinas), y que preparasen la cuenta de todo lo que debíamos (lavandería, comida, taxi, etcétera). De aquí a dormir directos con Netflix...