Thursday, June 28, 2018

Estocolmo weekend


Jueves 28

To empezó el jueves mientras estábamos en casa haciendo Home-office, y donde yo creía que me daría tiempo a preparar maletas, revisar un poco el plan del viaje y demás, pues na de na!! Encima de ser uno de los días más ajetreados de trabajo, justo ese mismo día, alguien nos quiere comprar el sofá azúl que nos sobraba desde hacía un mes. Pues nada, quedamos a las 17h para la transacción, lo cual nos obligó a Rhea y a mi a desmontarlo para sacarlo por las puertas de casa, bajarlo al portar y dejarlo listo para que lo recogieran.

Por todo esto, salimos de casa sobre las 17:20h directos a la parada de metro de Encants. Llegamos al Clot y tomamos algo en la cafetería, porque faltan 20 minutos para el siguiente tren al aeropuerto T2.

Cuando quedan 5 minutos bajamos y esperamos al tren que llega puntual. Llegamos al aeropuerto, cruzamos pasarela nueva, entramos por los lectores de boarding pass automáticos y nos dirigimos a la puerta de embarque S23, al final de la terminal casi.

El vuelo salía a las 19.50h pero el avión no acaba de llegar. Cuando finalmente llega, el capitán del avión nos dice que ya es tarde y que habíamos perdido nuestro slot, pero que si no conseguíamos el siguiente, nos tocaría esperar 3 horas más...WHAT!!! A los 15 minutos nos dice que lo hemos perdido y ya estábamos todos con los güebs de corbata. Entonces nos dice que nos queda una última oportunidad, que nos sentemos y preparemos. Al final, entre unas cosas y otras, no tocó esperar alrededor de 1 hora y pico en total. Cada 20 minutos nos iban diciendo que lo hemos perdido y que esperamos por otro.
Salimos finalmente sobre las 21.30 pero ya es tarde de narices porque el vuelo es largo y ya íbamos a llegar tarde sin retrasos. El vuelo duró algo mas de 3h, pero cuando aterrizamos tuvimos la suerte de que la terminal era enana, y las maletas las podíamos recoger a escasos 100m del avión dentro de la terminal. Además, el bus nos estaba esperando fuera ya para llevarnos a Estocolmo, a unos 70km de ahí.

A medida que nos acercamos, nos damos cuenta que no se hace de noche, son aproximadamente las 2am y sigue habiendo sol a lo lejos. ¡¡Qué pasada!! Yo la verdad que lo ví poco porque estaba desnucado, ya que llevábamos levantados desde las 7am.
Llegamos a la estación central de Estocolmo sobre las 2.30am y cogemos un taxi justo a 50m. Nos lleva por una zona en obras y nos cobra unos 25€. Eso si, nos explica que para otra vez pidamos que nos deje en la parada de metro de Slussen, que está al lado, y será mas rápido y barato. Muy majete el taxista la verdad, una muy buena impresión nada más llegar.

Al llegar al hotel hay un chico que no nos hace ni el check-in, nos deja las llaves y subimos a nuestra habitación en la 6ª planta. Dejamos las maletas, sacamos cuatro cosas para que no se arruguen y quedamos fritos encima de la cama, que era más pequeña que la nuestra de Barcelona, al menos de ancha (yo ni me enteré hasta que sonó la alarma a las 9am)

Viernes 29

Pese a lo reventados que estábamos, teníamos el sueño en hora de curro todavía y nos despertamos sobre las 9am. Yo ni me había enterado en toda la noche, pero Rhea si me dijo que la pobre se había despertado y no pudo dormir bien mucho más. Bien porque la cama era pequeña, por la luz, o porque yo ocupaba mucho espacio, se despertó bastante cansada.

Nos pusimos lo primero que pillamos y bajamos a desayunar al loby del hotel, donde servía un desayuno impresionante. Tenían de todo: dulce o salado. La verdad que nunca me imaginé que servirían un desayuno tan completo como ese. Al ser viernes todavía (festivo en Barcelona), iba desde las 6-10am y nos habían dicho que la gente allí era bastante tardía, es decir, que hasta casi última hora no bajaban a desayunar, y se notaba porque estaba petado.

Encontramos un hueco, Rhea se quedó sentada mientras yo oteaba (y comía al mismo tiempo) el desayuno. Había huevos, bacon, queso, jamón, yogur de 5 sabores, leches de todo tipo, cosas sin gluten, panes variados para cortar, oreos, cereales, frutas de varios tipos, zumos de varios tipos e incluso para exprimírtelo tú mismo, leche, café, cacao, croissants, ...., y el postre típico de ellos, el kanelbullar.

Yo me puso como un deficiente, hasta el punto que casi no podía ni andar, jajaja, y es que no podía dejar de comer. Con toda la panzada, subimos de nuevo a la habitación para darnos una ducha rápida, vestirnos y ponernos en camino hacia el centro ciudad para empezar a ver algo.

Lo primero fue intentar averiguar cómo llegar hasta el centro atravesando las obras, y decidimos hacerlo por debajo, por un pasadizo en obras que nos dejaba justo a la entrada de la isla de Gamla Stan. Una vez en ella, y sin saber muy bien por dónde tirar, nos movimos por una calle que parecía céntrica, llamada Prästgatan, muy bonita, la verdad. Caminando hasta casi el final de la isla, llegamos al Palacio Real.

Como sabíamos que a las 12.15 era el cambio de guardia y nos interesaba verlo, nos compramos las entradas para visitarlo por dentro e ir haciendo tiempo. Estaba genial porque tenía muchas salas, pero te iban marcando las zonas con un bolígrafo para que pudieses entrar y salir cuando quisieras, sin necesidad de tener que verlo todo de golpe, como es lógico y normal.

Primero visitamos la zona este del palacio, que nos llevaba por todas las salas donde comían, habitaciones, recepciones de los reyes, etcétera. Estaba plagado de asiáticos, como era de esperar, pero bueno, no fue muy costoso caminar. Cuando acabamos esta zona,  nos dió tiempo a abajar a ver otra sala donde se encontraban las joyas de la corona dentro de una cámara acorazada de mas de 40cm de acero.

Salimos desde ahí al patio central, y como todavía nos daba tiempo, decidimos rodear el palacio visitando las demás salas de exposiciones que quedaban, y que desconocíamos, por ser algunas gratuitas y no incluidas en los tickets. Una de ellas era la de los carruajes reales, como se aprecia en la cuarta foto de arriba. Eran una pasada, porque parecían de cuentos o de películas. Yo entiendo que no se usarán, pero seguro que en alguna boda las sacan a pasear.

Tras esto seguimos girando por la parte norte hasta llegar a la esquina superior izquierda donde estaba otro espacio dedicado al arte romano, es decir, las típicas figuras de mármol representando reyes y héroes nacionales. Aquí duramos poco porque esto nos interesaba mas bien, poco.

De ahí seguimos girando hasta encontrarnos con unas escaleras que daban de nuevo a los dos medios arcos de la entrada sur, y justo cuando pasamos por una de sus entradas, así las cerraron al público, porque sorprendéntemente comenzaban con 10 minutos de antelación los actos del cambio de guardia real.
La verdad que yo me esperaba algo más que lo que nos mostraron, quizás porque ya me había visto la de Praga, o quizás porque no era el típico cambio que hacen en Estocolmo, pero fue bastante soso. Es decir, simplemente apareció una banda de música y un speaker iba narrando las canciones que iban a tocar para el público (una de Michael Jackson incluida).

Pero el cambio de ellos, físicamente es que fue muy simple. Se cambió uno por otro y ya. Nosotros grabamos un poco de la música, porque encima estaba lleno de gente grabando
Cuando acabó el show pensamos que ya era hora de ponernos en marcha hacia una zona de la ciudad donde Rhea tenía varios sitios apuntados de comida. Para ello, debíamos cruzar el puente de Strömbron al norte del Palacio Real, y caminar por el parque que había justo enfrente hasta el final. Estuvimos callejeando un rato y nos dimos cuenta que era la zona de las embajadas, y que para encontrar algo barato nos iba a costar.

Además de esto, había que sumar el hecho de que en estos países a las 2pm como muy tarde cierran las cocinas, y así nos pasó en el primero que entramos, estaban cerrando. Sin dar más vueltas, nos metimos en el edificio de enfrente donde parecía haber un centro comercial escondido y ahí dimos con una pizzeria que tenía muy buena pinta (además de unos baños públicos, jeje).
La verdad que no tenían mala pinta, y eso que el sitio era algo raro, no era un restaurante al uso, tenían que ir a pedirlo a la barra y pagar antes de que te lo sirvieran.

La verdad que, a pesar del enorme desayuno, eran casi las 3pm y había hambre, así que yo me zampé la mía y parte de la de Rhea, y casi sin descanso, nos fuimos a ver un mercado que teníamos marcado cerca de allí, el mercado de Hötorget.

Estaba metido entre unas calles de tiendas muy chulas y destacaba por el increíble color de la fruta, era una pasada. Nunca pensé que serían de ese color tan arriba en Europa. Seguramente muchas sean importadas, pero aún así me parece un logro.

Nosotros pensamos en coger algunas, pero no tenían pinta de hablar mucho inglés los dependientes y pasamos.
Como siempre, nos quedaba el regustillo de comer algo dulce antes de seguir, y con tanta caminata nos lo habíamos ganado.
Comenzamos a caminar calle abajo dirección el centro ciudad, y nos íbamos cruzando con muchos sitios de helados y pasteles, pero la verdad que con el frío que hacía un helado no entraba nada bien, aunque los locales los comían como churros.

Al llegar a una plaza llamada Sergel Fountain, que la verdad no entendimos mucho pero daba el cante, nos pusimos a buscar con el móvil algún sitio donde poder comprar algo dulce y acabamos entrando en otro centro comercial más grande que el anterior y nos metimos entre pecho y espalda esto que se ve en la imagen.
No recuerdo el nombre, solo que estuve bebiendo agua todo el resto del día y aborreciendo el azúcar durante algo más que eso. Estaba bueno, puede que la mejor nata que hayamos probado, pero hasta que llegabas a la galleta y el caramelo, ya era demasiado tarde y la diabetes nos había pegado fuerte.

Saciados de azúcar ya, nos pusimos en marcha de nuevo hacia el centro ciudad, atravesando la ópera y caminando por la orilla del mar en dirección a unas de las islas del archipiélago cercano, Skeppsholmen y Kastellholmen. Nos hacía falta bajar un poco el azúcar y mientras tanto íbamos haciendo fotos por la zona, que la verdad, tenía casas con una arquitectura muy bonita.

Justo antes de llegar al puente que une la primera isla, nos sentamos un poco en un banco a coger algo de sol, que salí de vez en cuando y se agradecía mucho. Desde ahí ya se escuchaba música que venía desde la isla, y es que había un evento deportivo de veleros y capitanes de barcos enormes (sin dinero).
Lo bueno del paseo, aparte del hecho de quemar el azúcar, es que como son todo islas pequeñas y cercanas, se ve todo desde todas partes, con lo que te puedes pasar el día haciendo miles de fotos diferentes.

En esta cruzando el primer puente, se puede apreciar la otra isla grande que teníamos preparada para el día siguiente, donde estaban varios museos y un parque de atracciones enorme.
Una cosa que hay que reconocer es que, pese al clima, la gente parecía estar bastante agusto en la ciudad, calles limpias, gente respetuosa, no hay mucho tráfico en el centro, y algo muy extraño para ser casi julio, es que no había un turismo masivo agobiante, se estaba genial.

Al llegar a la isla no vimos mucha cosa, aunque si que es verdad que tenía varios museos, no estábamos como para meternos a ver cuadros o exposiciones, con el Palacio Real ya fue suficiente por un día. En fin, llegamos al final de la primera de ellas, donde casi se divisa el parque de atracciones de la otra isla y dimos la vuelta de nuevo. era curioso ver cómo la gente aprovechaba cada rayito mínimo de luz para tumbarse en el césped y gozarlo (aún a 14-15ºC).

Volvimos por el mismo sitio y a medida que avanzábamos Rhea le iba pidiendo fotos a transeúntes, indicándoles incluso como la quería, pero ni por esas, cada persona hacía con el móvil lo que le daba la gana, jajaja. Llegamos de nuevo a la ópera y seguimos de largo para acceder a la isla donde se encontraba el parlamento sueco.
Esta era una de las entradas a la isla, por una especie de puerta de piedra muy bonita, que si la seguías recto daba a Gamla Stan. Aparte se veía otra de las iglesias en la derecha que hacía más bonita aún la foto.

Nos costó que nos sacasen una decente, y lo de salir solos en el cuadro, imposible claro está.
Tras cruzar el puente y atravesar el Parlamento, seguimos recto por Gamla Stan, porque nos apetecía ver la plaza típica donde están esas casa de colores que todo el mundo sube a Instagram, llamada Stortorget, y que curiósamente es donde se entregan los premios Nobel tan famosos.

La plaza era una pasada, porque estaba cláramente preparada para el turismo, y tenía terrazas casi alrededor de toda ella, con bares y restaurantes con gente tomando el poco sol que ya entraba por arriba, en unos bancos colocados estratégicamente en el centro de la misma, alrededor de una fuente con una estatua.

Nosotros nos sentamos a descansar un poco los pies en uno de los bancos, porque las fotos con esa luz ya no quedaban muy bien. En ese momento fue cuando empezamos a ver un dron sobrevolando la plaza (me cagüen...) y yo preocupado porque me fuesen a decir algo la gente o la policía, no lo había sacado del hotel.

Cuando nos cansamos de estar por allí y sabiendo que había que cenar sobre las 7.30-8pm, decidimos empezar a caminar dirección a una zona cercana al hotel que hacía las veces de mirador, Mariaberget. En este caso, en lugar de meternos por la zona de obras como por la mañana, subimos por la carretera que tiene caminos para peatones y bicicletas y después de mucha cuesta arriba y abajo, conseguimos llegar a esta especie de hiking trail a la orilla del mar.
Como se puede ver, estamos justo al otro lado de la iglesia que se veía desde el Parlamento. Parece mucha distancia, pero cuando te pones a caminar no es tanta, unos 15 minutos. El único problema eran las obras que tenían justo ahí al lado, que te obligaban a dar rodeos y hacían muy fea la vista desde algunas zonas.

Mientras tanto aproveché para hacer un timelapse con la GoPro y nos sentamos en un banco detrás a descansar un poco y pensar dónde ir a cenar.

Después de una media hora, y con algo de frío ya, porque salimos pensando que era verano y no, nos fuimos a buscar dónde cenar por esa misma zona, la zona de Södermalm. Dimos vueltas, eran demasiado caros, estaba llenos, o estaban cerrados ya.

A mi se me encendió la bombilla y pensé, ¿no hay un libanés por aquí cerca?, y Rhea lo buscó y zasca, justo a 5 minutos andando, el Tabbouli. Estaba metido en medio de un bloque de edificios pero era bastante agradable, con una fuente en un jardín exterior, donde realmente nos tuvieron que sentar porque dentro estaba todo reservado, pese a estar vacío.
No es que tuviésemos excesiva hambre, pero a mi se me hacía la boca agua al ver los platos de la gente y a Rhea al leer cosas que ella comía de pequéña en el Líbano también, así que pedimos todo esto, sin sentido, para los dos.

El hummus espectacular, los palitos de queso mejor, el pollo con yogurt impresionante y la ensalada un acierto 100%. Por no hablar del pan que te ponen como acompañante, que estuvimos incluso haciendo bromas de llevárnoslo al hotel, jajaj

Fue una pena dejar comida, porque estaba buenísima y los camareros eran muy amigables. Pero no podíamos más y nos teníamos que ir al hotel caminando. La verdad que no fue caro, como salir a cenar en Barcelona, es decir, unos 20€ por persona.

No recuerdo la hora exacta a la que llegamos al hotel, pero serían alrededor de las 21h. Rhea la pobre que había dormido poco la noche anterior, cayó desplomada y yo al tiempo, jejej.

Sábado 30

Nos levantamos sin prisas ya, porque la verdad que habíamos visto casi todo el centro de la ciudad, solo nos faltaban una isla y el ayuntamiento por visitar, de nuestra lista claro.

Con todo el azúcar que nos habíamos cascado el día anterior, decidimos tomarnos el tema con más calma, y eso que para empezar nos costó encontrar sitio para sentarnos, y nos tuvimos que sentar con un señor que estaba solo, en una mesa de 4.

La idea que teníamos era ir a la isla de Djügarden, para dar una vuelta por allí, sacar un rato el dron (ya que justo era la única zona libre para poder hacerlo con seguridad) y después ya se vería. Para llegar hasta allí, nos podíamos meter 40 minutos andando, pero no era plan de pegarse la caminata tan pronto por la mañana, así que nos fuimos a la parada de Slussen, a comprar una típica tarjeta de transporte sueca y recargarla para ir en bus, que era lo que nos recomendaba GoogleMaps.

Nos tocó correr, porque la que vendía tickets en la estación de metro, iba a su ritmo de fin de semana, y cuando llegamos a la parada ya estaba pasando el bus. La verdad que no teníamos ni idea de cómo usar la tarjeta y nos fuimos fijando en la gente. Cuando yo la pasé por el lector, "beeeeep" y luz naranja, pero cuando lo pasó Rhea hizo lo mismo pero con una luz roja. El tio del bus ni se calentó la cabeza, nos dijo con la mano que para adelantro y listo.

El recorrido que hizo el bus era prácticamente lo mismo que habíamos hecho el día anterior varias veces, pero luego continuaba por la otra orilla hasta alcanzar nuestra parada frente a la isla.
Era sábado por la mañana y ya estaba lleno de gente corriendo por todas partes y de gente con niños, y es que había un parque de atracciones en la misma isla, y supongo que porque también había millones de patos y ocas alrededor.

El sitio la verdad que era muy bonito, tranquilo, pegaba bien el sol y daban ganas de salir a calle aunque fuera a sentarse y no hacer nada.
Nosotros nos dimos una vuelta por el edificio del museo nórdico y continuamos en dirección sur a ver si veíamos algo más interesante. La pena era que era muy pronto y estaba casi todo cerrado excepto los tours en barco, que no dejaban de llegar e irse continuamente a los muelles de la isla con docenas de personas.

Yo sabiendo que no importaban mucho los límites de vuelo me metí un poco hacia las islas donde habíamos estado el día anterior para grabar un poco desde el aire. Cuando acabamos de grabar, nos fuimos hacia el extremo norteste de la isla, pero es camino era tan largo y solo se veía verde, que decidimos volver caminando por donde nos había traído el autobús.

Cuando llegamos a la zona de los puentes de nuevo, decidimos acceder a la isla de Gamla Stan por el único puente que nos quedaba por cruzar de esa zona, el que está junto a la ópera, y que te deja de frente al Palacio Real. Una vez ahí, empezamos a callejear para dirigirnos a la misma plaza de ayer, la de los premios Nobel, y esta vez sí, sacar fotos con sol (y con el dron).
La verdad que me daba palo sacarlo, porque como se puede apreciar en la imagen, había mucha gente y, por seguridad...pero en fin, me puse justo al lado de la puerta de donde se exhiben los Premios Nobel, me senté en las escaleras, lo monté todo y a volar. Incluso antes de echarlo a volar, un turista casi me pisa el dron por ir mirando para donde no debía, y encima ponía mala cara el imbécil.

Lo levanté y me puse a grabar como si nada, hice fotos e incluso tuve la muy brillante idea de irme lejos de la plaza a grabar otra iglesia, error!!!! Mira que ya lo sé de otras veces pero no espabilo, pues efectivamente, tras unos segundos de vuelo, el dron perdió la señal. Yo no veía nada y el mando solo decía "Return Home", es decir, vuelta a donde despegó. Yo me temía que en lugar de volver a la plaza, se fuese a la isla de antes y me fastidiase.

A los escasos 30 segundos el dron volvió a mi y lo vi sobrevolar por encima de la plaza con alivio. Lo bajé y lo guardé hasta el próximo momento, que no iba a ser en esa plaza. Lo más gracioso fue, que al salir de la plaza por una calle enana después de comer, nos encontramos a otra chica con un Phantom 4 intentado volarlo enfrente de un oficial de policía o militar, al que se la pelaba completamente, y encima de mucha gente, con edificios cerca, cableado... vamos un sin Dios, y yo preocupado por hacerlo en una plaza abierta.

Era hora de comer y no teníamos mucha idea de dónde ir, pero Rhea como siempre tenía alguna recomendación de una amiga, un lugar bajo un árbol muy chulo, llamado Under Kastanjen.
El sitio era muy parecido a una pastelería más que un restaurante. Entrabas por una puerta, hacías cola para pedir, pero en los escaparates sólo había postres, entonces era muy complicado saber qué comer.

Luego en la pared tenían una especie de menú de día y aparte había cartas de comida, que luego me enteré no valían para la comida.
Acabé entrando como 5 veces: la primera a preguntar cómo iba el sistema, la segunda iba con dos platos pensados y uno me lo rechazaron porque no era de menú sino de cena, la tercera entre a pedir mi plato, que fue una ensalada de salmón ahumado, la cuarta entre a por servilletas y tenedores (que no te ponían en las mesas) y la quinta a por agua, que en Suecia es típico tener un grifo del que puedes coger tanta agua como desees.

El caso es que funcionaba con números, es decir, te ponían un número en la mesa y luego los camareros iban por todo el local (incluida terraza donde estábamos), cantando los número a ver si alguien se daba cuenta y lo reclamaba. No fue barato, pero al final pudimos probar las famosas albóndigas suecas, que hay que decir que no estaban nada mal, algo secas, pero la salsa ayudaba.

Cuando acabamos de comer, el siguiente sitio era el ayuntamiento, que estaba al suroeste del centro ciudad, apartado y en un edificio de ladrillo que desde lejos parecía muy feo. Por el camino, nos constó encontrar algo que Rhea tenía apuntado, que era la estatua mas enana del mundo, que... sinceramente no entendí mucho, allí metida en un patio con caramelos y flores tiradas encima.
Empezamos a caminar en dirección al Parlamento de nuevo, pero esta vez en sentido contrario, al salir por el otro lado de la isla te topas de lleno con una calle repleta de restaurantes y tiendas bastante animada, pero no nos paramos a verlo porque hacía bastante aire y no era agradabale. Luego girabas a la izquierda para pasar por debajo de la autopista y aparecías directamente en la entrada del Ayuntamiento.

No sé cuán religiosos son en este país, pero la cantidad de bodas civiles que se estaban haciendo ese día ahí, se me escapa de los dedos de las manos y los pies. Nosotros nos dimos un paseo por dentro y compramos las entradas para subir a la torre a continuación. Cuando digo a continuación me refiero a que tuvimos más de una hora de espera hasta el siguiente turno, y nos dedicamos a ver y grabar los jardines adyacentes, así como volar el dron otro poco hasta el otro margen del mar, más o menos por donde nuestro hotel.

Cuando llegó la hora, nos quedamos todo esperando fuera en la entrada de la torre hasta que nos diesen el "go" y zasca, todos de golpe. Nosotros intentamos subir lo antes posible para poder hacer fotos sin que nos molestase nadie delante, pero solo había un ascensor muy enano (y que solo llegaba hasta la mitad) y nos pidieron que si podíamos caminar, que no lo usásemos. Así que, a correr para arriba. No llegamos los primeros, pero seguro que sí los terceros, porque vaya carrera pegamos en ese laberinto mareante de escaleras y rampas.
Yo según llegué arriba, me agarré a una varandilla y enganché la GoPro con objeto de hacer un mini-timelapse, y claro, me tuve que quedar ahí quierto para evitar que la gente me lo quitase.

Tras 10 minutos ahí parado, donde más pegaba el aire frío, me moví justo al otro extremos donde estaba Rhea y desde donde se veía la cámara de sobra. Pues nada oye, según me muevo, se acerca una paisana y me da un golpe a la cámara, jodiéndome el video...¡¡es que manda huevos con la gente!!!

Pues nada, nos conformamos con las vistas y las fotos de Rhea y ya nos obligaron a bajar porque empezaba el siguiente turno de visitias.
Ya no nos quedaba mucho por ver, pero si que nos quedaba tomar algo de postre, que decidimos dejar para justo este preciso momento. Nos adentramos de nuevo en Gamla Stan y nos fuimos a una tienda de la que Rhea llevaba todo el día hablando, porque veía a la gente pasar con bolsas de ese sitio, llamado Bröd&Salt. Cuando llegamos era una tienda enana con dos chicas atendiendo, pero con dulces que apetecían, todos.

Nos pedimos los correspondientes KanelBrunels de dos sabores y un chocolate caliente cada uno. Nos sentamos en la terraza de fuera a ver la gente pasar, y nos dimos cuenta que había una sitio donde ponían buenas hamburguesas, y ponían los partidos del mundial, en concreto el Uruguay-Portugal, y decidimos cancelar la cena que teníamos prevista en la zona de nuestro hotel por este.

El tema ahora era que el partido era a las 20h y todavía eran las 16h. Cuando acabamos los dulces, nos fuimos a este sitio para saber si había que reservar o no, y de ahí decidimos ir a visitiar la zona detrás de nuestro hotel, que nos habían dicho era más bohemia y diferente al resto.

Con el chocolate en la mano y rodeados de tiendas en "Rea" (rebajas), pusimos pies en polvorosa y nos fuimos en dirección a nuestro hotel, aprovechando que el camino nos llevaba por ahí. Dejamos el dron y más cosas, cogimos chaqueta para el frío y nos dirigimos a un parque en lo alto de una colina que tenía una iglesia, la Sofia Kyrka. Allí nos encontramos suecos tomando el sol sin camiseta, tomando champán en una manta como si fueran de botellón, pero a lo pijo, jejeje

Lo mejor de todo fue que, en nuestro regreso a casa, nos topamos con una calle que habían hecho peatonal y estaba peteada de restaurantes y bares nuevos, con terracitas. Curiosamente era donde estaban muchos de los sitios que Rhea tenia anotados para poder comer al día siguiente. Uno de ellos nos llamó tanto la atención y además ella lo tenía apuntado, que decidimos entrar a preguntar por un sitio para el brunch del día siguiente. Como el chico nos dijo que no hacía falta, que siempre había sitio, pues así lo dejamos y nos volvimos ya a Gamla Stan a ver el partido, porque entre unas cosas y otras ya íbamos tarde.

Pero antes de bajar las escaleras que nos dejaban frente a la puerta del hotel, para irnos a Gamla Stan a cenar, nos subimos a una pasarela famosa llamada Katarina Elevator. Se llamaba así porque en realidad es una ascensor que te eleva como 10 o 12 pisos hasta una pasarela donde hay unas vistas impresionantes de la ciudad, así como un bar/restaurante. Como estaban en obras en esa zona, solo se podía acceder por donde vinimos nosotros de la iglesia.

Luego llegamos al restaurante donde nos dieron casi primera fila frente al televisor, y donde nos dimos cuenta que era puente en España, es decir, estábamos rodeados de más españoles, portugueses, uruguayos, etcétera. El partido casi nos daba igual, yo solo quería que perdiese Portugal porque me da asco CR7, básicamente. En definitiva, la hamburguesa en este sitio, estaba muy buena, y como no queríamos pedir todo de golpe, nos apretamos también unos nachos con queso antes de empezar el partido :) .. luego ya nos dimos cuenta que se empezaba a llenar de gente y nos entraron las prisas, aunque hay que decir, que el servicio fué rápido.

Con Portugal eliminada y el estómago lleno, regresamos andando al hotel a descansar, que al día siguiente ya nos íbamos con pena a casa, pero eso si, pudimos disfrutar de la noche sin fin de Estocolmo.

Domingo 31

Nos levantamos ya sin prisas (porque no había más que ver en el centro) sobre las 9.30am y bajamos a desayunar, donde aprovechamos para prepararnos unos bocatas para el viaje en avión de regreso.

Estaba todo visto, así que nos vamos al centro a comprar regalitos o recuerdos. Al acabar nos vamos hasta un punto al norte del centro a tomar un poco el sol sentados sobre unos escalones que miraban justo a la isla de Djurgarden. Tras un rato torrándonos, nos vamos de vuelta a la zona del hotel, pero nos dirigimos directos a comer un brunch en el sistio que habíamos elegido el día anterior, llamado Urban Dely. Sobre las 12 estábamos sentados ya en una mesa fuera, bajo un toldo amarillo comiendo casi sin ganas.

El día era soleado, pero bajo los toldos hacía incluso frío. Nos acabamos pidiendo una tabla de quesos de 5 piezas (xq allí va por piezas) acompañada de unos frutos dulces para contrastar el sabor y pan, una ensalada vegetal que estaba muy buena y un gofre con crema por encima.

Sobre las 12.50 nos dispusimos a pagar, con toda la panzada que llevábamos, y nos fuimos de vuelta al hotel a recoger las maletas, para poder ir en metro a la estación central de autobuses.

Cogimos maletas y nos fuimos a pie una vez mas, a la estación de Slussen, donde nada mas pasar los tornos y empezar a bajar las escaleras, así apareció el metro dirección a la estación. Tras dos paradas estábamos en la estación, que molaba un huevo, y que parecía más un aeropuerto que una estación de autobuses. Tenía docenas de tiendas, restaurantes, sofas para sentarse y una puerta de acceso para cada bus, como si estuvieras embarcando.

Pensábamos que nos sobraría tiempo, pero justo cuando llegamos a la puerta, así empezó a entrar la gente al bus con una puntualidad pasmosa. El autobús encima tenía cargador usb para el móvil e internet, con lo que nos fuimos viendo series de Netflix durante la hora y algo de trayecto.

Llegamos con tiempo de sobra, pero no mucho tampoco, y es que cuando llegamos al aeropuerto, como no teníamos nada que facturar, pasamos enseguida el arco de seguridad y nos fuimos a la puerta donde empezaban a embarcar también. Yo mientras corría algo la cola, me fui al lavabo a poner los pantalones cortos, porque ya me estaba cociendo y encima en Barcelona hacía calor de verdad.

Estuvimos esperando unos 10 minutos en una antesala después del boarding y de ahí directos al avión, eso sí, previo depósito de nuestras maletas de mano en el carrito para que fuesen a bodega.

Salimos con retraso de nuevo, y es que el vuelo salía a las 16h, que era justo cuando empezaba el partido de España-Rusia del mundial. Nos dijeron que habría retraso de media hora, así que aprovechamos para tirar de datos y verlo en Mediaset por el móvil. Lo dejamos cuando iban ganando 1-0 a la anfitriona, lo que nos dejó un poco más relajados, porque el no poder verlo, y saber que vas a llegar una hora más tarde del final del mismo, era una putada.

Tanto era el ansia, que Rhea ya activo los datos incluso antes de aterrizar el avión para ver el resultado y claro, era un desastre completo. A mi me dió mucha rabia, haberme perdido el último partido ya, pero bueno, ya estábamos en casita, Aerobús, taxi y en medio hora en casita tumbados ya.

Saturday, May 19, 2018

Examen Piloto profesional RPAs Avanzado

Examen Dares RPAs profesional Avanzado de 0-5 Kg

- Examen a las 9.30am en Vallromanes, Barcelona

- Examen práctico 15.00 en Drone Parc cerca de Vallromanes (mapa)
- Examen teórico-práctico 16.00.

Dron: Parrot Bebop 2 muticopter.

Saturday, April 14, 2018

Philippines 14A - Adiós una vez más

Manila Dubai Barcelona

Último día en la ciudad agujero de Manila y en el peazo país de Filipinas. Nos levantamos pronto, sobre las 5am ya estábamos recogiendo lo último de cada uno en mochilas, maletas y la de cristo. Queríamos salir sobre las 6 para tener tiempo para hacer check-in y todo, porque el vuelo salía a las 7.40am.

Bajamos a recepción para hacer el check-out y nos dicen que esperemos que tienen que subir a ver la habitación a ver si falta algo. Mientras yo voy pidiendo un Grab porque tardan bastante, menos esta vez. Alguien me aceptó y justo estaba en la entrada de la calle. Pues nada, nos quedamos ahí esperando a ver  y justo nos dice la chica de recepción que tenemos que pagar los kikos que nos habíamos comido, ¡¡vaya por dios!! unos que nos regalaron en el otro hotel cutre, en este había que pagarlos...mientras tanto el de Grab esperando.

Salimos tarde pero justo en ese momento me llega un mensaje de Google diciendo que nuestro vuelo se retrasa una hora, festival!! Así que ya con la calma salimos hacia el aeropuerto y cuando bajamos del Grab nos pusimos a la cola infinita de gente esperando para cruzar el arco de seguridad de la calle, no el de dentro.

Sabiendo que nos sobraba el tiempo nos daba igual. Nos vamos a la ventanilla del check-in y de ahí al control de salida de pasaporte, y vuelta de nuevo al control de equipaje. Al pasar todo esto, nos vamos a hacer tiempo a un puesto de bebidas llamado "Best Coffee of Seattle", donde nos metimos un buen chocolate caliente (un Nesquik básicamante). No tenía el estómago muy alegre que digamos, pero bueno, un chocolate no podía sentarme mal.

De aquí ya nos vamos a la puerta de embarque B32 y tras unos 45 minutos empezamos a embarcar ya. A mitad de vuelo me empiezan a dar retortijones en la barriga, ups mal signo!! Fui al baño un par de veces pero esto iba creciendo de magnitud.

A las 1.35h llegamos a Dubai y yo sigo con la tripa suelta. Llegamos a la puerta de embarque y Rhea quería irse a buscar el Shake Shack aunque estaba a tomar por c***. Yo no tenía ganas de comer nada, es más, tuve que hacer a Rhea quedarse con las mochilas mientras iba al baño dos veces totalmente reventado por dentro. Encima me dolía el estómago de c*j*nes. Mi única solución era tomarme un Fortasec para acabar con eso.

Ella al final consiguió ir a la aventura a por comida, pero acabó comprando en McDonalds algo, ya que el Shake Shack estaba en otra terminal, jeje. Yo no podía casi ni verlo, me daban ganas de vomitar, y todavía me quedaban 7h de vuelo, mas taxi, etcétera. Me quería morir. al poco de irse ella a por comida llamaron para pasar a la sala interior donde se hace el embarque. Yo como no tenía prisa me quedé sentado hasta que llegó Rhea con su comida.

Una vez entramos, a los 30 minutos empezaron a embarcar por zonas, la nuestra de las últimas casi. Cuando subimos al avión nos fuimos directos al asiento por la fila 52 mas o menos, y enseguida le dije a la azafata si tenían algo para contener el vómito. Ahí yo creo que hice saltar algunas alarmas.

Las azafatas empezaron a ir de adelante a trás preguntando por nuestro pasaporte, nombres, qué había tomado antes? al final nos cambiaron a la primera fila de la planta inferior claro, donde teníamos toda la fila para nosotros. Mejor ibamos, pero yo estaba muy jodido. La chica me dió botellas de agua con limón para cortar los viajes al baño y aparte para que no me deshidratase. Yo iba bebiendo poco a poco pero seguía jodio, aunque por lo menos no fui al baño más.

Tras 7h de trayecto y habiendo dormido algo (sin haber visto ni una película claro), llegamos a Barcelona. Todo el mundo te dice que aguantes despierto el segundo vuelo, porque así llegas fresco y duermes del tirón a la hora local, pero me fue imposible. Cogimos un taxi directo a casa y de ahí al sofa y cama respectivamente.

Ha sido el peor final que podía esperar, pero todo lo anterior ha merecido la pena y repetiría mil y una veces. Mejor así que no a mitad de trayecto que habría sido mucho peor. Por lo menos me traigo todos los recuerdos.

Friday, April 13, 2018

Philippines 13A - Cerrando el círculo

Nos levantamos pronto como siempre, pero no nos movimos de la cama, después de una noche bastante larga. Rhea se había dormido rápido con la película que estábamos viendo, pero yo me pasé un par de veces por el baño. No parecía grabe, así que no le dí mucha importancia.

Bajamos a desayunar a las 8.30am con calma. Nos pedimos nuestra tortilla, hicimos nuestros tostadas, estuvimos un rato jugando con la wifi, bajamos a imprimir las tarjetas de embarque del vuelo a recepción y nos volvimos tranquilamente a la habitación.

Teníamos tiempo para hacer algo, pero no lo suficiente como para ir al pueblo y hacer algo de provecho, con lo que nos quedamos en la habitación preparando maletas y descansando. Aquí una piscina nos habría venido de lujo.

Habíamos preguntado en recepción también la posibilidad de ir al aeropuerto con el shuttle que ofrecían ellos, pero nos dijeron que solo salía cada media hora, y encima iba parando por todos los hoteles del camino. Nosotros queríamos salir a las 11am y nos dijero que minimo 11.30am o más. Bajamos de la habitación a las 10.50am porque ya nos aburríamos de estar en ella metida, y porque estaban ampliando el hotel y el ruido de hormigoneras y taladros no era nada agradable.

Le pedimos a la de recepción que nos llamase a un triciclo para ir al aeropuerto, porque no queríamos esperar tanto, no vaya a ser que llegásemos tarde. Mientras tanto fuimos haciendo el checkout y pagando todo lo que debíamos. El triciclo apareció en nada y empezamos a montar las cosas atrás conmigo, Rhea iría delante junto al conductor.
A escasos 20 metros del hotel, se paró el triciclo y me encuentro esto en la parte delantera, es decir, al chico atando algo en la moto con una goma que se había soltado. OMG !! pensé que ya no llegábamos.

Él nos había dicho que se tardaban unos 50 minutos en llegar al aeropuerto, así que íbamos bien.
Lo arregló de alguna manera y ya nos pusimos en marcha. La carretera era de una carril para cada lado, asfaltada con hormigón (osea botando todo el camino) y de vez en cuando se ensanchaba algo más porque la estaban reparando. La verdad que si no fuese porque soy muy grande para ir ahí detrás metido, no se iba mal, me daba el aire y era barato.
De lo que no éramos conscientes era de la gran cantidad de hoteles que había tan lejos del propio pueblo. A ver, que con una moto se llega rápido, pero irse todos los días media hora en moto al pueblo a cenar era una paliza.
Después de algo menos de 45 minutos llegamos al aeropuerto, y este si que era enano. El de León a su lado era un palacio de congresos. Lo primero era que ya se hacía raro entrar en un aeropuerto en un triciclo de ese estilo, acostumbrado a buses y coches en España.

El aeropuerto era una nave industrial donde ocurría todo. Tenía 2 puertas de embarque solo y no había aire acondicionado, osea un horno industrial.
Cuando entramos había delante un mostrador de Cebú Pacific donde nos obligaron a ir incluso teniendo ya el boarding pass.

Esta fue la cara que se me quedó cuando nos quisieron hacer facturar las dos piezas grande, mi mochila y la maleta de Rhea, porque nos pasabamos del peso, que eran 7kg. Yo tenía unos 8 y Rhea ya casi 11kg.

Yo al final de tanto darle la chapa le convencí de no meter mi mochila, pero la de Rhea cayó, y nos hicieron pagar 700php. Al final lo que ahorramos por un lado con el shuttle del hotel, nos lo sacaron de otro.

Dejamos la maleta y pasamos el arco de seguridad, para acabar en una sala enana con bancos y ventiladores enormes.
Eso si, las dos puertas de embarque abiertas de par en par, como para tener aire acondicionado. Tenían sus dos pantallonas Samsung allí puestas y cargadores gratis para todo el mundo, pero todos ahogados de calor. Alrededor además había alguna tienda de regalos y comida que eran los únicos que sí tenían aire acondicionado dentro.

Todavía teníamos hora y algo por delante para salir, y es que el avión tenía que llegar primero desde Manila, dejar gente y volver a recoger. Mientras tanto otros vuelos iban saliendo, incluso uno a Manila también que iba con Philipines Airlines.
A las 12.35h llega el avión de Cebú Pacific, que suponíamos nos llevaría de regreso a Manila y así fue. A las 13.05h ya estábamos dentro de este avión-bus de hélice saliendo. Sobre las 14h ya estábamos aterrizando, pero aún quedaba un cacho hasta bajarnos del avión, y eso que no íbamos a la terminal internacional, sino que nos llevaron a una terminal minúscula.
Rhea se fue al baño mientras salía su maleta por la cinta, pero era tan pequeño que en menos de 10 minutos ya estaban todas en la cinta. Yo la recogí, esperé a que saliese ella del baño e inmediatamente nos salimos a la calle a coger un Grab al hotel.

Lo mejor de Filipinas, es que en los aeropuertos de ciudades transitadas, siempre tienes un "Grab Point" donde puedes ir y pedir un Grab si no tienes móvil del país. Nosotros como teníamos dos tarjetas SIM pedimos uno por nuestra cuenta, que resultó estar ahí esperando ya, como si fuese un taxi. Así que nos aceptó y nos pusimos en marcha hacia el hotel.

Tardamos menos de 10 minutos en llegar y eso contando con todo el traficazo que había a esas horas, y solo por 87php. También estaba mucho más cerca que el del primer día, y es que lo único que queríamos era estar cerca del aeropuerto para no madrugar mucho el día del vuelo. Al llegar al hotel hicimos el check-in y nos asignaron una habitación en la planta 11, la más alta, hasta donde no llegaba ni el ascensor, jaja. No teníamos desayuno, pero como salíamos pronto al aeropuerto, no tenía mucho sentido, encima nos darían algo en el avión, así que perfecto.

Subimos a la habitación y dejamos las cosas, nos cambiamos y nos pusimos a pensar qué sería mejor, si ir a la piscina un rato aunque hubiese nubes a ratos, o si nos íbamos al centro comercial enorme ese que teníamos al lado. Al final bajamos a la piscina, porque era muy pronto para meterse en un mall a hacer el chorra.
Al llegar a la piscina, lo primero que vimos, incluso antes que el agua, fue el restaurante que había junto a ella. Teníamos hambre, y es que no habíamos comido nada desde el desayuno de las 8. Exceptuando unos mangos deshidratados que comimos en el aeropuerto de Busuanga.

Dejamos las toallas en unas tumbonas que había libres y nos fuimos directos a comer algo. No queríamos comer mucho, solo beber para no deshidratarnos y matar un poco el hambre para luego cenar agusto en el centro comercial.

No querías sopa, pues toma dos tazas. Un sandwich que quitaba el hambre para 3 días, y Rhea un plato de algo típico de China llamado "Pancit Canton" (Chow mein en China), que es como noodles fritos con bacon. Según ella estaba muy bueno, yo ni me acuerdo aunque lo probé. Aparte a ella le trajeron pan con mantequilla y mermelada para untar, sin haberlo pedido.

Después dejé a Rhea pagando mientras yo me iba a tumbar un poco al sol que daba. La verdad que se estaba genial ahí tumbado mientras te daba el solecito de media tarde. El problema eran los 10 niños que había corriendo por la piscina, saltando y mojándonos. Cuando nos cansamos de estar ahí tumbados, osea las 17h, nos subimos otra vez a la habitación a ducharnos y descansar un poco antes de salir al mall. Yo encima aproveché para hacer un timelapse desde la ventana.

Sobre las 19h menos algo, salimos dirección al mall me Asia, para lo que cogimos un Grab que nos costó unos 180php por culpa del tráfico que había. El sitio este era brutal, tenía docenas de sitios para comer de todo tipo, incluso teníamos cadenas americanas que Rhea quería probar si o sí, pero nos pilló tarde y sin hambre.

Entramos en alguna tienda a por regalitos y cosas típias locales, como las bolsas de mangos disecados que trajimos para los del trabajo. De ahí subimos a ver todas las demás galerías e incluso acabamos comprando algo dulce en la tienda llamada BreadTalks. Algo lo comimos ahí mismo, pero el resto lo dejamos para la habitación, donde desapareció incluso antes de ir a dormir, jeje.

A las 21h volvimos en Grab por otros tantos php como en la ida, y yo me puse básicamente a hacer la maleta mientras Rhea se quedaba totalmente dormida encima de la cama con la televisión puesta. LA pobre estaba reventada y yo, que no tenía sueño todavía, me puse a hacer la mochila o al menos todo lo que pude que no estaba secándose o puesto en ese momento. De ahí me tumbé en la cama, bajé un poco el aire acondicionado que me daba en la cara, apagué al tele y a dormir.

Thursday, April 12, 2018

Philippines 12A - Corón spots

Nos levantamos bastante pronto, sobre las 6.30am, primero porque nos habíamos dormido muy pronto el día anterior con tanto trajín, y porque habíamos quedado con nuestro amigo Jean Paul en el puerto sobre las 7.30am para preparar todo.

Rhea y yo bajamos a desayunar al restaurante, pero no había rastro de Andrés y Miri. La verdad que el desayuno estaba bastante bien, era tipo buffet y te preparaban cualquier tipo de tortilla allí en el momento con lo que quisieras dentro. Había dulce y salado como siempre, aunque nosotros le tiramos más a lo dulce. Los asiáticos tiraban mas a lo salado: arroces con salsas raras, carne... (esto a las 7am)

Como estos no acababan de bajar nos fuimos a la habiación a lavarnos los dientes, coger la mochila y bajar de nuevo a recepción para pedir un triciclo que nos llevase al puerto, porque andando era una opción, pero se tardaba un buen rato y ya llegábamos tarde.

Cuando estábamos abajo empezamos a ver que esta gente no llegaba y les tuvimos que escribir por el whatsapp para que se dieran prisa porque ya íbamos tarde. Mientras el triciclo iba llegando y aparecía Miriam por las escaleras diciendo que esperásemos un momento que Andrés estaba teniendo un momento All-bran de repente, jejeje.
En triciclo era unos 10 minutos bajar hasta el puerto, y eso que no estaba lejos, pero la carretera no era del todo buena y encima éramos 4 gigantes en un espacio muy reducido. Cuando llegamos ya estaba aquello que parecía Las Ramblas en pleno verano, es decir, petado de gente, tanto local como extranjeros. Por supuesto que Jean Paul también estaba ya listo para nosotros, pero no iba a ser él quien nos llevase, sino que era la primera pieza el puzzle de más de 5 piezas que teníamos por delante.

Jean Paul nos dirigió por un laterla del mercado del puerto a una tienda donde nos alquilaban los snorkel por unos 100php cada uno creo. Yo traía mi máscara así que me lo ahorré por esa parte. Una vez teníamos los 4 las gafas, nos dirigió a otro hombre que andaba por allí, y que supuéstamente sería nuestro guía en el barco, llamado Abuik.

Con él nos fuimos caminando hasta el otro lado del puerto, donde estaba montado un mega mercado callejero de pescado, carne, frutas, verduras, etcétera.
A medida que nos íbamos acercando al lugar se veían más y más triciclos, camiones y de todo allí aparcados comprando de todo. Además, yo creo que la cara de Miri dice la sensación de estar ahí dentro metidos. Con la barriga de aquella manera, recién desayunados y con ese olor pestilente a pescado mezclado con carne, verduras y vete tú a saber qué mas, estuvo a punto de vomitar, y yo detrás, porque no estoy acostumbrado a un olor tan fuerte.

Yo no soy un experto, pero creo que en España, al tenerlo en hielo, se conserva mucho más y por tanto se empieza a descomponer más tarde, y de ahí ese olor nauseabundo. Ella en principio no pidió nada para comer, dijo que no quería, con lo que los demás elegimos algo de pescado, algo de pollo, cebollas, limones de filipinas (calamansi), ajo, hielo para las bebidas, una botella de agua mineral y un saco de carbón para cocinarlo todo.

Con todo en bolsas y el hielo empezando a derretirse, comenzamos el regreso al muelle para subirnos al barco que nos llevaría ese día por Corón. Eran tantos los barcos que había parados en la orillas, que para acceder al nuestro tuvimos que pasar a través de otro que estaba en primera fila.
Aquí se puede apreciar todos los que formábamos parte de la tripulación del barco. Nosotros 4, un capitán, un ayudante y el guía que salía con nosotros en cada parada a bucear.

El barco es bastante pequeño y siendo solo 4 ya agobiaba un poco, así que no me quiero imaginar los tours que nos cruzamos en los que iban montados varias decenas de locales/chinos/asiáticos.
La primera parada de la mañana se llamaba Siete Pecados, denominado así porque eran siete piedras que sobresalían del mar en modo de islas. Cuando te acercabas ya veías que todas y cada una de ellas tenían letreros que leían algo así como "Parque natural Siete Pecados, prohibido esto, y aquello...", vamos que eran conscientes del cuidado que reporta tener algo así ahí.

Nada más llegar ya se veían muchos peces en superficie y no dudamos en tirarnos al agua rápidamente a ver qué se veía. La verdad que la zona es una pasada y yo estoy convencido de que hay muchos más peces y tipos de coral que en El Nido, al menos en las zonas que nos enseñaron. Lo único que tener en cuenta eran los erizos de mar, que se contaban por decenas y con unas puas de cagarse vivo. Encima con el efecto lupa de las gafas, yo estuve apunto de llevarme un regalo. Creía que estaba más lejos de suelo y me apoyé en un coral. Si llega a ser un erizo, festival!!!
Estuvimos un buen rato ahí metidos, alrededor de media hora bucenado y grabando sin parar. Se veía de todo e incluso peces que te atacaban si te acercabas mucho, como este de la foto negro que atacó a Rhea.

Luego había otros de colores que se asustaban al pasar cerca y otro que pasaban de tí completamente.
También teníamos al típico Mnemo metido en sus anémonas. La verdad que me gustó mucho esa zona.

La putada que es una zona muy conocida, y al poco de llegar nosotros aparecieron más barcos de gente que se puso a hacer buceo muy cerca.
Cuando acabamos aquí nos dirigimos al siguiente punto del camino, Kayangan Lake. Si lo buscan en Google aparece como son dos puntos diferentes, pero en realidad es lo mismo. Los barcos te dejan en la entrada desde el mar, donde dejan todos los barcos. Desde ahí, tienes que pasar por una caseta que te pide que pagues unas tasas de acceso (lo nuestro ya iba incluido en el precio), y desde ahí subes unas escaleras bastante empinadas y altas para realmente acceder a los que se denomina "lago".

Lo peor de este sitio era que cuando llegamos ya había mas de 10 barcos parados en la orilla. De hecho, tuvimos que pasar a través de otro barco para poder llegar a la orilla. Bueno pues empezamos a subir las escaleras, y cuando llegas a la cima, antes de pasar al otro lado y a mano izquierda hay un mirado donde todo cristo quiere hacerse la típica foto de ese lugar. Nosotros pensamos que era mejor bajar al lagoon ahora que no había "mucha gente" (entendido por menos de 12M de asiáticos a la vez).

Lo gracioso de todo es que muchos de los asiáticos no sabían nadar, así como lo digo. Muchos se tiraban al agua con el chaleco salvavidas y se iban enganchando entre ellos como una cadena humana a un guía que iba tirando de ellos, un show vamos. Eso si, el chaleco salvavidas era obligatorio para todo el mundo en esa zona, no entendimos mucho por qué, porque realmente no te dejaba nadar, era un maldito estorbo, pero bueno, como esta gente era poco de agua, a saber.
La primera foto es del mirador que decía, al que pudimos acceder después de un buen rato, es decir, cuando nos cansamos en el lago, subimos e hicimos cola para poder tirar un par de fotos, porque había gente que se tiraba 10 minutos haciendo fotos uno por uno del grupo, en todas las posibles posturas que existen.

La otra foto es de la zona del lago, que como se puede ver al fondo está acotada con unas boyas que no se deben pasar por seguridad. En definitiva te dejan nadar con el chaleco en una piscina natural. Nosotros primero nos pusimos a hacer fotos en esa zona parecida a una embarcadero de madera, pero cuya estructura se alejaba bastante de ser segura, y luego ya nos tiramos al agua con el chaleco.

El chaleco estaba bien si querías hacer fotos desde el agua, porque no te hundías ni un centímetro, pero para nadar era un engorro, porque encima te acababa haciendo daño en la axila del roce. Nos dimos unas vueltas por el agua de lado a lado, hicimos algunos videos y nos salimos para ir de nuevo al otro lado y poder sacar un rato el dron. Si desde abajo está chulo, desde arriba ni te imaginas.
Hay muchos vídeos con imágenes que son una pasada, sobre todo el color del agua que es impresionante. El único problema era que el sol pegaba bien, y la cámara del dron pilló mucho brillo, pero aún así, totalmente recomendable.

Cuando me cansé de manejar el dron y para no hacer esperar mucho más a los demás, lo bajé y nos fuimos al barco. Siguiente parada pese a ser muy pronto era la isla de Dinanglet para comer. Es una pequeña isla que estaba un poco más abajo del Kayangan Lake, y que en principio es una de las mejores de la zona, donde suelen llevar a todos los turistas. Lo bueno es que en ese momento que fuimos solo había una embarcación allí, también puede que fuese porque eran las 11am.

Ninguno teníamos hambre, pero ellos tenían que preparar todo todavía con lo que algo más de tiempo tendríamos para hacer hambre. La isla era enana, con varios merenderos de bamboo y alguna tumbona del mismo material, donde se tiraron Andrés y Miriam al principio. Tenía hasta baños limpios para ir si tenías alguna urgencia.

Rhea y yo nos metimos en una de las casetas a dejar las cosas mientras nos preparaban la comida. No lo dije, pero estas embarcaciones incluyen todas una barbacoa al final, donde con el carbón que compramos hacen todo. Los platos, vasos y demás lo traen ellos todo. Nosotros íbamos a plato puesto, nunca mejor dicho.
Esto que se ve fue todo lo que prepararon estos hombres del barco, ¿una pasada verdad? En menos de media hora ya teníamos todo encima de la mesa preparado. Y en esta imagen no se ven los platos que pusieron de fruta después con piña, plátano y mango. Mira que yo no era partidario de comer pescado pero lo acabé probando y la verdad que estaba muy bueno. El pollo también estaba muy tierno y el arroz lo mezclaron con huevo y ajo para hacerlo menos denso, y acertamos.

Miriam como estaba revuelta del estómago todavía, le dejamos que comiera todo el mango y parte de otras frutas. La pobre estaba jodida, jeje. No teníamos hambre pero nos acabamos todo el pollo, el pescado casi entero y la mitad del arroz. Ya estábamos con el horario totalmente cambiado, tanto de comidas como de sueño.

Después de la comida y con el calorazo que hacía, le pedimos a nuestro guía Abuik que nos dejase algo de tiempo para descansar un rato. Él no estaba ni preocupado, de hecho ya tenían una hamaca de árbol preparada para esas siestas de media mañana. Miriam  se tumbó de nuevo y Andrés se dedicó a tomar fotos de todas partes. Rhea  y yo nos fuimos a dar un paseo hasta el otro lado de la isla, que era enana. En menos de 5 minutos ya estábamos en la otra playa. La putada era que en ese momento hacía mucho viento y el agua estaba muy turbia para meterse. Nos volvimos al otro lado de la playa y nos tumbamos un rato a descansar.

Sobre las 13.30h decidimos avisar al guía e irnos porque se empezaba a llenar aquello de más embarcaciones que venían a comer, y ya no se estaba tan bien. Ahora dudábamos si ir a otra playa conocida llamada CYC o ir directamente a otro punto a bucear o visitar. El guía nos dijo que CYC era muy bonita pero que estaría llena de gente. Cancelamos playa entonces y nos dirigimos a nuestro siguiente punto, Twin Lagoon.
Las Twin Lagoon se llaman así porque son dos lagos interconectados por un agujero en una pared de roca, el cual había sido habilitado para que las personas pudieran pasar de un lado a otro.

Teníamos dos opciones de entrada, ya que las dos lagunas conectaban con mar abierto, pero nosotros nos fuimos a la más grande, donde solo había un par de barcos parados.
Nos tiramos al agua porque no cubría casi nada en la entrada y nos fuimos con nuestros chalecos otra vez al lago. Esta vez no me lo puse, es decir, lo tiré en el agua como si fuera una tabla y me tumbé encima para ir nadando mejor. Como no dijeron nada pues así lo dejé todo el rato. El error fue que no cogimos las gafas de buceo porque no parecía haber mucho bajo el agua, solo un agujero profundo.

Básicamente la gracia era llegar al pasadizo entre lagos y pasarlos por debajo como un campeón. El problema eran el centerar de asiáticos que había fuera esperando para pasar. Estaban haciendo un grupo muy grande fuera para algo que no sabíamos y que adivinamos más tarde, así que Rhea y yo que íbamos con el guía por delante, les sobrepasamos y nos metimos por debajo de las rocas para pasar al otro lago.
Como se puede ver en la imagen de la izquierda, aparte del pasadizo hay unas escaleras de madera que también van al otro lado del lago. Estas escaleras no son solo para los menos valientes, sino también porque en temporada baja el agua del lago está más elevada con lo que el hueco bajo las rocas desaparece y no se puede pasar.

Nosotros pasamos tranquilamente con nuestro guía y llegamos al otro lado donde sí que había docenas de barcos parados y gente nadando en el agua. La verdad que hicimos bien en ir a la otra entrada, menos concurrida y más bonita. Una vez en el otro lado, no había mucho más que ver, así que quisimos dar la vuelta, pero en ese mismo momento nos sorprendió el autobús de asiáticos que venían enganchados unos a otros.

Esto era lo que estaban haciendo fuera, una especie de cadena humana enganchados unos a otros tumbados para pasar por debajo. Muchos cerraban hasta los ojos para pasar por debajo, jajaja, y yo me pregunto ¿sino sabes nadar, para qué te metes ahí a pasarlo mal? pero bueno, ellos sabrán. Cuando acabaron de pasar los dos autobuses de gente y antes de que pasase el siguiente, nosotros nos colamos de nuevo.

No había mucho más que ver, así que nos volvimos a la zona del barco que daba más el sol, el agua estaban más clara, había menos gente y además podía sacar el dron a pasear. Mientras tanto Miri y Andrew seguían por el agua haciendo fotos y pasando el rato. Cuando nos cansamos, nos subimos todos y nos fuimos al siguiente punto, que todavía no estaba claro. Nosotros le preguntábamos por un sitio que habíamos leído llamado Green Lagoon, que estaba un poco más adelante, pero no sé si es que no nos entendía, que ellos lo llamaban de otra manera o yo que sé.

El tema es que nos dijeron que eso nos constaría otros 150php por cabeza a cada uno para poder entrar ahí y nosotros nos hicimos un poco los remolones y dijimos que si, que venga, que tirase millas. El problema fue que nos dejó en una zona que era como un entrante de agua en las rocas, feo, pequeño y encima no se veía nada. Así que le dijimos que por eso no íbamos a pagar, además, no sé si se ve bien, pero en cada sitio que hay que pagar hay una caseta de bamboo con alguien que se encarga de recoger dinero, pero en esta no había nadie y aún así nos querían sacar el dinero. Les dijimos que ni de coña, que eso era una mierda y que buscasen otro sitio mejor.

A los 5 minutos se detuvieron en otro entrante que parecía más chulo (no me preguntes dónde porque no lo supe nunca). Ahí nos tiramos al agua y empezamos a bucear para ver corales.
No sé cómo, pero uno de los hombres que venían en el barco se tiró al agua y de repente salió con un pez en la mano, que resultó ser un pez globo, osea el de la foto. Es un pez que para defenderse, en lugar de huir se hincha. Al principio daba cosa, porque su piel se estira y parecen pinchos, pero todo lo contrario, era como si fuera un balón de plástico con estrías. Al pobre lo íbamos metiendo en el agua cada poco para que no se ahogase.

Después de aquí ya casi no quedaba sol, ni a nostros ganas de seguir buceando por ningún sitio, así que les pedimos que nos llevasen ya de vuelta a puerto.Una vez allí, pagamos lo que debíamos al dueño del barco mas una mínima propina (porque no nos quedaba mas) y cogimos un triciclo por 100php entre los 4 para ir al hotel, de risa.
De risa sobre todo por la decoración del triciclo, que no sé si se aprecia mucho pero era todo de Hello Kitty.

Según el chico era porque tenía una niña pequeña y lo decoró a su gusto digo yo.

A estas les chifló y se pusieron a hacerse fotos mientras yo subía por las llaves de las habitaciones.
De ahí nos fuimos a ducharnos y a descansar un poco hasta las 18.30h que quedamos abajo para ir a cenar, esta vez sí, al restaurante español Hangover, y es que era nuestra última noche en la isla y juntos con madrileños.

A la hora que dijimos estábamos ya todos abajo pero esta vez no pedimos ningún triciclo, decidimos ir caminando hasta el restaurante que estaba a unos 15 minutos. Al llegar nos dimos cuenta que estaba vacío completamente, y es que enfrente había una trattoria a reventar de gente, incluso haciendo cola fuera. Hay que decir que los locales se vuelven locos con las pizzas, y es que allí las hacen muy buenas.

Nosotros entramos al nuestro y nos fuimos a la planta de arriba, porque abajo es mas bar de copas, e incluso estaban montando ya el escenario para una banda que tocaría luego en directo.
Íbamos con hambre, y al oír las palabras "tortilla de patatas" casi lloramos. Sabíamos que no sería como las nuestras, pero la idea era ya placentera.

El chico nos dijo que tardarían una media hora en hacerla, así que nosotros fuimos pidiendo unos zumos de fruta para quitar la sed, un plato de nachos con guacamole y un plato de calamares. Aparte, Andrew se pidió una buena hamburguesa de carne de cerdo creo, que se acabó de dos bocados. Seguía en su línea de comer tres veces más, jaja.

Los calamares se les acabaron así que Miriam pidió una de bravas par probarlas. Tortillas de patatas con Bravas, a tope!!!

Nosotros comíamos con hambre, pero sabiendo que nos quedaba la tortilla. Cuando acabamos de cenar yo no podía ni andar de la panzada. Rhea acabó dejando un trozo de tortilla y me quería hacer comer a mi eso, ni de coña!!!
Salimos del restaurante sobre las 20.30h rodando los cuatro por las escaleras. La verdad que el local está genial, y fue una pena no podernos quedar más tiempo a escuchar la música en directo, pero al día siguiente nos íbamos todos y ya estábamos bastante cansados de tanto barco y buceo. Encima Miriam y Andrés salían del hotel prontísimo, como sobre las 5am o así.

Nos costó la vida llegar al hotel, con la barriga llena y con el calor que hacía fue un auténtico sufrimiento. Al llegar, nos despedimos de ellos antes de irnos a las habitaciones porque ya no nos volveríamos a ver, al menos por Filipinas. De aquí a dormir, porque nuestro avión salía bastante más tarde y podíamos recoger por la mañana.

Aquí empezó el festival de mi barriga. Sabía que había cenado demasiado, y encima tenía en el cuerpo un Fortasec para evitar problemas durante el tour de buceo, pero parece que al haber metido tanta presión, algo quería salir. Y así me pasé casi toda la noche, yendo y viniendo del baño. Algo no pintaba nada bien en mi cuerpo, pero no le dí mucha importancia, pensé que sería normal después de tantos zumos, pescaditos y demás del viaje.